Mensaje de Cuaresma: “Si el hombre vive como persona redimida, beneficia también a la creación”

 CuaresmaCaminoPascuaNota_190216(ZENIT ).- El mensaje del Papa Francisco para el tiempo de Cuaresma es una llamada a “abandonar el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos”, y “dirigirnos a la Pascua de Jesús”, bajo el tema La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios (Rm 8,19).

Esta mañana, martes, 26 de febrero de 2019, se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el texto de este mensaje que el Pontífice lanza a los fieles católicos para vivir mejor la Cuaresma de 2019.

El Papa recuerda que la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un “entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original” y desea que “nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación”.

“No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”. Así, el Santo Padre exhorta: “Hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

Para el Papa Francisco, hay 3 líneas generales de reflexión en esta Cuaresma: la redención de la creación; la fuerza destructiva del pecado; y la fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón.

Redención de la creación

Si el hombre vive como hijo de Dios –propone el Sucesor de Pedro– si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo, y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención”.

Fuerza destructiva del pecado

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre “lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio”.

Fuerza regeneradora del perdón

El camino hacia la Pascua nos llama precisamente a “restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual”.

***

Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

Vaticano, 4 de octubre de 2018

Fiesta de san Francisco de Asís

Asesinato del Padre Antonio César Fernández, SDB: “esto es lo que realmente sucedió”

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(ANS) – Uno de los salesianos que viajaba con el fallecido Padre Antonio César Fernández contó detalladamente todos los dolorosos acontecimientos de aquel viernes 15 de febrero de 2019. A continuación el salesiano narra su testimonio:

“Salimos el viernes 15 de febrero y emprendimos camino hacia Ouaga (Ouagadougou). De camino pasamos por Cinkassé donde dejamos a algunos hermanos de esa Comunidad y tranquilos emprendimos viaje para hacer los trámites en la frontera para entrar a Burkina.

Hay un puesto de control justo después de la frontera y allí hemos visto a lo lejos un camión cruzado en la carretera, nos hemos preguntado qué pasaba y en ese momento, un hombre nos ha pedido que parasemos y nos bajásemos del vehículo. Nos bajamos del vehículo. No fuimos agredidos físicamente, nos sometieron a un interrogatorio, nos preguntaron quien éramos, qué hacíamos allí y a dónde íbamos. Les explicamos que acabamos de regresar de una reunión en Lomé y que volvemos a nuestra Comunidad en Ouaga, eso es todo.

Después, han comenzado a golpear y romper las ventanas de todos los vehículos que estaban allí. Han comprado gasolina a los que la venden en la calle y han quemado algunos vehículos de los que estaban en el puesto de control. El Padre Cesar ha preguntado por qué lo hacían pero ellos no han respondido. Después nos han pedido que avancemos en dirección al bosque, al P. César y a mí. Del puesto de control al bosque hay como unos 500 metros, allí hemos visto que habían otras personas del mismo grupo.

Allí no nos preguntaron nada. Estaban cargando algunas motos de las que habían capturado allí a los aduaneros… Hemos visto al otro cusa salesiano que hacía avanzar el vehículo como le habían pedido. Uno se dirigió a nuestro auto y cogió nuestras cosas: nuestros laptops, el dinero, los teléfonos, el disco duro externo, los USB que teníamos. Hemos visto al otro cura que se acercaba en nuestra dirección hasta donde estábamos, ha salido del coche y el muchacho que le seguía le ha dejado allí y se ha acercado al padre Cesar y a mí. Estaban 2 hombres delante de nosotros y uno detrás. Me dijeron que que yo volviese hacia el auto, yo volví y al girar la cabeza he visto que el padre Cesar ya había sido asesinado. Escuché más tiros que no me alcanzaron a mí sino al P. Cesar. Yo quería acercarme al cadáver pero me han dicho que avanzase. He avanzado hacia el otro cura y él me ha preguntado donde estaba el P. Cesar y le dije que lo habían asesinado.

