Como el Papa Francisco

8f6b7a96f37602316da88ac1922ad388_XLMis queridos jóvenes: Yo confío en ustedes, y rezo por ustedes. Atrévanse a ir contra corriente” (Papa Francisco)

(ANS) He regresado de las Antillas, más exactamente, de la República Dominicana, Puerto Rico y Cuba, donde hemos celebrado los 100 años de la primera presencia salesiana, e igualmente la preciosa fiesta de Don Bosco.

Y como siempre, me he encontrado con una familia salesiana preciosa, con tantos laicos que tienen tanto afecto por Don Bosco y también me he encontrado con unos jóvenes magníficos.

Y he recordado que antes del inicio del viaje he enviado a todos los jóvenes del mundo salesiano una carta con motivo de la fiesta de Don Bosco en la que les decía estas palabras que les ha dirigido el Papa Francisco en uno de los encuentros.

Al igual que el Papa Francisco, y sé que como muchos de ustedes, queridos amigos lectores, yo confío en los jóvenes, rezo por los jóvenes y les animo a que sean valientes, sean protagonistas de sus vidas y vayan contracorriente.

Me he encontrado con jóvenes despiertos, capaces de ser animadores de otros muchachos y muchachas; jóvenes que trabajan o que siguen estudiando y trabajando para poder ayudar en casa y al mismo tiempo tener más oportunidades en la vida. Jóvenes de 20 a 25 años que no tenían ningún reparo en ayudar en las celebraciones litúrgicas como acólitos, en formar parte de un magnífico coro en el templo, y que sobre el escenario de una tarde lúdica se mostraban magníficos artistas y bailarines. Estos también son nuestros jóvenes.

 

A esos jóvenes les digo que somos muchos los adultos que tenemos gran esperanza en ellos; que somos muchos los adultos que les animamos a ser valientes en sus vidas, reconociendo que el mundo que les ofrecemos no es fácil y las oportunidades escasas. Y esto no es responsabilidad o culpa de ellos. También los adultos tenemos que ser autocríticos. Y al igual que el Papa Francisco, yo les animo a tener la fuerza de ir ‘contracorriente’ cuando la llamada a la fidelidad, a ellos mismos y a Jesús, resuene con fuerza en el interior de su corazón.

Les recuerdo que el mundo de hoy les necesita. Necesita de los grandes ideales que son propios de su juventud y de sus sueños juveniles. El mundo, por doquier, en los cinco continentes, necesita más que nunca jóvenes llenos de esperanza y de fortaleza que no tengan miedo a vivir, a soñar, a buscar una profunda y verdadera felicidad en la cual Dios habite en sus corazones. En un mundo donde tantas veces se silencia a Dios, y se le deja de lado, se necesita el testimonio de jóvenes para quienes el Señor sea realmente Señor de sus vidas y camino de felicidad y autenticidad.

Este nuestro mundo necesita de jóvenes que se sientan atraídos por el compromiso y que sean capaces de sacrificarse y de amar “hasta que duela”, como dijo en su día Madre Teresa de Calcuta, hoy santa. Jóvenes capaces, desde su compromiso, de donar su tiempo y de donarse ellos mismos.

¿Es mucho pedir…? Creo que no. Es una meta alta, ciertamente, pero eso mismo pedía Don Bosco a sus muchachos de Valdocco, sea en la cotidianeidad sencilla de los días normales, sea en la heroicidad del atender a los enfermos de peste.

Y les recuerdo a estos jóvenes de hoy que les necesitamos porque también otros jóvenes les necesitan, y son ellos quienes mejor los pueden entender y ayudar, ya que también son muchos los jóvenes ‘cansados, aburridos o desencantados’, o que sencillamente nunca se entusiasmaron con nada;  jóvenes muy débiles y frágiles que necesitan de otros jóvenes que hablando de la vida y con el mismo lenguaje vital, les muestren que hay otros caminos y posibilidades, que los ayuden a creer verdaderamente que huir de los desafíos de la vida no es nunca la solución, y que, incluso como verdaderos ‘discípulos-misioneros’ los ayuden a descubrir a Jesús en sus vidas y a creer en Él. Un Jesús, les digo, que ‘no les vende humo’ sino que ofrece Vida, de la auténtica, de la suya, Él mismo.

