Don Pascual Chávez: “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”

 Don Pascual

 

 

 

La página Web de los Antiguos Alumnos y Alumnas de los Salesianos Pamplona ha entrevistado  a don Pascual Chávez Villanueva, Rector Mayor emérito. Una extensa, profunda y  preciosa entrevista, donde nos habla de su vocación, de la familia, de los jóvenes, la iglesia, Familia Salesiana… Don Pascual nos ayuda por medio de sus respuestas a profundizar en estos temas que son parte de nuestra vida.

1. ¿Puede contarnos como sintió la llamada a la vida religiosa?

Fue fruto de la oración de mi madre que, habiéndose enfermado y muerto en poco tiempo, me comentó un día que ella siempre había pedido a Dios un hijo sacerdote. Yo en ese tiempo era alumno del Colegio Salesiano “México” de Saltillo, Coahuila, en el noreste del país, y aunque era muy feliz con el ambiente del colegio por la cercanía de los Salesianos, por las actividades que organizaban, por lo bien que me la pasaba, nunca me había sentido atraído a la vida religiosa o sacerdotal. Fue sólo en ese momento en el que, quizá movido por el Espíritu Santo, le respondí que yo era ese hijo que había pedido. Ella murió tres días después, el 5 de marzo de 1959. Y yo, el 9 de marzo, fiesta de Santo Domingo Savio en ese tiempo, fui a hablar con mi asistente al que le dije que quería ser Salesiano, sin contarle cómo y de dónde me había venido ese deseo. Así, al término del año escolar, entré al Aspirantado. Por ello estoy muy agradecido con mi madre que me hizo un triple regalo: la vida, la fe y la vocación.

2. ¿Como es un día en su vida?

Vivo actualmente en la Comunidad de los Postnovicios en San Tarsicio, junto a las Catacumbas de San Calixto en Roma. El lugar es precioso, un auténtico oasis por la belleza y por la quietud que reina, pero sobre todo un lugar lleno de recuerdos para mí, pues es la casa a la que llegué hace 40 años a estudiar Sagrada Escritura, y, sobre todo, porque está santificado por el testimonio y la sangre de los mártires de la primera iglesia en Roma.
Me levanto temprano, a las 5 am y, después del aseo matutino, voy a rezar a la capilla. En seguida concelebro la Eucaristía, a la que sigue la meditación de la comunidad. Desayuno ligero y hago una primera caminata de 3 kms, en media hora, al término de la cual trabajo en la oficina, que forma parte de mi habitación, hasta las 12.30 en que hago una segunda caminata de 3 kms y vuelvo a la oficina hasta el momento de la comida a las 13.45, cuando regresan de la Universidad los postnovicios que estudian filosofía y ciencias de la educación. Después de comida reposo un poco y vuelvo a trabajar hasta las 18 horas en que hago la tercera caminata de otros 3 kms. Vuelvo a la oficina y trabajo hasta las 19.20 en que voy a la capilla para la oración de la tarde y las buenas noches, seguidas de la cena. Veo el noticiero y me retiro. En general voy a dormir hacia las 22.30.

3. Acaba de terminar la primera parte del Sínodo sobre la Familia ¿Cómo cree que los Antiguos Alumnos  pueden trabajar en la construcción de la Familia  cristiana?

La familia, hoy más que nunca, tiene necesidad de los mayores cuidados, pues está seriamente amenazada por muchísimos factores culturales, sociales, económicos.
No es indiferente que Papa Francisco haya dedicado a la Familia tanto el primer sínodo extraordinario, apenas concluido, como el ordinario que se realizará el próximo año.
Pienso que los Antiguos Alumnos están llamados, en primer lugar, a seguir de cerca el desarrollo del magisterio de la Iglesia en relación al tema de la familia y, sobre todo, a buscar hacer de la familia lo que es su naturaleza y misión: ser cuna de la vida y del amor, célula de la sociedad, escuela de socialización e Iglesia doméstica.

