Los preparativos para la Jornada Mundial de la Juventud 2011 avanzan con paso firme, desde esta web os iremos informando de todos los acontecimientos que se realicen, como adelanto tenemos la inscripción a estas jornadas.
Podeís ver la web oficial del encuentro picando aquí.
Inscripcion a la JMJ 2011
Hay seis posibilidades, dependiendo de la duración de la estancia en Madrid, de los servicios incluidos, y del país de origen.
Una de las preguntas más repetidas por los usuarios de esta web ya tiene respuesta. El Comité organizador de la JMJ ha publicado las modalidades de participación de los peregrinos para la próxima Jornada Mundial del la Juventud que se celebrará en agosto de 2011, y las cantidades con las que los jóvenes contribuyen a sus gastos.
Esas cantidades se fijan en función de tres factores: los servicios que solicita (alojamiento, comidas, etc.); la duración de la estancia; y el país de proveniencia: los que vienen de países con más posibilidades pagan más, y los que vienen de países con menos posibilidades, menos.
Concretamente, las contribuciones para la JMJ 2011 oscilan entre los 210 euros para quienes solicitan alojamiento y comida durante toda la semana y provienen de países desarrollados, y los 30 euros de quienes estarán sólo el fin de semana y proceden de países en vías de desarrollo, y suponen un 20% menos que las precedentes JMJ de Sydney 2008. Además, hay un descuento para quien paga antes de marzo de 2011.
Ventajas de la inscripción
Todas las modalidades de inscripción incluyen seguro de accidente, transporte público ciudadano durante la semana de la JMJ, mochila del Peregrino (con el libro para las ceremonias, gorro y camiseta, una guía de Madrid y demás complementos), entrada gratuita a las actividades culturales del Festival de la Juventud (conciertos, exposiciones, visitas a museos, etc.), y acceso prioritario a las zonas reservadas para las personas inscritas en los actos centrales de la JMJ.
Esos fondos se dedican exclusivamente a cubrir los gastos de los propios jóvenes: la participación en la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 es gratuita, y cualquier persona puede asistir a los actos centrales de la JMJ (Misa de inauguración, ceremonia de bienvenida al Papa, Via Crucis del viernes, Vigilia nocturna del sábado 20 y Misa de envío del domingo 21 de agosto), donde habrá zonas habilitadas para los no inscritos.
Existe además un Fondo de Solidaridad, al que pueden colaborar los asistentes mediante un donativo voluntario adicional de 10 euros, que se destinan a sufragar los gastos para que puedan participar jóvenes que provienen de países menos favorecidos económicamente, para conseguir que la Jornada de la Juventud sea verdaderamente Mundial.
Domingo 13 TO-C
Felipe Santos, SDB
“Jesús le echó valor a su marcha a Jerusalén”
Cristo no quería la cruz, sino un mundo más humano, una religión que respete las personas, tomar partido por los marginados de la sociedad (prostitutas, publicanos, samaritanos, leprosos) para dar una nueva oportunidad, curar a los enfermos y reintegrar a los apartados… y eso le costó la cruz.
El evangelio de hoy nos dice que Cristo, a pesar del rechazo que le espera, se decide ir a Jerusalén. Se trata aquí de un viaje interior más que de un viaje de un lugar a otro. Está listo para llevar su amor hasta el fin, aunque sea su muerte el precio que tiene que pagar. Durante el camino, sigue su enseñanza. Quiere dar a sus discípulos un corazón nuevo, un espíritu nuevo, un ideal nuevo.
Para seguir a Jesús hay que tomar la cruz cada día.
Si vivimos con amor, ella formará parte de nuestra vida.
Por ejemplo: si aceptamos comprometernos en una relación de amor, tener hijos, seguir unos estudios y carrera… exigirá sacrificios, habrá que pagar un precio, la cruz será parte de nuestro compromiso.
La cruz no es nunca un principio de resignación, sino un instrumento de transformación, compartir, reconciliación y alegría…
¿Qué cruz deberé llevar esta semana por amor?
Si hace meses, años que no hablo a tal persona, llevar la cruz puede ser dar el primer paso para la reconciliación.
- Si tengo un problema de alcoholismo, deberé ante todo reconocerlo y buscar ayuda.
- Si tengo por hábito criticar a los demás, tendré que controlar mi lengua y evitar hablar mal y la calumnia.
Toda mi vida es una especie de subida a Jerusalén.
La gente del evangelio de hoy invoca razones para dejarlo todo para más tarde. El prestigio personal está antes que Dios para muchos.
Dios se queda el último. Lo mío está antes. Y el más tarde no llega nunca.
Si vemos nuestro pasado, todo son buenas intenciones, muchas de las cuales no las hemos cumplido.
Por eso Jesús nos dice hoy: «Deja que los muertos entierren a los muertos; no pierdas el tiempo en decir adiós y en ceremonias de partida… mira adelante y comprométete ahora por el reino de Dios.
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Sábado, 26 de junio
Felipe Santos, SDB
“Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe” (Mt 8,10).
Todos los gestos del centurión revelan una profunda actitud de fe. Jesús se admira. La fe no tiene fronteras y la salvación tampoco. Siéntete hermano/a de todos los que buscan apasionadamente a Dios.
En la primera lectura vemos la experiencia intensa del dolor y desolación (v.2,12 ), mujeres que lloran la muerte de los inocentes, el abandono y la profunda herida que vive el Pueblo; ya ninguna palabra ni promesa tiene sentido, han dejado de creer. El evangelio trae la Buena Noticia de Jesús porque sana las heridas y devuelve la fe. En el relato del soldado, lo más importante no es la curación del muchacho, sino la fe del centurión, que forma parte de los excluidos de las promesas de Dios, por ser pagano, soldado y romano, en un acto de humildad y valentía profesa la certeza de su fe, Jesús se sorprende y concede al soldado lo que pide, pero más aún lo alaba frente a todos. Con la suegra de Pedro sucede algo similar, después que Jesús la toca, se levanta y se pone a servir (v, 15), porque quien es tocado, conmovido por Jesús, no puede menos que levantarse, volver a tener confianza, y una vez de pie, sólo queda el servicio; la expresión máxima del amor al prójimo. Entonces, nunca perder la confianza en Dios por más difíciles que sean las circunstancias, y nunca perder la certeza de su presencia en nuestra vida.
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Jueves, 24 de junio
Felipe Santos, SDB
LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
“Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban” (Lc 1,58)
¡Qué hermoso gesto! Los vecinos de Isabel se enteran de lo bueno que ha sido el Señor con ella y se acercan a compartir su alegría. Acércate a compartir la alegría de los que viven cerca de ti. Amar la alegría de los demás es una forma preciosa de dar gloria a Dios.
Con los gozos de mis hermanos, me gozo. Con los éxitos de mis hermanos, me alegro. Con todos te alabo y te bendigo, te doy gracias a Ti, que haces maravillas.
Sólo quien se sienta profundamente llamado en su historia de vida siente la fuerza de la misión. En el evangelio, el nacimiento de Juan el Bautista, está envuelto entre la alegría de la familia, la comunidad, y la incógnita de saber que algo especial hay en este niño. La imagen de alegría contrasta al ver la imagen de su padre Zacarías mudo, por no haberse confiado a la acción Dios, el evangelio de hoy termina diciendo que “el niño iba creciendo y se fortalecía en su interior. Y vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel. El desierto lugar de soledad, reflexión y de encuentro entre Dos y yo. Que nos sigue llamando al desierto de nuestras vidas para encontrarlo, crecer y fortalecernos, para moldear nuestra vida al estilo del Reino que ha inaugurado en su hijo Jesús. Debemos descubrir cada día en la familia y comunidades, ese desierto que nos invita a encontrarnos con Dios, que al igual que a Juan el Bautista y el profeta Isaías nos llama por nuestro nombre, pues cada uno es único y especial, ser llamados con nombre propio, es dejar que se manifieste en cada uno la presencia divina.
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Martes, 22 de junio
Felipe Santos, SDB
“Tratad a los demás como queréis que ellos os traten” (Mt 7,12).
Jesús lleva siempre la iniciativa en el amor. Se adelanta, comparte su intimidad, parte el pan y lo reparte. Lleva hoy a la práctica esta palabra de Jesús. Nunca cambian tanto las cosas como cuando cambia uno mismo.
Sé que esperas el fruto de mi amor. ¿Cuándo te lo daré?
Los animales por su condición, son incapaces de comprender si les estamos dando para comer un delicioso plato que se ha preparado con amor para la familia o simplemente cualquier comida para alimentarlos. Nunca podrán comparar, no porque sean malos y no la merezcan sino simplemente por que no tienen la conciencia del ser humano para saber discernir. Así también cuando entregamos a los demás, nuestros valores, nuestra fe, nuestros sueños y esperanzas , debemos hacerlo a quien pueda entender el mensaje y valore lo que éste significará para su vida, pero no desgastarnos en quien no quiere recibir o simplemente no entenderá el mensaje e incluso pueda abusar de nuestra buena intención.
“Tratar a los demás como cada uno quiere ser tratado” (v.12) es la llamada regla de oro, que es la máxima sentencia del dialogo interreligioso, en la que todas las religiones están de acuerdo, y que cuada cual tiene incorporada a su doctrina. Y finalmente se nos propone la puerta estrecha, el camino duro y difícil, pero también lleno de paz y esperanza, que propone tanto el cristianismo, Induísmo, Budismo, Judaísmo e Islam, para ser mejores personas y alcanzar la vida divina desde nuestro mundo.
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Lunes, 21 de junio
Felipe Santos, SDB
“Os van a juzgar, como juzguéis vosotros” (Mt 7,2).
Jesús se coloca en el terreno de la gracia. Mira a todos con una mirada creativa. Invita a cada uno a levantarse y a ponerse en camino. Cuando te brote el juicio no te detengas, vete más allá hasta que te nazca una mirada de amor hacia los que te rodean.
Ayúdame a mirar con amor, a ver a todos como tú los ves.
Las autoridades civiles critican a los ciudadanos, a la oposición del gobierno de turno, a los gobiernos anteriores. Las autoridades religiosas critican a los laicos, a sus propios hermanos, a las otras iglesias, a las otras religiones. Y en general todos somos muy rápidos a la hora de hablar de otros, criticamos a los hijos, a los padres, a los hermanos, a los vecinos, a los compañeros. Qué fácil nos resulta emitir juicios contra los demás, parece que en los tiempos modernos al igual que en tiempos de Jesús, el asunto no ha cambiado mucho.
Si en la vida de cada persona, habitara realmente el espíritu de Jesús, no osaríamos siquiera abrir la boca, para juzgar duramente a otra persona, sin antes habernos revisado nosotros mismos, o al menos si consiguiéramos ponernos en el lugar del otro antes de juzgarlo. En el momento que lleguemos a entender, con qué facilidad nos paseamos por la vida siendo hipócritas, como muy bien nos expone el evangelio de hoy, dejaríamos inmediatamente de criticar a los otros con ligereza. La hipocresía es el defecto, que más duramente denunció Jesús frente a todas las autoridades de su tiempo, pero también lo hizo con sus propios discípulos.
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DOMINGO XII-TO-C
Felipe Santos, SDB
Jb 38,1.8-11: “Aquí se romperá la arrogancia de tus olas”
Sal 106: “Den gracias al Señor, porque es eterna su misericordia”
2 Co 5,14-17: “Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado”
Mc 4,35-41: “¿Quién es éste? !Hasta el viento y las aguas le obedecen!”
1.Hoy en día podemos decir que la Iglesia está en medio de un temporal, recibimos por todas partes: desde fuera los medios de comunicación nos atacan con mucha dureza y crueldad (para ellos todo lo hacemos mal, no hacemos nunca nada bien) y también recibimos ataques desde dentro de la Iglesia, porque hay muchos que sólo saben tirar piedras encima de su tejado, es algo muy curioso pero es así (ellos en lugar de tratar a la Iglesia como una madre que necesita su aportación constructiva, la tratan con una falta de cariño propio de quien ya no se siente hijo de la Iglesia).
Pero no sólo la barca de la Iglesia está en medio de este temporal: también nuestra barca, nuestra vida, nuestra existencia, está en medio de este temporal. No es fácil vivir la fe hoy en día. Es fácil venir a misa cada domingo, es difícil vivir la fe en nuestra sociedad. Todos los que queremos vivir seriamente nuestra fe experimentamos dificultades de todo tipo: dudas de fe, falta de formación, no saber cómo evangelizar a los nuestros, muchos reclamos que nos sitúan en el exterior de nosotros mismos, mentalidad materialista que nos va invadiendo, etc, etc, etc.
Y en medio de todo este temporal muchas veces parece que Jesús no esté y que le sea indiferente lo que ocurra, como si estuviera durmiendo, y nada más lejos de la verdad: • Jesucristo está presente y actuante en la Iglesia y en nuestra vida. “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.
•Los cristianos no hemos de ser personas optimistas, porque el optimismo es una cualidad natural, nosotros hemos de ser confiados, que es muy distinto. Confiamos en Cristo resucitado. Nuestra esperanza no se deposita en nosotros mismos, ni en nuestros planes, ni en nuestros esquemas, ni en nuestras capacidades, nuestra esperanza se fundamenta en Cristo resucitado. Porque él es quien toca los corazones de las personas, porque él es quien dirige la historia, porqué él es nuestro Salvador.
Decía la Beata Teresa de Calcuta: “Lo único que me pide Jesús es que me apoye en él. Que en nadie más que él deposite mi total confianza. Que me rinda a él de manera incondicional”.
¿Y qué hemos de hacer nosotros? Pues lo que hacen los discípulos, dirigirnos a Jesús, pedir su intervención, su acción salvadora. Pero no como los discípulos, con miedo y desconfianza, sino con fe. Y nuestra fe en él, nuestra confianza en JC, condiciona su respuesta. Lo vemos en los milagros, en los que Jesús requiere la fe para poder obrar. Ejemplo muy claro de esto: Jesús da a Pedro la capacidad de andar sobre el agua, pero cuando Pedro empieza a dudar, él se hunde. Jesús le había dado … pero cuando Pedro duda … Nuestra fe y nuestra esperanza condicionan lo que Dios nos puede dar.
Jesús está deseoso de encontrar gente con fe y con esperanza, que tengan el corazón muy abierto para poder llenarlos con sus dones. Es mas, un motivo para esperar mucho es que las cosas estén mal, porque entonces seguro que Dios llena a rebosar a los que se abren a su acción, para de este modo poder cambiar esta situación de tempestad por una de bonanza. La situación actual es modificable, la situación actual no es inamovible, pueden llegar otros tiempos muy distintos, de nosotros depende. Cristo te necesita!
Hemos de crecer en la fe y en la esperanza para no merecer recibir el reproche que hoy Jesús hace a sus discípulos. “¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?“
Y segunda idea: ¿Y todo esto en qué se fundamenta? En la identidad de Jesús: Él es Dios. La tempestad calmada, en la que Jesús manifiesta su soberanía absoluta ante los elementos y los fenómenos de la naturaleza, le pone al mismo nivel que el Creador (primera lectura).
Ante las dificultades a Jesús nos acercamos porque como dice Pedro “sólo tu tienes palabras de vida eterna”…
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Sábado, 19 de junio
Felipe Santos, SDB
“Buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” (Mt 6, 33).
Los afanes y preocupaciones de la vida cotidiana deben ser algo secundario en los discípulos, porque el Reino de Dios es lo más importante en su vida. Así es posible vivir la confianza en el Padre que cuida de todos sus hijo/as.
Padre, me pongo en tus manos, dame lo necesario para vivir el hoy de cada día.
La frase del versículo 24b, no puede ser más tajante: no se puede servir a Dios y al dinero. Erróneamente durante demasiado tiempo creímos que al pobre, al necesitado, al desamparado, había que consolarlo diciéndole que la situación en que se encontraba era la “voluntad de Dios”, y que en el “cielo” tendría su recompensa. Nuestro buen Padre-Madre Dios, nos sigue hablando hoy y enseñando que no se trata de huir de la sociedad para vivir una vida ermitaña y miserable, no es eso lo que Dios quiere para nosotros.
No debemos caer en la tentación de transformarnos en seres pasivos, y achacar desgracias y pobreza a la voluntad de Dios, muy por el contrario nuestro afán se debe centrar en trabajar y esforzarnos en hacer todo lo que esté a nuestro alcance, para que cada persona tenga una vida digna, derecho a un trabajo, a una buena educación, a una buena salud. Si cada uno y cada una, desde su lugar se preocupa por el bien común, y los derechos de igualdad en la sociedad en que le tocó vivir, y se entrega confiado y seguro en los brazos de Dios, todo lo demás se dará por añadidura.
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Viernes, 18 de junio
Felipe Santos, SDB
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt 6, 21).
Jesús invita a sus discípulos a no dejarse atrapar por las riquezas de este mundo. El verdadero tesoro es entrar en el Reino, estar a favor del proyecto de Jesús, que no es otro, sino que el ser humano viva.
Abre mi corazón a tu Gracia y abre mis manos a quienes viven a mi lado.
Mateo nos propone no acumular, no tener más de lo que en verdad necesitamos. No se trata de vivir miserablemente, pues Dios no quiere eso para nosotros, al contrario todos tenemos derecho a vivir dignamente y con todas las comodidades que nos proporciona nuestro tiempo.
La critica va dirigida hacia quienes además de tener de sobra, acumulan, esconden, guardan; aquellos viven en la oscuridad, pues no tienen la capacidad de darse cuenta que existen muchas personas que apenas pueden sobrevivir con lo poco que poseen, esos son los que tienen el ojo enfermo, están llenos de oscuridad pues son incapaces de conmoverse con los necesitados del mundo, aquel que tiene de sobra sólo se preocupa de atesorar, amontonar y acumular su riqueza, y estará siempre pensando en no perder aquellos bienes. En cambio aquel que tiene el ojo sano, no atesora dinero ni bienes, puede tener mucho o poco materialmente hablando, sin embargo siempre está atento para quien le necesita, dispuesto a ayudar y compartir con otros. Este si tiene luz, porque puede ver al prójimo e iluminarlo, su verdadero tesoro está escondido en los rincones de su corazón, porque su verdadero tesoro no está en Poseer sino en SER.
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Jueves, 17 de junio
Felipe Santos, SDB
“Padre nuestro” (Mt 6,9).
Este es el regalo que nos hace Jesús: poder tratar de amistad con quien sabemos que nos ama. Vístete hoy con el traje de fiesta de la fraternidad. A tu Padre le gusta verte llegar dando la mano a muchos hermanos.
Padre nuestro, Padre de todos, líbrame del orgullo de estar solo.
La oración que Jesús nos enseña hoy: Padre-Madre, Dios de toda la humanidad, que habitas dentro de mi y de todo hombre y mujer en el mundo, ayúdame a que con mi vida te santifique, y que mi vida santifique a los demás. Quiero propiciar con hechos concretos ese mundo nuevo, de justicia, de solidaridad y de paz, te pido hacerme capaz de entender que quieres lo mejor para mi y mis semejantes, en mi vida común de familia, de trabajo, de país, como también en la vida de aquellos que no conozco, los que están lejos, que hablan otro idioma y creen de otra manera, y que tú quieres darnos a todos el pan que alimenta nuestros cuerpos y el pan de un corazón nuevo, que impulsa y hace fuerte a todo ser humano. Me comprometo contigo este día, a perdonar una y mil veces, porque me hace feliz y porque soy tu imagen, como un Padre y Madre que siempre perdona a sus hijos. Fortaléceme para que cada día me esfuerce en no ceder ante las tentaciones de poder y egoísmo, para así hacerle frente al mal con bien, a la injusticia con solidaridad y al odio con amor.
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Miércoles, 16 de junio
Felipe Santos, SDB
“Entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre” (Mt 6,6).
En la interioridad, sin ruido de palabras y a solas, enseña el Espíritu el camino de la oración. Busca un lugar silencioso y habla con el Dios que habita tu corazón.
Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor.
En tiempos de Jesús, la “pureza” significaba ser preferido de Dios, el “estar puro”, significaba no estar contaminado con todo lo que la ley prohibía, las vestiduras resplandecientes, la buena salud, las ofrendas de animales de alto valor, quienes ostentaban esto, los hacía dignos de “respeto”, por ello hacían alarde público de su pureza exterior, pues su riqueza, salud e influencia era considerada bendición de Dios, no así los pobres, los enfermos, las viudas, el pueblo en su mayoría, eran considerados “impuros”, por lo tanto, lejos y no favorecidos por Dios. La Buena Noticia de Jesús es precisamente lo que expresa el evangelio de hoy, no importa la apariencia exterior, no importa ser pobre o no ostentar un cargo de poder, pues Dios prefiere a los sencillos, a los humildes y con ellos quiere construir su Reinado. Él no juzga por las apariencias exteriores, sino por lo que la persona es en si misma. Este es el verdadero valor de la vida humana creada, lo más valioso en invisible a los ojos del cuerpo, pero claro y transparente cuando se mira con los ojos del corazón, así la oración y el ayuno es acto profundamente personal e íntimo con Dios.
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Martes, 15 de junio
Felipe Santos, SDB
“Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen” (Mt 5,44).
