Nos habla Eduardo Rodríguez

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Cuando me mandaron el encargo de escribir unas líneas sobre los 150 años de la fundación de la Congregación Salesiana, empecé ha recordar lo que han significado los salesianos y Don Bosco en mi vida.

Me tengo que remontar a los 6 añitos, cuando entré en el colegio de Deusto. Con esa edad no eres consciente, ni entiendes lo que te acaba de ocurrir pero desde ese momento ya eres uno de los muchachos de Don Bosco, uno de tantos muchachos que él soñó en vida y que estarían repartidos por todo el mundo. Tampoco te das cuenta que te pone bajo la protección de María Auxiliadora que te guía y acompaña durante toda tu vida.

 

Ahora que han pasado ya treinta años no sabría decir en que momento me enamoré de Don Bosco y quise seguir sus pasos, primero como estudiante, después como animador y al final como Salesiano Cooperador y educador.

 

Lo único que puedo decir es que yo en mi etapa de estudiante me sentí querido, comprendido, acogido, escuchado… y en el único sitio donde había experimentado algo así era en el calor del hogar con mis padres y hermanos.

 

Y para mi lo más importante es que todo aquel que pasa por una obra salesiana no se va indiferente, algo queda grabado en su interior. No importa si eres creyente o no, porque como dijo Don Bosco, “dame almas y quédate con todo los demás”. En definitiva, lo importante son las personas y con tesón y ejemplo han salido de las obras salesianas “buenos cristianos y honrados ciudadanos”

 

Solo me queda felicitar y agradecer a los Salesianos, Salesianas, Familia Salesiana y todo aquel que colabora con la causa por todo el bien que se ha hecho durante estos 150 años y darles ánimos para que sigan otros 150 años más.

Eduardo Rodríguez

Vocal Provincial de Juventud

Provincia San Francisco Javier