Enfocados en “hacer familia”

Encuentro del Consejo Provincial con el Centro de Pamplona

El sábado 1 de junio se acercaron hasta Pamplona tres miembros del Consejo Provincial: nuestra coordinadora, Raquel Sarabia, junto con Iñigo Goiri y Julio Pedro del Molino.

Una de las ideas del consejo Provincial es poder acercarse a los diferentes centros locales, conocer de primera mano las inquietudes y la actividad que realizan. “Hemos comenzado por Pamplona”, decía Raquel, “porque desde que entré como coordinadora hemos hablado tanto de este centro que parecía lo más oportuno”.

Si cuento lo que pasó objetivamente es muy fácil:

Estábamos convocados todos los cooperadores con promesa. Allí puntuales, como siempre caracteriza a este centro, llegamos al colegio, en la calle Aralar, todos menos dos que no pudieron acudir por motivos familiares. Después de un café, los saludos, besos y abrazos trabajamos de lo lindo con la dinámica que nos propusieron.

La conclusión del trabajo: queremos hacer familia, dejar de ser “islas aisladas”, cada grupo funciona por libre, compartir más y comunicar más. Tres proyectos sobre los que trabajar: Unión, Organización y Salir, para que el Centro Local sea lo que verdaderamente queremos que sea en un futuro muy cercano.

Un buen momento de trabajo y de convivencia que dijimos “tenemos que repetir”.

Sí me quedo con esto sólo, se me queda corto, creo que faltaría la parte de enfocarse. Así que quiero volcar algunas de las sensaciones que vivimos:

Que el Consejo Provincial haya venido a Pamplona no es casualidad, han recibido tantos “inputs” sobre lo que pasaba y no pasaba en este Centro que se ha trasladado una imagen equivocada de cuál es la relación que tenemos entre la mayoría de los miembros del Centro, en realidad, en la actualidad, de todos y todas. Yo sentí que llegaban con mucha prudencia pensando que se iban a encontrar con grupos y personas enfrentadas y, por el contrario, encontraron un grupo con muchas ganas de vivir con intensidad la vocación, desde lo que nos propone el Espíritu.

El tiempo que dedicamos a enfocarnos nos permitió mirarnos a los ojos, dejando de lado la actividad, la rutina, los pensamientos de otros y volviendo a vernos, reencontrándonos desde el respeto, como alguien dijo, para avanzar juntos, como no puede ser de otra manera.

¡Se me olvidaba! Además, aprovechando la ocasión nos “impusieron” a Julio Pedro y a mí la insignia de plata por celebrar, en este año 2019, nuestros 25 años como salesianos cooperadores. No creo en las casualidades, así que este signo en Julio y en mí tiene algo de esperanzador justo en ese día, compartido con “mi centro, mis compañeros de camino, a los que miro a los ojos y encuentro en su mirada un espacio común que sólo se encuentra cuando se busca enfocarse en hacer familia”.

¡¡GRACIAS!!

Marian Serrano

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María Auxiliadora en Vitoria-Gasteiz

Día de María Auxiliadora.

Nos unimos al colegio para celebrar nuestra fiesta, desde por la mañana asistiendo a la Eucaristía con los niños.

Por la tarde Fiesta en el Patio con muchas atracciones para los niños, y los padres gozando viéndoles disfrutar.

En un ambiente festivo y de gratitud a Dios en primer lugar,  papás, comunidad educativa, compañeros entre sí.

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Ya durante la semana iban todos en tarjetas plasmando su “Gracias” y a qué, metiéndola en una urna, y en la fiesta se sacaron algunas por una mano inocente. Este acto contribuyó al buen clima de familia.

El grupo de SSCC en formación contribuimos con el “Mercadillo solidario”, organizado por la ONG MADRESELVA en beneficio de Mozambique para intentar paliar la devastación que produjo el TIFÓN.

Terminamos dando gracias a Dios y María Auxiliadora por los niños las familias y todo lo que nos dan.

El grupo de Vitoria. 24/05/19.

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LA AVENTURA DE MARIA

 

Los del equipo de Pastoral de la casa de Santander con esta motivación han creado la campaña  de este año entorno a la fiesta de la Virgen, Mª Auxiliadora, para los más pequeños del colegio.  ¡Me ha encantado! Nos acercan la figura de la primera discípula de Jesús, María, mirando su  vida como una gran aventura, como un viaje a lo largo de su existencia. Van haciendo guiños  sobre lo que necesito durante ese viaje, van mostrando a una mujer, madre y discípula, cerca y  visible para todos nosotros.