La comunidad cristiana aprende cada día esta enseñanza novedosa y revolucionaria: abrir las puertas a todos, también a los enemigos. Reza hoy por tus enemigos; al final del día llevarás algo menos de peso en tu mochila.
Ayúdame a poner amor donde no lo hay, haz nacer en mi corazón la plegaria por mis enemigos.
Es fácil amar a quien nos ama. Cuantas veces creemos que nuestras actitudes de amor y perdón, para con nuestros familiares, amigos o comunidad son todo lo que encierra la palabra “prójimo”, sin embargo Jesús nos interpela diciendo que eso lo hacen todos, los buenos y los malos, los que andan en la verdad y los que viven en la mentira. Nuestros prójimos son expresamente aquellos que no piensan, ni creen lo mismo que yo, son todos aquellos que nosotros mismos estigmatizamos y que al igual que en tiempos de Jesús consideramos “impuros”, indignos; las minorías sexuales, indígenas, los encarcelados, los corruptos, los traidores, la empleada de la casa, el extranjero, el mendigo, los explotadores.
Ellos son nuestros prójimos, a ellos debemos amarlos como a nosotros mismos, eso es lo que verdaderamente cuenta, si somos buenos padres, hijos, esposos, amigos, está muy bien, pero no es suficiente, hay que ir más allá de lo correcto, más allá de lo que la sociedad considera como un buen ciudadano o una buena persona, Jesús con su vida nos urge a llevar al límite sus palabras y su testimonio, es posible , todos estamos llamados a ser perfectos como nuestro buen Padre-Madre Dios es perfecto.
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Lunes, 14 de junio
Felipe Santos, SDB
“No hagáis frente al que os agravia” (Mt 5,39).
Jesús enseña a sus amigos a interrumpir con la no-violencia la espiral de la violencia. Sonríe una y otra vez; es una excelente manera de desarmarte y de salir al encuentro.
Sé que tú me amas. Con eso me basta.
La ley del Talión (A.T.), intentaba equiparar el castigo, con la ofensa o daño recibido. Pero Jesús perfecciona la ley, la verdadera justicia no consiste solo en castigar al que hace mal, sino más bien en corregir, en educar y perdonar. Tampoco se trata de dejar que la maldad siga actuando en el mundo, sino muy por el contrario, la tarea a realizar está intentar con los mejores medios y actitudes que, aquel que se encuentra en el error, comprenda, cambie y enmiende su vida.
La propuesta de Jesús es construir un mundo Nuevo, un ser humano Nuevo, una ley única que contiene y perfecciona todas las demás: la ley del amor, que perdona, acepta y se entrega, pero que también es clara, firme y no esclaviza al ser humano sino que lo libera. La semilla Divina que habita en el corazón de la humanidad entera, hace posible seguir los pasos de Jesús, que nunca fueron tibieza y servilismo, sino acción concreta y decidida en favor de los más débiles, y de quienes necesitan sentirse amados por Dios para cambiar, esa fuerza poderosa que habita oculta en el ser humano, no se compra, ni se vende, sólo se puede regalar y recibir.
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Sábado, 12 de junio
Felipe Santos, SDB
EL lNMACULADO CORAZÓN DE LA VIRGEN MARÍA
“Su madre conservaba todo esto en su corazón” (Lc 2,51).
María avanza poco a poco en el misterio. Lo que sucede ante sus ojos lo escudriña en sus adentros. Ahí espera confiada que la música de Dios inunde el universo. Contempla tu vida como el lugar donde maduran las cosas de Dios.
Llevo siempre sembrada tu Palabra en mi interior. En silencio me va formando a tu imagen.
El evangelio nos presenta el conocido episodio de Jesús perdido y hallado en el Templo a la edad de doce años. El relato es una joya de reflexión teológica sobre el misterio de Jesús. Es la primera vez que en el evangelio de Lucas el joven Jesús manifiesta la propia personalidad teológica bajo dos aspectos: su extraordinaria y precoz sabiduría y su relación filial única con el Padre del cielo.
En la lectura del texto hay que evitar una interpretación psicológica que ve en el drama narrado, en la preocupación de la Madre y en la respuesta de Jesús una anticipación de la crisis generacional de la familia moderna. No se trata de un relato biográfico, ni de una relato edificante (leyenda), sino de una narración “teológica” centrada sobre la primera palabra que escuchamos de Jesús en el evangelio, una palabra que revela la relación única que él tiene con Dios y su obediencia filial al Padre.
Lucas no se detiene en los detalles narrativos (pérdida del Niño, los tres días de búsqueda, etc.), pues son sólo artificios literarios al servicio del mensaje religioso del texto. El centro de interés de la narración inicia en el v. 46, en donde Jesús aparece “en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles”, según el estilo de “pregunta-respuesta” que era propio en la enseñanza religiosa del judaísmo. Jesús aparece como alguien asiduo e interesado en escuchar las cosas de Dios. En el v. 47 la óptica narrativa cambia. Ahora Jesús no sólo escucha, sino que como maestro expone y responde, “y todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas”. Lucas ve en la escena una anticipación del futuro ministerio de Jesús, cuando su enseñanza “con autoridad” causará estupor en la muchedumbre (Lc 4,32).
El diálogo del joven Jesús con María su madre es de un gran espesor teológico. Es necesario evitar una explicación del estupor y de la sucesiva “reprensión” de María desde el punto de vista psicológico. La “incomprensión” de María y José representan la reacción natural de quien se encuentra frente a un hecho que supera las expectativas y la comprensión humana. La fe de María y de José, como la fe de todo creyente auténtico, se ve siempre superada por la realidad insondable del misterio de Dios.
No hay que olvidar lo que Jesús afirmará más tarde: “Ninguno conoce quién es el Hijo, sino el Padre” (Lc 10,22). En la reprensión de María (v. 48) se intuye ciertamente la angustia normal de unos padres frente al hijo perdido; pero la respuesta de Jesús (v. 49a: “Y, ¿por qué me buscabais?”) obliga a sus padres (y a los lectores del evangelio) a superar el problema de las relaciones naturales de sangre, para entrar en la lógica del misterio y los caminos de Dios.
La frase central de todo el relato es la pronunciada por Jesús en el v. 49b: “¿No sabíais que yo debía estar en la Casa de mi Padre?” (o según otra posible traducción del texto griego: “¿No sabíais que yo debía ocuparme de las cosas de mi Padre?”). Es preferible la primera opción que habla de la “Casa de mi Padre”, pues subraya la cercanía entre Jesús y Dios. El templo era, en efecto, el espacio de la presencia de Dios y el lugar en donde se enseñaba la Palabra de Dios.
Para Lucas, la sabiduría de Jesús en medio de los doctores y su enseñanza admirable encuentran su fundamento en su origen divino, en su relación filial única con Dios. La escena concluye con la incomprensión de los padres de Jesús (v. 50). La afirmación tiene una función literaria, más que histórica. Es una invitación a la meditación y a la aceptación en la fe del misterio de Jesús de Nazaret que la escena del Templo ha dejado entrever.
A los doce años, que según la ley judía era la edad en que todo joven hebreo adquiere la responsabilidad frente a la Ley y la religión (el momento de la bar-mitzvah, expresión que significa: “hijo del precepto”), Jesús revela su auténtica realidad de Maestro y de Hijo, tomando distancia frente a la realidad limitada y cotidiana de su condición humana. Es la primera revelación que Jesús hace de su persona y de su destino, y el creyente auténtico, como María su madre, aun no comprendiendo todo, “conserva cuidadosamente todas las cosas en su corazón” meditándolas (Lc 2,51, Lc 2,19). María entiende que también para ella comienza el fatigoso camino de la fe. Una fe que le hará descubrir el misterio escondido en aquel joven hijo suyo y que le hará ir perdiendo a su hijo como posesión para recibirlo como don salvador de Dios a los pies de la cruz.
La experiencia de María es la experiencia de cada padre de familia, que debe aceptar en el hijo un proyecto que no le pertenece, el proyecto nuevo y libre de una persona distinta, que no se puede poseer totalmente y a la cual los padres no le podrán imponer un destino establecido previamente. Pero la experiencia de María es sobre todo la experiencia del creyente que sabe encontrar a Jesús “en la Casa del Padre”, es decir, como Sacramento de la sabiduría y de la presencia de Dios entre nosotros. Una experiencia que cada familia está llamada a vivir, convirtiéndose en pequeña “iglesia doméstica”, en donde cada hijo, educado en la fe y en los grandes valores de la solidaridad humana, pueda crecer “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2,52), a imagen del adolescente Jesús de Nazaret.
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Viernes, 11 de junio
Felipe Santos, SDB
EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
“¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido” (Lc 15,6).
Jesús es buscador incansable de cada ser humano. Para cada uno hay espacio en su corazón. Recuerda hoy con agradecimiento la solicitud y el cuidado de tu vida que tiene la Iglesia.
Cuando me dejo encontrar por ti, Jesús, se desborda tu alegría.
La fiesta litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús se inspira en uno de los símbolos más ricos de la Biblia: el corazón, que en la mentalidad bíblica es la parte más interior de la persona, la sede de las decisiones, sentimientos y proyectos. El corazón indica lo inexplorable y lo profundamente oculto de alguien, su ser más íntimo y personal. En la narración de la unción de David (1 Sam 16,7) se dice, por ejemplo, que Yahvé advierte a Samuel, cuando vio al primero de los hijos de Jesé: “No te fijes en su aspecto ni en su estatura elevada. El ser humano mira lo que está a los ojos, la apariencia, mientras que Yahvé mira el corazón”.
Por eso cuando hablamos del “corazón” de Jesús estamos hablando de aquello que representa lo más íntimo y personal de Jesús, el centro interior desde el cual brotan su palabra y sus acciones. En este sentido “el corazón de Jesús” es una expresión que indica la misericordia y el amor infinito de Dios tal como se ha manifestado en la persona de Jesús.
La Biblia habla también, siempre en sentido metafórico, del “corazón” de Dios. Oseas, por ejemplo, habla del corazón de Dios como el lugar de las decisiones últimas y decisivas de Dios. Cuando ni las pruebas de amor ni los castigos de Yahvé han conseguido mover a su pueblo a una conversión duradera (Os 11,1-7), parece insoslayable el juicio definitivo de Dios. Precisamente en esa situación el profeta pone en boca de Dios una de las más formidables palabras del Antiguo Testamento: “¿Cómo te trataré, Efraín? ¿Acaso puedo abandonarte Israel?… El corazón se ha volcado en mí, todas mis entrañas se estremecen. No me dejaré llevar por mi gran ira, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, no un ser humano” (Os 11,8-9).
En el texto anterior asistimos a una especie de lucha interior en Dios mismo. Dios dice: “¿Cómo te trataré…? ¿Acaso puedo abandonarte…?”. La ley de Moisés mandaba entregar a un hijo que era rebelde a los ancianos de la ciudad para que fuera apedreado (Dt 21,18-21). Efraín-Israel es hijo primogénito de Yahvé (Os 11,1). ¿Deberá Dios tratar a su hijo rebelde según la ley? ¿Deberá destruirlo? La lucha interior en Dios se expresa con la bella expresión: “El corazón se ha volcado en mí, todas mis entrañas se estremecen”. El verbo “volcarse”, en hebreo hapak, indica la acción de algo que se revuelve y se da vuelta en forma inquieta. Es el corazón de Dios que se resiste a actuar con dureza frente al pueblo.
La lucha interior en Dios acaba con una decisión en la cual prevalece el perdón y la misericordia. El corazón de Dios renuncia al castigo. En lugar de la destrucción merecida por el pueblo, ocurre un vuelco en el corazón de Dios. La incondicional misericordia de Dios se vuelve contra la resolución judicial que establecía el castigo y la muerte. El corazón de Dios, o sea, su libre decisión por el amor, se vuelve contra su resolución encolerizada. Aquella determinación divina en favor de Israel se expresa con esta frase: “No me dejaré llevar por mi gran ira, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, no un ser humano” (Os 11,9). El corazón de Dios es, por tanto, misericordia y vida en favor de su pueblo. Y así se ha manifestado plenamente en su Hijo Jesucristo que “ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia” (Jn 10,10).
El evangelio nos coloca delante del misterio insondable de la misericordia de Dios, a través de dos parábolas contadas por Jesús. En ellas se narra la experiencia de la reconciliación del ser humano con un Dios que “no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva” (Ez 18,23). Jesús ha contado estas parábolas para explicar su propio comportamiento en relación con los pecadores y perdidos. En estas parábolas se expresa lo más íntimo y decisivo del corazón de Jesús: la misericordia y la gratuidad en favor del ser humano pecador.
Mientras los fariseos y maestros de la ley se mantienen a distancia de los pecadores por fidelidad a la Ley (véase, por ejemplo, lo que dice Ex 23,1, Sal 1,1; 26,5), Jesús anda con ellos, come y bebe y hace fiesta con ellos (Lc 15,1-3). Lo que choca a los maestros de la ley no es que Jesús hable del perdón que se ofrece al pecador arrepentido. Muchos textos del Antiguo Testamento hablaban del perdón divino. Lo que sorprende radicalmente es la forma en que Jesús actúa, el cual en lugar de condenar como Jonás o Juan Bautista, o exigir sacrificios rituales para la purificación como los sacerdotes, come y bebe con los pecadores, los acoge y les abre gratuitamente un horizonte nuevo de vida y de esperanza.
Esto es lo que las parábolas quieren ilustrar; su objetivo primario es mostrar hasta dónde llega la misericordia de ese Dios que Jesús llama “Padre”, una misericordia que se refleja y se hace concreta en el corazón de Jesús, o sea en el principio que orienta y determina la conducta de Jesús frente a los pecadores.
Con toda probabilidad la parábola se inspira en la imagen del “pastor” tan presente en muchos textos del Antiguo Testamento: “Escuchen, naciones, la palabra del Señor; anúncienla en las islas lejanas; digan: El que dispersó a Israel, lo reunirá y lo guardará como un pastor a su rebaño” (Jer 31,10). En la Biblia la imagen del pastor es usada para hablar del cuidado que tiene Dios por su pueblo, mientras las ovejas descarriadas representan a todos aquellos que se han alejado de Dios: “Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a su redil, oráculo del Señor. Buscaré a la oveja perdida y traeré a la descarriada; vendaré a la herida, robusteceré a la débil…” (Ez 34,15-16).
En las dos parábolas se desarrolla el tema de la conversión de los pecadores, que tiene lugar en el encuentro con el mensaje y la persona de Jesús que busca a todos los que se han alejado de Dios. El “pecador convertido” del que se habla representa a los publicanos y pecadores que han venido a escuchar a Jesús, a diferencia de los fariseos y escribas que murmuran de él y se quedan lejos (Lc 15,1-2).
Las dos parábolas insisten en la alegría que Dios siente cuando un pecador se convierte. En la primera parábola, la oveja descarriada se pierde “fuera” de casa; en la segunda, la moneda se pierde “dentro” de casa. Los cercanos y los lejanos tienen necesidad de ser buscados y encontrados por Dios. “Todos hemos pecado” (Rom 3,23), dirá San Pablo. Jesús proclama el gozo de un Dios que busca al ser humano para devolverle la vida. Aquella oveja y aquella moneda tienen en común una sola cosa por la cual son objeto del amor misericordioso de Dios: ¡oveja y moneda estaban perdidas!
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Jueves, 10 de junio
Felipe Santos, SDB
“Vete primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5,24).
La reconciliación es don y tarea, es camino para el encuentro con Dios y con los demás. Dedica unos momentos, antes de orar, a ponerte a bien con los hermanos.
Antes de cantarte, mi Dios, afinaré las cuerdas de mi cítara, recorreré los caminos de la reconciliación.
En la primera lectura, el pueblo vive en medio de una profunda sequía, que se une a su alejamiento de Dios con sus idolatrías, el profeta lucha por mostrar al Dios verdadero que vive y está en medio de ellos. El agua y en especial la lluvia para el mundo de la época de Elías es un don de Dios que acompaña y se hace presente en la vida del Pueblo. Y las palabras de Jesús en el texto del evangelio, radicalizan las condiciones para ser parte del Reino, no sólo es suficiente no actuar como los fariseos y escribas de la ley, que piensan que con sólo cumplir las leyes y preceptos son herederos de las promesas de Dios, Jesús no pide dejar de cumplir la ley sino que pide que la ley sea un medio de ayuda para entrar al Reino y no un fin en si mismo. No es sólo no matar si no que se trata de respetar en todo al prójimo y de cuidar su integridad, no matar es no cometer cualquier tipo de ofensa con el hermano, la fidelidad nace desde el corazón de la persona, y es allí dónde debe buscar la verdad.
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Miércoles, 9 de junio
Felipe Santos, SDB
“No he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5,17).
El corazón de la humanidad está sembrado de promesas. Jesús ha venido a llevar la creación a su plenitud por el amor. Colabora con tu vida en la gran campaña de la nueva civilización del amor. Te amo, mi Señor, te amo.
Gracias te doy por saber que te amo.
La primera lectura nos muestra al profeta Elías que enfrenta a los profetas falsos de Baal. Ante este dilema, el profeta se presenta ante el pueblo ¿Cuál es el Dios verdadero?. Siempre existirán falsos profetas, pero quien confía plenamente en la acción de Dios, puede esperar que Dios mismo lo conducirá a reconocerlo. El evangelio de Mateo nos pone nuevamente ante la gran crítica de Jesús a la fe del pueblo en su tiempo ¿es la practica de la ley lo que nos hace justos ante Dios? Jesús con sus palabras no pide abolir la ley ni quitar nada de ella sino que pide a la comunidad que la vivencia de la justicia y la misión de anunciar a Dios, sea mayor que la práctica de las obras que mandaba realizar la ley y practicada rigurosamente por Escribas y fariseos. Jesús quiere llevar la práctica de la ley a la vivencia más radical, a una actitud tan íntima como la misma necesidad de respirar para vivir. Propone una vivencia de la ley desde el espíritu, sin obstáculos y que se funda en la relación amorosa con Dios Padre-Madre y expresada en un amor vivido intensa y plenamente con el prójimo
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Lunes, 7 de junio
Felipe Santos, SDB
“Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis” (Mt 10,8).
En el hondón de cada persona se halla la fuente de Dios, por eso todo es gracia. Saluda, comparte, acoge, colabora. Hazlo todo gratuitamente.
Sin buscar nada que no seas Tú, Dios mío, me pondré ante ti gratuitamente
El sermón del Monte nos promete la felicidad que no proviene, de los valores que el mundo considera necesarios para ser feliz, sino todo lo contrario. Elegir ser pobres, para tener solamente a Dios por rey, para no reconocer como absolutos ni poder, ni dinero, ni prestigio, sino solamente a Dios. Los que sufren dejarán de sufrir, los violentos van a dejar de serlo. Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados, esa es la abundancia del reinado de Dios. Los que prestan ayuda van a recibirla. Al vivir como comunidad de personas, a nadie le faltará nada, porque todo va a estar a disposición de todos.
Los limpios de corazón, son gente sin mala intención, sin ideas torcidas, incapaces de traicionar, por eso ellos verán a Dios, porque existen para servir a los demás, y se esfuerzan en trabajar por la paz, son fuente de reconciliación y de armonía en medio del mundo. Así se instaurará un orden nuevo, no basado en la represión y competitividad, sino en igualdad y en la aceptación incondicional del otro, y finalmente perseguidos por su fidelidad, pues el mundo no tolera el programa de vida y de acción de Jesús.
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Domingo del Corpus Christi-C
Felipe Santos, SDB
“Fiesta de la Eucaristía, fiesta de la presencia de Dios entre nosotros”
La fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo termina el ciclo anual de las grandes celebraciones de nuestra liturgia: Pascua, Ascensión, Pentecostés, Trinidad. Antes, se llamaba a esta celebración la “FIESTA DE DIOS” subrayando el sacramento del inmenso amor de Dios por la humanidad en busca de redención.
Esta gran fiesta daba lugar a procesiones en las ciudades y pueblos. En un mundo pluralista, la procesión ha desaparecido casi pero conviene recordar el rico sentido de este acontecimiento: subrayaba la presencia de Dios en la vida diaria. Nuestra fe no es una religión de sacristía, sino una religión que invita a sus miembros a vivir los valores de Cristo en la vida de todos los días, en las calles en las que se preparaban altares por donde pasaba el Señor. A pesar de nuestros problemas, enfermedades y conflictos, las flores y las decoraciones significaban que el cristianismo podía embellecer la vida diaria.
La procesión del Corpus nos recordaba que la presencia de Cristo podía transformar la realidad de todos los días. El Señor se hacía presente en las calles, parques, nuestras casas y en donde vivimos, trabajamos, sufrimos y esperamos.
En el camino de la vida, la Eucaristía era el maná del desierto, el pan de los peregrinos que se dirigen a la tierra prometida, alimento que da fuerza para avanzar ante las dificultades.
La Eucaristía es una parada semanal en nuestra peregrinación. Es el sacramento de los nómadas. De domingo en domingo nos reunimos para escuchar la palabra de Dios y retomar fuerzas para la próxima semana.
La Eucaristía es un alimento de transformación y crecimiento. Si no crecemos es que algo no funciona en nuestro metabolismo religioso.
