María Auxiliadora y Madre Mazzarello

madremazzarello_01Reproducimos la reflexion sobre Maria Auxiliadora y Madre Mazzarello que hizo en uno de los dias de la novena la salesiana Mari Carmen San Miguel en la iglesia de los salesianos de Pamplona, sirvan esta palabras en la vispera de la gran fiesta de Maria Auxilidadora para prepararnos ante un dia tan especial para los miembros de la Familia Salesiana.

Buenas tardes, familia Salesiana.  Hnos Salesianos, Salesianos Cooperadores, ADMAS, AAAA,  Devotos/as de M ª Auxiliadora Nos encontramos reunidos en torno a la Madre,   María Auxiliadora.  Ella siempre nos lleva a Jesús.

Queremos honrarla en esta su novena  y agradecerle todo el gran Amor  que ha mostrado  a lo largo  de la historia de  nuestra  Congregación .  El personaje del sueño le dijo a D. Bosco “ Yo te daré la Maestra”  y verdaderamente  “Ella  Sí lo ha hecho todo”
Ayer celebrábamos la venida del Espíritu Santo.  María  en medio de  los apóstoles, alentando la frágil llama a la fe, en una Iglesia incipiente.  Abierta al Espíritu.
También María ha estado desde los inicios de nuestra Congregación  Saliendo al quite  en cada necesidad. Ella camina a nuestro lado, pasea por nuestras casas, nos cobija bajo su manto…
Quiero hacer memoria del inicio de nuestro Instituto de Hijas de María Auxiliadora , en  un pueblecito del norte de Italia “Mornese” con María Doménica  Mazzarello
Y  es que  D. Bosco también nace en I Bechi un pueblecito de Italia
Y Jesús y  María en Nazaret, otro pueblecito. Y nos preguntamos… ¿Qué tendrá lo pequeño  que a Dios tanto le agrada?
María Mazzarello , nace el 9 de mayo  de 1837   Hija de José Mazzarello  y  Magdalena Calcaño . Fue la mayor de siete hermanos.
Main  como la llamaba su familia era una personas, despierta, alegre, sencillas trabajadora y de fe profunda.
Siendo todavía pequeña le preguntó a su padre. ¿Qué hacia Dios antes de  crear el mundo?      ¡Vaya preguntita!
.-A los 13 años recibe la primera comunión, fue un día muy especial para ella.   Decía “En el catecismo no me dejaré ganar por ninguno en la clase”. Y así lo logró. Aunque no fue a la escuela, sin embargo se aprendió de memoria todo el catecismo y logró entender  muy bien las explicaciones que le daban.
La familia se traslada a la alquería  llamada “Valponasca”  para llevar los viñedos de los Marqueses Doria.
La Valponasca  estaba  alejado del pueblo.  Main ya no podía ir a visitar a Jesús con tanta frecuencia, así que desde una ventana de la Valponasca que daba a la parroquia pasaban los ratos que el trabajo le dejaba. También llevaba allí a sus hermanos y todos rezaban las oraciones.
A las cuatro de la madrugada se levantaba cada día, y después de arreglar todo lo que se necesitaba en casa para el trabajo del día, se dirigía hacia el pueblo, por caminos unas veces llenos de nieve o de barro y otras muy polvorientos, para asistir a la Santa Misa.

A las siete de la mañana ya estaba de vuelta en casa para emprender las tareas agotadoras de la jornada campesina.
Y durante el día desde el campo, donde trabajaba dirigía de vez en cuando la vista hacia la lejana torre parroquial para ofrecer a Nuestro Señor las labores que hacía .
Al ver las vides y los sarmientos deseaba estar muy unida a la vid para dar abundante fruto.
Main ayudaba a su Padre en las labores del campo y era su brazo derecho. Tanto es así que los trabajadores se quejaban de aquella jovencita que les dejaba  atrás.
María se dirigía con el sacerdote D. Pestarino  cura del pueblo. Una vez en la feria  vio unos zapatitos de charol que le gustaron mucho e hizo que su padre se los comprara. Luego pensó que se había dejado llevar de vanidad y al confesarse  D. Pestarino le pidió que les diera sebo para que no brillaran.
María  pertenecía a la  “Pía Unión de las Hijas de María Inmaculada” .
Cuando tenía 15 años, estalla en Mornese una terrible epidemia de tifus . María Mazzarello se dedica a atender a los enfermos con enorme generosidad y logra que muchos sanen y salven su vida.
Pero ella se contagia y llega al extremo de que ya todos creen que se va a morir.
Sin embargo se encomienda con mucha fe a la Stma. Virgen  y le concede de manera admirable su curación.
Pero le sucede algo inesperado: ella que antes había sido la más fornida campesina, queda totalmente débil y sin fuerzas para dedicarse a las labores del campo. Era un plan secreto de Dios para que se dedicara a otra labor que el cielo le tenía señalada.
Entonces con su hermana Felicitas y su  amiga  Petronila se fue donde el mejor sastre del pueblo y le pidieron que le diera clases de costura y sastrería, y en pocos meses llegaron  a ser una excelentes modistas. Y con sus compañeras puso un taller de costura para las niñas pobres.
María Dominga Mazzarello, mientras caminaba por un sendero del pueblo, vio delante de ella una gran construcción y muchas chicas que jugaban.  Una voz  celestial le dijo: “¡A ti te las confío!”