Me vais a permitir coger esta motivación para también acercar la figura de la Virgen a todos  nosotros.

Lo cierto es que Dios no se lo puso fácil a María, siendo una niña le dice que va a ser madre, y   no cualquier madre, la Madre del Mesías. Luego tiene que salir de su tierra para ver nacer a su  hijo en un establo, como un forastero. Poco después tienen que huir porque su vida corre  peligro. Con doce años el chaval se queda en el templo y cuando sus padres le van a buscar, él  les suelta, que se tiene que ocupar de las cosas de su Padre/Dios. No, no lo tuvo fácil…

Desde la Anunciación hasta ver morir a su hijo en la Cruz, María recorre un camino, hace un viaje  largo a lo largo de toda su vida. Ciertamente, no puedo evitar pensar en ella como una joven  muchacha, una joven madre, una mujer que va contemplando como su hijo, ese que nació de  su vientre, se va convirtiendo en ese Hijo del Padre. Ella en este recorrido se va dando cuenta  de la fuerza y sentir que tiene Jesús, y supongo que esto también le causaría sufrimiento.

María “la gran mediadora”, desde el minuto cero con su “¡Hágase!” se convirtió en aliada de  Dios en este camino de salvación al cual estamos todos llamados.

María con su “sí” hace posible la venida de Dios entre nosotros, transformando nuestra  concepción de Dios haciéndole Padre, Hijo y Espíritu cercano para cada uno.  María con su actitud sencilla y silenciosa, acompaña el camino de Jesús siempre desde el silencio  y la distancia de quién no estorba, de quién no quiere sobresalir, de quién está pero no se la ve,  pero atenta a la necesidad a decirle al hijo “Necesitan vino”.

María personaje cálido, cercano, con actitud siempre abierta, en posición de dar un abrazo.

María que bajo su manto nos resguarda a todos, esto es muy salesiano, nos protege y vigila, y  alienta a hacer el bien.

María “auxilio” donde poder llorar y compartir tus sufrimientos, donde solicitar su mediación  para necesidades.

María… la gran historia de AMOR: La confianza ciega, dejarse llevar, la sencillez, el dejar hacer,

DISPONIBILIDAD, ENTREGA, AMOR…

¡FELIZ FIESTA DE M. AUXILIADORA! 

 

Lourdes Rojo  Centro

Barakaldo SDB

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Alex, un don en nuestra vida

Una vida pequeña no es una pequeña vida.

ALEX

Soy de esos que afirman que uno no se convierte en padre de la noche a la mañana. La paternidad es todo un complejo proceso de personalización y aprendizaje que se va forjando desde el momento en que se planifica traer una nueva vida a este mundo y que continúa ya de por vida. Lo cierto es que, siendo una de las experiencias emocionalmente más intensas, a la par que más hermosas, ser padre de una criatura es, como casi todo en la vida, don y tarea. Y pocas semanas después puedo confirmar que para nada es una responsabilidad sencilla de llevar adelante…

Álex nos llegó un día muy significativo: el día de San José. Es decir, el día del padre. ¡Qué mejor regalo de Dios para mí, un recién estrenado padre! Confieso que la primera vez que me lo pusieron entre los brazos me emocioné hasta el extremo. Echaron a volar en mi estómago esas mariposas que permanecían en letargo esperando a despertar para cosquillear mi alma. Se cruzaron nuestras miradas. La suya, inocente y nublada, pero llena de confianza y esperanza; quizá también de agradecimiento callado, de amor aún torpemente mostrado… La mía, empañada de lágrimas de alegría, quería ser una mirada de ternura, de protección, de promesa cumplida y alianza eterna. El silencio del paritorio en ese momento estaba cargado de amor verdadero, de ese amor gratuito que está dispuesto a darse por completo sin pedir nada a cambio. El amor esponsal había dado su fruto en un bebé que se resistió a salir cuando las previsiones médicas determinaron. El proyecto de vida familiar que públicamente habíamos firmado en la celebración de nuestro matrimonio adquiría una nueva dimensión. La familia crecía, por fin.