La comida del evangelio de hoy es el símbolo de nuestros encuentros eucarísticos.
La Eucaristía es un vínculo entre Dios y nosotros, entre nosotros y los demás.
La Eucaristía es un sacramento de unidad que nos invita a alegrarnos con nuestras diferencias.
En la mesa eucarística no hay lugar para nuestras segregaciones mezquinas.
La Eucaristía es mucho más que una celebración de piedad individual. Nos invita a compartir, a la fraternidad y a la acogida de los otros.
En esta fiesta del Hábeas, agradecemos al Señor nuestras reuniones semanales, nuestras comunidades cristianas y la presencia de Dios entre nosotros.
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Sábado, 5 de junio
Felipe Santos, SDB
“Ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44)
Dios es el que lo da todo. Más aún, se nos da él mismo. Una pobre viuda que da lo que tenía para vivir es su mejor icono. Si das algo a los pobres, mírales a la cara y dales tu saludo y cariño.
Tantos pequeños milagros, tantas hermosas parábolas, escondidos en las casas y en las calles, ¡qué bien hablan de ti, Dios Trinidad! Gracias por todo.
El escenario del evangelio de hoy, habla de la realidad que vive el pueblo de Israel en relación al templo, las viudas y los letrados. Jesús pone como modelo y ejemplo la humilde ofrenda de la viuda, que carga la triple condición de ser excluida; es mujer, es viuda y es pobre. Sin embargo su ofrenda es entregada desde la precariedad de su vida, no da lo que le sobra ni lo que no necesita, da desde la pureza del corazón, que a pesar de sentirse excluida de la sociedad, deposita sólo en Dios su confianza.
Esta imagen se opone a la de los escribas, doctores de la ley y de los poderosos de su tiempo, que ostentaban dar grandes ofrendas en el templo. Esto, es lo que critica Jesús, poner la ley y el templo sobre la misericordia, poner la confianza en el dinero sobre la solidaridad. La llamada para hoy, es no continuar viviendo de las apariencias, del qué dirán, sino en sencillez y autenticidad. Debemos oponernos radicalmente, a aquello que hoy también vemos en nuestra sociedad, instituciones y personas que aparentan y lucran con ostentosas obras de caridad para obtener beneficios y reconocimiento social y político.
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Viernes, 4 de junio
Felipe Santos, SDB
“La gente disfrutaba escuchándolo” (Mc 12,37)
La palabra de Jesús es una fuente de vida. La gente acude gozosa de conocer la intimidad de Dios. Escucha con atención a todas las personas que encuentres en el camino. Eso te enriquecerá sobremanera.
¡Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios! / Quiero pasar mi vida escuchándote, quiero oír tu enseñanza para aprenderlo todo de ti.
Jesús discute con los fariseos porque le dan un sentido errado a lo anunciado en la escritura. El Mesías que ellos esperan es un rey a la manera de David, guerrero, capaz de formar un ejército para liberarse de la dominación romana, y hacer de Israel una gran nación. Jesús les dice que el Mesías no es sólo un hombre descendiente de David, les recuerda que en la escritura David se refiere al Mesías llamándole “mi Señor”(en el lenguaje del pueblo judío esto equivale a llamarle mi Dios), de esta forma el Mesías es mucho más que un hombre descendiente de un Rey, es Dios mismo que lo habita.
Pero si el pueblo judío ni siquiera se atrevía a nombrar a Dios, entonces se les produce el gran escándalo: si es como Jesús les dice, es imposible, no pueden aceptar que Él es el Mesías. Esto finalmente será causal para su condena a muerte. Hasta hoy para muchos es imposible aceptar que Dios no cae del cielo, sino que habita al ser humano, con toda la riqueza, toda la limitación y finitud que eso conlleva. Dios da a la mujer y al hombre una dimensión superior al resto de la creación, es entonces un Dios con nosotros y un Dios en nosotros.
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Jueves, 3 de junio
Felipe Santos, SDB
“Amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios” (Mc 12,33)
Solo el amor a Dios hace posible el amor al prójimo y sólo en el amor al prójimo puede manifestarse el amor a Dios. Dedica un tiempo cada día a la oración. Es la mejor manera de escuchar la música universal del amor y de hacer de tu jornada una hermosa danza.
Ven, Espíritu y enséñame el lenguaje del amor, que es el que más y mejor oyen Dios y las gentes, especialmente los que sufren y están afligidos.
El amor a Dios y a los hermanos son los mandamientos más importantes que encierran toda la Ley. El escriba le hace una pregunta a Jesús, pero como lo indica el evangelista éste busca sinceramente una respuesta a su duda. Los judíos tenían tantas normas, alrededor de 630, lo que los llevaba a confundirse. Jesús se ha enfrentado con fariseos, herodianos y saduceos, se prepara para su fin, él ya percibe cual será el desenlace de su misión y resume toda la ley en estos dos mandamientos. Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con toda la fuerza, le parece a cualquier persona algo natural, no le deja lugar a dudas, sin embargo, este mandamiento va acompañado inmediatamente por otro:”Amarás al prójimo como a ti mismo”, y ya no parece tan evidente como el primero. Pablo dice “el que dice amar a Dios y desprecia al hermano, ese es un mentiroso”. No podemos pretender cumplir el primer mandamiento si no cumplimos el segundo. Amar a Dios exige amar al hermano, exige renunciar al egoísmo, vanidad y soberbia. El mayor acto de amor que podemos ofrecer a Dios es perdonar de corazón al hermano que nos ha ofendido.
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Miércoles, 2 de junio
Felipe Santos, SDB
“No es Dios de muertos, sino de vivos” (Mc 12,27)
Dios no deja morir a los que ama. La muerte nunca tiene la última palabra. Afianza hoy tu fe en la resurrección. Extiende la vida. Que mi barro, Señor, mantenga su humedad, que no se endurezca ni pierda nunca las huellas de tus dedos.
Da la vida en plenitud a todas las víctimas de la barbarie terrorista.
Como en el evangelio de ayer, Jesús se ve enfrentado a un grupo judío que trata de desacreditar sus enseñanzas. Los saduceos que no creen en la resurrección ponen a Jesús en una situación difícil. Los judíos estaban obligados por la ley del levirato, a tomar como esposa a la mujer de su hermano cuando éste fallecía sin dejar descendencia. Usando esta norma los saduceos hacen una pregunta mal intencionada a Jesús. Nuevamente Él da una enseñanza y al mismo tiempo una buena noticia.
Por una parte afirma que “Dios no es un Dios de muertos”, y por otra que la nueva vida no es continuar atado a las leyes humanas. Los saduceos están equivocados por no entender las escrituras, quizás no tuvieron la disposición para descubrir en ella el mensaje de Dios. Es un riesgo que también corremos nosotros, continuar con nuestros prejuicios y paradigmas y no dejarnos iluminar por la escritura. Los saduceos tampoco conocen el poder de Dios, ¿cuántas veces nosotros sólo confiamos en nuestras fuerzas, conocimiento e instinto, que en las promesas y el poder de Dios? Si confiamos y trabajamos por hacer vida las promesas de Dios, podemos desde ahora comenzar a gozar de nuestra propia resurrección.
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Martes, 1 de junio
Felipe Santos, SDB
“Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios” (Mc 12,17)
Quieren meter a Jesús en una calle sin salida, pero él se abre paso y aporta una claridad insospechada. Expón a Jesús las cuestiones en las que no encuentras salida. Acoge su luz.
Lo tuyo, Señor, es de todos. ¿Será mi vida también un regalo para todos?
En este pasaje, los fariseos y herodianos se confabulan para tentar a Jesús y tenderle una trampa. Jesús aprovecha la oportunidad para dar una lección. Él llama a mantener la integridad de nuestra vida, es decir no manejar un doble estándar. “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”, nos está diciendo manténganse siempre fieles a Dios, respétenle siempre, no solo en el templo o en momentos de oración, sino en toda instancia de nuestra vida. Las autoridades civiles merecen el respeto y cooperación, siempre y cuando esto no signifique transgredir nuestra adhesión a Dios.
Tampoco es lícito que por una supuesta lealtad a Dios eludamos nuestras responsabilidades ciudadanas. Debemos respetar tanto a Dios como a la autoridad, mientras ésta no pretenda tomar el lugar de la primera. El César se considera a si mismo Hijo de Dios y exige de sus súbditos la reverencia y dedicación que se debe a la divinidad. Aquí la autoridad toma para sí el lugar de Dios. Por ello debemos estar atentos a situaciones similares que se dan en nuestros días. Es la constante tensión entre los valores del Reino de Dios y los desvalores de las estructuras del mundo.

Pentecostés: nacimiento de la Iglesia
Tras la muerte de Jesús, los discípulos están desconcertados. Jesús resucitado se les aparece en varias ocasiones, pero ellos siguen perdidos, sin rumbo, sin saber qué hacer.
Pero un día, algo sucede que les da fuerzas y valentía. En ese preciso instante descubren verdaderamente quién es Jesús y la tarea que deben realizar juntos.
Aquí vamos a descubrir qué es lo que les hace cambiar y les da las fuerzas suficientes para iniciar su misión. De esta experiencia y de este acontecimiento nació la Iglesia.
Os presentamos una serie de dibujos y materiales para este tiempo, para celebrar Pentecostes.
Este libro escrito por el escritor Miguel Delibes y su hijo Miguel Delibes De Castro científico que lleva años trabajando en el campo de los problemas ecológicos, tratan de concienciarnos de los excesos a los cuales sometemos a nuestro planeta y que tendrán repercusiones negativas en un futuro y en según que casos no muy lejano.
Este libro esta concebido en forma de dialogo entre padre e hijo de ahí que sea fácil de leer además de que aborda un problema que nos incumbe a todos.
El cambio climático, la desaparición de especies,la escasez de agua,la contaminación del medio ambiente…Son algunos de los temas que son tratados en este interesante libro y a los que se trata en cierta de medida una posible solución.
Un libro este que invita al compromiso desde el presente proyectándose al futuro no debemos quedarnos de brazos cruzados cuando a nuestro alrededor se están operando cambios alarmantes en la transformación de la vida en nuestro planeta.
Un dialogo esclarecedor que trata de iluminar un tema difícil y complicado pero que esta en boca de todos.
Es un libro este que deberíamos hacer el esfuerzo de leer lleno de preocupación por la naturaleza y por la herencia que vamos a dejar a nuestros hijos que dicho sea de paso merecen lo mejor.
En nuestras manos esta dar un giro a esta situación si todavía estamos a tiempo de hacerlo que es otra de las cuestiones que aborda este libro.
Un libro que hace accesible este tema muy recomendable para los que están preocupados por el medio ambiente aunque este tema nos tendría que preocupar a todos.
Alberto López Escuer
Lunes, 31 de mayo
Felipe Santos, SDB
LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?” (Lc 1,43)
María refleja la luz de Cristo en cada palabra, en cada mirada, en cada encuentro. Como nueva arca de la alianza, todo lo siembra de serena alegría. Trabaja, habla, relaciónate, pero hazlo consciente de que llevas dentro de ti a Jesús.
Y tú María, sin decir decir nada, me visitas y me llenas de gozo. Juntos proclamamos la grandeza del Señor.
El encuentro de dos mujeres embarazadas es narrado con mucha ternura. Es una escena que desborda alegría, vida y esperanza. María es la mujer que creyó en la Buena Noticia del nacimiento de Jesús el hijo de Dios. Una noticia tan buena y tan grande no se puede callar, pide ser compartida, anunciada a otras personas.
De esta manera se pone en camino para visitar a su prima Isabel, quien luego de vivir durante toda su vida como una mujer estéril también está embarazada. Dios ha puesto su proyecto salvador en las manos y el corazón de dos mujeres creyentes. Un niño salta de gozo, María canta feliz la grandeza del Señor que extiende su misericordia de generación en generación y el Espíritu Santo que ha sido derramado lo llena todo.
La comunicación de la Buena Noticia a los pobres encuentra en las mujeres un lugar privilegiado. En ellas se conjugan la ternura y la fortaleza, la sensibilidad y la lucidez; cualidades tan necesarias para ir al encuentro de los sufrientes y dar a luz con ellos la nueva humanidad del Reino.
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Domingo de la Trinidad-C
Felipe Santos, SDB
“Si alguno abre la puerta vendremos a él”
Durante todo el año litúrgico, hemos celebrado los grandes acontecimientos de Jesús: la encarnación, la pasión, la muerte y la resurrección, el don del Espíritu Santo. La liturgia nos invita hoy a celebrar la Trinidad, el punto de partida y de llegada de la historia de la salvación: el alfa y la omega, el comienzo y el fin. Esta gran fiesta nos propone reflexionar sobre el Dios que Jesucristo nos ha revelado.
Jesús nos habla a menudo de su Padre y del Espíritu Santo. Menciona las tres personas de la Trinidad cuando envía a sus discípulos a anunciar la Buena Nueva del amor de Dios para con nosotros: «Id al mundo entero y predicad la Buena Nueva a todo el mundo bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. » (Mt 28, 19)
Nos presenta a un Padre tierno, misericordioso, respetuoso de la libertad de sus hijos, siempre listo a acoger al hijo pródigo y a perdonar.
En Jesús, el Hijo del Padre, Dios toma un rostro humano, fraterno, cercano a nosotros, un Dios “hermano”. El es el pontífice, el constructor del puente que une lo humano y lo divino. El amor de Dios deviene tangible, comprensible y a la medida de ser imitado. Es Es Emmanuel, el Dios con nosotros.
El Espíritu Santo une nuestra dimensión interior, la más profunda de nuestro ser. Es Dios en nosotros que nos guía, enseña, invita a la acción, nos conforta y fortalece. Nos recrea constantemente y hace todas las cosas nuevas.
Cristo promete estar con nosotros hasta el fin del mundo. Esta promesa está en el origen de nuestra esperanza de creyente. Dios nos acompaña, nos sostiene e ilumina. Nos ayuda a leer los acontecimientos y a discernir su presencia en nuestra vida. Esta presencia nos da la fuerza para luchar contra el mal y actuar con fantasía y originalidad.
Una de las características fundamentales de nuestro Dios es que no quiere que seamos esclavos sino compañeros en una alianza eterna. «No os llamo siervos sino amigos porque os he dado a conocer las cosas de mi Padre» (Jean 15, 15).
El misterio de la Trinidad es algo así como el secreto del sol. No conseguimos mirarlo de cara y comprender su composición pues no cegaría. Pero el sol ilumina todo lo que existe. La Trinidad es para nosotros un misterio, pero ilumina nuestra vida, da un sentido a lo que nos sucede, alimenta nuestra esperanza y llena nuestra soledad.
Es esta presencia maravillosa de Dios en nuestras vidas la que celebramos en la fiesta de la Trinidad.
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Sábado, 29 de junio
Felipe Santos, SDB
“¿Quién te ha dado semejante autoridad?” (Mc 11,28)
Jesús conoce al Padre. En su manantial bebe cada día. Ahí encuentra la fuerza y la seguridad para recorrer el camino del amor. ¿Cómo afrontas los miedos que te impiden ser tú mismo/a? Sal a su encuentro desde tu experiencia de Dios y verás cómo desaparecen como una nube que pasa.
Ven, Espíritu Santo, quitador de todo miedo. Dame la fortaleza para ser testigo del Evangelio.
Los sumos sacerdotes, letrados y ancianos que representan al sanedrín cuestionan a Jesús: “¿Con qué autoridad haces eso? ¿Quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?”. Jesús ha sido enviado por el Padre para llevar Buenas Noticias a los pobres. Por lo tanto su autoridad proviene del Padre y Jesús la ejerce desde el servicio a los más pobres. El sanedrín que lo cuestiona, tampoco ha creído en Juan el Bautista; en cambio el pueblo lo consideró un profeta autorizado por Dios.
El profeta es el hombre de Dios, su vida es respuesta que surge de escuchar a Dios en su Palabra y en el clamor doloroso de su pueblo. Esta capacidad de escuchar lo adentra cada vez más en el conocimiento del proyecto que Dios tiene y se consagra a El sirviendo a los pobres. Para que ellos vivan, el profeta es llamado a dar toda su vida.
La gente no reconoce con autoridad a quien cree que ésta es cuestión de privilegios o de títulos sino a quien es capaz de servir dando la propia vida. Así lo hizo Jesús, así deben ser sus discípulos.
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Viernes, 28 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros” (Mc 11,25)
¿Qué puede ser una oración sin perdón? Algo así, como comer sobre indigesto. La escucha buena supone reconciliación interior, dejarme querer, perdonar y sanar. “¿Me amas?”, es la pregunta de Jesús.
¡Cómo se limpia mi corazón cuando me perdonas! Y cuando yo perdono, ¡cómo se alegra tu corazón, Señor!
La higuera era muy frondosa pero no tenía frutos. La Casa del Señor, llamada a dar frutos de vida, debe ser Casa de oración para todo el mundo. La oración nos adentra en el desarrollo de la capacidad de escuchar a Dios que nos habla a través de su Palabra y del clamor sufrido de los pobres. La Casa debe ser escuela de oración que nos abra a escuchar “con un oído en el pueblo y el otro en el Evangelio” (Enrique Angelelli). El discípulo que aprende a escuchar de esta manera, se abrirá a dar una respuesta comprometida que de frutos abundantes.
Si la casa se convirtió en cueva de ladrones, en lugar de dar los frutos esperados, será un lugar estéril desde su misma raíz. En vez de alimentar a las naciones que tienen hambre de justicia y de paz, hambre del Reino, se terminará consumiendo a sí misma.
Los discípulos llamados a creer con todo el corazón tienen que ser una Iglesia comunidad, servidora de los pobres, casa acogedora, de puertas abiertas y corazón misionero.
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Jueves, 27 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Jesús, ten compasión de mí” (Mc 10,47)
Es un ciego el que grita. Está al borde del camino. Su grito molesta a los que van por el camino. Pero él grita mucho más para que lo oiga Jesús. Haz silencio para escuchar las voces de los sin voz. Hay necesidades a tu alrededor que están esperando unos oídos que escuchen.
Te grito y Tú me escuchas. Tu escucha abre mi oído para escuchar otros gritos que vienen de las orillas de los caminos.
El pan evoca en nosotros experiencias fundamentales de la vida: la mesa familiar, las alegrías y tristezas compartidas, la ternura y el esfuerzo de la madre y el padre para procurar el amor que se hace comida para los hijos. Pero también sabemos que el pan no está en todas las mesas. El hambre se lleva tantas vidas inocentes en este mundo injusto.
Jesús comparte el pan con la multitud de los pobres y sufrientes que lo han seguido porque donde hay pan para todos y todas, y se comparte, allí está Dios y la vida es abundante. Los discípulos de Jesús son invitados a compartir su pan con los pobres, de esta manera se gesta la comunión que nace con la nueva familia de los hijos e hijas de Dios en la fracción del pan.
Discípulos y hermanos en el urgente proyecto de construir una sociedad humana, justa y fraterna; donde podamos saborear juntos el gusto de vivir plenamente.
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Miércoles, 26 de mayo
Felipe Santos, SDB
“El que quiera ser grande, sea vuestro servidor” (Mc 10,43)
Jesús va a Jerusalén a dar la vida. Los discípulos van a Jerusalén con pretensiones de acumular poder y dominio. El contraste es evidente. Recorre este día el sendero del servicio. No es muy transitado, pero conduce a un bellísimo paisaje.
Cada noche me preguntas: ¿Serviste hoy? Y yo, sin decir nada, te muestro el delantal, abro mis manos ante Ti.
Jesús reúne a los Doce y les anuncia con realismo lo que le va a suceder en Jerusalén: las autoridades religiosas y políticas lo matarán y luego de tres días resucitará. Los hijos de Zebedeo piden privilegios, no quieren aceptar el sufrimiento que supone el seguimiento de Jesús. El Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate de muchos, es el Servidor sufriente, no el Mesías triunfador.
No debe ser lo propio de los discípulos y discípulas de Jesús el buscar puestos, poder y riquezas. El discípulo auténtico es el servidor que debe tomar distancia de las prácticas de poder propias de “los gobernantes que dominan a las naciones como si fueran sus dueños”. El camino de la Cruz es también el camino del discípulo, quien busca atajos, se niega a amar apasionadamente como lo hizo Jesús. Sólo resucita el que ha sabido dar la vida.
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Martes, 25 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Quién deje casa… por mí y por el Evangelio recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más” (Mc 10,29-30).
En el Reino no habrá miseria, sino afecto abundante para todos. Dios es buen pagador. Haz frente al deseo de acumular con tu vida compartida.
Ligero/a de equipaje, te sigo Jesús. En mi mochila, tu alegría y un pan para una eucaristía.
Pedro en el Evangelio se sitúa entre los que han dejado todo para seguir a Jesús. No era rico sino un esforzado pescador pero su gesto fue muy valioso. Jesús dice entonces que quienes dejaron familia y bienes por El y por la Buena Noticia recibirán el ciento por uno. Quien deja todo para ser discípulo misionero de Jesús sufrirá también persecuciones en el seguimiento pero encontrará en la comunidad cristiana lo necesario para vivir en bienes materiales y afectivos. “En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios, en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio” (Documento de Aparecida 31).
