Sembrando Amor

 

 

Hace poco recibí una postal de una amiga salesiana de Valencia, una fotografía con una frase llena de sentido y de profundidad, “por dónde pasa el agua siembra vida, por dónde tú pases siembra el amor” . Que diferente sería nuestra vida y la de los que nos rodean si por dónde pasáramos sembráramos amor en las mil formas en las que se puede hacer.

 

 

Todo sería distinto, para el amor siempre tiene que haber tiempo, un tiempo sosegado, de encuentro, de diálogo, de intercambio, como el agua da vida el amor también la da y el desamor la quita.

Tendríamos que saber ser signos y portadores del amor ahí dónde estemos, que a nuestro alrededor florezcan espacios de amor, de fraternidad, lugares comunes dónde el encuentro sea verdadero, que seamos como el agua que cuando pasa por un terreno reseco le da vida y sacia su sed, revitalizándola y de ella surgen los mejores frutos.

Que cómo dice la postal que me mandó mi amiga María Dolores, que por dónde pasemos sembremos el amor, tarea no exenta de riesgos y de dificultades, pero es una de nuestras tareas como cristianos que somos.

 
Alberto