Mientras esto sucedía en Mornes, en Turín D. Bosco tuvo una visión Nos cuenta
“Un buen día atravesaba la plaza Vittorio en Turín. De repente me vi cercado por un pequeño ejército de chiquillas que cantaban, gritaban, chillaban. Apenas me vieron volaron en torno a mi y clamaron: “¡Viva Don Bosco!… Tómenos también a su cargo. ¿No ve que estamos abandonadas?”
D. Bosco les contestó “Otro tendrá que ocuparse de vosotras: yo estoy abrumado con tantos  jovencitos…
Pero mientras ellas insistían, una Señora noble y con rostro  resplandeciente se me apareció y me dijo:
—Cuídamelas. Son hijas mías.”
Por entonces llegó a Turín  D. Pestarino sacerdote, que tenía en Mornese  su asociación de Hijas de la Inmaculada y quería quedarse con Don Bosco en Turín.
Pero D. Bosco le dijo que volviera a su Mornese, a cuidar de sus jóvenes; mientras tanto le consideraría como uno de los suyos.
Le dio una medalla y una tarjetita para las dos principales, con estas palabras: “Orad, haced todo el bien que podáis a las jovencitas
María Mazzarello y Petronila eran las dos obsequiadas y aconsejadas por Don Bosco, desconocidas entonces por él.
Main se propuso  que las niñas del pueblo adquirieran también una excelente instrucción religiosa. Para ello fundó un “Oratorio” o escuela de catecismo para la niñez femenina.  Les enseñaban costura, las cosas de casa. Que lo pasaran bien con  agradables recreos y bulliciosos paseos, que supieran comportarse. Que fueran a misa y recibieran los sacramentos.
D. Bosco va a Mornese  con sus muchachos, son muy bien recibidos. El pueblo entero se vuelca en atenciones, en acogerlos en sus casa y darles  de comer. Reúne a las Hijas de la Inmaculada.  Main exclama “D. Bosco es un Santo y yo lo siento”
Ambos se dieron cuenta que tenían una misión común.
D. Bosco les promete hacer un colegio para los chicos
Pero este colegio pasa a ser de las Hijas de María Auxiliadora. Ellas tuvieron que sufrir mucho con esta decisión. Pues la gente había colaborado mucho en su construcción.
Fue así que el 5 de agosto de 1872 las primeras FMA pronunciaron su “sí” como María para ser “auxilio” sobre todo entre las jóvenes.

Se llamarán Hijas de María Auxiliadora, porque fue la Virgen, quien manifestó a Don Bosco la voluntad de Dios, para esta nueva presencia en la Iglesia. Por esto el Santo repetía: “Vosotras pertenecéis a una Congregación que es toda de María”.
Era el año 1881. Madre Mazzarello ya llevaba 10 años de Superiora, con gran satisfacción de todas sus súbditas, y gozaba de buena salud. Pero un día le ofreció a Dios su vida, por la salvación de una muchacha que estaba en peligro de perder la fe, y Dios que tiene buenos oídos para escuchar estos ofrecimientos, aceptó la propuesta.
Le vino la terrible enfermedad de la pleura . Sabiendo que a San Juan Bosco le había concedido Dios el don de conocer el futuro, le preguntó si ella se curaría de esa enfermedad y el Santo le respondió de una manera muy extraña.
Le dijo así:”Le voy a contar una parábola:
Un día llegó la muerte a una casa de religiosas y le dijo a la portera: `¡Venga conmigo a la eternidad!’. Pero la portera le respondió: `Tengo mucho trabajo en la portería y no me puedo alejar de aquí’.
Entonces pasó la muerte a la cocina y le dijo a la hermana cocinera: `¡Venga conmigo a la eternidad!’. Pero la hermana cocinera le dijo: `Tengo tanto que cocinar’. ¡No puedo acompañarla!’. Y la muerte fue donde la Superiora y le dijo: `Ud. tiene que dar a las demás ejemplo de obediencia. ¡Venga conmigo a la eternidad!’. Y la superiora, para dar ejemplo, se fue a la eternidad con la muerte”.

 

Madre Mazzarello entendió lo que le decía el santo, inclinó la cabeza y aceptó tener que morirse tan joven. Y en plena vida, a los 44 años recién cumplidos, el 14 de mayo de 1881, después de cantar un himno a la Virgen Santísima, muere.
Las salesianas eran entonces 200 en 27 casas extendidas por: Italia, Francia, Argentina y Uruguay. Sus restos se veneran en la Basílica María Auxiliadora de Turín
Sus tres grandes amores fueron la Eucaristía, María Auxiliadora y la juventud pobre para educarla y salvarla.
Ser Hija de María Auxiliadora, va más allá de la tierna y sencilla devoción a María,  es “ser imágenes viva de María”, y Don Bosco quiso que el  Instituto religioso de Las Hijas de María Auxiliadora fuera un monumento vivo de eterna gratitud a la Auxiliadora.
Se trata de ser “auxiliadoras con la Auxiliadora”.
Don Bosco aseguraba: vivimos tiempos difíciles y María quiere ser invocada como auxiliadora, la frase de nuestro fundador es más que nunca actual.
El amor a María Auxiliadora es más que una fuerte devoción, es vivencia bajo la presencia real de esta  buena Madre,
Don Bosco y Madre Mazzarello viven en su cotidiano una relación estrecha y concreta  con María.
Como hijos e hijas de tan buena Madre acudamos a ella  en estos tiempos de increencia, invoquemos su nombre, confiemos en su bondad.

 

Mari Carmen San Miguel
Hija de Maria Auxiliadora