Finalmente la Palabra nos enseña que aquellos que creen tener todo no alcanzan la vida y son los últimos, mientras que los que creen en Jesús y lo siguen compartiendo lo que son y lo que tienen encuentran todo en la comunidad cristiana y son los primeros.
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Lunes, 24 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Dios lo puede todo” (Mc 10,27).
Hay pan para todos cuando el reino de Dios desencadena procesos de entrega y solidaridad. No comiences la jornada a solas. Hazlo siempre con Dios.
Abro mis manos y mi corazón y me dejo hacer por ti. Yo me hago capacidad y Tú te haces torrente de gracia.
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Martes, 25 de mayo
“Quién deje casa… por mí y por el Evangelio recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más” (Mc 10,29-30).
En el Reino no habrá miseria, sino afecto abundante para todos. Dios es buen pagador. Haz frente al deseo de acumular con tu vida compartida.
Ligero/a de equipaje, te sigo Jesús. En mi mochila, tu alegría y un pan para una eucaristía.
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Domingo de Pentecostés- C
Felipe Santos, SDB
Jesús es Señor
“Nadie puede decir ‘Jesús es Señor’ si no es bajo la acción del Espíritu Santo”. Esta afirmación de San Pablo parece exagerada. De hecho cada vez que celebramos la Eucaristía recitamos el Credo y afirmamos que Jesús es Señor y no sentimos una dificultad especial para hacerlo, mucho menos se nos pasa por la cabeza que precisemos de una acción especial del Espíritu Santo para testimoniar que Jesús es Señor.
El problema no está, evidentemente, en los sonidos que pronuncie nuestra boca, sino en el significado que tengan y hasta qué punto ese significado se corresponda con la realidad, porque podemos decir “Jesús es Señor” sin que esta afirmación tenga autenticidad. A veces lo que tenemos en mente es un Jesús mitológico, hecho a la medida de nuestra imaginación y de nuestro deseo, no el Jesús real que vivió en Palestina. También podemos decir que es Señor, pero un Señor impotente, incapaz de cambiar nuestra forma de vivir y pensar. Son formas cómodas, pero falsas, de decir “Jesús es Señor”. Para eso no necesitamos al Espíritu Santo.
Bien distinto es proclamar de verdad el señorío de Jesús, sabiendo y aceptando lo que decimos, y esto puede resultarnos bastante más complicado. Decir Jesús es referirse a un hombre concreto que vivió hace veinte siglos, uno como nosotros. Este hombre, Jesús de Nazaret, manifestó en su vida un mensaje en muchos casos difícil de aceptar, tanto como para provocar su muerte, e incluso tuvo exigencias que pueden parecer desmedidas: se puso por encima de todo precepto religioso, reclamó un seguimiento absoluto… A ese mensaje y a esas exigencias damos nuestro asentimiento cuando decimos “Jesús es Señor”. De ese hombre radical y a veces incomprensible afirmamos que es quien decide el destino del universo, suyo es el dominio sobre todo, porque es el Señor. Más en concreto, es nuestro Señor, el factor decisivo de nuestra vida y nuestro destino.
Una vez que somos conscientes de la tremenda carga que supone afirmar que Jesús es Señor las cosas no nos resultan tan fáciles. Esta afirmación nos invita a ver en un ser humano concreto, en su mensaje y su vida, la imagen perfecta de la humanidad, hasta el punto de poner en sus manos nuestro bien más precioso, la libertad. Decimos con verdad “Jesús es Señor” cuando permitimos que ese Jesús real del que nos da testimonio la Palabra de Dios se entrometa en nuestra vida, haga y deshaga, porque se convierte en el factor último y decisivo de nuestras opciones.
Decir “Jesús es Señor” es responder con confianza infinita a la infinita exigencia que nos viene de Jesús. Por eso necesitamos el Espíritu Santo para decir “Jesús es Señor”, sólo por obra de Dios mismo podemos estar a la altura de esa llamada absoluta que Jesús nos dirige. Es un camino arriesgado pero es el camino de la vida. A partir de la conciencia de la desmesura que supone confesar que Jesús es Señor se abre la revelación de la promesa que encierra la fe en Jesús: la liberación de todo poder que no sea el de la humanidad plena del Resucitado.
Si queremos decir de verdad, desde las raíces más profundas de nuestro ser, “Jesús es Señor” necesitamos recibir el Espíritu Santo como lo recibieron los primeros cristianos.
El Evangelio nos orienta para hacerlo: los discípulos estaban juntos y recibieron a Jesús resucitado, él les dio su paz y los envió a su misión. Unido a la presencia, la paz y la misión de Jesús está el don del Espíritu Santo que capacita para continuar su obra, para hacer que, siendo Señor de sus discípulos se muestre cada vez más como Señor del mundo y de la historia a través de aquellos a los que envía. Los apóstoles pueden perdonar y retener los pecados porque pertenecen al Señorío de Jesús y actúan no por su propio poder o voluntad, sino en el poder y la voluntad del Señor que les entrega su Espíritu.
Esto es lo que hacemos cada vez que celebramos la Eucaristía y, de particular, en el día de hoy, fiesta de Pentecostés: estamos reunidos para recibir la presencia de Jesús, él nos da su paz y nos envía a continuar su misión. Hoy recibiremos el Espíritu. Hoy, contra todo poder, contra toda lógica de este mundo, contra todos nuestros miedos, también nosotros diremos, con conocimiento y aceptación, “Jesús es Señor”, nuestro Señor.
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Sábado, 22 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Este es el discípulo que da testimonio” (Jn 21, 24)
El discípulo amado, es el que se ha recostado en el pecho de Jesús; es el que ha gozado de la intimidad de su amor. Y este amor de Jesús es lo que transmite a la comunidad. ¡Jesús vive! ¡Jesús resucitado nos ama!
Gracias, Jesús, por la certeza de tu amor. ¡Con qué delicadeza me invitas a dejarme amar por ti! Gracias.
Estamos en el final del evangelio de Juan. Jesús dice a Pedro: “Sígueme”. Este al ver al discípulo amado caminar detrás de él pregunta a Jesús: “Señor, y de éste, ¿qué?” ¿Pedro está preocupado por la suerte final de uno de sus compañeros o su pregunta es sólo curiosidad? La respuesta de Jesús es muy fuerte parece querer decirle: “deja el destino de los otros en mis manos”.
La llamada al seguimiento exige una respuesta de testimonio verdadero, de compromiso fidedigno. El discípulo debe entonces concentrar su corazón, sus energías, toda su vida en el seguimiento de Jesús. Ha sido llamado y deberá responder por sí mismo. De los otros se ocupa el Señor con todo su amor. Se trata entonces de no desviar la atención, mirando a los otros, hay que agudizar la mirada en Jesús y poner los ojos sólo en El, siguiéndolo hasta el final. El Resucitado nos lleva siempre más allá, en misión, a escribir con El, las “otras muchas cosas” que no cabrían en todos los libros escritos en el mundo.
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Viernes, 21 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Sígueme” (Jn 21,19)
Jesús nos invita a caminar con él. Con una condición: que en nuestra mochila haya un amor grande para todos/as. Sabe de nuestros miedos, cansancios, tendencia a la comodidad. El Espíritu es quien renueva en nosotros el deseo de seguir a Jesús. Jesús es fiel. Su mirada y su palabra no se alejan de nuestra vista. Confía en nosotros. Nos necesita para su proyecto.
Orar es ir con Jesús, caminar con él, amar con él. Siempre alentados por el Espíritu.
En este pasaje Juan se puede ver la rehabilitación de la autoridad de Pedro. La triple pregunta de Jesús y la triple respuesta de Pedro muestran una contrapartida simbólica de su triple negación. Su arrepentimiento está implícito en la insistencia en que ama a Jesús y en la angustia que le produce la triple pregunta. La intención directa de la triple pregunta y respuesta no es mostrar que Jesús dude de Pedro, sino que Pedro ama profundamente a Jesús.
El mandato de apacentar al rebaño incluye dos actividades del apostolado de Pedro: la dirección de la primitiva Iglesia de Jerusalén y la predicación misionera. Juan (cap 10) no insiste en la posición superior del pastor, sino más bien en el conocimiento que lo une con las ovejas y en su entrega total al rebaño hasta dar la vida por él. Jesús es el buen pastor al que el Padre ha dado el rebaño, Pedro debe cuidarlo; se refiere a las relaciones de Pedro con la iglesia en conjunto, no a las relaciones de Pedro con los demás discípulos en el terreno de la autoridad. La muerte de Pedro, soslayada en el v 18, será la prueba de la sinceridad de su triple profesión de amor a Jesús, pues “No hay amor más grande…” (15,13)
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Jueves, 20 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Que todos sean uno” (Jn 17,21)
Jesús nos está invitando a una mirada capaz de ver toda la realidad: las pequeñitas y grandes cosas habitadas por el misterio de la Trinidad. Y el Espíritu nos desafía a ver si somos capaces de ver en los hombres y mujeres que viven junto a nosotros, más allá de toda apariencia que nos despiste, el misterio de Dios que los habita. Y el Padre nos regala hermanos y hermanas para hacer el camino en compañía. Y en cada hermano y hermana nos da un regalo, se nos ofrece El como regalo.
Abro el corazón a mis hermanos/as para ser en el mundo una parábola de comunión.
La unidad del Hijo y el Padre es modelo y fuente de la unidad entre los cristianos y entre todos aquellos y aquellas que asuman la causa del Reino. La unidad visible entre los seguidores de Jesús es un reto al mundo para que crea en su misión, de esta manera Jesús incluye, indirectamente, al mundo en su plegaria. Durante su ministerio el mundo no reconoció a Jesús, pero en el ministerio de los discípulos se dará al mundo una nueva oportunidad.
Hay dos rasgos característicos de los cristianos:
1. Creen en Jesús, fe que implica el compromiso personal, comunitario, y el amor.
2. Llegan a la fe a través de la palabra de los discípulos de Jesús. El Espíritu da testimonio a favor de Jesús y lo hace a través de los discípulos, no de un modo puramente espiritual. Para quienes escuchen esta palabra, ella se convertirá en espíritu y vida, para quienes se nieguen a recibirla se convertirá en juez.
Si la unidad de los creyentes tiene por modelo la unidad que hay entre el Padre y el Hijo, esa unidad deberá dejar espacio a la diversidad, pues el Padre y el Hijo son personas distintas sin que disminuya su unidad. La unidad implica una relación de amor de los creyentes con el Padre y con el Hijo y una relación de amor de los creyentes entre sí.
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Miércoles, 19 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Que sean uno, como nosotros” (Jn 17,11)
Jesús sigue pidiendo por los suyos. Pide el don de la unidad. La unión entre los suyos se realiza por la comunicación del Espíritu. El nos enseña el lenguaje del “nosotros”, del respeto y del cariño, de la profunda solidaridad entre todos los que formamos la iglesia. Se trata de una unidad que produce el amor. Que lleva a escuchar juntos la palabra, a comunicarse unos a otros la vida, a orar juntos, a evangelizar juntos, a vivir en iglesia los gozos y dolores de cada momento.
Quiero acoger tu Palabra de Vida y unir mis manos con las de mis hermanos/as.
Jesús continúa su oración por los discípulos. Ahora pide al Padre que sean uno “como nosotros”; no utiliza la noción de unidad de modo abstracto, sino unidad que proviene de estar unidos por el amor mutuo que es el amor de Jesús y el Padre.
Si los discípulos son enviados por Jesús al mundo, ello se debe a que Jesús también fue enviado al mundo para desafiarlo. Esta comunidad de los cristianos sufrirá el odio del mundo, pero no es deseo de Jesús que se le ahorre esa hostilidad. Jesús pide a Dios que proteja a los discípulos, que sean consagrados y enviados al mundo, en orden a su misión. Consagrados en la Palabra de Dios que es la Verdad. Los discípulos han aceptado y guardado la palabra que Jesús les transmitió de parte de Dios; esta palabra los ha purificado; ahora los elige para una misión consistente en transmitir esa misma palabra a otros para que todos y todas tengan vida.
Jesús se consagra en relación con la consagración y la misión de los apóstoles, misión que tendrá lugar después de la muerte y resurrección de Jesús; hasta nuestros días, en los cuales se nos encomienda transmitir la Palabra a otros.
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Martes, 18 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío” (Jn 17,10)
Jesús está hablando con el Padre, en una apertura confiada. En su empeño por abrir los oídos sordos para que escucharan la salvación, y de levantar a todos los caídos para que descubrieran su dignidad de hijos, ha manifestado la gloria y el proyecto del Padre. Se acuerda de los suyos, que todavía están en el mundo, y recuerda que están en su corazón y en el corazón del Padre, que son un regalo que mutuamente se han hecho.
Espíritu divino recuérdame que soy hijo/a de Dios, que camino hacia el hogar del Padre, junto con mis hermanos/as.
Jesús continúa su oración por los discípulos. Ahora pide al Padre que sean uno “como nosotros”; no utiliza la noción de unidad de modo abstracto, sino unidad que proviene de estar unidos por el amor mutuo que es el amor de Jesús y el Padre.
Si los discípulos son enviados por Jesús al mundo, ello se debe a que Jesús también fue enviado al mundo para desafiarlo. Esta comunidad de los cristianos sufrirá el odio del mundo, pero no es deseo de Jesús que se le ahorre esa hostilidad. Jesús pide a Dios que proteja a los discípulos, que sean consagrados y enviados al mundo, en orden a su misión. Consagrados en la Palabra de Dios que es la Verdad. Los discípulos han aceptado y guardado la palabra que Jesús les transmitió de parte de Dios; esta palabra los ha purificado; ahora los elige para una misión consistente en transmitir esa misma palabra a otros para que todos y todas tengan vida.
Jesús se consagra en relación con la consagración y la misión de los apóstoles, misión que tendrá lugar después de la muerte y resurrección de Jesús; hasta nuestros días, en los cuales se nos encomienda transmitir la Palabra a otros.
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Lunes, 17 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Tened valor: yo he vencido al mundo” ((Jn 16,33)
Jesús ha tenido el coraje de meterse en situaciones complicadas. Ha sido su forma de vencer al mundo y sus miedos. Jesús sabe que los suyos van a pasar por las mismas dificultades, por eso les dice palabras de ánimo. Quiere tranquilizarles. La paz que les ha dejado tiene que ser la que les dé fuerzas para enfrentarse a todo enemigo. Cada vez que el mundo cree vencer, confirma su fracaso.
Señor, quiero encontrar la paz en ti, dame valor para difundirla en mi entorno
Los discípulos perciben que se ha hecho más clara la manera de expresarse de Jesús, la hora se acerca, y ya no se refiere sólo en lenguaje figurado. Lo cierto es que no se encuentran más cerca del verdadero conocimiento que cuando hacían preguntas ingenuas. “¿Ahora creen?” expresa ciertas dudas sobre la fe de los discípulos, su fe aún no es completa, sino que vacilará. Jesús se mantiene sereno porque está seguro de que el Padre no lo abandonará aunque lo hagan sus discípulos.
En el versículo 32 “se dispersarán cada uno por su lado” se puede percibir la predicción del dolor que aguarda a los cristianos dispersos en un mundo hostil. El hecho de que la paz pueda darse junto con el dolor demuestra que no se trata de una paz en el sentido ordinario del mundo; la paz brota de la fe en Jesús y la adhesión a su proyecto; ésta no se gana sin esfuerzo, pues se alcanza a través de la victoria sobre el mundo. Si Jesús venció al mundo, cada discípulo y discípula tendrá que vencerlo también; por consiguiente el mandato a tener ánimo es muy necesario: recuerda a la comunidad que su deber de elegir entre Jesús y el mundo nunca tendrá fin.
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Domingo de la Ascensión-C
Felipe Santos, SDB
“¿Por qué os quedáis mirando al cielo?”
Hace algunos años, un sacerdote joven celebraba la fiesta de la Ascensión en un pueblo de montaña. La sacristana, ya mayor, le dijo: Hoy es la Ascensión y espero que hable del cielo. Le dijo el cura: A lo mejor la decepciono porque voy a hablar de la tierra. La Ascensión, es la fiesta de la tierra.
Hoy, nos hace falta mirar mucho la tierra, pues Cristo nos confía su responsabilidad.
Es interesante que Lucas ha dejado dos texto de la Ascensión: uno al fin de su evangelio, mostrando a Jesús que había cumplido su tarea entre nosotros y está ahora a la derecha del Padre, y el otro en los Hechos de los Apóstoles en donde Cristo nos invita a hacer de nuestra tierra un lugar de paz, alegría, compartir y amor.
Nos toca a nosotros seguir la obra de Jesús que nos acompaña de modo misterioso: « Estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ». Dios nos da confianza y quiere gente que construya el mundo soñado por él.
Para ayudarnos a cumplir esta responsabilidad, nos envía el ES que es nuestro guía y nuestra inspiración: «Vais a recibir una fuerza, la del ES que descenderá sobre vosotros. Seréis mis testigos en Jerusalén, Judea y Samaria y en los confines del mundo. Y san Lucas añade que los discípulos volvieron a Jerusalén llenos de alegría.
Nos toca ahora aligerar el sufrimiento, luchar contra la ignorancia, curar las heridas, poner fin a la soledad, eliminar las divisiones, promover la comprensión, propagar la justicia y la paz.
Mucha gente de hoy estaría más tranquila si los cristianos se dedicaran a contemplar las nubes, la decoración de las iglesias y la promoción de una religión de sacristía. Pero el ES, el día de Pentecostés abrió todas las puertas y envió a los discípulos por todo el universo.
No se trata de elegir entre el cielo y la tierra. Nuestra vida adquiere aquí todo su sentido y nuestra esperanza no es un opio consolador. La fe cristiana es una fuerza irresistible que nos ayuda a hacer de nuestro mundo una comunidad más humana en la que reina la paz, la alegría, el perdón y el compartir.
Siguiendo a Cristo, estamos invitados a construir nuestra ciudad humana sobre las bases sólidas de los valores del Reino de Dios.
La Ascensión es la fiesta de la esperanza. En medio de la injusticia, la miseria y violencia, debemos ser las manos, los ojos y el corazón de Dios en nuestro mundo de hoy.
Nuestra familia, parroquia, colegio, lugar de trabajo y diversión, deberían ser más acogedores, más fraternos, más cálidos porque estamos para eso en este día de la Ascensión de Jesús al Padre.
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Sábado, 15 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré” (Jn 16,23)
Porque Jesús ha abierto el camino para el encuentro con el Padre, éste ya no es tierra desconocida, ni su recuerdo se oscurece en la memoria. Al decir Jesús que el Padre es amigo sorprendente de la vida, los pobres se acercan a Él con confianza y le piden. A tu alrededor hay personas generosas, a las que no se les queda nada entre las manos; todo lo dan. Descúbrelas. Pueden ser una presencia alentadora para tu camino.
Padre, ¡qué amigo eres de dar! Nada se te pone por delante. Gracias.
Aquí nos encontramos ante la oración querida por Dios. Jesús manifiesta que todo lo que se pida al Padre, en nombre suyo, será dado.
También agrega que llegará un momento en que pedirán en su nombre, pero no necesitará llamar la atención sobre nadie que esté necesitado. Inaugura los tiempos de comunión-comunicación inmediata con el Padre.
Dado el grado de amor y unión entre Jesús y el Padre, al amar a Jesús y reconocer que vino de parte del Padre, entraremos en esa comunión, sólo será necesario amar como Jesús lo ha hecho. El amor gratuito del Padre se derrama y vivifica a todos y todas los que asumen la causa del Hijo, permaneciendo fieles a su mandamiento y misión a favor del proyecto del Reino.
Entonces, el desafío será amar comunitariamente, pidiendo al Dios Padre y Madre, asumiendo nuestras propias limitaciones, y trabajando sin cesar por el Proyecto de Justicia y Paz para todos los pueblos y nuestra casa común, la Tierra.
NB: Hoy comienza en el mundo salesiano la NOVENA A MARIA A AUXILIADORA
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Viernes, 14 de mayo
Felipe Santos, SDB
S. MATÍAS, ap
“Esto os mando: que os améis unos a otros” (Jn 15,17)
Dios cada mañana siembra su amor en el mundo y cada tarde sale a ver lo que ha brotado en el campo. Que tu vida sea hoy como una fuente en la plaza del pueblo, para que quien tenga sed venga y beba.
Haz nacer el amor en mi corazón mientras duermo, Señor, y al despertar se lo regalaré a todos en tu nombre.
El “como” con el que comienza este pasaje no tiene solo sentido comparativo, sino que da una idea de causa: el Hijo ama a sus discípulos con el mismo amor divino que el Padre le tiene. Permanecer en este amor es cumplir sus mandamientos, es hacer caso a su mensaje y sus palabras.
El mandamiento que les da Jesús consiste en amarse unos a otros de manera constante y de por vida, como él lo ha hecho, demostrándolo al dar la vida por ellos. Ser discípulo y discípula implica amar a Jesús y amarse mutuamente, y el amor del discípulo hacia sus hermanos ha de ser tan grande que esté dispuesto a entregar la vida.