Nos hemos acercado al cuerpo del Padre Antonio, le cerramos los ojos, le hicimos la Señal de la Cruz en la frente y lo alzamos. Fuimos hacia el vehículo y viajamos hasta la frontera…”

 

Aprendamos a mirar “Con los ojos de Dios”

 

BS_1903 (1)Conocí personas magníficas en los días de la JMJ y jóvenes maravillosos. Por eso las palabras del Papa Francisco refiriéndose a Don Bosco y a su saber mirar con los ojos de Dios han recorrido el mundo en décimas de segundo y han perdurado y perduran en el tiempo.

 Me ha calado muy profundamente en el corazón la historia de vida de una persona, una joven mamá que a causa de una grave enfermedad estuvo por más de un año y medio recluida en casa. No quería saber nada de nadie; no quería visitar a nadie ni ser visitada. Para ella la vida había terminado.

Personas que la querían bien la invitaron a acercarse a la casa salesiana. Un poco a la fuerza y con no poca resistencia se acercó, y desde aquel día (y han pasado varios años), ya no salió de esa presencia salesiana. Yo la ví allí. Allí la conocí. No podría haberme ni imaginado por un momento toda la lucha y batallas personales que ha tenido que vivir. Su dinamismo, su liderazgo, su capacidad de implicación de los demás y de ella misma me habrían hecho pensar en una vida siempre creciente, siempre de logros y de éxitos.

Resulta que tuvo una oportunidad.

Sucedió que con temor y temblor se acercó y se encontró con personas que sin pedir nada ‘supieron mirar con los ojos de Dios’. Y así he conocido el testimonio de decenas de jóvenes en esos días de la JMJ y de la maravillosa fiesta de Don Bosco en Panamá (con la procesión más multitudinaria que yo haya visto hasta el día hoy en mi vida), jóvenes que tienen otras tantas historias de vida en las que fueron mirados con una mirada ‘especial’, la de Dios.

Lo dijo magníficamente el Papa Francisco en la Vigilia del sábado de la JMJ cuando afirmó que “Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a lo que no es perfecto, a todo lo que no es puro ni destilado, pero no por eso menos digno de amor”. Esto marca la diferencia en los estilos con los que nos tratamos como personas.

Sabemos, y muchos estamos convencidos de ello, seguramente que muchos de ustedes amigos y amigas lectores que ‘el Amor sana’, el amor es curativo, y ‘sólo lo que se Ama puede ser salvado’. Pues bien, justamente por eso el primer paso que sin duda hemos de dar como educadores, como amigos y amigas de este estilo salesiano, o simplemente como personas de bien que andan por el mundo es el “no tener miedo de recibir la vida como viene, no tener miedo de abrazar la vida como es” (Papa Francisco en la Vigilia de la JMJ).

La joven mamá a la que me he referido al inicio de mi escrito sólo necesitaba encontrar un espacio de vida, un lugar con personas en el que con sus manos, con su corazón y su mente, con su persona toda pudiera sentirse ‘parte de algo’, de una ‘comunidad’ más grande que la necesitaba con su historia de vida. Y eso le cambió la vida.

El Papa Francisco ha dicho unas palabras sobre don Bosco en esa noche de la JMJ a la que me he referido que me llenan de emoción y también me resultan muy exigentes porque no podemos escucharlas y quedarnos en la indiferencia, ya que fidelidad a Don Bosco hoy significa tener y tomar las mismas opciones y decisiones que él ha tomado y que tendría hoy. Don Bosco, nos dice el Papa Francisco, “no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte. (A ver, acá los que quieren a don Bosco, un aplauso…). Don Bosco no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte lejana o especial, simplemente aprendió a mirar, a ver todo lo que pasaba a su alrededor en la ciudad, con los ojos de Dios y, así su corazón fue golpeado por cientos de niños, de jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo, sin la mano amiga de una comunidad. Muchos vivían en la misma ciudad, muchos criticaban a esos jóvenes, pero no sabían mirarlos con los ojos de Dios.