Los primeros días en el hospital hicieron efectivo ese pensamiento que confirma el radical cambio de rutinas de vida que implica tener un recién nacido al que atender y cuidar. Noches largas acompasadas por el llanto del bebé. Días de visitas de familiares y amigos que deseaban compartir con Belén, mi esposa, y conmigo la alegría del momento. En definitiva, todas las miradas, ocupaciones y preocupaciones focalizadas en un cuerpecito de apenas medio metro, pero con una vitalidad extraordinaria. Mi vida, de pronto, al servicio de Álex. Todo tiempo con él en la mente y en el corazón, allí donde se guarda lo importante. Mentiría si dijese que no es costoso adaptarse a esta alocada agenda doméstica que supone ser padre. Álex marca el ritmo. Nosotros nos adaptamos o así hemos de hacerlo. Ya tan pequeño y condicionando el día a día, cada hora y cada minuto. Una vida pequeña, pero no una pequeña vida, pues tiene tanto por dar, tanto por ser, tanto por vivir, tanto por amar…

Doy gracias a Dios por haber hecho fructificar el amor que sellamos el día de nuestro enlace matrimonial. Nuestra familia ha crecido y está decididamente empeñada en acompañar el crecimiento integral de este renacuajo de llanto fácil y noches verbeneras que nos ha cambiado la vida para siempre. Queremos aprender a ser esa humilde y pequeña iglesia doméstica en la que se viva en clave de fe, amor y esperanza; también de compromiso con los más necesitados. El Señor nos brinda una extraordinaria oportunidad para crecer como comunidad de amor, acogiendo sin condiciones esta nueva vida pequeña con nombre propio: Álex. La paternidad es un precioso don por el que doy gracias cada día. El Señor nos ha bendecido y colmado de felicidad con el pequeño Álex.

Sergio Martín Rodríguez

PASCUA FAMILIAR 2019

Un Pueblo que camina, PASCUA FAMILIAR SOMALO 2019.

El organizar y coordinar una actividad para los jóvenes en salesiano siempre está cargada de una gran responsabilidad para quienes la quieren llevar a cabo.

Nuestra Provincia “San Francisco Javier” de Salesianos Cooperadores, lleva años participando de la Pascua de Somalo (primero Pascua para Jóvenes y unos años después Pascua Familiar para jóvenes adultos, a partir de 18 años, y familias).

Desde hace dos años asumimos el servicio de animar y coordinar el desarrollo de esta Pascua desde nuestra Provincia, y así nació el EQUIPO ACOGE, equipo compuestos por Jóvenes, Salesianos y Salesianos Cooperadores.

Cuando hablamos de “Misión Compartida”, que es un término muy de moda ahora en el mundo salesiano, hablamos de poner a los jóvenes en el medio, de saber construir y crear para ellos espacios de encuentro y de crecimiento humano y cristiano; hablamos de hacer camino CON ellos, todos, acompañándolos, pero también hablamos de hacer Iglesia y Pueblo de Dios todos juntos (ese el proyecto de los PEPs locales, ¿no?).

Sé y creo que la Pascua Familiar es uno de esos espacios donde confluyen un montón de “simientes” para crear vida y que nazcan nuevos caminos para todos.

“Vosotros seréis mi pueblo y Yo seré vuestro DIOS”; Este año esta frase bíblica nos convocó a todos los que nos acercamos a Somalo a crear y celebrar la Pascua.

La Pascua es el tiempo litúrgico anual más importante para el cristiano, tiempo cargado de sentido y sin sentido, pero que habla directamente de lo que CREEMOS, BUSCAMOS y DE LO QUE ESTAMOS LLAMADOS A VIVIR: la fraternidad (Amor fraterno), el servicio (lavatorio de pies y sacerdocio), compartir la vida (Eucaristía), amar hasta entregar la vida (la Cruz), sabernos débiles y pequeños (el sepulcro ), atravesar el Perdón  (la Misericordia) y hacernos nuevos en Él (Resucitar a una Vida Nueva).

La Pascua habla de hacer camino juntos, como pueblo, habla de sentirse abandonado por los más queridos, habla de sabernos débiles y que solo en Él podemos encontrar el camino de vuelta, habla de que nuestras vidas están entrelazadas en Él y que eso nos sostiene a todos y hace de nosotros su Pueblo, un pueblo que camina intentando hacer Reino por donde pasamos.