Asegurar una atención especial a la familia en nuestro compromiso educativa y evangelizadora requiere, entre otras cosas:

Garantizar un especial compromiso de educar en el amor en el ámbito de la acción educativa salesiana y en el itinerario de educación en la fe propuesto a los jóvenes. Se trata de uno de los aspectos en que se manifiesta la incidencia de la fe en la vida o su irrelevancia práctica.

Acompañar y sostener a los padres en sus responsabilidades educativas. Implicarlos plenamente en la realización del Proyecto educativo-pastoral salesiano.
Reconocer la implicación de los seglares en la misión salesiana significa también reconocer el compromiso de los padres y el papel de las familias en nuestras presencias, y exige también intensificar la colaboración con la familia, como primera educación de sus hijos y de sus hijas. Por esto, es necesario valorizar la aportación insustituible de los padres y de las familias de los jóvenes, favoreciendo la constitución de comités y asociaciones que puedan garantizar y enriquecer con su participación la misión educativa de Don Bosco.

Promover y calificar el estilo salesiano de familia: en la propia familia, en la comunidad
salesiana, en la comunidad educativo-pastoral.
El espíritu salesiano de familia constituye una característica de nuestra espiritualidad (cfr.
Carta de Identidad de la Familia Salesiana) y se expresa

en la escucha incondicional del otro,
en la acogida gratuita de las personas,
en la presencia animadora del educador entre los jóvenes,
en el diálogo y en la comunicación interpersonal e institucional,
en la corresponsabilidad respecto de un proyecto educativo compartido.

Crecer en el espíritu y en la experiencia de Familia Salesiana al servicio del compromiso educativo y pastoral entre los jóvenes.

*    Algunas sugerencias prácticas

Promover entre los jóvenes adultos de nuestros ambientes (animadores, voluntarios, colaboradores jóvenes…) itinerarios concretos de formación, acompañamiento y discernimiento de la vocación al matrimonio cristiano. En este compromiso se tratará de suscitar la colaboración de parejas cristianas ya insertas en los grupos seglares de la Familia Salesiana.

Suscitar en nuestras presencias grupos, movimientos y asociaciones de parejas y de familias que las puedan ayudar a vivir y profundizar la propia vocación matrimonial y a asumir con empeño las propias responsabilidades educativas.
En la Familia Salesiana existen grupos de “Familias Don Bosco”, “Hogares Don Bosco”, promovidos y animados por los Salesianos Cooperadores; pero existen también otras asociaciones familiares como “Movimiento Familiar Cristiano”, “Encuentros Matrimoniales”, etc.

Apoyar a los padres de los muchachos/muchachas de nuestras obras en su responsabilidad educativa por medio de asociaciones de padres, escuelas de padres, etc., con una propuesta concreta y sistemática de formación y de participación en temáticas educativas.
Animar, preparar y acompañar a nuestros seglares para que promuevan y defiendan en la  sociedad los derechos de la familia, frente a leyes y situaciones que la perjudican.

4. ¿Cómo ve a los jóvenes respecto a la Iglesia?