A los jóvenes hay que mirarlos con los ojos de Dios. Él lo hizo, se animó Don Bosco a dar el primer paso: abrazar la vida como se presenta y, a partir de ahí, no tuvo miedo de dar el segundo paso: crear con ellos una comunidad, una familia donde con trabajo y estudio se sintieran amados. Darles raíces desde donde sujetarse para que puedan llegar al cielo. Para que puedan ser alguien en la sociedad. Darles raíces para que se agarren y no los tire abajo el primer viento que viene. Eso hizo Don Bosco”.

Todo esto y mucho más me han dejado estos días. Me ha dejado el alma y el corazón lleno de rostros, como diría el gran Obispo Pedro Casaldáliga cuando se imaginaba antes de morir en la presencia de Dios, y que le dirían qué había hecho en la vida. Presentaría las manos vacías pero el corazón lleno de nombres.

Mis amigos y amigas lectores de estas páginas del Boletín Salesiano, medio de comunicación que era tan querido, apreciado y estimado por Don Bosco su fundador, “la salvación que Dios nos regala es una invitación a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias” (Papa Francisco).

Ojalá demos frutos de vida allí donde estemos, como estemos y con quienes estemos…

 

Ángel Fernández Artime

Rector Mayor

 

Fuente: SDB.ORG

 

Carta del Rector Mayor por el asesinato del Padre Antonio César Fernández, SDB

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(ANS) – A mis hermanos Salesianos. A la Familia Salesiana en el mundo. Mis queridos hermanos salesianos. Mi querida Familia Salesiana: He llegado hace unos minutos a Roma, Sacro Cuore, procedente de Irlanda, donde estuve realizando la visita a esta Inspectoría “Saint Patrick” con sede en Dublín, y de inmediato me pongo en comunicación con todos ustedes.

El motivo es la dolorosísima noticia recibida hace unas horas, en la noche, en la que me informaban que nuestro hermano salesiano Antonio César Fernández, misionero en África desde 1982, fue asesinado en el día de ayer (viernes, 15 febrero), a las 15,00 horas locales, recibiendo tres disparos durante un ataque yihadista perpetrado a cuarenta kilómetros de la frontera sur de Burkina Faso. Por fortuna, otros dos hermanos pudieron sobrevivir al asalto. Procedían de Lomé (Togo), tras celebrar la primera sesión del Capítulo Inspectorial de AFO.

Hermanos queridos, muchos días en el año recibo la noticia del fallecimiento por causas naturales de hermanos salesianos. Es la ley de la vida, y también nos llegará a nosotros. Pero cuando es así, aún con el dolor de la pérdida, damos gracias al Señor por tantas hermosas vidas generosamente entregadas en el servicio a los demás.

Pero a nuestro hermano Antonio César le han robado la vida, se la han quitado sin ningún motivo. Un hombre bueno y hombre de Dios que, como el Señor, pasó por la vida ‘haciendo el Bien’, especialmente entre su amado pueblo Africano. El P. Antonio César tenia 72 años de edad, 55 de profesión religiosa y 46 de ordenación presbiteral. Pocos meses antes nos habíamos encontrado en Burkina Faso, precisamente en su comunidad en Ouagadougou, donde era director y párroco.

Antonio César se suma a otros tantos mártires de la Iglesia de hoy en el mundo (algunos de ellos salesianos y miembros de nuestra Familia Salesiana).

Les invito a dar gracias al Señor por la hermosa vida de nuestro hermano P. Antonio César. Y también a pedirle al Padre que ayude a esta su Humanidad y Creación a terminar con estas escaladas de violencia que sólo causan daño y muerte. Y quiera el buen Dios que esta sangre, derramada en tierra africana sea semilla de cristianos, seguidores fieles de Jesús, y de jóvenes vocaciones al servicio del Reino.

Descansa en Paz querido César.

Hermanos, sigamos más unidos que nunca en el servicio al Pueblo de Dios y al servicio de los jóvenes más pobres. El mal nunca tiene la última palabra. La Resurrección del Señor nos lo ha puesto en evidencia, y se sigue haciendo realidad, aún en el dolor. Es el Señor quien transforma y hace nuevas todas las cosas.

