Encuentro con don Adriano Bregolin, Vicario del Rector Mayor.

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Fte.- Artículo de Bruno Ferrero SDB, director del Bollettino Salesiano italiano (Febrero 2014)

Ser Vicario del Rector Mayor significa tener un punto de observación incomparable sobre la Congregación y la Familia Salesiana.

¿Cómo definiría el momento actual de los Salesianos en el mundo?

Este servicio particular, ser Vicario del Rector Mayor, durante estos últimos diez años, me ha dado la posibilidad de conocer bien la realidad de la Congregación. He podido ver, y darme cuenta, de cómo el carisma salesiano es apreciado en culturas y en países tan diferentes, dando frutos extraordinarios en el campo de la educación, de la evangelización y de la promoción humana. Esta visión se enriquece posteriormente si consideramos, en su conjunto, a la Familia Salesiana que, con sus treinta grupos, extiende su radio de acción a millones de destinatarios. Es maravilloso ver cómo Don Bosco se hace siervo, hoy, a través de sus hijos y de sus hijas para millones de jóvenes en centros juveniles, oratorios, escuelas, colegios universitarios, centros de recuperación, escuelas profesionales, centros de comunicación social, casas de espiritualidad, misiones, centros de acogida y tantas otras iniciativas abiertas a las necesidades particulares. La Congregación y la Familia Salesiana son realidades vivas dentro del contexto social y eclesial en los diversos continentes. El momento actual de los Salesianos está marcado por una gran voluntad de fidelidad al carisma de san Juan Bosco. Volver a los jóvenes en un contacto más directo, buscar formas de servicio educativo y de evangelización que sean más adaptadas a los jóvenes de hoy y, particularmente para nosotros Salesianos, volver a un estilo de vida inspirado en la radicalidad evangélica, son las grandes líneas que trazan el camino actual de la Congregación. Estamos viviendo todo esto en un contexto de redescubrimiento pleno de la figura de Don Bosco del que, en el 2015, celebraremos el Segundo Centenario de su nacimiento.

¿Debemos ser optimistas o un poco resignados?

Creo que el ser siempre optimistas forma parte de nuestra vocación de Salesianos. Un artículo de nuestras Constituciones nos recuerda que “el Salesiano no se deja abatir por las dificultades, pues confía plenamente en el Padre: Nada te turbe, solía repetir Don Bosco”. Por eso, “el Salesiano capta los valores del mundo y no se lamenta del tiempo en que vive; aprovecha todo lo que hay de bueno, especialmente si gusta a los jóvenes” (Constituciones de los SDB, 17).

Indudablemente estamos pasando por un periodo nada fácil desde el punto de vista social e incluso a nivel de Iglesia. Positivamente hablando, se debe recordar que en la misma Iglesia han emergido, como proféticas, las figuras de los dos últimos pontífices. Además de esto, podemos señalar tantos otros aspectos positivos como la amplia disponibilidad al servicio y al voluntariado de tantas personas buenas; la sensibilidad hacia los temas de la justicia y de la paz; el cuidado del ambiente; la mejor calidad en la manera de vivir la fe cristiana por muchos jóvenes y adultos que se esfuerzan dentro de las realidades sociales y eclesiales.

Don Bosco no tuvo una realidad más fácil que la nuestra, aunque con dificultades diferentes, luchó como un león para llevar adelante su sueño… ¿Desanimarse? ¡No! Significaría renunciar a una opción fundamental de nuestra vida: la fidelidad a nuestra vocación y misión.

¿Cuáles son las regiones del mundo donde los Salesianos demuestran más vitalidad?

Hace años que India es una Región Salesiana de gran vitalidad. El ingreso de unos 130 novicios cada año hace que la media de edad de los hermanos sea muy baja y que la misión salesiana pueda ser llevada con gran vitalidad. Muchos hermanos tienen una óptima preparación desde el punto de vista religioso y profesional y muchas obras están respondiendo al criterio de elegir a los más pobres, a los últimos. También quiero señalar la gran sinergia actual, en diversas Inspectorías, entre los diferentes grupos de la Familia Salesiana. Todos trabajan juntos en un mismo contexto o en una misma obra. En el nordeste de la India, he visto el gran espíritu misionero que anima a nuestros hermanos.

