El Congreso Internacional SYMFamily17 cuenta con ponencias, presentación de experiencias y temas de estudio quieren proponer una visión positiva de la realidad de la familia, como reto y oportunidad para la pastoral juvenil.

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(salesianos.es)Más de 300 participantes, entre salesianos y laicos, se reúnen hasta el viernes 1 para orientar el trabajo de la congregación, que servirá de puente entre los sínodos de la Familia y el de los jóvenes convocados por Francisco.

“Hemos de seguir creciendo en la reflexión educativa, pastoral y evangelizadora alrededor de la realidad de la familia”. Así animaba don Ángel Fernández Artime, Rector Mayor de los Salesianos, a los más de 300 participantes del Congreso Internacional Salesiano de Pastoral Juvenil y Familia SYMFAMILY17, que comenzó ayer en Madrid y que concluirá el próximo 1 de diciembre.

En el acto de apertura del Congreso, estuvieron presentes Mons. Carlos Osoro, Cardenal Arzobispo de Madrid, Mons. Renzo Fratini, Nuncio apostólico, Sor Mª Rosario Ríos, Presidenta de la Conferencia Española de Religiosos, y Belén Prado, Viceconsejera de políticas sociales y familia del gobierno regional de Madrid. También intervinieron, Mons. Bruno Forte, que fue Secretario Especial para los dos sínodos sobre la familia que ha convocado el Papa Francisco, y el sacerdote Alexandre Awin Mello, Secretario del Consejo Pontificio de Laicos, Familia y Vida.

Al inicio del acto de inauguración, Fabio Attard, Consejero General Salesiano de Pastoral Juvenil, dicasterio que organiza este congreso, había dado la bienvenida a los invitados y participantes, y señaló el objetivo del congreso: “Abrir espacios de discernimiento sobre pastoral juvenil y familia y generar estrategias conjuntas para aumentar el impacto de nuestras acciones pastorales, dentro de la pastoral juvenil salesiana y en sintonía con la Iglesia”.

El Rector Mayor, acompañado por parte del Consejo General de la Congregación y los provinciales de salesianos y salesianas de España, señaló que la Congregación trabaja mucho y en muchos lugares con los jóvenes aunque, dijo, “tenemos una asignatura pendiente con la atención a las familias”. Por eso invitó a que el trabajo y la reflexión de este congreso, en línea con las propuestas del último Capítulo General de los salesianos, sirva para “iluminar el trabajo pastoral de los próximos años”. También deseó a los participantes “una experiencia de vida educativa, pastoral y evangelizadora que pueda orientar nuestra misión”.

La familia en el centro de la atención pastoral

Intervino, después, Alexandre Awi Mello, quien trasladó a los presentes un saludo especial del Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida del que Awi es el Secretario. El padre Alexandre recordó su relación con los salesianos en su Brasil natal, y el aprecio a la Congregación por su trabajo en la pastoral juvenil. Awi subrayó el deseo del Papa de escuchar a los jóvenes para el próximo sínodo, y destacó que este congreso “pone de manifiesto que hay que ser especialistas en familia”.

La primera ponencia corrió a cargo de Mons. Bruno Forte quien señaló que la familia tiene que estar en el centro de la acción pastoral de la Iglesia. Para el que fuera Secretario especial de los dos sínodos sobre la familia, “es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia”. En una didáctica disertación, Forte puso de relieve cuatro aspectos fundamentales de la familia, a la que definió como “escuela de humanidad, de socialidad, de vida eclesial y de santificación”. Por eso insistió en que “la familia es sujeto privilegiado de la transmisión de la fe” y “el primer lugar donde se aprende a compartir, a soportar, a respetar, a convivir”.

Mons. Bruno Forte insistió en que “evangelizar las familias significará acompañarles en la experiencia viva de la fe eclesial”. También señaló la necesidad de formar “a quienes se preparan al matrimonio” para “promover el protagonismo pastoral de a familia”. En otro momento de su intervención, indicó que la “acogida, acompañamiento, discernimiento e integración son los cuatro términos que sintetizan la actitud pastoral pedida por la Amoris Laetitia en relación a todas las familias, especialmente hacia aquellas que sufren la herida de un amor fracasado”. También puso de manifiesto la singular relación entre lo que indica el Papa Francisco a toda la Iglesia y lo que Don Bosco recomienda a sus hijos: “Practiquemos el Sistema Preventivo”.

A lo largo de los próximos días, diferentes especialistas abordarán la relación entre la pastoral juvenil y la atención a las familias, siguiendo el camino propuesto por los sínodos sobre la familia, que se concretan en la Amoris Laetitiae, y lo que la Congregación está trabajando en diferentes partes del mundo. Esos aspectos formarán parte de las “buenas prácticas” que se presentarán hasta el viernes en el Congreso.