Así ha sido la Pascua de Somalo, y así hemos intentado vivirla, como un Pueblo que camina hacia la tierra prometida. Compartiendo tareas, sueños, inquietudes, penas…y sosteniéndonos unos a otros.

No sé qué más deciros, solo una intuición y una creencia, DIOS nos quiere aquí haciendo camino todos juntos.

¡¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección hermanos!!!!

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Lourdes Rojo – Equipo Acoge Pascua Somalo

Loiola 2019: Lo que no se conoce, no se ama

Hace un mes que los Salesianos Cooperadores de la provincia de Bilbao – San Francisco Javier, nos reunimos en Loiola para tener nuestro encuentro formativo anual. Nunca es tarde para traer a nuestra memoria estos días tan especiales. Aquí os presento la crónica del encuentro

Un año más, los salesianos cooperadores de la Provincia San Francisco Javier nos encontramos en Loiola. Encuentro de hermanos, encuentro de familia, para formarnos, orar, renovar nuestra Asociación, y, por supuesto, disfrutar entre amigos. Más de 80 personas con caras conocidas, caras nuevas de nuestros hermanos en formación, invitados, y también emotivos reencuentros después de bastante tiempo. Y todos los centros de nuestra provincia representados.

En nuestro momento de formación, “momento sanador” en palabras del Papa Francisco, Koldo Gutiérrez nos presentó el documento final del Sínodo de Jóvenes, que se celebró bajo el lema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Un completo elenco de ideas y propuestas para interiorizar pausadamente, ya que, más que un documento, es un proceso espiritual y de discernimiento: reconocer, interpretar y elegir, con la vista puesta en la escena de Emaús y con Jesús en el centro. Con los jóvenes, la clave está en las relaciones (“pastoral juvenil relacional”), algo tan salesiano como la presencia, y en acudir a otros espacios (“por tierra, mar y aire”).

Después de recobrar fuerzas (¡cuánto y qué bien nos cuidan siempre en esta casa tan fabulosa!) y de la foto de familia, momento de grupos para analizar el cómo avanzar juntos en la pastoral juvenil, familiar y vocacional. A continuación, presentación del Plan Estratégico de Plataformas Sociales de las FMA por parte de Ana Sarabia, y de BoscoSocial por parte de Chema Blanco y Fernando Llamazares. Nuevas formas de canalizar nuestras inquietudes sociales, de trabajar en una misión compartida y, en definitiva, de construir una gran casa para una gran familia. Terminamos la tarde con una emotiva celebración penitencial, reflexionando en torno a la figura del Joven Rico.

Y para culminar una intensa jornada, la velada en torno al 50 aniversario de CSJM, con bailes del mundo, preguntas, y hasta un coro góspel. Momentos de familia, comunicación y diversión para que una vez más nuestro Encuentro deje huella y nos cargue las pilas.

El domingo comenzamos temprano porque la agenda estaba muy apretada. Desde la SER nos saludaron Rafa, Lourdes y Fernando, como forma de tomar conciencia con nuestra pertenencia a la Asociación en su más amplio sentido. Iñigo tuvo su momento para comunicar su experiencia en la Escuela de Responsables y en el Campobosco Nacional. Finalmente, Ana presentó su labor a favor de CSJM, incluyendo el Proyecto Estrella de este año.

Como correspondía renovar algunos de los consejeros de nuestro Consejo Provincial, celebramos un nuevo Congreso Provincial, en el que resultaron electos Itziar, Fernando, Iñigo y Julio, en sustitución de Alberto, Ana López, Ana Moreno, Idoia y Javier. Toda la asamblea agradeció su servicio y su disposición a favor de la Asociación, y dio la bienvenida a los nuevos consejeros, los cuales conocerán sus responsabilidades en el Consejo que tendrá lugar en el mes de mayo.

La guinda del Encuentro fue la eucaristía final, en la que Josean nos recordó que todos somos los elegidos. La conmemoración de los 25 años de promesa de cinco de nuestros hermanos tendrá que repetirse más adelante por motivos logísticos.