El amor de Jesús brota de su unión con el Padre, que se expresa en obediencia y amor. De la unión con Jesús y la obediencia a él brota la alegría de los discípulos y permanecerá en ellos mientras prosigan su misión y den mucho fruto.
El mandamiento final es precisamente el amor, éste solo puede subsistir si produce aún más amor; el amor de los discípulos tomará por modelo el acto supremo de amor de Jesús, su entrega de la propia vida. Esta es la clave que nos ayudará a ser fieles a la misión encomendada a favor de todos los seres humanos.
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Jueves, 13 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Vuestra tristeza se convertirá en alegría” (Jn 16,20)
Jesús no oculta a sus amigos que llorarán y se lamentarán. En contraste con el mundo, cuya alegría refleja la satisfacción por su aparente victoria. Pero inmediatamente les anuncia la alegría. El será su alegría, y en la alegría encontrarán la fortaleza. Canta a menudo, porque cantar es propio de los que aman.
En la mañana hazme escuchar tu gracia, que tu gozo sea hoy mi fortaleza.
(En algunos países se celebra hoy la fiesta de la Ascensión del Señor. En este Servicio bíblico nos atenemos a la práctica de la mayor parte de los países, que es celebrarla el próximo domingo. Quien necesite hoy el comentario bíblico del día de la ascensión, lo encontrará más adelante, en el próximo domingo).
Los discípulos están confusos ante la afirmación de Jesús, aparentemente contradictoria, de no verlo y de volverlo a ver. Suele interpretarse esta afirmación como la manifestación del conocimiento exacto por parte de Jesús de todo lo que habría de sucederle respecto de su muerte y resurrección, y de cómo los discípulos lo volverían a ver resucitado.
Pero las palabras de Jesús anticipan una unión más permanente que la establecida en las apariciones después de la resurrección. “Ver” a Jesús es la clave de la espiritualidad y la fuente de la alegría de los discípulos y discípulas. Se refiere a la experiencia constante de su presencia en ellos y ellas, experiencia mediada por la presencia del Espíritu Santo en sus vidas.
Jesús también advierte la tristeza, en los llantos y lamentos de sus discípulos, ante la alegría del mundo; pero ésta es, en realidad, la alegría falsa y cruel del mundo al arrebatar a Jesús, al darle muerte. En contraste, la alegría de los discípulos es duradera. Al haber compartido el dolor de la muerte con Jesús, comparten también la alegría de su resurrección. Entonces “la tristeza se convertirá en gozo”, por tratarse de una alegría que surge triunfante del dolor.
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Miércoles, 12 de mayo
Felipe Santos, SDB
“El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena” (Jn 16,13)
El Espíritu nos acerca a la verdad de Jesús, centro y meta del universo; nos empuja a recorrer terrenos inexplorados de la verdad de Jesús. En cada época nos sorprende con nuevos aspectos de su Evangelio. Colócate cada mañana en la gracia. Tu verdad más honda es que eres hijo/a y hermano/a de todos. Al anochecer dedica unos momentos a recrear tu mayor regalo.
Te bendigo y te alabo, Padre, por haber puesto tu Espíritu en la persona humana.
Quedan muchas cosas por decir. Pero los discípulos no están preparados aún para comprender todo lo que Jesús debe decir. La solución viene dada por la venida del Espíritu Santo. Él dará plena comprensión de todo lo dicho y ocurrido durante el ministerio de Jesús, quien es en sí mismo la revelación del Padre, la Palabra de Dios.
Esta comprensión profunda de la voluntad del Padre y del Hijo acarrea cargas muy duras, como la persecución o la muerte mencionadas unos versículos antes. Pero el Espíritu irá mostrando a los discípulos el camino a lo largo de la historia y el estilo de vida que han de llevar en conformidad con la enseñanza de Jesús. El Espíritu proviene tanto del Hijo como del Padre. Él continúa a través los discípulos y discípulas haciendo visible el Reino, en la reinterpretación del mensaje de Jesús que harán las generaciones venideras, generando un conocimiento cada vez más profundo de lo que significa Jesús para cada época. A la vez, ayuda en el discernimiento y la interpretación de los signos tiempos, de manera que podamos encontrar el sentido profundo de lo que va sucediendo en el mundo y las señales del Reino que Dios nos va regalando.
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Martes, 11 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Os conviene que yo me vaya” (Jn 16,7)
Cuando Jesús se va y parece que ya no puede darles nada, les da el regalo mejor: El Espíritu Defensor. El Espíritu, que les va a acompañar en el camino de la alegría, de la experiencia de Dios en lo más profundo de sí mismos. Procura que te habite el Espíritu y no los problemas. Acoge al Espíritu, para que te enseñe a moverte entre las cosas del mundo con lucidez evangélica.
Espíritu Santo, ¡qué extraordinaria tu riqueza con tus dones de verdad y de amor!
Quedan muchas cosas por decir. Pero los discípulos no están preparados aún para comprender todo lo que Jesús debe decir. La solución viene dada por la venida del Espíritu Santo. Él dará plena comprensión de todo lo dicho y ocurrido durante el ministerio de Jesús, quien es en sí mismo la revelación del Padre, la Palabra de Dios.
Esta comprensión profunda de la voluntad del Padre y del Hijo acarrea cargas muy duras, como la persecución o la muerte mencionadas unos versículos antes. Pero el Espíritu irá mostrando a los discípulos el camino a lo largo de la historia y el estilo de vida que han de llevar en conformidad con la enseñanza de Jesús. El Espíritu proviene tanto del Hijo como del Padre. Él continúa a través los discípulos y discípulas haciendo visible el Reino, en la reinterpretación del mensaje de Jesús que harán las generaciones venideras, generando un conocimiento cada vez más profundo de lo que significa Jesús para cada época. A la vez, ayuda en el discernimiento y la interpretación de los signos tiempos, de manera que podamos encontrar el sentido profundo de lo que va sucediendo en el mundo y las señales del Reino que Dios nos va regalando.
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Lunes, 10 de mayo
Felipe Santos, SDB
“El Espíritu de la verdad” (Jn 15,26)
Jesús deja el Espíritu de la verdad, como un perfume que guía a la verdad completa. El Espíritu, presente en la comunidad, asegura que el mensaje y la actuación de Jesús son la verdad que da luz al mundo. Hoy no entres en el juego de la mentira. Di la verdad y se limpiará el ambiente. Aprecia a los que dicen la verdad; favorece lo que tenga que ver con la verdad.
Ven, Espíritu Santo. Que la mentira del mundo no me alcance. Guíame a la verdad completa.
El testimonio válido de Jesús son sus obras. Esa misma realidad es la que lo llevará a asumir la muerte como consecuencia de su entrega radical a la realización del proyecto del Padre. La comunidad necesitará sostenerse en los tiempos de crisis y persecución, cuando el sistema injusto pretenda borrar sus ideas subversivas como lo pretendieron con Jesús. Los discípulos recibirán una fuerza que proviene de Dios, su mismo Espíritu que los sostendrá y animará en la lucha y los ayudará a mantener viva la utopía. Este valedor dará testimonio de Jesús y les dará sentido a las duras circunstancias que les tocará vivir: sospecha, persecución, expulsión del culto, muerte.
Jesús quiere prevenir a su comunidad y renovarlos en la confianza de su presencia permanente en medio de ellos y en la esperanza de que la obra de Dios continúa más allá de su ausencia física. El espíritu dará testimonio dentro de la comunidad confirmando su mensaje y su actuación y fuera de la comunidad confirmando su experiencia interior y su ruptura con el mundo.
El Espíritu continuará dando cuenta de Jesús a través del testimonio y la misión de la comunidad de discípulos que acepten como norma toda la vida Jesús y no se dejen tentar por espiritualismos que prescinden del compromiso misionero y profético.
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Domingo VI de Pascua- C
Felipe Santos, SDB
“El Espíritu Santo, fuente de adaptación y de cambio”
En preparación a la fiesta de Pentecostés, tenemos la promesa de que el Padre enviará al Espíritu Santo, que acompañará a la Iglesia a través de los siglos.
La Iglesia nació del soplo del ES. Un grupo de gente estaba encerrada y muerta de miedo cuando abre las puertas y los envía a través del mundo. El E.S es la primavera que vuelve a dar vida a las flores y a los árboles tras un hielo invernal. Es él quien nos hace descubrir la vitalidad de la fe.
Algunos se quejan de que hay demasiados cambios en la Iglesia… Bajo la influencia del E.S siempre ha habido y habrá cambios pues la Iglesia debe adaptarse a las necesidades de los tiempos. La Iglesia no es un museo aunque haya inspirado a artistas de todos los países. No se trata de salvar los muebles, sino de dejarnos guiar por el Espíritu que nos acompaña, nos ilumina e incita a la renovación y a la creatividad.
Ante las dificultades de hoy en la Iglesia, el ES nos ayudará a atravesar este periodo y hallar nuevas soluciones. Nos aconsejará lo que hay que guardar en la tradición y nos dará el valor de cambiar lo que se debe cambiar. No es la primera crisis de la Iglesia.
La primera lectura narra la crisis de la circuncisión, que provocó un cambio en los cristianos de la primera generación. El elemento conservador de la comunidad quería obligar a todos los nuevos bautizados a seguir las reglas de la religión judía y hacerse circuncidar. Pablo y los apóstoles del mundo no-judío no estaban de acuerdo. Sabemos lo que ocurrió con motivo del primer concilio de Jerusalén.
Además, se abolieron otras reglas referentes a las comidas. Pedro acepta esta novedad cuando en una visión se le dice: inmola y come, pues lo que Dios ha purificado, no lo manches.
Otro cambio: el cambio del sábado por el domingo.
Estas cuestiones son mucho más que cuestiones de costumbres judías. Cuestionan la relación de la fe cristiana con la cultura y la tradición. Los cristianos serán siempre “no-conformistas”, en nombre de su fe en Jesucristo.
A través de los siglos, el ES ha invitado a los discípulos de Cristo a plantearse cuestiones sobre su manera de hacer, lo que ha provocado muchos cambios.
El obispo tenga una sola mujer y sea honesto e irreprochable. Mucho más tarde se impuso el celibato eclesiástico.
Y así centenares de cambios han tenido lugar en la historia de la Iglesia.
¿Qué cambios son importantes hoy? ¿El lenguaje exclusivo? ¿Las homilías pronunciadas sólo por hombres? ¿Sermones que no duren más de diez minutos? ¿Sacerdotes casados? ¿Mujeres sacerdotes? ¿Una nueva definición del matrimonio? ¿Una nueva forma de planificar la familia? Etc.
Algunos son de la opinión que no se puede cambiar. La circuncisión era signo de la alianza con Dios y cambió, y lo mismo el sábado al domingo.
Cada domingo, venimos a la iglesia para encontrar a Cristo, escuchar su palabra y dejar al ES que nos ayude a aplicar esta palabra a nuestra vida diaria. Así se desarrolla nuestra fe y se profundiza.
Dios nos habla y nos invita a vivir la fe en un mundo en continuo cambio y evolución.
«No tengáis miedo». «El Defensor, el ES os enseñará todo lo que os he dicho».
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Sábado, 8 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Yo os he escogido” (Jn 15,19)
Lo propio de Jesús es sacar. Saca de la esclavitud y lleva a la libertad. Saca de la injusticia y lleva al amor solidario. Saca de la opresión y lleva al proyecto del Padre. Reúnete con tus hermanos cristianos y señala los pasos pascuales que se están dando: de la mentira a la verdad, del egoísmo al amor…
Siempre que me aleje, dame tu mano y ven conmigo.
El mundo, en el Evangelio de Juan, representa a los sistemas de poder imperantes, a todas las fuerzas inmanentes opuestas a Jesús y su proyecto. Sus dirigentes se niegan a reconocerlo, han creado una imagen falsa de Dios y por eso se oponen a la imagen verdadera. No pueden soportar al Dios que está a favor de la humanidad y la libera. La coherencia entre el mensaje y la praxis de los discípulos y el Maestro les acarreará consecuencias previsibles. Los discípulos deben prepararse para correr la misma suerte que Jesús. Es una evidencia de que realmente han asumido su causa con radicalidad.
La comunidad que busque continuar la misión de Jesús será sospechada, vigilada y paulatinamente excluida. Los discípulos deberán aprender a construir una alternativa desde los márgenes de la historia. Así unirán utopía con camino y buscarán hacer realidad el sueño de Dios con medios coherentes y posicionados desde los preferidos del Padre.
No será fácil la aceptación del Evangelio por parte del mundo. Es más, la condescendencia del mundo será signo de la flojera en el testimonio y la falta de fidelidad en nuestro anuncio misionero y profético.
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Viernes, 7 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé” (Jn 15,17)
Oramos por Cristo, con él y en él. Cuando oramos así, tenemos la garantía de que nuestra oración va a ser escuchada. Lo que brota del amor no puede dejar de ser acogido por el Dios del amor. Si oramos unidos a Jesús, nuestra oración es fecunda, da mucho fruto. Es un signo de que Jesús está dando el fruto para el que fue enviado al mundo.
Orar es vivir unidos a Jesús, permanecer en su amor. Cuando vivimos y oramos así, viene el Reino de la paz y la alegría sobre el mundo.
Este texto aparece como corolario de la invitación de Jesús a permanecer unidos entre sí y a Él en el amor y en las obras (cumpliendo los mandamientos del Padre). Jesús acierta en una especie de síntesis esencial de todo el proyecto de Dios para la humanidad: ámense entre ustedes como yo los he amado. Nada de lo que podamos decir sobre el querer de Dios queda fuera del mandamiento nuevo de Jesús. Buscar la paz, trabajar con otros y otras que se sientan invitados a transformar la realidad injusta, cuidar y defender la ecología, la vida amenazada,… ninguno de estos compromisos es ajeno a la propuesta de amor radical de Jesús: como yo los he amado, o sea, hasta el fin, sin medida, con la vida, con las entrañas.
Jesús diferencia entre ser amigo y ser sirvientes, el sirviente no elige, obedece. El amigo es servidor, acepta una invitación libre, opta y asume un estilo de vida, entra en intimidad con quien lo llama y esa identificación produce frutos que brotan del amor mutuo. Responder a la invitación-exigencia de Jesús es condición para sostener nuestra amistad con Él.
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Jueves, 6 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Como el Padre me ha amado, así os he amado yo: permaneced en mi amor” (Jn 15,9)
Jesús es la gratuidad total. Distribuye a manos llenas la verdad. Lo que recibe del Padre nos lo da. Nos entrega el Espíritu para que nuestra alegría llegue a plenitud. Solo por hoy, sal a la vida dispuesto/a a amar gratuitamente. No interrumpas el juego del amor, recíbelo de Jesús, pásalo a otros.
Jesús, si permanezco unido a tu amor, mi fuente no deja de manar.
En continuidad al texto de ayer Jesús introduce una clave fundamental que debe amalgamar las uniones entre Jesús y sus discípulos (la vid y los sarmientos): el amor. El mismo amor que el Padre tiene por el Hijo, el Hijo lo tiene por sus discípulos y discípulas. Ese mismo amor debe circular en la comunidad. El amor de Jesús no es simple romanticismo ni sentimiento volátil. Es un amor que brota de una opción radical por el proyecto de Dios que es vida digna y abundante para todos y todas. Ese amor-opción no es tal si no se traduce en obras concretas que transformen las realidades del mundo en el otro mundo posible querido por Dios. Este amor resume todos los mandamientos del Padre y nos exige amar como el Hijo: sin medida. Amar a Dios comprometiendo la propia vida en su causa y amar a los hermanos siendo instrumento de liberación, de integración, de paz y justicia.
Amar como aman el Padre y el Hijo es fuente de verdadera alegría, la que brota del corazón de aquellos y aquellas que en medio de los compromisos y la lucha no pierden la capacidad de hacer fiesta por la presencia permanente de Jesús entre su pueblo
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Miércoles, 5 de mayo
Felipe Santos, SDB
“Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante” (Jn 15,8)
Cuando los discípulos de Jesús dan fruto alegran el corazón del Padre, cuando son lugares de comunión hacen brotar una sonrisa en los ojos del Padre, cuando ven a cada persona como un don dan gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Alégrate con las personas que viven cerca de ti. Gózate con sus éxitos. Haz lo que puedas para que crezcan en calidad de amor y sean felices.
Cuando veo las maravillas que haces, quiero danzar para Ti, mi Dios, con todos mis hermanos de la tierra, al son de la música universal del amor.
La imagen de la viña es muy utilizada en el primer testamento. El pueblo aparece como la viña cuidada por Dios, el viñador. Pero la viña no produce los frutos esperados de justicia, solidaridad, circularidad y entonces el viñador se enoja y la destruye. Juan toma esta imagen y la reinterpreta con libertad.
Ahora Jesús es la vid verdadera y su Padre el viñador. Los discípulos, aquellos que adhieren por opción a su propuesta, son los sarmientos. Esta adhesión se demostrará permaneciendo unidos a Jesús y dando frutos, dos realidades que van íntimamente relacionados.
Estar unidos a Jesús implica asumir el proyecto del Padre y la praxis liberadora del Reino. Esos son los frutos que espera el viñador. Esta nueva vid, la verdadera, no puede fallar como la anterior, está sacada de las entrañas mismas del Padre que cuidará que todos sus miembros den frutos. Los que no, serán limpiados, en lenguaje que apunta más a la purificación-conversión que a la poda-exclusión.
Permanecer es una opción libre del discípulo y no una decisión arbitraria del Padre. Permanecer adhiriendo vitalmente y activamente y guardar las palabras de Jesús es garantía de frutos abundantes.
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Martes, 4 de mayo
Felipe Santos, SDB
“La paz os dejo, mi paz os doy” (Jn 14,27)
Jesús presiente el momento de su muerte; tiene a sus amigos delante. Les habla desde el corazón y desde la experiencia que tiene del amor del Padre. Envueltas por una fuerza y emoción extraordinarias, sus palabras son de paz, de ánimo. Saluda con la paz. Trabaja por la paz.
Siembra a tu alrededor semillas de paz. Jesús, dale al mundo la paz. Jesús, suscita artesanos de paz. Guarda mi alma en la paz.
La imagen de la viña es muy utilizada en el primer testamento. El pueblo aparece como la viña cuidada por Dios, el viñador. Pero la viña no produce los frutos esperados de justicia, solidaridad, circularidad y entonces el viñador se enoja y la destruye. Juan toma esta imagen y la reinterpreta con libertad.
Ahora Jesús es la vid verdadera y su Padre el viñador. Los discípulos, aquellos que adhieren por opción a su propuesta, son los sarmientos. Esta adhesión se demostrará permaneciendo unidos a Jesús y dando frutos, dos realidades que van íntimamente relacionados. Estar unidos a Jesús implica asumir el proyecto del Padre y la praxis liberadora del Reino. Esos son los frutos que espera el viñador. Esta nueva vid, la verdadera, no puede fallar como la anterior, está sacada de las entrañas mismas del Padre que cuidará que todos sus miembros den frutos. Los que no, serán limpiados, en lenguaje que apunta más a la purificación-conversión que a la poda-exclusión.
Permanecer es una opción libre del discípulo y no una decisión arbitraria del Padre. Permanecer adhiriendo vitalmente y activamente y guardar las palabras de Jesús es garantía de frutos abundantes.
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Lunes, 3 de mayo
Felipe Santos, SDB
S. FELIPE Y SANTIAGO. aps
“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Jn 14,6)
Las palabras de Jesús siguen resonando, como una esperanza siempre nueva, en medio de todas las crisis de la humanidad. Vive hoy consciente de poner tus pies en las huellas de Jesús. Serás como una fuente donde todos pueden ir a beber.
Cuando andamos perdidos, Tú eres el camino, Cuando se extiende la mentira, Tú eres la verdad. Cuando matamos la vida, Tú sigues siendo la vida.
Jesús se presenta como CAMINO para llegar al Padre. La profunda y total identificación con Su padre le permite asegurar: “quien me ve, ve al Padre”. ¿Por qué Felipe no lo reconoce? Podríamos pensar en Felipe como prototipo del discípulo que se fascina por la personalidad del maestro pero le cuesta asumir su proyecto de Vida. “Créanlo por las obras” le dice Jesús. La praxis liberadora del Reino se presenta como prueba indiscutible de que el Padre anima y sostiene la búsqueda y la lucha por una vida digna y feliz para todos sus hijos e hijas.
Jesús es camino para llegar al Padre, que se transita poniendo en práctica la justicia, la paz, el amor fiel, la fraternidad universal, la solidaridad, la opción irrenunciable por los más pobres, débiles y excluidos. Es verdad, soporte del camino, herramienta para la libertad. Y es Vida plena y abundante, dada gratuitamente, dinamismo que impulsa el compromiso con el Reino.
Jesús: camino, verdad y vida. Seguir a Jesús es introducirnos integralmente en la experiencia de identificación con el Padre que nos comunica vida plena. Esa vida es la verdad total que lleva a la humanidad a la plena realización, itinerario vital que nos conduce a la identificación con el proyecto de Dios.
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Domingo V de Pascua-C
Felipe Santos, SDB
“Os doy un mandamiento nuevo”
El evangelio de hoy habla del signo distintivo de los cristianos: amaos unos a otros como yo os he amado.