Un gran abrazo y una oración de todos también por el eterno descanso del P. Antonio César. También nuestro cariño a su familia en Pozoblanco (España) y allí donde se encuentren, y a la querida Inspectoría de AFO en África Occidental a la que pertenecía, y a la Inspectoría María Auxiliadora en España (SMX) donde aprendió a amar a Don Bosco hasta vivir como él.

Con verdadero afecto,

P. Ángel Fernández A., SDB

Rector Mayor

 

Muere asesinado el misionero salesiano Padre Antonio César Fernández

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(ANS ) – Siempre es la hora del martirio. Una trágica muerte ha golpeada a la Congregación Salesiana en el África. Nuestro querido hermano, el Padre Antonio César Fernández Fernández, de la Inspectoría de África Occidental Francofona (AFO), fue asesinado a tiros en una emboscada, por parte de asesinos yihadistas, al promediar las 3:00 p.m. de ayer viernes 15 de febrero de 2019.

Desde la Inspectoría Salesiana de África (AFO) nos comunican este hondo pesar:

Con profundo dolor, comunicamos la noticia desde la Inspectoría Salesiana de África Occidental Francófona (AFO), que ha fallecido, asesinado, nuestro misionero salesiano Padre Antonio César Fernández Fernández.

El trágico suceso se produjo pasadas las 15:00 de hoy viernes 15 de febrero de 2019, tras recibir tres disparos durante un ataque yihadista perpetrado a cuarenta kilómetros de la frontera sur de Burkina Faso. César regresaba a su comunidad en Uagadugú junto a otros dos religiosos que pudieron sobrevivir al asalto, tras celebrar en Lomé (Togo), la primera sesión del Capítulo Inspectorial de aquella Inspectoría.

Antonio César Fernández Fernández, nacido en Pozoblanco el 7 de julio de 1946, fue misionero en diversos países de África desde 1982. Su primer destino fue Lomé y en la actualidad ejercía su ministerio en Burkina Faso. Tenía 72 años de edad y había cumplido los 55 de salesiano y los 46 de sacerdote.

Este ataque se enmarca dentro de la ola de violencia que asola Burkina Faso desde 2015, en un contexto que ha vivido un recrudecimiento de la amenaza terrorista en las últimas semanas tras la celebración de la V Conferencia de jefes de Estado del G5 del Sahel, en la que este país asumió la presidencia rotatoria.

Que el Señor Resucitado acoja con ternura al hermano César entre todos aquellos que han entregado su vida a la misión salesiana, y que María Auxiliadora, a la que tanto amó, lo acoja con el cariño de Buena Madre del cielo.

Cristobal López:” No trabajamos “por la Iglesia”, sino que, “en Iglesia y como Iglesia que somos, trabajamos por el Reino”

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Hemos entrevista a Cristobal López, salesiano, que desde el 10 de marzo del 2018 es Arzobispo de Rabat en Marruecos , con él hablamos de su diócesis, de su trabajo, esperanzas y anhelos y de la proxima visita del Papa Francisco entre otros temas, un gran trabajo el que esta realizando en su Diócesis de Rabat

1. ¿Qué sentiste cuando te comunicaron que el Papa te había nombrado Arzobispo de Rabat?
Lo primero, temblor de piernas, literalmente. Me tuve que sentar y agarrarme. Después, una especie de vértigo psicológico, para, poco a poco, irme serenando y avivando en mi interior el sentimiento y la actitud de confianza en Dios y de disponibilidad a lo que Él me pedía a través de la Iglesia.

2. ¿Qué recuerda del día de su ordenación episcopal?
Todo: la celebración de ordenación (¡tres horas y media!), el cariño de tanta gente, la presencia de mi padre y de muchos familiares, el apoyo de la Congregación en la persona del Rector Mayor y muchos salesianos, la acogida de los sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles de esta diócesis, la compañía de muchos amigos musulmanes de Marruecos y de algunas autoridades… Todo.

