Don Bosco y los jóvenes

 Dicen que las comparaciones son odiosas pero aquí va una comparación:

¿Los jóvenes de ahora son peores que los de otras generaciones? ¿Son más insolidarios? ¿No aprecian la familia? En fin, se podrían plantear muchas preguntas parecidas.

Para intentar responder a estas preguntas vamos a fijarnos en los jóvenes de Don Bosco, cómo era la situación en la que les tocó vivir.
En esa época muchos niños y jóvenes se iban de sus pueblos en busca de un trabajo en la ciudad que les diera un futuro digno y en la ciudad lo que encontraban eran trabajos en los que se les explotaba, no tenían ningún derecho y se les trataba con desprecio y les ninguneaban.
El que no conseguía trabajo, robaba para poder sobrevivir y su final era la cárcel. En la cárcel vivían hacinados en celdas y el trato que recibían era de desprecio. Se suponía que la cárcel les iba a rehabilitar pero cuando quedaban en libertad volvían a robar y eran otra vez detenidos.
En definitiva, los jóvenes de Don Bosco eran muchachos que no tenían estudios, muchos no tenían familia ni un lugar donde vivir y lo más importante para un joven, no tenían el calor y el cariño de una familia.

Don Bosco supo dar respuesta a estos jóvenes y para ello formó un triángulo fuerte e irrompible, cada vértice significa:
- El primer vértice era él mismo. Quiero ayudar a los jóvenes.
- El segundo vértice eran los jóvenes a los que quería ayudar y los puso en el centro de su vida.
- El tercer vértice: ¿Quién me ayuda a mí? Todos necesitamos sentirnos queridos, que nos apoyen y nos ayuden. Don Bosco para esto siempre tuvo a su madre y a María Auxiliadora a quien encomendaba todo lo que él hacía. Sin este vértice es imposible que las cosas funcionen bien.

Don Bosco supo responder tres preguntas de los jóvenes de su época: ¿Quiénes son?, ¿hacia donde van?, ¿qué necesitan?
A cada uno le ofrecía lo más necesitaba en ese momento de su vida: un hogar donde vivir, comida, estudios, libertad… Pero también les enseñaba lo que era la piedad, el trabajo bien hecho, la responsabilidad.
La clave de Don Bosco y por lo que su obra salió adelante no era lo que les ofrecía, sino como lo ofrecía, una frase clave de él es: “amar al joven sea cual fuera la situación en la que se halla”
La clave de Don Bosco es el AMOR a los jóvenes.

Alguna vez he escuchado decir: Ya me gustaría preguntarle a Don Bosco que haría con los jóvenes de hoy, no tienen ningún respeto por nada…
Y supongo que la respuesta de Don Bosco sería muy sencilla: “Quiérelos y recuerda que no basta amar, la gente debe de sentirse amada”
Sólo si un joven se siente amado, apreciado, tenido en cuenta y respetado, entonces y solo entonces, podremos llegar a su corazón y sacar lo mejor que tiene dentro.
Además, los jóvenes de hoy no son como los de Don Bosco, ni como nosotros, tienen otras preocupaciones pero no olvidemos lo más importante AMAN y necesitan ser AMADOS. Por lo que tendremos que hacernos las tres preguntas que se hizo Don Bosco: ¿Quiénes son?, ¿hacia donde van?, ¿qué necesitan?
Los jóvenes de hoy nos demandan Paz, libertad, derechos humanos, participar, igualdad de sexos, solidaridad, desarrollo, ecología… Tenemos muchos campos en los que están interesados
A cada joven le debiéramos enseñar la necesitad de formar su propio triángulo, enseñarle que los tres vértices son igual de importantes:
- Enseñarle que el vértice de su persona no puede estar ni por encima ni por debajo de los otros, que cada uno es muy importarte para el mundo que le rodea.
- Enseñarle que el segundo vértice son las personas que se va encontrando en su camino y son en las que se va a apoyar y a las que tendrá que ayudar cuando lo necesite.
- Enseñarle a descubrir a Dios, que lo vean cercano, divertido, solidario… Los jóvenes de hoy, más que ninguno de otras generaciones, necesitan tocar para creer, no podemos mostrarle un Dios lejano y serio.

 Los jóvenes de hoy en días son como los de otras generaciones, solo necesitan que los queramos.
 Lo que si es cierto es que no podemos llegar a ellos de la misma manera, tenemos que cambiar como lo hacen ellos y adaptarnos. Tendremos que perder el miedo a las nuevas tecnologías y navegar por Internet, manejar el Facebook, etc

 Mucho ánimo a los padres, educadores y personas en general, que la educación de nuestros jóvenes a veces es una labor dura y cansada pero cuando se hace con amor no hay nada en el mundo que merezca más la pena.

 Eduardo Rodríguez

Vocal Provincial de Juventud donbosco y los jovenes 550