Comienzo por reafirmar que, si es verdad que se puede encontrar a Cristo en cualquier lugar, su casa, el lugar donde habita, es la Iglesia, la comunidad de los creyentes, es decir, la comunidad de aquellos que Le confiesan como su Señor, la familia de sus discípulos misioneros, de aquellos que comparten con Él vida y misión.
Y bien, no hay duda de que debemos afanarnos en corregir la imagen deformada que puede existir de la Iglesia en muchos jóvenes. Algunos «hablan de ella con afecto, como si se tratara de la propia familia, más aún, de la propia madre. Saben que en ella y de ella han recibido la vida espiritual. También conocen sus límites, arrugas e incluso escándalos. Pero aparece como secundario en comparación con los bienes que aporta a la persona y a la humanidad en cuanto morada de Cristo y punto de irradiación de su luz: las energías de bien que se manifiestan en obras y personas, la experiencia de Dios movida por el Espíritu Santo que aparece en la santidad, la sabiduría que nos viene de la Palabra de Dios, el amor que une y crea solidaridad más allá de los confines nacionales y continentales, la perspectiva de la vida eterna.
Otros hablan de ella con distanciamiento, como si fuese una realidad que no les incumbe y de la que no se sienten parte. La juzgan desde el exterior. Cuando dicen ‘la Iglesia’, parecen referirse solamente a algunas de sus instituciones, a alguna formulación de la fe o a normas de moral con las que no congenian. Es la impresión que se saca de la lectura de algunos periódicos o de la visión que presentan algunos medios de comunicación. Debo decir, sin embargo, que se equivocan precisamente en aquello que constituye la Iglesia: su relación, más aún, su identificación con Cristo. Para muchos, esta es una verdad no conocida o prácticamente olvidada. No falta quien la interpreta como una pretensión de la Iglesia de monopolizar la figura de Cristo, controlar las interpretaciones y gestionar el patrimonio de imagen, de verdad, de fascinación que representa Cristo.
En cambio, para el creyente éste es el punto fundamental: la Iglesia es continuación, morada, presencia actual de Cristo, lugar donde Él dispensa la gracia, la verdad y la vida en el Espíritu. [...] Es justamente así. La Iglesia vive de la memoria de Jesús, medita repetidamente y estudia con todos los medios su palabra sacándole nuevos significados, vierte al rito su presencia en las celebraciones, trata de proyectar la luz que se derrama desde su misterio sobre los acontecimientos y sobre las concepciones de vida actuales y se compromete a llevar adelante la misión de Cristo en su totalidad: anuncio del Reino y transformación de las condiciones de vida menos humanas. Sobre todo, Jesús es su Cabeza que atrae a cada miembro, los une en un cuerpo visible e infunde energías en las comunidades.
Si ésta es la verdadera realidad de la Iglesia, nos incumbe la tarea de actuar de tal manera que los jóvenes la amen como madre de su fe, que les hace crecer como hijos de Dios, que les permite encontrar la vocación y misión, que los acompaña a lo largo del recorrido de la vida y que los espera para introducirlos en la casa del Padre. Esto es lo que Don Bosco supo realizar de modo incomparable en la educación y evangelización de sus muchachos en Valdocco. Veamos qué podemos hacer nosotros hoy en relación a los jóvenes que buscan a Cristo.

5. ¿Qué tipo de estrategia, cree usted, debe desarrollar la Iglesia para acercarse a los jóvenes?