3. “Adveniat Regnum Tuum” (Venga tu Reino) es tu lema episcopal ¿Cuál es el motivo de esta elección?
Marruecos, y la Iglesia que aquí está, me ayudaron a descubrir y ver con mucha claridad que el objetivo es el Reino de Dios: “Buscad el Reino de Dios y lo demás se os dará por añadidura”. La Iglesia es el medio, el instrumento, el signo de ese Reino… pero no es el fin. No trabajamos “por la Iglesia”, sino que, “en Iglesia y como Iglesia que somos, trabajamos por el Reino”.
Este mundo está llamado y destinado a ser el Reino de Dios; un reino de paz, justicia, libertad, vida, verdad y amor… Estamos lejos de todo eso y nos cuesta avanzar. Por eso hay que pedir a Dios, como un regalo de su parte, que “venga a nosotros su Reino”.

4. ¿Cómo es un día en tu vida?
Muy variado de uno a otro; imposible tener un horario fijo. Creo que mi tiempo se divide en cuatro actividades principales:
1.-Visitas (parroquias, comunidades, obras),
2.-Encuentros personales y reuniones de grupos y organismos,
3.-Comunicación (emails, cartas, teléfono)
4.-Trabajo y cuidado personal (oración, lectura, reflexión, preparación de homilías y otras intervenciones, producción de textos, etc)
¡¡¡También duermo y como, naturalmente!!!

5. ¿Cómo son tus diocesanos?
Muy buenas personas y muy variados. Son apenas unos cuantos miles (¿25.000?, ¿20.000?), pero de más de 100 nacionalidades diferentes y de los cinco continentes.
Aquí también se pueden hacer grupos:
1.-Estudiantes universitarios de diversos países de África. Es el grupo más numeroso, el único en varios lugares.
2.-“Expatriados”, palabra que en francés designa a quien ha dejado su país por motivos normalmente de trabajo: diplomáticos, profesores, comerciantes, industriales, etc. Los hay europeos y africanos sobre todo, pero también asiáticos y americanos; debe haber también algún oceánico…
3.-“Migrantes”; aunque todos los cristianos lo somos aquí, sin embargo con esta palabra queremos indicar a aquellos que llegan a Marruecos desde diferentes países con la intención de alcanzar Europa; muchos lo consiguen y otros acaban por establecerse en Marruecos.
4.-Europeos nacidos en Marruecos, sobre todo franceses; son conocidos popularmente como “pieds noirs”. Este es su país, porque aquí nacieron y aquí viven… pero su pasaporte dice otra cosa.
5.-Mujeres cristianas de matrimonios mixtos, es decir, casadas con un musulmán. Son un grupo considerable también.

6. ¿Qué balance haces de este tiempo como Arzobispo de Rabat?
Admiración por lo que descubro, conozco y veo; agradecimiento por la acogida y cariño que me dispensan en todas partes; pesadumbre por mis límites y pecados que me impiden realizar mi misión como debería; esperanza de que con la ayuda de Dios saldremos adelante.

7. ¿A que retos se enfrenta tu diócesis?
Siendo tan diversos, el primer reto es construir la comunión entre nosotros, y vivirla. Esa comunión deberemos después extenderla a los cristianos de otras confesiones (ecumenismo) y a todo el pueblo marroquí (encarnación, inculturación, diálogo islamo-cristiano), especialmente a los más pobres (servicio caritativo, Iglesia samaritana)

8. Los próximos días 30 y 31 de marzo el Papa Francisco visitara Marruecos ¿Qué supone este acontecimiento para tu diócesis?
Un desafío extraordinario para la organización y preparación.
Una suerte inmensa de tener entre nosotros al que es centro de unidad de todos los cristianos católicos. Una esperanza de que su presencia tendrá consecuencias positivas para este pueblo y para la Iglesia que aquí peregrina.