A pesar de todas nuestras declaraciones de ternura y afecto, nuestros amores son frágiles y corren el riesgo de no mantenerse en los momentos difíciles. Hermanos y hermanas que se llevaban bien, de golpe dejan de hacerlo, parejas de varios años se separan.
La indiferencia, el egoísmo, el odio, la venganza, la violencia forman parte de nuestros comportamientos y estas prácticas nos hacen envejecer a nosotros y a nuestro mundo. El amor del que habla Cristo hoy es fuente de agua viva que hace brotar una nueva primavera.
Este amor nuevo es un amor difícil, profundo, fiel, un amor más fuerte que el odio, que la injusticia y que la muerte. Este amor es nuevo porque llega hasta el final. Es más importante que todo lo demás. El Antiguo Testamento decía: «Amad a los demás como a vosotros mismos». Cristo dice: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado.»
Este mandamiento nuevo constituye la única obligación de la “nueva alianza”. Todo lo demás es secundario y está en función de este mandamiento nuevo. «Sabrán que sois mis discípulos si os amáis unos a otros».
De esta forma, Jesús nos recuerda que el amor mutuo es el instrumento más importante de la evangelización. Y en esta línea están las palabras de Juan respecto a los primeros cristianos. La gente decía de ellos. “Mirad cómo se aman”. Era lo que les impactaba e invitaba a interesarse por el cristianismo.
Lo que importa en la Iglesia no son las leyes, las instituciones, las organizaciones, los dogmas, las tradiciones, no saber las oraciones de la Iglesia, tener una cruz en casa o una estatua de la Virgen… todo eso es importante, pero lo esencial es el amor que nos tengamos…
Cada domingo, después de la consagración, pedimos al Señor este amor nuevo.
De hecho, sabemos que esta clase de amor es posible y existe en el mundo de hoy. Todos conocemos:
• Padres que dan amor a un hijo discapacitado
• Niños que se preocupan de sus padres y los visitan de manera regular;
• Personas mayores que dedican parte de su tiempo a los enfermos y discapacitados;
• ONG que trabajan voluntariamente por los demás etc.
Es gente que vive el mandamiento nuevo.
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Sábado, 1 de mayo
Felipe Santos , SDB
“El que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores” (Jn 14,12)
La misión nace de una convivencia prolongada con Jesús; la profecía nace de la amistad con Él. Lo descubierto en la intimidad orante se proclama en las obras de cada día. La oración pone en marcha un voluntariado sorprendente en medio de los pueblos. No te limites a consumir respuestas de otros. Tú, por ser bautizado, tienes un sitio, una tarea y una palabra. Vive tu vida cristiana de forma creativa.
¡Qué detalle el tuyo, Jesús! Dices que haremos obras mayores que las tuyas. ¡Qué amor tan gratuito el tuyo! ¡Y qué confianza!
s discípulos, y ni siquiera todos ellos, ven en Jesús un enviado, un Mesías que buscan encajar en las expectativas transmitidas a través de la Ley y de los profetas. Jesús los lleva al límite “quien me ve, ve al Padre”. El Padre está presente en Jesús pues él presenta de manera acabada al Padre y a su sueño para la humanidad.
Jesús se disgusta. Sus amigos aun no han comprendido a pesar del tiempo que ya llevan juntos. Una vez más apela a su praxis de liberación como testimonio de sí mismo: “créanlo por las obras”, testigos inapelables de la identificación de Jesús con su Padre.
Esta misma sintonía es la que debe buscar la comunidad de discípulos y discípulas, sintonía-comunión con Jesús y su proyecto. La obra de Jesús deberá ser continuada en nuevas situaciones pero con el mismo espíritu. La presencia de Jesús entre los suyos permanecerá para siempre, el amor del Padre los acompañará en la misión, los sostendrá en las luchas y acudirá en su ayuda cuando, en oración, pidan su intercesión
La continuidad en la praxis liberadora del Reino queda garantizada en las obras que por adhesión e identificación con su maestro, seguirá realizando la comunidad.
Primer sucesor de Don Bosco
Este libro escrito por el salesiano francés Francis Desramaut, es una buena oportunidad de poder profundizar en la figura de Don Rua en el centenario de su muerte. Una persona que para muchos ha pasado muy desapercibido y no es conocida suficientemente.
Fue el primer sucesor de Don Bosco, hombre de gran capacidad de trabajo, austero, orante…Muchas de estas virtudes se ven reflejadas en este extenso libro.
Su paso al frente de la congregación salesiana no estuvo exento de dificultades, pero también de buenos momentos.
El hoy Beato, dejo a su muerte a una Familia Salesiana en plena expansión y en diversos países del mundo.
Tuvo la responsabilidad de sustituir a Don Bosco en le cargo de Rector Mayor, una gran responsabilidad que supo desempeñar con gran sencillez y eficacia.
Una biografía muy completa que ayuda a conocer a este gran salesiano y que esta escrita en tono divulgativo y con un lenguaje asequible.
Este año en el que como he citado antes se celebra el centenario de la muerte de Don Rua – falleció el día 6 de abril de 1910-, es buen momento para leer este libro y hacernos a la idea de la grandeza que tenia este gran salesiano, pero que sabia hacer las cosas con sencillez y sin apenas hacer ruido.
La vida de Don Rua no sitúa en los inicios de la Congregación Salesiana, -que recientemente ha celebrado su 150 aniversario- y que se va extendiendo por todo el mundo, este libro nos invita a volver a los orígenes del carisma salesiano.
Es un libro que vale la pena leer, pues así nos acercaremos a un salesiano que como le dijo Don Bosco lo hizo todo a medias con él.
Este centenario no debe pasarnos desapercibido y vale la pena conocer en profundidad a Don Rua, y este libro puede ser el comienzo de ese conocimiento. Gran obra de Francis Desramaut, que toma como base en algunos capítulos otras biografías que sobre Don Rua se se escribieron anteriormente.
Viernes, 30 de abril
Felipe Santos, SDB
”Que no tiemble vuestro corazón: creed en Dios y creed también en mí” (Jn 14,1)
¿Cómo es posible entregar la vida? ¿Cómo es posible ser gratuitos de forma duradera? Jesús se presenta en la comunidad y bautiza a sus amigos contra el miedo. Cultiva hoy de forma sencilla los gestos y las palabras de ánimo. Hay personas a tu lado que están esperando tu cercanía y tu aliento.
Cuando el miedo llama a mi puerta, confío en Ti. Cuando el temor me atenaza, en Ti me refugio.
Jesús está sustituyendo la Ley de Moisés por su propia persona. Esto podía ser fácil para los creyentes no judíos, pero muy difícil para los creyentes judíos. Por eso Jesús les dice: “No se inquieten. No teman. Créanle al Padre y créanme a mí”. Esas tres palabras: camino, verdad y vida, están ligadas entre sí. Jesús es camino de verdad que lleva a la vida. El camino significa que tenemos que recorrerlo y recorrerlo en la verdad. El modo de vida del camino que es Jesús, es la verdad. El camino es imprevisto, nos desinstala. Tenemos que estar cimentados en la verdad para no equivocarnos. El camino obliga a avanzar siempre, a renovarse, a no repetir viejos esquemas.
El camino es creatividad y búsqueda. Además no se recorre solo sino en comunidad. Necesitamos con urgencia reconstruir las comunidades de hermanos/as caminantes del reino, en búsqueda de horizontes nuevos capaces de recrear a las personas, las instituciones y el medio ambiente. Ya no tenemos otro camino que Jesús, que es camino de verdad que lleva a la vida, a la casa del Padre donde hay mucho espacio preparado por Jesús y donde nos esperan con los brazos abiertos.
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Jueves, 29 de abril
Felipe Santos, SDB
“El que recibe a mi enviado, me recibe a mí” (Jn 13,20)
Al amor gratuito de Jesús al lavar los pies, algunos responden con la entrega incondicional de sus vidas al servicio del Evangelio. Esos son los enviados de Jesús Trata con cariño y agradecimiento a las personas de tu comunidad cristiana que tienen una tarea especial al servicio de todos.
Recibo al vecino, y te recibo a Ti. Recibo a la familia, y te recibo a Ti. Recibo al que camina por la calle, y te recibo a Ti. Detengo mi mirada en el pobre, y te veo a Ti.
En la comunidad del Discípulo Amado había esclavos/as. Pero han sido liberados y dignificados por Jesús y puestos en pie de igualdad consigo mismo y en la misma misión que el Padre le ha confiado. Pero en la comunidad de Jesús ni están todos los que son ni son todos los que están. La comunidad estaba pasando un mal momento, a punto de dividirse y descubre que lo mismo que en la época de Jesús, quienes estaban compartiendo el pan, podían traicionar a las hermanas/os. Pero tienen la certeza de que Yave liberador camina con ellos y ellas. Eso quiere decir YO SOY en boca de Jesús.
Con ese nombre Dios se dio a conocer cuando se reveló a Moisés en las ansias ardientes de liberación que experimentaba el pueblo esclavizado en Egipto: Yo soy el que ha dictado sentencia de muerte contra todo sistema de opresión. Yo soy quien camina con ustedes por cada nuevo desierto de la vida. Yo soy el que se ha comprometido a encontrarnos en la historia. Y en Jesús YO SOY nos invita a poner en marcha su proyecto de felicidad para todo el pueblo y nos identifica con El, en su misma misión.
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Miércoles, 28 de abril
Felipe Santos, SDB
“Yo he venido al mundo como luz” (Jn 12,46)
Jesús ha puesto la luz en medio de las gentes. Ha colocado el perfume para que el buen olor inunde toda la casa. Ha besado toda situación de dolor y de frustración con el amor del Padre. Ha sembrado en el campo una semilla de gratuidad. Sal hoy a la calle y contempla la luz de los rostros de la gente. Hay muchas transparencias de Dios escondidas en la espesura de la vida. ¡Descúbrelas!
Tu luz, Jesús, me hace ver la luz. Gracias por los que ven la luz. Que nunca se cansen de ser luz. Quiero ser testigo de tu luz. Ayúdame.
Jesús no es Juez de nadie. En Jesús sólo hay una oferta de vida. Fuera de él tendremos lo que tenemos: sistemas imperialistas adoradores del mercado libre para quienes lo manejan y esclavizante para quienes lo sufrimos. Estamos frente al juicio de la historia que nos echa en cara el haber elegido la injusticia, la desigualdad, el dominio, derroche y súper bienestar de unos pocos a expensas de la miseria de las mayorías. No es Jesús quien nos juzga. Nos juzgan nuestras opciones históricas personales y sociales. Y queda también juzgada, desenmascarada y en crisis toda religión que sirva de ideología justificadora para cualquier sistema construido sobre el egoísmo, el lucro, la mentira y la muerte.. Qué terrible juicio el de la historia, el de los ojos de los/as pobres y excluidos, el de la naturaleza destrozada.
Pero en medio de la noche de la consecuencia de nuestras pésimas opciones, nos llega la Palabra esperanzadora: Dios nos ha dado a Jesús no para condenarnos sino para salvarnos. Estamos en una crisis sin precedentes en la historia y sin embargo, tenemos a nuestra disposición posibilidades de un mundo nuevo, urgente, necesario y que ya se está construyendo. Debemos sumar esfuerzos.
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Lunes, 26 de abril
Felipe Santos, SDB
“Yo soy el buen Pastor que da la vida por las ovejas” (Jn 10,11)
Las palabras y los gestos de Jesús desvelan un entrañable amor por el pueblo, son una denuncia contra los que abusan de los indefensos; su forma de acercarse tan abierta, sincera y gratuita, abre caminos de liberación. Ten hoy abierta la puerta de tu vida, para recibir y para dar, para anunciar y denunciar la extorsión y a la exclusión de los más pobres.
Gracias, Jesús, por tu puerta abierta, por tus manos y tu corazón abiertos. Gracias por tu eucaristía, mesa abierta. Gracias por abrirnos tu corazón.
En esta alegoría, Jesús se identifica con el verdadero pastor del rebaño que conoce personalmente a cada una de sus ovejas. Entra al corral y las saca… ¿De dónde las saca? De las garras de esos pastores que entraron al corral sin ser enviados por Dios, ladrones y asaltantes que entraron a robar, matar y destrozar. ¿Por qué la comunidad no entiende lo que Jesús les está diciendo? Porque les habían asegurado que sus pastores eran consagrados. Pero Jesús tiene una mirada crítica sobre la realidad. No se puede entrar a la comunidad de cualquier manera ni por cualquier lugar. Hay que entrar por la misma práctica de misericordia, servicio y justicia de Jesús y esa puerta que es Jesús es puerta de libertad. Se puede entrar y salir para encontrar vida y vida en abundancia.
Mientras millones de seres humanos se debaten en la mayor miseria seguimos repitiendo que Jesús vino para que tengamos vida y vida en abundancia. ¿Cómo podrán creerlo los pobres sin un cambio real de sus situaciones inhumanas?. Los pueblos se desangran en medio de situaciones que los están destrozando, y con dolor vemos que sus pastores son responsables cuando no directamente culpables.
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Domingo IV de Pascua-C
“Mis ovejas escuchan mi voz, las conozco y me siguen”
Felipe Santos, SDB
La imagen del Buen Pastor es la más antigua en la iconografía cristiana. En el cristianismo de los primeros siglos, esta imagen se encuentra por todas partes: en las catacumbas, en las casas cristianas y salas de reunión. Se ve a un joven pastor con una oveja herida en sus hombros.
Para comprender esta representación, hay que ver que se trata de un pastor robusto, valiente, sin miedo a cuidarlas de los ladrones y animales salvajes. Por la noche, metía sus ovejas en el corral con las de otros pastores. Eso permitía a los pastores descansar esa noche. Por la mañana, la única manera de hallar las ovejas era la llamada que hacía cada pastor. Las ovejas conocían su voz y lo seguían.
Con el Señor, las ovejas son libres de ir y venir.
El texto de hoy pone el acento en el comportamiento de los amigos del Señor: «escuchan su voz ».
A pesar de todas las reivindicaciones de autonomía, necesitamos ser conducidos a la felicidad y a la vida plena.
El barco de guerra más importante de Hitler, el Bismark, fue hundido por un simple torpedo que dio en el timón.
Nos pasa igual a nosotros. Necesitamos de dirección. La vida es difícil para atravesarla solos y con seguridad. Cristo nos ofrece esta dirección y protección contra los elementos que podrían destruirnos.
Podemos bloquearnos a causa de una enfermedad, un complejo, un traumatismo, a cusa de nuestra familia, amigos, un deporte que nos ocupa demasiado tiempo, una adicción al alcohol, a la droga… Todos tenemos, un día u otro, que hacer frente a problemas que parecen que no tienen salida.
Cristo puede ayudarnos a salir: He venido para que tengáis vida abundante.
Los farsantes nos prometen un cuerpo sin arrugas, perfecto, que no envejece nunca
La felicidad instantánea si compramos tal casa, barco o coche…
Es fácil dejarse llevar por los charlatanes de la felicidad, las modas culturales de último grito, los ideólogos prometedores, que sólo buscan su propio interés.
El mensaje del evangelio de hoy es que Jesús, el buen pastor, se propone como guía y fuente de vida. El filósofo Henri Bergson decía:
«Los centenares de libros que he leído no me han dado tanto consuelo como el salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta…»
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Sábado, 24 de abril
Felipe Santos, SDB
“Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes Palabras de vida eterna” (Jn 6,68)
¿Cómo dar la vida en medio de tanta desprotección? ¿Cómo sembrar semillas de entrega y amor en los más pequeños? ¿Como invertir tiempo y energías en los que no cuentan? La cruz lleva a muchos al abandono; a Pedro le brotó una pregunta enamorada. Pon ante ti una cruz. Dialoga con Jesús. Dile lo que siente tu corazón. Escógelo como el gran amor de tu vida. Dile que sin Él la vida es un fracaso.
Señor, ¿a quién voy a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. Todo lo tuyo me sabe a vida. Ayúdame a amar como Tú.
A la comunidad del Discípulo Amado le gustaba hablar con comparaciones opuestas: luz y tinieblas, espíritu y carne. Nosotros decimos blanco o negro; cara o cruz. Cuando hablaban de espíritu y carne, no se referían al sexo, sino al proyecto contrario al de Jesús. Jesús iba descubriendo a medida que vivía con sus discípulos/as sus sentimientos. Sentía quién lo amaba y quién podía traicionarlo. Ahora han llegado al momento de la crisis de Galilea, la más profunda que vivió Jesús y su comunidad antes de la cruz.
Allí Jesús tuvo que elegir a cara o cruz. Cara, tomar el poder y ser coronado rey. Cruz: eso mismo, tomar la cruz y seguir el camino del Servidor Sufriente, fiel a su proyecto hasta la muerte. También nosotros/as debemos optar entre el espíritu y la carne. Seguir el proyecto de Jesús o el proyecto del imperio. Entonces muchos lo abandonaron. Es que lo que Jesús les pedía era mucho más que ir a misa, confesarse y comulgar. Era aceptar ser Servidores Sufrientes del reino junto con Jesús. Pedro, atraído por el Padre, respondió en nombre del resto fiel (y también en nuestro nombre): “A quién iremos Señor, tú tienes palabras de vida eterna”.
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Viernes, 23 de abril
Felipe Santos, SDB
“El que come este pan vivirá para siempre” (Jn 6,58)
Jesús soñó los sueños de Dios: preparar un banquete para todos. Y era su vida entregada la que estaba sobre la mesa. En la eucaristía había mucho amor por medio. Pon algo tuyo en medio para que los más pobres y orillados se beneficien. Los mejores amigos de Jesús han hecho de sus vidas un banquete, con platos generosos para todos.
Porque elijo el camino de la vida, acudo a tu fuente. Porque quiero crecer en el amor, como tu pan en la mesa. ¡Gracias, Jesús, por la eucaristía!
La comunidad del Discípulo Amado vivía unas relaciones de amor, servicio e igualdad muy especiales. Habían logrado organizarse sin jerarquías (Jn 15); se lavaban los pies unos a otros (Jn 13) y se sabían la comunidad de amigos/as de Jesús (Jn 14,). Era una comunidad en resistencia contra otras formas comunitarias más jerarquizadas.
Mientras celebraban su hermandad, repetían palabras de Jesús y les iban agregando las reflexiones que nacían de su práctica comunitaria. Como aquel campesino de Formosa (Argentina), que estaba convencido que en su lucha por el camino vecinal, su comunidad había escrito una nueva página de la Biblia, donde Dios se había manifestado del lado de los pobres, como siempre. Las reuniones eucarísticas alimentaban su fuerza y resistencia. Compartían el Cuerpo de Jesús. Sentían correr por sus venas la misma sangre de Jesús y sentían que Jesús habitaba en cada uno/a y en la comunidad reunida en su nombre. A la luz de la Pascua que hemos celebrado debemos seguir pidiendo al Señor que aumente nuestras ansias de fidelidad y nos ayude a renovar nuestras eucaristías para que alimenten nuestros sueños y esfuerzos por un mundo nuevo y nuestras comunidades recobren su fuerza evangelizadora.
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Jueves, 22 de abril
Felipe Santos, SDB
“Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí” (Jn 6,45)
El Padre y el Espíritu cantan un bonito proyecto de amor por el ser humano. Quien escucha estas canciones se adhiere a Jesús y camina con Él hacia un mundo nuevo. Pasa hoy por la vida haciendo el bien, es la mejor manera de decir a todos que vas con Jesús.
No quiero perseguir el viento, solo quiero ir contigo, Jesús, vibrar al ritmo de tu corazón. ¡Juntos andemos, Señor!
seguimos meditando un texto que ha sido cortado en pedacitos. Tal vez la intención sea que nos fijemos bien en cada versículo. Los de hoy están centrados en el Padre de Jesús, al que El llamaba cariñosamente “Papá, papito”. Cómo quería Jesús que conociéramos a su Padre, que supiéramos que al seguirlo a Él estamos siendo atraídos/as por el Padre. Profetas, hombres y mujeres, transformados en alaridos que testimoniaban el proyecto de Dios, anunciaron desde antiguo que “todos serán discípulos de Dios”.
Es decir todos escucharán su voz y aprenderán y le harán caso. ¿Qué nos estará pasando que por más que escuchamos no aprendemos nada? G. Gutiérrez dice que a Dios hay que “creerle y practicarlo”. Tal vez por eso nuestras celebraciones religiosas no nos alimentan para la vida del reino. Escuchamos y decimos creer pero no “practicamos a Dios”. Somos como el hijo de aquella parábola que dijo ya voy, pero no fue. Pidamos al Señor que nos haga volver a Èl, atraídos y atraídas por el Padre, como pequeñas partículas de hierro atraídas por el poderoso imán de su amor, por la fascinación que brota de su amor sin medida. Lo mismo que le pasó a Jesús.
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Miércoles, 21 de abril
Felipe Santos, SDB
“Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna” (Jn 6,40)
La hierba verde en el valle indica dónde se esconde el agua. La vida, desplegándose como un bello arco iris después de la tormenta, desvela la presencia de Jesús. Piensa que tu vida es como una fuente. Si te guardas el agua, ésta se corrompe. Si la das, tu pozo se convierte en un surtidor inagotable.