Me parece que no hay ninguna estrategia que pueda superar el testimonio de Iglesia que Papa Francisco ha encarnado y está promoviendo. Con sus actitudes, su doctrina y sus acciones él está renovando en profundidad la Iglesia, tratando de iluminar las mentes, reavivando con fuego los corazones para fortalecer la voluntad de todos con la luz y la fuerza del Evangelio, de modo que todos los  cristianos sean testigos valientes, “discípulos misioneros de Cristo,” enviados al mundo, sin miedo, para servir a los pobres y marginados, y así transformar esta sociedad.
De hecho, desde su primer discurso a los cardenales electores, Francisco ha propuesto un modelo de la Iglesia en armonía con las grandes decisiones del Concilio Vaticano II,  en armonía con la nueva evangelización; bajo el influjo de la pastoral latinoamericana, desde Medellín con la opción por los pobres, hasta a Aparecida con la elección de una Iglesia formada por discípulos misioneros de Cristo, plenamente integrados en la vida social.
Lo primero que nos enseña Francisco es estar atentos a la realidad, con una sensibilidad pastoral exquisita, tratando de contemplar a Dios en todo y ver todo con la mirada de Dios. Una Iglesia al servicio del mundo. Una Iglesia libre de la espiritualidad mundana que lleva a la vanidad, a la arrogancia, al orgullo. Una iglesia libre del narcisismo teológico y de la tentación de encerrarse en su marco institucional, libre también del riesgo de la auto referencialidad, del aburguesamiento y el clericalismo.
Una Iglesia que sea verdaderamente el cuerpo de la Palabra hecha carne, privilegiando el cuidado de los pobres y marginados y excluidos; una Iglesia que no puede ser reducida a una pequeña capilla, pues está llamada a convertirse en un hogar para toda la humanidad; una Iglesia que siempre está en camino, que expresa su preferencia en salir al encuentro de los otros; una Iglesia que se siente bien en las fronteras y en el borde de la sociedad.
Esto no quiere decir que la Iglesia debe ser proselitista pretendiendo hacer hijos suyos a todos los hombres y mujeres del mundo, sino evangelizadora, portadora de la buena noticia del amor y de la misericordia de Dios. Una Iglesia que sea un lugar abierto donde todo el mundo puede encontrarse y reconocerse porque en ella hay lugar para el diálogo, para la diversidad, para la acogida. No se debe forzar al mundo a entrar en la Iglesia; más bien es la Iglesia que debe aceptar el mundo como este es.
El sueño de Papa Francisco es una Iglesia que sale a la calle para evangelizar, para tocar los corazones de la gente; una Iglesia lista para servir, que tiene como objetivo alcanzar no sólo las periferias geográficas, sino las existenciales; una Iglesia pobre, que privilegia a los pobres y les da voz, que ve en los ancianos, enfermos o discapacitados las “llagas de Cristo”; una Iglesia que se compromete a superar la terrible cultura de la indiferencia en la que vivimos y que conduce a la violencia; una Iglesia que da una atención adecuada y la debida importancia de las mujeres, tanto en la sociedad como dentro de sus instituciones.
Hablando a los jóvenes, Francisco los invita a jugarse la vida, a invertir sus energías en causas que valgan la pena, a dar la vida por las cosas que la hacen digna de ser vivida, especialmente Jesucristo y el servicio a los pobres, sin perder nunca la esperanza y la alegría y sin ceder ante las promesas de un paraíso de felicidad barata.
La Iglesia tiene necesidad de recuperar vitalidad, encanto, visibilidad y credibilidad para seguir atrayendo a sí a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo la generación más joven. Esto será posible si todos nos empeñamos en hacer que la Iglesia sea una madre misericordiosa, llena de ternura y de amor, llena de dulzura y humildad.

6. ¿Cómo podemos llevar el mensaje de Cristo a nuestra sociedad?

Exactamente en la forma en que lo está proponiendo Papa Francisco. Hay que tener el entusiasmo y la audacia para llevar el evangelio de Cristo a la Sociedad, un mensaje destinado a llenar de alegría la vida de los que lo acogen, como lo presenta espléndidamente la Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio”, que invito a todos a leer, estudiar y hacer vida.

7. Don Bosco se decía que era el Signo y portador del amor de Dios a los jóvenes  ¿Cómo cree que se puede hacer vida hoy esta afirmación?

La misión salesiana consiste precisamente en ello, hacer que los jóvenes se sientan que son amados, que son el centro de nuestras actividades y estructuras. Esto es posible en la medida en que nos colocamos en medio de ellos, como compañeros de camino. El rostro del amor, lo que lo hace visible y creíble, es la bondad, la amabilidad. Es así como se logra el milagro de abrir el corazón de una persona. Y cuando esto sucede, se crea una confianza que hace posible la comunicación de valores, sentimientos e ideales a los que ordinariamente el joven se muestra renuente.
La misión se concreta, además de volver a estar en medio de los jóvenes, en la oferta de una propuesta educativa integral que los ayude a desarrollar todos sus talentos y dimensiones de modo que puedan convertirse en ‘honestos ciudadanos y buenos cristianos’. Esto significa acompañarles en el delicado proceso de aprender a vivir, a convivir, a buscar la verdad y a ser felices. No hay que olvidar que el don más precioso que podemos ofrecerles a los jóvenes es el don de la educación.
Educar es ayudar a cada uno a ser plenamente persona a través del despertar de la conciencia, el desarrollo de la inteligencia y la comprensión del propio destino. “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”.

9. ¿Qué retos de futuro piensa que debe afrontar la Familia Salesiana?