Enhorabuena al Consejo Provincial y a todos los que consiguen que este Encuentro sea el gran momento de los salesianos cooperadores en nuestra provincia, clave tanto para el Ser Cooperador como para el Ser Asociación; debe ser, además, el impulso para nuestro desarrollo vocacional y, como se dijo en varias ocasiones, para dar visibilidad a nuestra Asociación, ya que lo que no se conoce, es difícil que se llegue a amar. Gracias a todos por vuestra participación y por el espíritu de familia que derramáis tan generosamente.

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Julio Pedro del Molino

Mensaje de Cuaresma: “Si el hombre vive como persona redimida, beneficia también a la creación”

 CuaresmaCaminoPascuaNota_190216(ZENIT ).- El mensaje del Papa Francisco para el tiempo de Cuaresma es una llamada a “abandonar el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos”, y “dirigirnos a la Pascua de Jesús”, bajo el tema La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios (Rm 8,19).

Esta mañana, martes, 26 de febrero de 2019, se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el texto de este mensaje que el Pontífice lanza a los fieles católicos para vivir mejor la Cuaresma de 2019.

El Papa recuerda que la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un “entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original” y desea que “nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación”.

“No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión”. Así, el Santo Padre exhorta: “Hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales”.

Para el Papa Francisco, hay 3 líneas generales de reflexión en esta Cuaresma: la redención de la creación; la fuerza destructiva del pecado; y la fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón.

Redención de la creación

Si el hombre vive como hijo de Dios –propone el Sucesor de Pedro– si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo, y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención”.

Fuerza destructiva del pecado

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre “lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio”.

Fuerza regeneradora del perdón

El camino hacia la Pascua nos llama precisamente a “restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual”.

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Mensaje del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

Vaticano, 4 de octubre de 2018

Fiesta de san Francisco de Asís

Asesinato del Padre Antonio César Fernández, SDB: “esto es lo que realmente sucedió”

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(ANS) – Uno de los salesianos que viajaba con el fallecido Padre Antonio César Fernández contó detalladamente todos los dolorosos acontecimientos de aquel viernes 15 de febrero de 2019. A continuación el salesiano narra su testimonio:

“Salimos el viernes 15 de febrero y emprendimos camino hacia Ouaga (Ouagadougou). De camino pasamos por Cinkassé donde dejamos a algunos hermanos de esa Comunidad y tranquilos emprendimos viaje para hacer los trámites en la frontera para entrar a Burkina.

Hay un puesto de control justo después de la frontera y allí hemos visto a lo lejos un camión cruzado en la carretera, nos hemos preguntado qué pasaba y en ese momento, un hombre nos ha pedido que parasemos y nos bajásemos del vehículo. Nos bajamos del vehículo. No fuimos agredidos físicamente, nos sometieron a un interrogatorio, nos preguntaron quien éramos, qué hacíamos allí y a dónde íbamos. Les explicamos que acabamos de regresar de una reunión en Lomé y que volvemos a nuestra Comunidad en Ouaga, eso es todo.

Después, han comenzado a golpear y romper las ventanas de todos los vehículos que estaban allí. Han comprado gasolina a los que la venden en la calle y han quemado algunos vehículos de los que estaban en el puesto de control. El Padre Cesar ha preguntado por qué lo hacían pero ellos no han respondido. Después nos han pedido que avancemos en dirección al bosque, al P. César y a mí. Del puesto de control al bosque hay como unos 500 metros, allí hemos visto que habían otras personas del mismo grupo.

Allí no nos preguntaron nada. Estaban cargando algunas motos de las que habían capturado allí a los aduaneros… Hemos visto al otro cusa salesiano que hacía avanzar el vehículo como le habían pedido. Uno se dirigió a nuestro auto y cogió nuestras cosas: nuestros laptops, el dinero, los teléfonos, el disco duro externo, los USB que teníamos. Hemos visto al otro cura que se acercaba en nuestra dirección hasta donde estábamos, ha salido del coche y el muchacho que le seguía le ha dejado allí y se ha acercado al padre Cesar y a mí. Estaban 2 hombres delante de nosotros y uno detrás. Me dijeron que que yo volviese hacia el auto, yo volví y al girar la cabeza he visto que el padre Cesar ya había sido asesinado. Escuché más tiros que no me alcanzaron a mí sino al P. Cesar. Yo quería acercarme al cadáver pero me han dicho que avanzase. He avanzado hacia el otro cura y él me ha preguntado donde estaba el P. Cesar y le dije que lo habían asesinado.