El Papa Francisco les escribía hace pocos días un mensaje a todos los jóvenes del mundo en el que les decía: “No tengan miedo… Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, a vuestro deseo de cambio y a vuestra generosidad. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere elecciones audaces, no abandonéis cuando vuestra conciencia os pide arriesgar para seguir al Maestro”.

Por eso mi invitación desde estas páginas sigue siendo la de una ayuda a la generosidad de parte de tantos jóvenes del mundo, y la de una llamada a nosotros, adultos, para estar a su lado, para seguir apostando por ellos, creyendo en ellos, confiando en ellos, orando por ellos, por quienes tienen una fe viva y por quienes están en búsqueda o sencillamente se sienten perdidos. Dios nunca pierde a ninguno de sus hijos e hijas.

Sean felices.

Ángel Fernández Artime

Rector Mayor

 

El Big Ben lo vio todo

Luto en Londres

Fue testigo mudo de la barbarie que se perpetro a sus pies, una vez más un lobo solitario en definitiva un asesino  sembraba el pánico y la muerte, atropello a todo el mundo que se le puso por delante, mato y murió matando, el autodenominado Estado Islámico revindico este acto terrorista, una vez más ellos ¿Hasta cuándo tanta barbarie?

Vidas cercenadas, familias destrozadas  y un pueblo esta vez el británico que llora a los ausentes, todos miramos hacia Londres y por unos días seremos londinenses y nos solidarizaremos con su dolor, pues también lo hemos vivido de cerca.

El Big Ben lo vio todo y Trafalgar Square está de luto, todo el mundo está de luto, es una historia que desgraciadamente nos suena, cada víctima es un golpe en nuestro corazón.

Las vigilias de oración y los homenajes por las víctimas se suceden, mucho dolor hay en el pueblo británico, ha sido golpeado duramente una segunda vez ya sufrio el dolor un 7 de julio del 2005 con otro atentado brutal de estos radicales asesinos.

“Mis pensamientos están con las víctimas del atentado de Westminster. Europa se mantiene firme junto al Reino Unido contra el terror y lista para ayudar” estas palabras de  Donald Tusk del presidente del Consejo de Europa reflejan cómo vive el pueblo europeo este brutal atentado.

Solidaridad, ayuda y cercanía para el pueblo británico en estos momentos tan dolorosos y difíciles

 

Alberto López Escuer

 

Pascua Familiar Somalo 2017

Pascua

 

 

 

 

 

CELEBRA LA PASCUA, CELEBRA LA VIDA

Participaremos:
• Jóvenes a partir de 19 años del Itinerario de Educación en la Fe y Jóvenes adultos.
• Familias y miembros de la Familia Salesiana
• Miembros de equipos de pastoral de nuestras casas, de la Comunidad Educativa, catequistas,  profesores.
Si quieres…
• celebrar la Pascua con actitud de servicio.
• celebrar la Pascua en familia.
• celebrar la Pascua viviéndola como encuentro interior y comunitario.
• celebrar compartiendo lo que vives en tu día a día

Te proponemos vivir esta Experiencia en Somalo (La Rioja) desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua.

Necesitas: ropa cómoda y de abrigo (puede llover y hacer frío); saco de dormir; toalla y útiles de aseo; la comida para el mediodía del jueves

El lugar cuenta con calefacción y espacios para vivir unos días tranquilos y también de convivencia y celebración. Se duerme en literas en habitaciones compartidas y se usan   baños   y   duchas compartidos.