La Familia Salesiana en estos últimos años ha crecido en número de grupos que la forman, pero, sobre todo, en identidad, en sentido de pertenencia y en mayor corresponsabilidad del carisma de Don Bosco.
Tiene siempre delante de sí el imperativo de pasar de la concordia, que significa quererse bien, a la sinergia, que significa convencerse de la necesidad de tener miras comunes hasta llegar a compartir proyectos sobre el territorio en que opera.
Más en concreto, debe estar unida en:
la defensa de la vida, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, en el sentido y calidad de la vida;
el cuidado de la familia, vista según el proyecto original de Dios, manifestado en la naturaleza humana, y no sólo como una forma cultural de ser;
la promoción de la educación, convencidos de que es el don mejor que podemos ofrecer a los jóvenes, a la Iglesia y a la Sociedad;
el compromiso en la nueva evangelización, que nos vea decididamente empeñados en hacer realidad el proyecto de la Evangelii Gaudium;
la creación de una cultura vocacional, que ayude a los jóvenes a entender que la vida es vocación y, por lo tanto, a madurar proyectos de vida en la diversidad de estados.

10.  ¿Qué supone para la iglesia la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco?

Don Bosco no pertenece a la Congregación y a la Familia Salesiana, pues es un patrimonio de la Iglesia y de la misma sociedad.
Por eso no tiene que maravillarnos que en todas partes las celebraciones del bicentenario tengan un grande respaldo de parte de las autoridades civiles y religiosas.
De todos modos, lo importante no es celebrar lo que se ha hecho en 200 años, pues no tenemos sólo una página de oro para contar, sino todavía muchas páginas de oro para escribir.
Todo esto será posible si hacemos nuestras las grandes inspiraciones, motivaciones y opciones de Don Bosco, que quisiera sintetizar en cinco:
Creer en los jóvenes, como él creyó en ellos, sobre todo ahora en que son reducidos a ser meros consumidores y espectadores, en lugar de ser protagonistas y agentes de cambio de la sociedad y de la Iglesia.

Apostar por la educación, pues todo se juega en la calidad humana, profesional, espiritual y social de los nuevos hombres y mujeres, sobre todo ahora que enfrentamos una crisis cultural gigantesca.
Promover el sistema preventivo, convencidos de que es preferible que los jóvenes puedan explotar todas sus energías de bien y sus capacidades y evitar, en cambio, que caigan en toda suerte de experiencias negativas.
Hacer de la Familia Salesiana y de los Amigos de Don Bosco un inmenso movimiento de personas que compartan su pasión por la salvación de los jóvenes a través de la educación y la evangelización.
Crear sinergia con todas las instituciones que, como nosotros, tienen como campo de acción los jóvenes y la educación y están igualmente comprometidas en la transformación de la sociedad.

 11. Haciendo un ejercicio de imaginación ¿Qué piensa que les diría Don Bosco a los Antiguos alumnos salesianos en el siglo XXI?
En virtud de la educación recibida, y como rama de la Familia Salesiana, la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco, según yo, está llamada a:
- Contribuir a la misión educativa de la Congregación y en los ambientes en que están insertas las obras, siempre con el estilo laical salesiano, que la caracteriza;
- Comprometerse en la promoción humana, en la construcción de la paz y de la justicia;
- Promover el respeto por los derechos humanos y la solidaridad, la tolerancia y el diálogo intercultural;
- Presentar una corriente de opinión en el diálogo con la realidad sociocultural valorizando los procesos de la comunicación social;
- Cuidar la integración, la formación y el compromiso apostólico de los centros locales, que son el elemento básico de las Federaciones;
- Colaborar con otras agencias de bien y trabajar en red con los organismos civiles y eclesiales;
- Cuidar las relaciones con las asociaciones de laicos y con toda la Familia Salesiana.
De hecho:
a) El Antiguo Alumno cristiano vive en serio las exigencias del bautismo y de la confirmación, destacando la espiritualidad típica de Don Bosco expresada en un estilo de vida apostólico que deriva del hecho de ser discípulo de Cristo.
b) La Asociación de los Antiguos Alumnos participar en la misión de Don Bosco y de la Familia Salesiana de varias maneras:
• valorando y cuidando de la familia,
• asumiendo con empeño la educación de la juventud,
• promoviendo los valores inherentes a la persona humana y el respeto por la dignidad del hombre,
• acrecentando la comunión activa con toda la Familia Salesiana,
• cuidando a los estudiantes al final del programa de formación,
• asegurando la formación permanente de los miembros.
c) Además, el Antiguo Alumno de Don Bosco, cristiano o de cualquier otra religión, está llamado a expresar y desarrollar hoy en día las semillas de la “educación recibida”, esto es, a realizar la misión con competencia profesional, con conciencia moral, con responsabilidad social, no pensando sólo en el éxito personal, sino en el bien común.
d) En el compromiso social, político y económico es necesario tener a pecho y defender a toda costa los valores, en especial la vida, la libertad y la verdad.
Si toda la educación salesiana está orientada a formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, esto significa que en este binomio se encuentra la identidad y la misión de los Antiguos Alumnos de Don Bosco.