Nos hemos acercado al cuerpo del Padre Antonio, le cerramos los ojos, le hicimos la Señal de la Cruz en la frente y lo alzamos. Fuimos hacia el vehículo y viajamos hasta la frontera…”

 

Aprendamos a mirar “Con los ojos de Dios”

 

BS_1903 (1)Conocí personas magníficas en los días de la JMJ y jóvenes maravillosos. Por eso las palabras del Papa Francisco refiriéndose a Don Bosco y a su saber mirar con los ojos de Dios han recorrido el mundo en décimas de segundo y han perdurado y perduran en el tiempo.

 Me ha calado muy profundamente en el corazón la historia de vida de una persona, una joven mamá que a causa de una grave enfermedad estuvo por más de un año y medio recluida en casa. No quería saber nada de nadie; no quería visitar a nadie ni ser visitada. Para ella la vida había terminado.

Personas que la querían bien la invitaron a acercarse a la casa salesiana. Un poco a la fuerza y con no poca resistencia se acercó, y desde aquel día (y han pasado varios años), ya no salió de esa presencia salesiana. Yo la ví allí. Allí la conocí. No podría haberme ni imaginado por un momento toda la lucha y batallas personales que ha tenido que vivir. Su dinamismo, su liderazgo, su capacidad de implicación de los demás y de ella misma me habrían hecho pensar en una vida siempre creciente, siempre de logros y de éxitos.

Resulta que tuvo una oportunidad.

Sucedió que con temor y temblor se acercó y se encontró con personas que sin pedir nada ‘supieron mirar con los ojos de Dios’. Y así he conocido el testimonio de decenas de jóvenes en esos días de la JMJ y de la maravillosa fiesta de Don Bosco en Panamá (con la procesión más multitudinaria que yo haya visto hasta el día hoy en mi vida), jóvenes que tienen otras tantas historias de vida en las que fueron mirados con una mirada ‘especial’, la de Dios.

Lo dijo magníficamente el Papa Francisco en la Vigilia del sábado de la JMJ cuando afirmó que “Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a lo que no es perfecto, a todo lo que no es puro ni destilado, pero no por eso menos digno de amor”. Esto marca la diferencia en los estilos con los que nos tratamos como personas.

Sabemos, y muchos estamos convencidos de ello, seguramente que muchos de ustedes amigos y amigas lectores que ‘el Amor sana’, el amor es curativo, y ‘sólo lo que se Ama puede ser salvado’. Pues bien, justamente por eso el primer paso que sin duda hemos de dar como educadores, como amigos y amigas de este estilo salesiano, o simplemente como personas de bien que andan por el mundo es el “no tener miedo de recibir la vida como viene, no tener miedo de abrazar la vida como es” (Papa Francisco en la Vigilia de la JMJ).

La joven mamá a la que me he referido al inicio de mi escrito sólo necesitaba encontrar un espacio de vida, un lugar con personas en el que con sus manos, con su corazón y su mente, con su persona toda pudiera sentirse ‘parte de algo’, de una ‘comunidad’ más grande que la necesitaba con su historia de vida. Y eso le cambió la vida.

El Papa Francisco ha dicho unas palabras sobre don Bosco en esa noche de la JMJ a la que me he referido que me llenan de emoción y también me resultan muy exigentes porque no podemos escucharlas y quedarnos en la indiferencia, ya que fidelidad a Don Bosco hoy significa tener y tomar las mismas opciones y decisiones que él ha tomado y que tendría hoy. Don Bosco, nos dice el Papa Francisco, “no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte. (A ver, acá los que quieren a don Bosco, un aplauso…). Don Bosco no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte lejana o especial, simplemente aprendió a mirar, a ver todo lo que pasaba a su alrededor en la ciudad, con los ojos de Dios y, así su corazón fue golpeado por cientos de niños, de jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo, sin la mano amiga de una comunidad. Muchos vivían en la misma ciudad, muchos criticaban a esos jóvenes, pero no sabían mirarlos con los ojos de Dios.

A los jóvenes hay que mirarlos con los ojos de Dios. Él lo hizo, se animó Don Bosco a dar el primer paso: abrazar la vida como se presenta y, a partir de ahí, no tuvo miedo de dar el segundo paso: crear con ellos una comunidad, una familia donde con trabajo y estudio se sintieran amados. Darles raíces desde donde sujetarse para que puedan llegar al cielo. Para que puedan ser alguien en la sociedad. Darles raíces para que se agarren y no los tire abajo el primer viento que viene. Eso hizo Don Bosco”.