9. ¿Cómo son los jóvenes de Marruecos?
Hay de todo, como en todas partes. Una característica me llama la atención: existe en la juventud marroquí un déficit de esperanza, es decir, les cuesta creer que aquí tienen futuro; piensan que para tenerlo hay que buscarlo fuera… Por algo nuestras Iglesias del Norte de África publicaron un documento que tiene como título “Servidores de la esperanza”, del cual hemos sacado el lema para la visita del Papa, al que vemos y recibimos como “Servidor de la esperanza”.

10. ¿Cuale son los retos de futuro a los que se enfrenta el Arzobispo de Rabat?
Como ya he dicho, el primero es la “comunión”. Y después, que no se pierda, sino todo lo contrario, la “tradición franciscano-foucauldiana” (de Francisco de Asís y de Charles de Foucauld) de esta Iglesia, consistente en la presencia gratuita y encarnada en medio de la gente, en la pobreza y sencillez, en el diálogo y el encuentro, en la inserción y la encarnación en esta tierra.
Y un reto permanente: contribuir a que el Reino de Dios crezca aquí, trabajando codo a codo con otros cristianos, con musulmanes y toda persona de buena voluntad.

11. ¿Algo más que decir?
Esta Iglesia es fascinante; es una Iglesia apasionada y apasionante; apasionada por Cristo y por Marruecos; apasionante porque acaba prendiendo en ti un fuego que veo difícil arda en otros lugares. Venid a verla, venid a conocerla: ¡estamos tan cerca!

 

Entrevista: Alberto López Escuer 

El multicolor rostro de Don Bosco hoy

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Les saludo muy cordialmente amigos y amigas del Boletín Salesiano de Don Bosco. Deben saber ustedes que para Don Bosco el boletín salesiano era uno de los dones más preciosos que tenía para dar a conocer el bien que se hacía.

Y yo les estoy escribiendo esta página pensando en el mes de enero, en la fiesta de Don Bosco que, si el buen Dios lo permite, la celebraré en la ciudad de Panamá, una ciudad que siente tan veneración por Don Bosco y en la que más de 700.000 personas van en procesión ese día. Sí, ese es el número, más de setecientasmil personas. Días antes habremos participado con los jóvenes y el Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud.

Y como les digo, mientras escribo estas líneas pienso en el mes de enero, tradicional mes dedicado en la Familia Salesiana a don Bosco, pero lo hago en este momento en el que hemos iniciado la sesión del Consejo General, es decir, el momento donde junto al Rector Mayor los demás miembros de nuestro equipo regresan a Roma, muchos de ellos después de cuatro meses acompañando en los cinco continentes unas u otras de las 1936 presencias del mundo salesiano.

Hemos dedicado el primer momento de varias horas de compartir cómo nos encontrábamos cada uno, y qué habíamos vivido; y mi pensamiento volaba y volaba al escuchar testimonios tan variados y hermosos, o desafiantes a veces.

Por eso pensé en este título para el saludo del Boletín, porque Don Bosco hoy tiene un rostro multicolor.