Entrevista: Alberto López Escuer

Evangelio del 2 de octubre de 2014: Lc 10, 1-12

ang_farol2“La mies es mucha y los obreros pocos” (…) “Cuando entréis a una casa saludar primero diciendo: “Paz en esta casa”

Hoy celebramos la Memoria de los santos Ángeles Custodios (o Ángeles de la Guarda), que llamados ante todo a contemplar en la gloria el rostro del Señor, han recibido también una función en favor de los hombres, de modo que, con su presencia invisible pero solícita, los asistan y aconsejen.Recordamos la oración: “Ángel de la guarda, dulce compañía no me desampares ni de noche ni de día, no me dejes sola que me perdería”

 

 

Evangelio del 1 de octubre de 2014: Lc 9, 57-62

sigueme“El que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás no sirve para el Reino de Dios”

Evangelio del 30 de septiembre de 2014: Lc 9, 51-56

imagesMaite: Jesús necesito beber y comer de tu humanidad, ilusionarme por volver a afrontar riesgos y tener confianza de volver.

Marian: No quiero fuego, gracias por tú vida, Jesús.

Evangelio del 29 de septiembre de 2014: Jn 1, 47-51

c17¿De qué me conoces?

Él nos conoce y acompaña. En nuestras manos está caminar junto a Él.

Evangelio del 28 de septiembre de 2014: Mt 21, 28-32

1208120338_f (1)“Hijo, ve hoy a trabajar a la viña”.

Asumimos nuestra vida en el Reino de Dios, las responsabilidades y respondemos de ellas.

Evangelio del 27 de septiembre de 2014: Mt 9 35-38

caminando juntosLa cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campo”.
Si nos llama a trabajar con Él tengamos la valentía de acompañar esta cosecha.

Evangelio del 5 de junio de 2014: Jn 17, 20 – 26

unión con jesúsMarian: El amor es el que nos une, sólo hay que prácticar y permaneceremos unidos.

Alberto: Vivámos en comunión.

Maite: Señor, cada día tenemos un diálogo más comprometido y familiar, donde me ofreces el amor y la unidad de los que me rodean. Gracias por regalar es armonía que tienes con el Padre y orar de corazón.

Evangelio del 4 de junio de 2014: Jn 17, 11b – 19

Alberto: Cmanos unidas por el mundoristo, sé que me acompañas en el camino.

Marian: Quiero estar en el mundo siguiendo tu propuesta.

Maite: Rezo tu nombre al levantarme, me acompañas en cada momento importante de día. Porqué confío en ti y tu espíritu me da fuerzas para seguir, ¡Gracias Jesús!

 

 

Evangelio del 3 de junio de 2014: Jn 17, 1 – 11a

ALFARERO - CÁNTARO AGUAMaite: ¡Gracias, Maestro! Gracias hemanos, amigos… Habéis dejado lo mejor de cada uno en mi vaso de barro.

Alberto: Somos testigos del resuciado.