Todo esto y mucho más me han dejado estos días. Me ha dejado el alma y el corazón lleno de rostros, como diría el gran Obispo Pedro Casaldáliga cuando se imaginaba antes de morir en la presencia de Dios, y que le dirían qué había hecho en la vida. Presentaría las manos vacías pero el corazón lleno de nombres.

Mis amigos y amigas lectores de estas páginas del Boletín Salesiano, medio de comunicación que era tan querido, apreciado y estimado por Don Bosco su fundador, “la salvación que Dios nos regala es una invitación a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias” (Papa Francisco).

Ojalá demos frutos de vida allí donde estemos, como estemos y con quienes estemos…

 

Ángel Fernández Artime

Rector Mayor

 

Fuente: SDB.ORG

 

Carta del Rector Mayor por el asesinato del Padre Antonio César Fernández, SDB

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(ANS) – A mis hermanos Salesianos. A la Familia Salesiana en el mundo. Mis queridos hermanos salesianos. Mi querida Familia Salesiana: He llegado hace unos minutos a Roma, Sacro Cuore, procedente de Irlanda, donde estuve realizando la visita a esta Inspectoría “Saint Patrick” con sede en Dublín, y de inmediato me pongo en comunicación con todos ustedes.

El motivo es la dolorosísima noticia recibida hace unas horas, en la noche, en la que me informaban que nuestro hermano salesiano Antonio César Fernández, misionero en África desde 1982, fue asesinado en el día de ayer (viernes, 15 febrero), a las 15,00 horas locales, recibiendo tres disparos durante un ataque yihadista perpetrado a cuarenta kilómetros de la frontera sur de Burkina Faso. Por fortuna, otros dos hermanos pudieron sobrevivir al asalto. Procedían de Lomé (Togo), tras celebrar la primera sesión del Capítulo Inspectorial de AFO.

Hermanos queridos, muchos días en el año recibo la noticia del fallecimiento por causas naturales de hermanos salesianos. Es la ley de la vida, y también nos llegará a nosotros. Pero cuando es así, aún con el dolor de la pérdida, damos gracias al Señor por tantas hermosas vidas generosamente entregadas en el servicio a los demás.

Pero a nuestro hermano Antonio César le han robado la vida, se la han quitado sin ningún motivo. Un hombre bueno y hombre de Dios que, como el Señor, pasó por la vida ‘haciendo el Bien’, especialmente entre su amado pueblo Africano. El P. Antonio César tenia 72 años de edad, 55 de profesión religiosa y 46 de ordenación presbiteral. Pocos meses antes nos habíamos encontrado en Burkina Faso, precisamente en su comunidad en Ouagadougou, donde era director y párroco.

Antonio César se suma a otros tantos mártires de la Iglesia de hoy en el mundo (algunos de ellos salesianos y miembros de nuestra Familia Salesiana).

Les invito a dar gracias al Señor por la hermosa vida de nuestro hermano P. Antonio César. Y también a pedirle al Padre que ayude a esta su Humanidad y Creación a terminar con estas escaladas de violencia que sólo causan daño y muerte. Y quiera el buen Dios que esta sangre, derramada en tierra africana sea semilla de cristianos, seguidores fieles de Jesús, y de jóvenes vocaciones al servicio del Reino.

Descansa en Paz querido César.

Hermanos, sigamos más unidos que nunca en el servicio al Pueblo de Dios y al servicio de los jóvenes más pobres. El mal nunca tiene la última palabra. La Resurrección del Señor nos lo ha puesto en evidencia, y se sigue haciendo realidad, aún en el dolor. Es el Señor quien transforma y hace nuevas todas las cosas.

Un gran abrazo y una oración de todos también por el eterno descanso del P. Antonio César. También nuestro cariño a su familia en Pozoblanco (España) y allí donde se encuentren, y a la querida Inspectoría de AFO en África Occidental a la que pertenecía, y a la Inspectoría María Auxiliadora en España (SMX) donde aprendió a amar a Don Bosco hasta vivir como él.

Con verdadero afecto,

P. Ángel Fernández A., SDB

Rector Mayor