Padre, canto tu proyecto de dar vida. Jesús, te miro y creo en Ti. Espíritu creador, recrea en el mundo la vida.
hay algo que funciona mal en nuestro mundo o hay algo que no se entiende en este evangelio que estamos meditando. Somos millones de cristianos/as que hemos venido a Jesús, que nos alimentamos de su Pan y su Palabra y cada vez se agranda más la brecha entre ricos y pobres. En Haití hay gente que come tabletas de arcilla con sal y aceite para sobrevivir. Y hay millones de hermanos/as en el mundo que no tienen ni comida ni agua potable. Entonces tenemos que preguntarnos: ¿Hemos ido a Jesús para seguirlo o hemos falsificado su mensaje y lo hemos transformado en un ídolo que no da vida? Si El bajó del cielo para hacer la voluntad del Padre, ¿la voluntad de quién estamos haciendo nosotros/as que celebramos pascuas multitudinarias y congresos vibrantes de cantos y aleluyas y al mismo tiempo no se notan los cambios urgentes y posibles en favor de la vida?
¿Nos estamos alimentando del pan de Jesús o del pan del imperio, del consumismo egoísta, del insensible individualismo insolidario?.
Necesitamos volver a darle a nuestras eucaristías su sentido original: comulgar con la persona y el proyecto de Jesús para que vuelvan a ser pan de Vida.
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Lunes, 19 de abril
Felipe Santos, SDB
“La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que Él ha enviado” (Jn 6,29)
Jesús comunica la intimidad de Dios, invita a apoyarnos en su visible testimonio. La fe es gracia y tarea, luz para las crisis, canción a la fuente que mana en la noche. Siempre que puedas, oye la fe de los que viven en tu comunidad cristiana y comparte la tuya con sencillez. La brasa se hace llama cuando alguien sopla sobre ella.
Creo en ti, Señor Jesús. Espero en ti, Señor Jesús. Te amo.
Qué fácil hubiera sido seguirte, Jesús, si te dejabas coronar rey. La gente quería que le dieras de comer de una manera fácil y asistencialista. Pero, entonces, cómo se hubiera degradado y corrompido el pueblo, como se degradan y corrompen nuestros pueblos en manos de gobiernos populistas.
Pero Jesús es un líder exigente. Por eso desenmascara la actitud de quienes lo quieren hacer rey para sacar provecho sin esfuerzos, y les dice: “Trabajen por el pan que los hace fuertes, los llena de dignidad, les da identidad y coraje para ser dueños de sus destinos”. Ese es el pan del reino. No es la vida de ultratumba. Es la vida nueva que comienza ya desde ahora si aceptamos los principios del evangelio. Jesús exige a sus discípulas y discípulos que no se hagan mendigos de líderes que les dan pan y los manipulan.
Jesús nos dice también hoy: Trabajen por un proyecto igualitario, de hermandad, donde todos/as gocen de los bienes que el Padre creó para sus hijas e hijos. Jesús quiere que creamos en El y en ese proyecto de sociedad nuevo que es el sueño de Dios. Y con el Espíritu que soñó ese sueño, el Padre lo selló a Jesús.
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Domingo III de Pascua-C
Felipe Santos, SDB
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”
Los Hechos de los Apóstoles y los últimos capítulos de los Evangelios nos narran la historia de la Iglesia al inicio, poco tiempo después de la resurrección.
Vimos la semana anterior que, a pesar de sus fracasos, los discípulos de Jesús se reúnen cada primer día de la semana y Cristo se dirige misteriosamente a ellos. Les da la paz, la alegría y el don del Espíritu Santo. Poco a poco, su actitud cambia, les desaparece el miedo.
¿Qué ha provocado este cambio tan radical tras lo que les ha ocurrido? Jesús los encuentra todos los días junto al lago de Tiberiades, evangelio de hoy. De desanimados y asustados, ahora salen a la calle a testimoniar la resurrección de Cristo, aunque las autoridades religiosas se lo prohíban.
Los discípulos no les hacen caso a pesar de las amenazas. Desobedecen a las autoridades por obediencia a Dios.
Pedro habla en nombre de los doce cuando le dice al sumo sacerdote que obedecen a Dios y no a él. El miedoso Pedro, lleno del Espíritu Santo, es capaz de dar testimonio de Cristo con valentía aún con riesgo de su vida. ” Es imposible que no hablemos de lo que hemos vivido y oído. «El Dios de nuestros padres a resucitado a Jesús a quien vosotros habéis crucificado”.
Las dos lecturas se aplican también a nuestra realidad de hoy.
Cada civilización tiene sus dogmas y sus certezas y los dirigentes no aceptan fácilmente que la gente esté en desacuerdo con ellos. Para nosotros hoy estos dogmas son: la libertad de expresión, la democracia a la americana, el capitalismo sin restricciones, el libre mercado en plan mundial, la separación de la Iglesia y del Estado, la privatización de los servicios esenciales, la guerra preventiva, la seguridad nacional, la importancia de ser número uno, etc.
Los apóstoles tuvieron el coraje de resistir la presión ejercida por los dirigentes y siguieron anunciando a Jesucristo resucitado. Desde hace más de veinte siglos, su gesto de desafío es una inspiración para la Iglesia y para cada uno de nosotros: «Obedecer a Dios antes que a los hombres».
Las cristianas y los cristianos que quieren seguir siendo fieles al evangelio deben saber decir “no” de vez en cuando. El sumo sacerdote querría asegurar el consenso, la normalidad, y que nadie le opusiera resistencia. Los dirigentes quieren un “sí” incondicional y a quienes no piensan como ellos, desacreditarlos, ridiculizarlos y acabar con ellos: «Si quieres tener éxito en la vida debes estar de acuerdo con los que gobiernan. Si quieres hacer carrera, tener un puesto de director, una función política, debes aprender a pensar como el partido. Si quieres ganar mucho dinero, atente a las reglas que impone el mercado, aunque sean injustas.
Ser cristiano significa mantener la capacidad de oponernos a lo injusto, decir no a lo que va contra los inocentes, promover la dignidad humana, defender la sacralidad de todo ser humano.
Después de la resurrección, los apóstoles dieron testimonio de firmeza pero sin arrogancia y sin provocación, un testimonio de amor y respeto en nombre de Jesús y no en su nombre personal o del propio grupo.
El cristiano tiene un acercamiento crítico ante la sociedad, la política, la tradición, la cultura, manteniendo una actitud de diálogo, reconciliación, fraternidad y colaboración. En todo momento, debemos estar al servicio de la libertad, el progreso humano, la liberación integral. Por eso hay que saber obedecer a Dios antes que a los hombres. »
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Sábado, 17 de abril
Felipe Santos, SDB
“Soy yo, no temáis” (Jn 6,20)
Jesús se hace presente en el corazón de la noche. Con su presencia ilumina las conciencias por medio del amor. Con qué fuerza resuenan en el corazón de la comunidad las palabras de Jesús: “No temáis”, “Soy yo”. Frente a todo abandono de los discípulos por el temor, aparece la fidelidad de Jesús de estar siempre en medio de sus amigos.
En mi oscuridad recuerdo tus pasos en mis huellas, y la fuerza de tu amor sosteniendo mi debilidad
Cuando quisieron hacer rey a Jesús, él se fue sólo al monte. El monte es en la Biblia el lugar de la experiencia de Dios. Por el contrario los discípulos, decepcionados de que Jesús no haya aceptado la propuesta de poder que le ofrecía la gente (tal vez instigada por los propios discípulos), no suben al monte con Jesús sino que “bajan al lago y suben a una barca y se van a Cafarnaún”. No han comprendido el proyecto de igualdad que Jesús tiene. Dejan la tierra extranjera donde estaban (6,1) y regresan al país judío. Son nacionalistas acérrimos y no aceptan ese reino que propone Jesús donde caben todos en igualdad con el pueblo elegido. Cuando están en medio del lago anochece y el mar, símbolo de las fuerzas del mal, se embravece. Jesús no está con ellos y tienen miedo. El miedo es lo contrario a la fe. Fuera del proyecto de Jesús entramos en la oscuridad y hasta la naturaleza se rebela contra la injusticia. Jesús les dice YO SOY (Yave). Ellos lo aceptan y al querer subirlo a la barca llegaron a tierra. Apenas perdemos el miedo y aceptamos a Jesús, nuestra barca llega a su puerto
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Viernes, 16 de abril
Felipe Santos, SDB
“Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió” (Jn 6,11)
Jesús rompe el pesimismo de los discípulos y pone en marcha la fiesta del compartir. Un humilde gesto hace llegar el amor del Padre a todos; comienza la fiesta del Espíritu. Continúa hoy el gesto de Jesús: comparte tu vida con los demás. Verás cómo aparece el milagro y se asoma Dios. Haz la prueba.
Te doy gracias y descubro que todo es gracia. Te doy gracias y descubro que todo es para todos.
Jesús, sentado en el monte en medio de su comunidad, les plantea el problema de la comida. Tiene delante de sí una multitud y se siente responsable de ella. Sabe de antemano que la cuestión, aunque es económica, no se resuelve solamente con dinero. Hace falta mucha gente como Andrés que sabe mirar la realidad y descubrir los recursos que tiene la comunidad y ponerlos a disposición de Jesús que sabe muy bien lo que va a hacer con ellos. Hará que dejen de ser propiedad de unos pocos y pasen a ser compartidos por todos. Jesús es el buen pastor que lleva a su rebaño a los verdes pastos. Es el buen líder que hace sentar a todo el mundo, no como en los festines sociales donde los ricos se sientan y los pobres se quedan de pie. Se preocupa de la buena distribución de los bienes y de que no se desperdicie nada. Hoy en día lo que los pueblos ricos desperdician alcanzaría para saciar el hambre de la humanidad.
La gente comprende que Jesús tiene un proyecto nuevo y quieren hacerlo rey. Pero Jesús no cae en la tentación. La justicia no brota del poder sino del compartir.
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Jueves, 15 de abril
Felipe Santos, SDB
“El que Dios envió habla las Palabras de Dios porque no da el Espíritu con medida” (Jn 3,34)
Jesús se da a lo grande, por eso su presencia conmueve el mundo y hace brotar en todo desierto la esperanza. Su derroche de gracia hace posible una alternativa para el mundo. Abre tus manos y tu corazón y acoge el regalo del Espíritu. Él te enseñará los lenguajes de Dios: la sonrisa, el agradecimiento, la ternura, la compasión.
Ven, Espíritu, derroche de amor. Vivifica y alienta toda semilla de vida que está sembrada en el mundo.
El evangelio de Juan siempre usa palabras que se oponen. Toca un extremo y luego el otro: luz y tinieblas; verdad y mentira; cosas de la tierra y cosas del cielo. No quiere decir que hay dos realidades una espiritual y la otra material; una del cuerpo y otra del espíritu, sino que en esta única historia estas realidades opuestas están presentes y en conflicto. Como decía un viejo cacique hablando con sus nietos: “Hay dentro nuestro dos lobos que luchan. Uno quiere el bien y el otro quiere el mal”. Uno de los nietos preguntó : “¿Cuál ganará abuelo?”. Y el viejo contestó: “El que tú alimentes¨. A nosotros y nosotras nos toca optar por una de esas realidades.
A partir del momento en que el Padre puso todas las cosas en las manos de Jesús sólo hay delante nuestro la vida. De parte de Dios sólo hay un sí a la vida. Solamente quien se niega a creer en tanto amor y generosidad de parte de Dios se queda sin la vida. Claro que creer en tanta generosidad significa convertirse y cambiar de vida. Salir de las tinieblas y venir a la luz.
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Martes, 13 de abril
Felipe Santos, SDB
“De lo que hemos visto damos testimonio” (Jn 3,11)
La comunidad cristiana es el grupo que mira a Jesús, la fuente de la vida; entre otras voces y ruidos distingue el sonido inconfundible de su voz. Prolonga la espiritualidad de la mirada en forma de testimonio: caminos sencillos de confianza, pasión por todo lo humano, defensa de los humildes de la tierra.
Día tras día, Señor de mi vida, estaré ante ti cara a cara. Así, día tras día, mi vida tendrá sabor a Evangelio.
Hay en Jesús una novedad absoluta que comienza y que la Ley de Moisés no podía dar porque era una obligación externa. Jesús muestra que el reino está siendo inaugurado con su ministerio. Es el sí definitivo de Dios a la Humanidad. Para la comunidad cristiana la única fuente de vida y norma de conducta es Jesús crucificado (levantado en alto), que fue capaz de amar hasta el extremo con una libertad sorprendente porque se dejó guiar por el Espíritu toda su vida.
Cuando caemos en el ritualismo pretendemos manejar el Espíritu para domesticarlo. En nuestras comunidades ya casi nada nace de la vida. Estamos bajo la lluvia del Espíritu con paraguas. Nuestras pastorales repetitivas han ahogado la novedad. Nos asusta la libertad. Estamos paralizados por siglos de sedentarismo en la fe. Es urgente redescubrir la creatividad para poder responder a los desafíos que no vienen de la historia, de la naturaleza en peligro, del clamor de nuestros hermanos/as amenazados en su subsistencia. Necesitamos desprendernos de nuestro ego, de nuestra comodidad y dejarnos invadir por este viento renovador que nos lleva más allá de nuestros cálculos, privilegios y esquemas de poder tan losamente conservados.
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Lunes 12 abril
Felipe Santos, SDB
Jn 3,1-8: Si uno no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo nos recuerda a quienes leen la Biblia al pie de la letra, las y los fundamentalistas. No nos extraña que Nicodemo sea fundamentalista, era fariseo, tenía autoridad y estaba con miedo. Nicodemo habla en plural, había más gente de su grupo que creía que Jesús venía de Dios, porque han visto los milagros que hace. Pero esa fe no le basta a Jesús. El necesita que crean en su proyecto del reino. Para esto es necesario nacer de nuevo y romper con las ideologías que nos aprisionan y dejarnos invadir por el Espíritu. Nicodemo está siendo invitado a sumergirse en la persona, la vida, las opciones y la práctica de Jesús, en una comunidad de hermanos/as.
Pero el legalismo había echado a perder el espíritu de Nicodemo, lo mismo que el sacramentalismo echa a perder el sentido del bautismo en nuestros días. Nos hemos quedado con el agua, las fotos, la fiesta y perdimos el Espíritu. Porque el sacramentalismo y el ritualismo matan el Espíritu.
Quién pudiera ayudar a nuestra iglesia a nacer de nuevo y a escuchar la libertad del viento que sopla donde y cuando quiere haciendo nuevas todas las cosas!
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Todos los comentarios al Evangelio, desde el Jueves Santo al Domingo de Resurrección.
Domingo de Pascua
Felipe Santos, SDB
Aleluya, el Señor ha resucitado, aleluya
Hoy, si seguimos celebrando la fiesta de Pascua es porque toda una cadena de creyentes han vivido esta fe llena de esperanza en la resurrección de Cristo. Se apareció a más de 500 hermanos a la vez. Y en último lugar, dice Pablo, se me apareció a mí, como un aborto.
Estamos reunidos hoy en la iglesia gracias a la transmisión de esta Buena Nueva a través de los siglos. Celebramos la victoria de la vida sobre la muerte, celebramos a Jesucristo, nuestra esperanza, que da sentido a nuestra vida, a pesar de las angustias, los sufrimientos y dificultades de todos los días.
La enorme piedra que cerraba la tumba es el símbolo de nuestra incapacidad de vencer el sufrimiento y la muerte por nosotros mismos. «Las mujeres se decían entre sí: «¿Quién quitará la piedra para que entremos a la tumba?» – Después se dieron cuenta de que la piedra se había quitado. Este detalle concreto lo subrayan los 4 evangelistas. Para Marcos y para nosotros hoy, esta piedra nos indica que una verdadera muralla separa al ser humano de la resurrección: « ¿quién podría quitar este obstáculo»? Sólo Dios puede suprimir el peso aplastante de la muerte que pesa sobre la humanidad.
Lo importante en la narración de hoy, no es la tumba vacía sino el anuncio de la resurrección. Las mujeres no hallaron la tumba vacía, encontraron a un mensajero vestido de blanco que les reveló la resurrección de Jesús.
Pascua es la fiesta de esta gran revelación; es la fiesta de la alegría y no la del miedo. Ellas se llenaron de estupor, pero él les dijo:”No tengáis miedo…» El verdadero Dios no es el que representa el miedo.
El mensajero añade enseguida: «Id a decirles a sus discípulos que les precede en Galilea…» La Galilea: es el lugar donde han nacido, trabajan y viven. Cristo nos acompaña no sólo en la iglesia, sino también en nuestra vida de todos los días. ¡Id! No quedaos cerca de esta tumba vacía. Id a donde Jesús está vivo, donde os precede, donde ha fijado la cita… en Galilea, en esta tierra que es la vuestra, en vuestras actividades diarias.
Nacer, vivir, morir, ser enterrado…es la trayectoria normal de la historia humana. La resurrección de Cristo cambia esta trayectoria y la tumba vacía es el lugar de un nuevo nacimiento. El mensajero anuncia a las mujeres que vienen a embalsamar a Jesús: «Dios lo ha resucitado; no está aquí.»
Normalmente, todo acaba en el cementerio. En esta historia de Cristo, todo comienza en el cementerio, alrededor de una tumba vacía. El mensajero no les dice a la mujeres que vengan los discípulos a ver una tumba vacía, sino que vayan a Galilea en donde encontrarán al Señor. La comunidad de los discípulos no se recrea alrededor de una tumba, sino alrededor de Jesús resucitado.
Y cada domingo, los cristianos se reúnen en Galilea, en su ciudad, en su parroquia o colegio alrededor de Cristo resucitado: «Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos.»
El Jesús de Pascua nos acompaña, marcha con nosotros. En este día de su triunfo nos invita a recomenzar a vivir plenamente. Esta fiesta nos invita a pasar del miedo a la alegría, del pasado al presente, del invierno a la primavera, de la muerte a la vida.
Hoy es el día de la gran victoria de Cristo sobre la muerte.
Sabemos que las victorias de este mundo son pasajeras: en deportes, en política, sondeos, victorias militares.
Las tropas pueden celebrar las victorias militares pero duran poco tiempo.
Una verdadera victoria exige permanencia. Y es lo que celebramos hoy: la victoria de Cristo que da esperanza a todos nuestros proyectos humanos.
Jesús aporta la esperanza donde hay desilusión. Aporta amor donde hay odio, perdón donde hay venganza, combate el mal y la injusticia, defiende a los débiles.
Por eso cantamos aleluya y nos deseamos felices pascuas.
En este primer día de la semana, el día de la resurrección de Cristo, Felices Pascuas a todos y a todas.
Aleluya, el Señor ha resucitado, aleluya
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Sábado Santo-Vigilia Pascual
Felipe Santos, SDB
La vigilia pascual se inicia con la experiencia del fuego nuevo, y la luz que con este fuego va iluminando poco a poco el recinto sagrado. Nuestra historia ha sido una historia de tinieblas y de muerte, una historia que parece no poder ver un camino de salida. Pero de la tumba vacía surge la luz, de la muerte surge el fuego-luz que anuncia que podemos creer en la vida, que podemos encontrar el camino en medio de la oscuridad, que la muerte no es la última palabra para el hombre. Por el fuego nuevo, porla luz del Cirio Pascual, por la luna llena que ilumina el firmamento en esta noche pascual, empezamos a experimentar en nuestra vida las consecuencias de la Resurrección de Jesús.
Las lecturas nos conducen desde la experiencia de la creación hasta la tumba vacía, porque Resurrección es agradecer los hermosos dones gratuitos de Dios que rodean nuestra existencia. Es vivir como el pueblo de Israel, la experiencia de la salida de la esclavitud a la libertad, una experiencia que pasa por el contacto con el agua del Mar Rojo y para nosotros por la de las aguas bautismales; un camino guiado por la columna de fuego y por la nube que conduce a Israel de la experiencia de muerte a la de la vida.
La Bendición del fuego nuevo
En medio de las tinieblas del pecado y de la muerte, la bendición del fuego nuevo tiene como finalidad proporcionar la llama para encender el cirio pascual, que representa a Cristo Resucitado. A medida que el cirio avanza se va iluminando el templo, y de la llama del cirio se van encendiendo las velas de los presentes en el templo; se disipan las tinieblas cuando se propaga la salvación a partir del Resucitado. El Cirio Pascual permanecerá todo el año en el templo, como símbolo memorial de la celebración pascual.
La proclamación de la Resurrección
El canto del Pregón pascual (Exsultet), es el punto culminante de la liturgia de la luz. En él se proclama la propagación de la luz en el mundo que disipa las tinieblas del pecado, guía a los hebreos en la salida de Egipto, vuelve a los hombres a la gracia, devuelve la inocencia a los caídos y a los tristes la alegría, destierra los odios, prepara la concordia y doblega el orgullo.
La Liturgia de la Palabra
Las diferentes lecturas del Antiguo Testamento permiten contemplar a través de la historia de Israel cómo se ha propagado la luz salvífica desde la creación. Estas lecturas nos recuerdan también que la historia de la salvación es nuestra propia historia y exhortan al compromiso de todos y cada uno con esta historia.