También he tenido una óptima impresión visitando Corea y Vietnam. En Corea el porcentaje de católicos es muy bajo, pero los Salesianos viven de una manera muy significativa su vocación religiosa y su misión. En Vietnam se recogen los frutos, de una etapa de martirio, con abundancia de vocaciones, un gran apego a Don Bosco y una gran disponibilidad al servicio de los jóvenes de las clases populares, sobre todo obreros, y a la misión ad gentes.

No quisiera, con todo esto, que se olvidase el gran trabajo misionero que se está desarrollando en África o el fuerte empeño de promoción humana que desde hace mucho tiempo se hace en América Latina. La Congregación es un cuerpo vivo, en todos los sitios. Condiciones particulares hacen que resalte una mayor vitalidad en algunos países, pero es hermoso contemplar que Don Bosco está presente con gran eficacia en tantas naciones en las que estamos presentes.

¿Quién y qué cosa le ha llamado más la atención en el mundo salesiano?

He quedado sorprendido por la gran acogida que el carisma de Don Bosco ha tenido en todos los sitios. Podemos decir, con un ejemplo, que es un vestido que se adapta bien a todas las culturas. Se impone en todas las sociedades y manifiesta su validez en una riqueza de expresiones que permiten llegar a muchos destinatarios.

También, he quedado sorprendido por la “belleza salesiana” de ciertas obras que parecen encarnar con mayor eficacia la caridad pastoral de Don Bosco. Pongo por ejemplo la obra de Itaquera, en São Paulo, en Brasil; el oratorio y la escuela profesional de Kinshasa (Congo) con su gran obra de acogida de los chicos más pobres; el centro “Beatitudes” de Chennai (India), donde siete grupos de la Familia Salesiana, trabajan juntos, acogen a pobres y abandonados “de la cuna a la tumba”, desde los niños apenas nacidos a los ancianos que son echados de casa.

Pero lo que siempre me ha impresionado, particularmente, es la generosidad de tantos Salesianos que han dado, y dan cada día la vida, sin ningún cálculo. Son, verdaderamente la presencia de Don Bosco hoy.

¿Cómo se está moviendo la Italia salesiana?

La Italia salesiana ha tenido un gran mérito en el pasado: haber enviado legiones de misioneros que han implantado, de manera fiel, el carisma de Don Bosco en casi todo el mundo. Actualmente, el contexto social es diferente y lleno de dificultades, pero todavía la Italia salesiana se defiende bien. No son muchas las vocaciones, pero son de buena calidad y con un alto nivel de fidelidad. En las Inspectorías se vive un trabajo de adaptación, buscando conseguir que las presencias sean más significativas.

Sinceramente, ¿hay más problemas o más signos de esperanza?

Hay problemas en cuanto a la Congregación en general y en cuanto a la Congregación en Italia y en Europa, en particular. Lo que más preocupa es la disminución de vocaciones, sobre todo, en el viejo continente. También han aparecido otras situaciones negativas y se está buscando el hacerles frente y corregirlas. Sobre todo, acerca del pleno respeto de nuestros chicos y de nuestros jóvenes. A todo esto debemos añadir tantas dificultades que existen en nuestras instituciones por falta de un apoyo económico de parte de las instituciones estatales o la falta de reconocimiento de las obras que están haciendo un servicio válido al mundo juvenil. Ante estas dificultades, no podemos razonar, simplemente, desde un punto de vista humano. Aún siendo realistas y con los pies en el suelo acerca de las concretas realidades de la vida, creemos que los jóvenes italianos y los jóvenes europeos, como los jóvenes de África, de América, de Asia tienen necesidad, hoy, de personas que se preocupen de su vida, de su camino de educación integral, de su fe.

