Una eucaristía de hasta siempre

 

EL día 10 de Octubre, despedíamos a nuestra querida Mercedes Arias, Salesiana Cooperadora y madre de Ana y Maite también Salesianas Cooperadoras de nuestro centro de Deusto.
Fue una eucaristía repleta de hermanos cooperadores, amigos, familiares y llena de sentimientos a flor de piel, por la tristeza de no volver a tenerla transmitiéndonos su alegría y su entrega a Dios pero por otra parte, estaba allí estaba presente.

 

 

 

Reinaba en el ambiente una paz y serenidad que, yo personalmente la tengo grabada en mi mente desde que la vi. por última vez, era una despedida, pero ella me hizo sentir con sus palabras y sus guiños que no lo era, era un hasta luego y que tenia la suerte de ir al encuentro con Dios, y allí es donde está cuidándonos.
Durante la ceremonia, giré la cabeza hacia la zona por donde Mercedes se sentaba en nuestra Iglesia de María Auxiliadora, en su parte izquierda. Después la mirada se me fue hacia la imagen del altar mayor. Escuchando a Don Arcadio en el sermón, me descubrí mirando hacia los bancos donde anteriores SS.CC. se sentaban, y recordé a Anuncia y Conchi, allá delante en la derecha. Y pensé, sin ánimos de ponerme lloroso, pero sintiendo que por allí volvían a estar… con una sensación de sorpresa y cierta alegría…
Luego miré por donde se sentaba Juanita… Isabel… y sentí que allí estaban. Sinceramente, sentí que nos acompañaban en la ceremonia. Aquellas Salesianas Cooperadores de nuestro centro de Deusto que, despedían a Mercedes ¿O la acogían?
También miré por el centro izquierda donde Rosario solía ponerse… (Cuántas sensaciones)… Aurora  y Esther…
Ni una más que las otras, en el recuerdo de nuestro centro de Deusto, allí estaban, ¡las sentí! Todas sonrientes celebraban con nosotros que estamos juntos, que su experiencia vive con nosotros, que tenemos todo lo bueno que nos dieron, y que debemos trabajarlo como la parábola de los talentos.
En esta ceremonia de recuerdo y emotivo ¡hasta pronto! a Mercedes, me emocioné sintiendo a todas ellas, y reviví el calor de cada una de ellas. Cada una a su estilo eran “una para todas y todas para una” porque el “estilo” las unía.
Sin desmerecer que el día era de Mercedes, Mercedes mismo me susurraba en la Iglesia palabras de recuerdo para todas, antecesoras de nuestros grupos y nuestra labor como SSCC. Me siento muy acogida por todas, y vaya mi recuerdo multiplicado, que no repartido, para ellas.
GRACIAS por vuestras vidas.
GRACIAS A TODOS POR VUESTRA PRESENCIA, COMPAÑÍA Y CARIÑO.

 

 Iciar Sáenz y Enrique García.
 Centro local SSCC. Deusto- Bilbao