Escuché al consejero que contaba cómo en Yakutia (Yakutsk se llama la ciudad), en plena Siberia Rusa, a 6.000 km al norte de Moscú la comunidad salesiana acompaña la vida de estas personas, con muy pocos cristianos-católicos (y de hecho eran 15 en la eucaristía de ese domingo), pero siguen compartiendo la vida, las alegrías y las dificultades de aquellas personas.
Se contaba también cómo toca el corazón el acompañar la vida de tantas familias pobres y con dificultad en los puestos fronterizos Mexicanos de Nuevo Laredo, Ciudad Juarez y Tijuana, entre otros, y cómo los salesianos están ahí para acompañar a las familias, para hacer camino educativo con los muchachos y muchachas que los lleve a verse cada día más libres de las redes de droga y de comercio sexual.
Escuché cómo contaba otro de mis hermanos salesiano su visita a Nigeria, y a Ghana y Sierra Leona. En este último lugar seguimos acompañando a los jóvenes que están en prisión, como hizo Don Bosco 170 años atrás en la cárcel La Generala de Turín, siendo un joven sacerdote, experiencia que le marcó tanto que, además de experimentar fuertes dolores en su estómago por todo lo que vio, le llevó a decirse que él tenía que hacer todo lo que fuese para evitar que aquellos jóvenes llegaran allí. Hoy, en esta parte del mundo la realidad no es mejor que la que conoció Don Bosco, pero aquellos jóvenes tienen a diario la visita del salesiano amigo.
Pregunté por la presencia que yo conocí en otro país Africano donde acogemos a niños y niñas, y adolescentes que han sido raptados pensando en la extracción de sus órganos vitales. Felizmente rescatados por la policía nos son entregados para que los atendamos y cuidemos, hasta que podamos encontrar a sus familias o bien se quedan con nosotros por años.
Y yo mismo compartí la bellísima experiencia de visitar varias casas salesianas en Korea en las que viven, sintiéndose realmente en familia, muchachos, en general adolescentes y jóvenes, que tienen una sentencia judicial a causa de algún delito ‘menor’. En vez de ingresar en cualquier otro centro que les prive de libertad, viven por meses o un año en la casa salesiana, con todo un programa de recuperación. Es una alegría escuchar de tres de las juezas con las que me encontré que más de 85 % de estos muchachos se recuperan definitivamente y no vuelven a delinquir. Es otro rostro de Don Bosco hoy, esta vez, con rasgos asiáticos-Koreanos.
…Y escuchando todo esto pensaba que Don Bosco tenía que sentirse feliz de que sus hijos e hijas y su Familia Salesiana, también hoy intenta ser fiel a lo que Dios mismo le suscitó. Y me produce alegría escuchar todas estas noticias que son tan sólo la punta del Iceberg del tantísimo bien que se hace entre todos. Y pensaba cómo Don Bosco hoy tiene ese rostro multicolor que muy probablemente nunca imaginó para sí mismo.

Les comparto esto amigos lectores del Boletín Salesiano porque pienso que también debemos comunicar las cosas bellas que existen y que se llevan a cabo. Hace tiempo aprendí este ‘adagio o proverbio’ que dice que “hace más ruido el árbol que cae que el bosque que crece en silencio”. Qué cierto me parece. Pues bien, lo que les he compartido, y esto es solo una partecita…, forma parte de ese bosque que crece silenciosamente.

Les deseo una feliz fiesta de Don Bosco. Nos recordaremos desde Panamá, en medio de una hermosa multitud de jóvenes.
Angel Fernández Artime
Rector Mayor

Fuente: sdb.org

Feliz Navidad

 

Felicitacion Consejo Provincial

Estimados hermanos, hermanas:

Desde el Consejo provincial os queremos desear lo mejor en estas fiestas. Por favor, trasladad a vuestros centros este sentimiento y este mensaje… de Paz y Concordia

Un abrazo,

Alberto, Ana Moreno, Ana López, Carmina, Idoia, Javi, Josean, Laura, Pilar, Sergio y Raquel

 

Celebración de Adviento

adviento
Monición
Para vivir este tiempo fuerte de esperanza, introducimos la Biblia en la reunión con solemnidad acompañada de una vela encendida. Los niños la reciben de pie cantando

Canto: TU PALABRA ME DA VIDA, CONFÍO EN TI SEÑOR, TU PALABRA ES ETERNA EN ELLA ESPERARÉ.

Queremos acercarnos a la historia del amor de Dios a los hombres. El relato más bonito y lleno de cariño lo encontramos en la Biblia. La tenemos todos en casa, la podemos leer siempre con los mayores o solos. Hoy vamos a descubrir y recordar algunas grandes etapas de esta Historia Santa, en el Antiguo Testamento.
Es un momento propicio para los padres y catequistas, explicar a los niños que lo que les decimos es un tesoro, que es la misma Palabra de Dios, que nos comunicaron los testigos de Dios que lo vieron y lo oyeron. (cf Jn 1).
Podemos preguntar a los niños si se acuerdan de algún pasaje del Antiguo Testamento:
El amor de Dios creador. El pueblo que se aparta de Dios y que sufre. Personas que no se aman, que tienen envidia, que no comparten, que quieren ser los más fuertes y los más ricos. Citamos algunos nombres: Caín y Abel, Abraham, Moisés, David. Recordamos que Dios quiere a su pueblo, tiene compasión de ellos y les envía a unos amigos, los profetas, para consolarlos, les enseña a pedir y a esperar al Salvador. Señalamos a: Isaías, Óseas, Jeremías, Elías…

