Nos habla José Antonio Prol

Hola amigos, me llamo Josean y en estos últimos años pertenezco a la comunidad salesiana de Azkoitia. Un pueblecito de Guipuzkoa rodeado de montañas y naturaleza. ¡Envidia!
Soy salesiano desde el 25 de julio de 1988, año importante para los salesianos. Profesé en Burgos, junto con otros 16 compañeros, ante el Rector Mayor Don Egidio.
¿Por qué soy salesiano? Yo era, y soy, un chico bueno. Entré en el colegio de los salesianos de Cruces en el curso 1975-76 y desde entonces todo lo que respiro es salesiano: fiestas, la vida de Don Bosco, la vida de Domingo Savio, pastoral, jóvenes… Yo era un chico bueno que desde muy temprana edad quería darme a los demás y encontré en la vocación salesiana la forma perfecta para llevar esto a buen puerto. Desde pequeño la fe en Cristo ha sido un punto central en mi vida: familia creyente, ambiente religioso, catequesis… todo un coctel que ha hecho que sea lo que soy, Salesiano.
Entré en el seminario de Urnieta en el curso 1983-84, tres años inolvidables: salesianos entregados que trasmitían salesianidad por todos los lados, compañeros con quienes compartir un ideal. Luego vino el prenoviciado en Santander. El noviciado lo hicimos en Logroño en el año 1987-88, un año intenso de profundización del gran paso que íbamos a dar. Luego Burgos y los estudios de filosofía, 1988-91. Y luego el tirocinio, a por todas, años intensos de acción pastoral en Azkoitia, una época con grandes recuerdos. Vitoria marcó lo que es hoy mi vida sacerdotal: el estudio de la teología y la pastoral en Samaniego, ¡qué locura! Mi primer destino fue Deusto San Juan Bosco, 6 años donde nos dábamos al 140%: entusiasmo a desbordar, la pastoral de grupos de fe, una nueva etapa para Oldarra y el sacerdocio en la Iglesia de María Auxiliadora… Y hoy de nuevo aquí en Azkoitia…
Muchas veces me preguntan si soy feliz, lo soy y de verdad. El darme a los jóvenes llena toda mi vida y por mucho que me dé no me fatigo porque tengo un motor ferrari: Cristo el resucitado.

Josean Prol