Los jóvenes tienen, hoy, necesidad de Don Bosco y nosotros tenemos que ponernos las pilas para que la presencia de Don Bosco no se vaya apagando. No faltan señales de esperanza. Especialmente en los mismos jóvenes que reaccionan siempre positivamente cuando se dan cuenta que su vida les interesa a otros; cuando ven que otros se dan totalmente por su vida. Una vez más, tengo que repetir que debemos ser confiados y optimistas. No trabajamos para nosotros mismos. Debemos estar convencidos que trabajamos por el Reino de Dios y Él nos guiará en medio de esta dificultades, ofreciéndonos aquello que necesitemos.

¿Qué se espera del Capítulo General 27?

Del Capítulo General 27 se espera, sobre todo, una renovación profunda de la persona de cada salesiano. El tema de la radicalidad evangélica debe llevarnos a un mayor conocimiento de nuestra identidad espiritual y carismática; a una credibilidad de nuestro trabajo apostólico y misionero; a una visibilidad de nuestra alegría de ser hijos de Don Bosco y siervos de los jóvenes; de ser verdaderos hermanos que viven en comunión con una misma vocación y misión.

Queremos ser testigos y misioneros gozosos que llevan la alegre noticia del Evangelio a los jóvenes, sobre todo, a través de la educación. El número de nuestros Salesianos es ciertamente un factor muy importante, pero la calidad espiritual, indudablemente, es la fuente de una verdadera eficacia y fecundidad apostólica.

¿Puede este evento renovar el entusiasmo por el ideal salesiano?

El entusiasmo que nace de un Capítulo General es fruto del Espíritu Santo que genera, en los participantes, y a través de ellos en la Congregación, un renovado deseo de responder a la vocación y a la misión a la que hemos sido llamados.

¿Cómo nació su vocación?

Mi vocación tiene unos orígenes muy sencillos. Gracias a las Hijas de María Auxiliadora fui dirigido hacia un aspirantado salesiano. ¡Una pequeña casa en la zona de Verona, en un pequeño pueblo que se llama Bevilacqua! No había muchos alumnos, pero el espíritu de familia se vivía de una manera intensa y entusiasta. Un clima de gran alegría, un estudio llevado con seriedad y una oración sencilla y profunda nutrían nuestros días y nos hacían estar muy a gusto. En este contexto, junto a un director anciano, pero muy bueno, el gran animador de todos nosotros era nuestro maestro, don Mario Guariento… Cuanto leíamos en las pequeñas biografías de Don Bosco, nosotros lo veíamos de manera viva en la figura de este salesiano. Él, para nosotros, lo era todo. Para nosotros, él era Don Bosco. Por él me he sentido atraído, como un imán, a la vida salesiana. En mi interior había un gran deseo: quiero ser como él; quiero ser como Don Bosco.

¿Cómo es el Rector Mayor “visto de cerca”?

Doy muchas gracias a Dios por haberme permitido conocer de cerca al noveno sucesor de Don Bosco. A esta pregunta ¿Cómo es el Rector Mayor “visto de cerca”?, me viene el responder espontáneamente, pero también sinceramente: ¡Es como Don Bosco! Su gran humanidad y su dedicación en este servicio de Padre de la Familia Salesiana lo hacen muy cercano a nuestro Fundador. En particular, he podido apreciar su gran amor por los jóvenes y la misión juvenil; la cercanía a los Salesianos en los que ha buscado despertar su identidad carismática y de inflamarles de amor apostólico por la misión.

En el tú a tú, don Pascual Chávez es una persona muy buena, capaz de dar verdadera amistad y de hacer experimentar verdadera paternidad. Su gran preparación a nivel cultural, bíblico-teológico no incomoda, sino que es motivo de participación y de compartir con los estamos cerca. Una cosa lo caracteriza, especialmente. Pone en contexto sus intervenciones haciendo siempre referencia a la riqueza de la Palabra de Dios y, al mismo tiempo, a los acontecimientos y al contexto del tiempo actual. Pienso que todos nosotros, Salesianos, somos conscientes de haber tenido, en su persona, un gran don.

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