Diálogo con los niños
Compartimos estas preguntas:
¿Alguno de nosotros cree que necesita también, un Salvador en su vida? ¿Dónde? ¿En casa, en el colegio, en el mundo? ¿Por qué? y ¿Para qué? ¿Qué os gustaría que hiciera el Salvador?
Después de un tiempo de dialogo se lo pedimos al Señor, en la oración silenciosa

Oración compartida
Niño 1: Señor, nuestro mundo sufre la guerra, ¡Ven, danos tu Paz!
Todos: ¡Ven, danos tu Paz!
Niño 2: Somos egoístas, tenemos mucho y no compartimos, abre nuestros corazones
Todos: Abre nuestros corazones
Niño 3: Tú vives en medio de nosotros, no te escuchamos, no te reconocemos, abre nuestros oídos y nuestros ojos
Todos: Abre nuestros oídos y nuestros ojos
Niño 4: Jesús eres la Luz, ilumina nuestras tinieblas
Todos: Ilumina nuestras tinieblas
Gesto: El sacerdote o un adulto entra con el cirio Pascual encendido. Los niños, levantan y abren sus brazos en alto, para acoger la luz de Jesús.

Canto final: ¡VEN, VEN SEÑOR NO TARDES!…

 

Preparando la Navidad (Actividad para el Adviento)

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Carta de Jesús de Nazaret en vísperas de su cumpleaños

Querido amigo:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años, en cada casa, se hace una gran fiesta en mi honor y posiblemente este año sucederá lo mismo.

Para esa noche, la gente hace muchas compras. La noche de mi cumpleaños se dice en los anuncios, en la radio, en la televisión y en todas partes… no se habla de otra cosa, y la gente se despide con el deseo de que para todos sea una noche buena.

La verdad, que es agradable saber que, al menos un día del año, las personas piensan un poco en mí. ¿A que a ti también te pasa con tu cumple?

 

Lo que está ocurriendo últimamente es que hay gente que parece que no saben ni lo que celebran. Se reúnen, se divierten mucho, pero no saben de qué se trata.

Recuerdo por ejemplo el año pasado, estábamos en una casa en esta noche de mi cumpleaños, había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado, y recuerdo también que había muchos regalos. Yo naturalmente estaba allí pero es que… ni me hacían caso. La fiesta era para mí y me dejaron al margen… y yo quería compartir la mesa con ellos.

Preferí estar sin hacer ruido, y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. Lo estaban pasando en grande, menos mal. Para colmo, llegó un gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡jo-jo-jo-jo! Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo: Papá Noel, Papá Noel… ¡Como si la fiesta fuese en su honor!

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

 

Te digo que no sé si cada año que pasa esto va a peor; la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las ropas, y de mí nadie se acuerda.

Por eso te escribo, porque quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida. Como muchos no me hacen sitio en su fiesta, voy a organizar la mía propia. Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, estoy enviando muchas invitaciones y quiero contar también contigo, tú eres importante para mí; sólo quiero que me digas si piensas asistir, te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados. En esta fiesta no habrá más que invitados con tarjeta de invitación, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten a la invitación hecha.

Prepárate, quiero contar contigo. Hasta pronto…

Tu amigo,

Jesús de Nazaret

 

Para dialogar:

-              En esta carta se critica un modo de celebrar la Navidad. Cuéntalo con tus palabras. ¿Qué es lo más importante de lo que se critica?

-              “¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada?”

-              ¿A qué se refiere lo del final de la carta, que este año Jesús quiere contar contigo para organizar su verdadera fiesta de cumpleaños?