Primera lectura: Génesis 1,1-2,2a: La Creación
El primer relato de la creación
Toda la creación es la obra del amor de Dios Padre que quiso preparar para el hombre un lugar hermoso y adaptado a su dignidad de imagen de Dios. Al ser humano le corresponde el compromiso de continuar y conservar esta creación.
Segunda lectura: Génesis 22,1-18: El Sacrificio de Isaac
La lectura de la salvación de Isaac nos coloca frente a las exigencias de la experiencia de fe de Abraham: aceptar que sólo Dios sabe cómo dirige la historia de salvación. De la misma manera que para el pueblo de Israel, para nosotros nuestra historia se funda única y exclusivamente en la voluntad de aquél que libremente dispone de la historia, y en virtud de esa libertad dejó vivir a Isaac.
Tercera lectura: Éxodo 14,15-15,1 El Paso del Mar Rojo
Los israelitas eran esclavos en Egipto, eran un pueblo sometido a otro pueblo. Pero Dios vio la miseria y las penalidades del pueblo, escuchó sus clamores y le abre un camino de salvación al pueblo esclavo y salva a Israel del poder del faraón.
Cuarta lectura: Isaías 54,5-14: Con misericordia eterna te quiere el Señor
El Profeta Isaías nos describe con bellas figuras una vida nueva, esa nueva creación que Dios Padre llevó a su plenitud en su Hijo Jesús Resucitado.
El canto del Gloria
La alegría de la comunidad por la resurrección del Señor se expresa con el himno del Gloria, himno de acción de gracias que el pueblo entona al mismo tiempo que resuenan las campanas del templo y vuelve a escucharse la música. Con el canto de los ángeles estamos confesando que Jesús, el Mesías que fue crucificado, sigue viviendo porque fue resucitado por Dios quien lo ha glorificado por siempre.
Epístola, Romanos 6,3-11: Cristo, una vez resucitado ya no muere más
En la carta a los Romanos el apóstol Pablo nos enseña que por el bautismo también el cristiano pasa de la muerte a la vida. Ese misterio pascual de Jesús, misterio de muerte y resurrección es nuestro propio misterio, porque el cristiano, mediante el bautismo, está muerto al pecado y vivo para Dios. En Cristo Jesús el cristiano vive el misterio de Cristo muerto y resucitado cada día en los momentos de tristeza y gozo, de enfermedad y salud, cuando pecamos y sentimos que Dios Padre nos acoge con misericordia. Lo vivimos especialmente en los sacramentos. Cada sacramento que recibimos es una reactualización del misterio Pascual, y esto lo vemos muy clara en el texto de Romanos que acabamos de escuchar.
Salmo 117,1-2.16-17.22-23
Sólo sentimientos de gratitud a Dios se experimentan al considerar su obra en Jesucristo. La piedra angular del templo de Jerusalén reconstruido, fue piedra de escándalo. Ahora un universo nuevo construido sobre la piedra angular, Cristo, se ha establecido el día en que Jesús resucitó.
Evangelio: Lucas 24,1-12: No está aquí, ha resucitado.
La narración de la tumba vacía del Evangelio de Lucas pone en la boca de los ángeles vestidos de blanco, el significado de la Resurrección de Jesús para las mujeres que fueron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana, y para todos nosotros: no podemos buscar a Jesús entre los muertos, porque está vivo, en medio de nosotros. Sólo nos corresponde descubrir el rostro de Jesús en las miles de personas que pasan por la calle, en los niños tristes y desnutridos, en las mujeres que necesitan un trozo de pan para ellas y sus hijos; en el hombre maloliente que está a nuestro lado en el templo, en todos los hombres y mujeres que por diferentes caminos buscan a Jesús.
La tumba vacía no es una prueba de la resurrección de Jesús, sino la pregunta que sólo tendrá respuesta cuando se logre vivir la experiencia de Jesús resucitado.
Los apóstoles no creyeron en lo que las mujeres les narraron. Entre los judíos las mujeres no eran personas creíbles: mucha mujer, mucha mentira, se afirmaba entre los judíos. Mientras habían vivido la experiencia de Jesús vivo, Pedro comprueba que la tumba está vacía, se asombra, pero no ha logrado vivir la experiencia pascual.
El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 124, que puede ser escuchado aquí (http://www.untaljesus.net/audios/cap124b.mp3) y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600124). También el capítulo 123 sirve.
La liturgia bautismal
¿Qué mejor ocasión para ser incorporados a Cristo y para hacer memoria de nuestra incorporación a él, que la vigilia pascual? La Vigilia Pascual es también celebración bautismal: celebramos los bautismos, renovamos las promesas bautismales.
En este momento tenemos que tener en la mente la mejor explicación del bautismo, que se pueda dar, la. que nos ofrece el apóstol Pablo en la epístola a los romanos que se ha leído en la liturgia de la Palabra en la vigilia. San Pablo nos enseña que ser bautizados significa pasar con Cristo de la muerte a la vida y señala las consecuencias éticas de esta conformación con el destino histórico de Cristo: si hemos muerto con Cristo, ya no debemos pecar más, porque hemos entrado en una nueva vida.
La liturgia eucarística
Con los sentimientos de alegría que nos embargan, compartimos la Eucaristía, por medio de la cual realizamos el mandamiento que recibimos del Señor de hacer memoria de él: Haced esto para recordarme.
El recuerdo que ahora hacemos de Jesús, el Señor, no consiste en la pura evocación de una historia perdida en el pasado. Recordar ahora significa para nosotros hacer la experiencia de la vida nueva: Jesús, aunque ha muerto, vive para siempre. Jesús, así resucitado, está vivo desde Dios, el Padre, en medio de todo el cosmos. Cada vez que compartimos este pan y esta copa, como hermanos, queremos comulgar con la vida que Él vive y que Él quiere también para todos para siempre.
En el hemisferio norte, al que pertenece el escenario de la vida histórica de Jesús, la primavera llega ahora a su plenitud: estamos en lo que se llama el equinoccio de la primavera. La celebración de la resurrección de Jesús tiene por eso sabor a primavera; a agua fresca; a retoños que revientan por todas partes en las plantas; y olor a flores de todos los colores. La naturaleza nos quiere regalar también ella la impresión de un mundo en el que comienza a germinar la vida nueva. La celebración de la resurrección de Jesús tiene lugar también en el día de la luna llena: es la fiesta de la luz.
Con los cristianos de todos los tiempos queremos ver amanecer en esta fecha un mundo nuevo, que podrá hacerse realidad si nosotros asumimos el proyecto de Jesús de Nazaret, que es el evangelio. Dios es el fundamento de la permanencia de la vida aún desde la muerte, de una forma que no conocemos, y que no es expresable.
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Viernes Santo
Felipe Santos, SDB
La Cruz
“Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y par esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Juan 18,37).
Tú, que has sido la dignidad de la Palabra,
¿qué te queda ahora por hacer?
Tú que le has puesto el mejor traje a la Palabra,
¿con qué la vestirás en esta hora?
María, que estás junto a la cruz,
dime a qué suenan los acentos de Jesús que tú percibes.
María, tú que todo lo guardas y lo rumias,
dinos cuál es el itinerario de tu Hijo.
Va y viene mi Hijo, lo traen y lo llevan.
Le preguntan y casi siempre calla.
Todos gritan, vociferan, le insultan.
¿Acaso el mundo se calla para oír a las víctimas?
Mi Hijo cae y se levanta.
¡Veo en rostro tantas señales de dolor!
Se me parte el alma.
El, tan fuerte siempre, apenas le llega ya el aliento.
Pero no morirá hasta que lo alcen,
hasta que abrace a todos con sus brazos,
hasta que a todos consuele con su Espíritu,
hasta que lo levanten como Kyrios de todo lo creado.
Le quitan los vestidos, la fama…
Y así queda desnudo, crucificado, atravesado.
Yo le miro, inclinado, como estuvo siempre
para mirar y levantar a los de abajo.
¡Que se llevan a mi Hijo! ¡Se llevan al Novio!
Sus manos, tan llenas de ternura, abrazan ahora una cruz.
La libertad de todo ser humano fluye generosa de su cruz.
El abismo del mal es abierto de par en par por el amor. en sus ojos.
Me brota de nuevo decir: ¡Fiat!
La Palabra que salva pide un Sí.
En nombre de muchos yo lo doy.
¡Hágase en mí el amor crucificado!
Como rama cargada con su fruto,
hacia el mundo inclina mi Hijo su cabeza.
Y yo también soy crucificada.
Ante la expresividad del amor crucificado, todo queda en silencio. ¡Gracias! ¡Amén!
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Jueves Santo
Felipe Santos, SDB
El Amor entregado
“Se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido” (Juan 13,4-5).
Tu vida, en esta noche, es acorralada, perseguida, calumniada.
Fuera de la cena hay demasiado odio contra la verdad y la vida.
Pero, dentro, también tus amigos te dan la espalda.
Y yo también estoy en esta escena.
¿Qué harás Tú, Jesús, en esta hora?
Contigo están los íntimos, los tuyos.
¿Cómo dirás tu parábola del Reino en esta noche?
¿Cómo hablarás a los tuyos de tu Padre?
En la cena que recrea y enamora,
allí abres tu pecho y lo das todo.
Tu amor, ¡hasta el extremo!, va brotando de tu fuente.
Sin quedarte nada en los adentros, todo lo pones en manos de los tuyos.
Como grano de trigo que se esconde en la tierra,
así escondes tu rostro para lavar los pies a tus amigos.
Dices tu amor, poniéndote en medio, como un siervo.
¡Qué sorprendente tu gesto, el de esta noche!
Los pies de los tuyos, Mis pies… incapaces ya de caminar.
Pies ateridos por el dolor y la tristeza de esta hora oscura.
Pies manchados por el pecado de la cobardía y el miedo.
Pies lavados por el agua de tu amor, pies besados una y otra vez con tu perfume.
¿Aceptaré ser amado de esta manera?
¿Dónde quedan mis deseos de ser grande?
Me quedo mudo por el asombro.
¡Qué manera la tuya de decirme el amor, de contar cómo es tu Abbá!
Un poco de pan, un poco de vino, como el niño aquel en la explanada del lago.
Lo partes y lo das: “Tomad y comed”. Y das también el vino.
Y el Cenáculo, la casa del Espíritu,
queda sobrecogido ante tanto amor.
¡Demasiados gestos para tus amigos en la noche!
Ni siquiera los rumiarán junto a los olivos, en el huerto.
Pero tu amor se abre paso, como luz que alumbra el corazón.
De tanto recibir, algún día se les despertará el amor.
¡Qué tardío soy de darte todo a Ti, que me das todo!
Ven, Espíritu, y recuérdame siempre los Amores
del que, por mí, se hizo el último de todos,
partió su pan y me lo ofreció para el camino.
Comentarios del mes de abril
La Semana Santa ya esta próxima muchos la vamos vivir en Parroquias, grupos, comunidades…Os proporcionamos una serie de materiales que han sido extraidos de diferentes fuentes y que nos han parecido muy interesantes.
Son unos subsidios que nos pueden ayudar vivir estos días tan importantes. Unos materiales que ayudan a reflexionar, a orar, a celebrar y a profundizar en el misterio pascual. Hay para diversas edades.
Esperamos que os sean de gran utilidad estos materiales recopilados por nuestro Delegado Inspectorial José Antonio Hernández y que nos puedes ser muy utiles para vivir el Domingo de Ramos, el triduo pascual y el tiempo de Pascua .
En este mismo artículo encontraréis desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección
Domingo de Ramos
Materiales:
- Domingo de Ramos, (doc)
- Ideas para trabajr con los niños, (doc)
- Oraciones, (pdf)
- Costumbre de la Pasión 1 (pdf)
- Costumbres de la Pasión 2 (pdf)
- Suplementos de periódicos 1 (pdf)
- Suplementos de periódicos 2 (pdf)
- Colorear las imágenes, (pdf)
- Semana Santa y los niños, (pdf)
- Cuaderno de oraciones para los niños, (pdf)
Domingo de Ramos
Imágenes del día
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Jueves Santo
Materiales:
- Jueves Santo, (doc)
- Tradiciones del Jueves Santo 1, (pdf)
- Tradiciones del Jueves Santo 2, (pdf)
- Tradiciones del Jueves Santo 3, (pdf)
- Jueves Santo en el periódico, (pdf)
Imágenes del día
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Viernes Santo
Materiales:
- Viernes Santo, 1 (doc)
- Viernes Santo, 2 (doc)
- Via Crucis para niños (pdf)
- Via Crucis para niños, presentación, 1 (ppt)
- Via Crucis para niños 2, (pdf)
- Presentación abandonado, (ppt)
- Presentación sobre los derechos del menor, (ppt)
- Presentación barrotes de acero, (ppt)
- Suplemento de periódicos, viernes (pdf)
- Suplemento de periódicos 2, viernes (pdf)
- Suplemento de periódicos 3, viernes (pdf)
Imágenes del día
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Sábado Santo
Materiales:
- Sábado Santo (doc)
- El silencio de Dios (pdf)
- Vigilia, presentación (pps)
- Vigilia (pdf)
Imágenes del día
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Domingo de resurrección
Materiales:
- Domingo, pascua de resurrección (doc)
- Costumbres (pdf)
- Suplemento de periódicos sobre el domingo de resurrección (pdf)
- Suplemento de periódicos sobre el domingo de resurrección, 2 (pdf)
- Suplemento de periódicos sobre el domingo de resurrección, 3 (pdf)
- Suplemento de periódicos sobre el domingo de resurrección, 4 (pdf)
- Para realizar con niños (doc)
Imágenes del día
Como cada año por el los Salesianos Cooperadores de la Provincia de Bilbao tenemos nuestro encuentro formativo, este año de nuevo nos reunimos en Loyola los días 13 y 14 de Marzo este año no fue en Enero esa fue la principal novedad, quisimos esquivar la nieve pero casi no lo conseguimos pues el invierno se negaba a irse, pero eso no fue dificultad.
| Crónicas diarias, Alberto López Como cada año por el los Salesianos Cooperadores de la Provincia de Bilbao tenemos nuestro encuentro formativo, este año de nuevo nos reunimos en Loyola los días 13 y 14 de Marzo este año no fue en Enero esa fue la principal novedad, quisimos esquivar la nieve pero casi no lo conseguimos pues el invierno se negaba a irse, pero eso no fue dificultad. Ver todas las crónicas, aquí |
| Crónica de Josean Hernández El día de san José de 1884, Don Bosco estaba con don Juan Bautista Lemoyne. Estaban hablando de los Cooperadores Salesianos, apenas recién aprobados por el Papa Pío IX en abril de 1876. Se ve que don Lemoyne tenía la idea siguiente: los Cooperadores son un enorme ejército al servicio de los Salesianos. Don Bosco le quitó esta idea de la cabeza: El verdadero fin de los Cooperadores no es ayudar a los Salesianos, sino ayudar a la Iglesia, a los obispos, a los sacerdotes bajo la dirección de los Salesianos. Socorrer a los Salesianos no es más que ayudar a las innumerables obras de la Iglesia católica… Ver más |
La mañana ha comenzado con la presentación de los miembros del consejo provincial por parte de Enrique nuestro Coordinador, se hizo presente entre nosotros Curro Castillo Vocal Regional de Juventud.
Este año el tema fue “La Transmisión de la fe”, la animación del mismo corrió a cargo de Txetxu Villota, Vicario y Delegado de Pastoral Juvenil de nuestra Inspectoría.
Un tema profundo que Txetxu nos lo ha hecho vivir de una manera dinámica, hemos trabajado en pequeños grupos sobre algún suceso familiar, nuestra infancia, Me ha hecho feliz este mes…Vamos hemos hablado de nuestras vidas, un tiempo precioso de intercambio de experiencias. Después Txetxu nos hablado de Transmitir la fe, única misión de la iglesia, ¿Cómo se anuncia la fe? ¿Para que transmitir la fe? y que debemos estar atentos a nuestra cultura, Jesús modelo evangelizador…Todo ello con un estilo dinámico y salpicado por momentos de dialogo y cambio de impresiones.
Preciosa es la explicación que nos ha dado sobre la Trinidad de Rublev. Posteriormente hemos ido recorriendo acompañados de los Evangelios y de algunas de sus citas de que manera evangelizaba Jesús. Y con todo esto –que no es poco- hemos llegado al descanso de la mañana.
Tras el reparador café y las deliciosas pastas, continuamos nuestro trabajo de la mañana y seguimos recorriendo la vida de Jesús, su Palabra nos marca pautas y nos habla de una vida vivida en clave de amor hasta el extremo. Por estos cauces en algunos momentos sinuosos ha transcurrido los minutos de la charla de Txetxu, nos hemos acercado al que es garante de vida eterna y que tan claramente se trasluce en los Evangelios.
Jesús nos marca el camino evangelizador que debemos de seguir, no exento de dificultades una evangelización en clave de libertad y no de imposición.
Como en la primera parte el dialogo ha sido rico y muy lleno de vida, un dialogo compartido y que ha puesto sobre la mesa sentimientos, problemas pero también mucha esperanza.
Hemos concluido esta parte de la mañana con una reflexión del P.Tillard titulada Dos formas complementarias de transmitir la fe, que ha sido muy esclarecedor y lleno de pautas actuales aunque fue escrito hace años pero parece escrito en la actualidad. Antes de comer Enrique y Mertxe nos han explicado el trabajo de la tarde.
Tras la comida nos hicimos la foto de familia en las escalinatas del Santuario de Loyola y nos dirigimos a dar un paseo que nos llevo a Azpeitia, donde pudimos ver con todo lujo de detalles la parroquia de San Sebastián de Soreasu. Un paseo gratificante y tonificante, que nos ha servido para renovar fuerzas para los trabajos de la tarde. Ha habido tres talleres infancia, adolescencia y juventud y adultos. Animados por Alfonso Villa, Txetxu, y Valeriano y Carmen.
Tras estos talleres, nos reunimos en la sala principal para escuchar a Curro Castillo un testimonio de vida como Salesiano Cooperador y su trabajo que desarrolla en la Secretaria Ejecutiva Regional, como también los proyectos que tiene dicha vocalia. Como el 3x 3 de la Fe las peregrinaciones a Santiago de Compostela – ya relizada en el 2009- Tierra Santa 2012 y Turín 2015. La tarde concluirá con el acto Penitencial.
Una mañana de comunicaciones esta siendo la del Domingo, dimos la bienvenida a nuestro Provincial Félix Urra. Comenzamos la mañana con una oración que hablaba de amor y vida, tras ella tuvo lugar la primera comunicación los vocales Provincial y Regional de Cooperación y Tercer Mundo nos hablaron de los proyectos que llevan entre manos y nos presentaron el proyecto estrella de este año que es apoyar la alfabetización en Angola y nos lo ilustraron con un Power Point.
Luego nos hemos reunido por grupos de origen para hablar de cómo hacemos para transmitir la fe ahí donde estamos, nos ayudo al dialogo unas pistas de reflexión que nos pauto Mertxe.
Después de este trabajo en grupos de origen ha venido el momento del café, que ha sido breve pues todavía mucho que trabajar todavía, hemos despedido a Curro Castillo y le hemos agradecido su presencia entre nosotros. Se han leído las conclusiones del trabajo de los grupos de la tarde del sábado. Se hizo una presentación de la pagina Web y de los trabajos realizado en ella.
Félix Urra nos ha hablado Proyecto Europa y re-organización de las Inspectorias de Portugal y España.
Comenzó recordándonos los orígenes de la Congregación Salesiana y su expansión hasta nuestros días.
Para llevar a la practica esta reorganización esta haciendo falta muchos momentos de reflexión y trabajo, no dejando nada a la improvisación y con un calendario de trabajo propuesto por el Rector Mayor.
Tras la Presentación de los trabajos del Proyecto Europa pasamos a celebrar la Eucaristía presidida por nuestro Inspector.
También en la mañana del domingo hubo renovación del Consejo Provincial con la única novedad que fue en la Vocalia de Secretaria, Mercedes Arias deja dicha Vocalia y la pasa a ocupar Ana López del Centro local de Deusto.
En el transcurso de la eucaristía tuvimos ocasión de renovar la promesa, en un lugar privilegiado como el de la Capilla de la conversión de San Ignacio de Loyola. Nuestros hijos e hijas tuvieron una participación muy activa en la misma.
Se hizo presente para participar en la eucaristía y en la posterior comida José Luis Lejanogoitia Presidente Regional de las Antiguos Alumnos.
Con la comida se puso punto y final al encuentro formativo Loyola 2010. Un encuentro que como siempre ha sido numeroso donde hemos compartido y convivido, del cual nos llevamos un grato recuerdo y mucho animo para seguir cultivando nuestra vocación de Salesianos Cooperadores y de seguir dando razón de nuestra fe ahí donde estamos.
El regreso hacia nuestros Centros Locales vino precedido de las despedidas aunque algunos nos veremos pronto pues la Pascua familiar de Somalo esta cerca y en ella también estaremos presentes los Salesianos Cooperadores junto con los jóvenes y otros miembros de la Familia Salesiana.
Alberto López Escuer
Vocal Provincial de Información