Precio: 40 euros (adultos y jóvenes a partir de 16 años)
Precio niño: 15 euros (de 0 a 15 años)
Fecha límite para inscribirse: 07 de abril (si vas a venir todos los días)

Si vienes con niños pequeños pediremos tu colaboración para los momentos de reflexión, trabajo y talleres de los niños. Celebramos todos con todos, la dinámica de familias no cuenta con servicio de guardería. Somos los padres, junto con algunos jóvenes quienes dinamizamos los grupos de los niños.

Si vienes sólo un día para compartir con nosotros ese momento avísanos para que pongamos “un sitio más” o tantos como miembros de tu familia vengáis.

Las personas de contacto son Lourdes Rojo y Marian Serrano. Si estás interesado envía un correo antes del 07 de abril a lrojopol@gmail.com  o marian.serrano@salesianos.es.

 

 

Día mundial de la Poesía

dia-de-la-poesia-31Nos unimos a las celebraciones del Día mundial de la Poesía  con el poema “Nanas de la Cebolla” de Miguel Hernández. Una jornada para dejarnos acariciar el alma con cuantos poemas escuchemos

 

 

 

 

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Pamplona un Consejo que trabaja, se anima y mira al futuro

C7YBM9-XQAAtGrqNos reunimos el pasado lunes día 20 de marzo justo el día del comienzo de la primavera igual nuestra coordinadora pensó en eso – es muy detallista- y por eso nos convoco .
Mucho trabajo por delante que se fue resolviendo con programación, dialogo y cambio de impresiones.
Riqueza en las discrepancias resueltas con elegancia y fraternidad, que es lo bonito pues es mucho lo que nos une. Fuerza en los puntos comunes que son el motor de nuestro ser.
Afrontamos  el trabajo sabiendo que no solo depende de nuestras fuerzas y que El nos acompaña
Siempre es un regalo juntarse los hermanos  para medir nuestras fuerzas y dinamizar en la medida de lo posible con alegría y sabiéndonos herederos de un gran santo como fue Don Bosco, signo y portador del amor de Dios a los jóvenes.
Una tarde de trabajo, que comenzó con una oración  y que siguió con la aportación de lo mejor que tiene cada uno

Alberto López Escuer

Alicia Rodríguez : “Soy muy afortunada”

Alicia1Hemos entrevistado para nuestra página Web a la actriz Alicia Rodríguez Ruíz. Una mujer que transmite optimismo y amor por el teatro. Nos acerca a su mundo lleno de buenas interpretaciones y de referencias que junto a mucho trabajo le han hecho la actriz que es hoy. Gracias Alicia por tu tiempo y amabilidad

1. ¿Cómo decidiste dedicarte a la interpretación?
Recuerdo que estando en el colegio, una profesora nos llevó a visitar La Escuela de Arte Dramático de Sevilla, ese recuerdo junto a la primera vez que vi una obra de teatro, se quedaron conmigo siempre y ya no se han ido nunca.

2. ¿Cómo es Alicia Rodríguez como persona?
Creo que deben ser los demás los que hablen de uno. Me considero muy afortunada por estar rodeada de las personas con las que me he ido encontrando. Soy muy afortunada.

3. ¿Cuáles han sido tus actores y actrices de referencia?
De pequeña en casa se veían todos los ciclos de cine que ponían en la televisión pública, aquellas actrices tremendas en blanco y negro me hipnotizaban con sus grandes historias.
Más tarde las actrices y actores con los que he tenido la suerte de trabajar se han convertido también en referentes. Su manera de hacer, de trabajar, de compartir, su gran generosidad: eso siempre es el mejor referente.

4. ¿Cómo preparas tus personajes?
Sobre todo me centro en la humanidad del personaje, en todas las aristas que puede tener. Uno no se comporta igual en los distintos momentos del día, ni de la vida. Los personajes tampoco. Y también  dándole valor al resto de personajes  con lo que  se relaciona así como sus circunstancias.

5. Cine, teatro, televisión ¿En qué medio te sientes más cómoda trabajando?
Básicamente he trabajado en teatro, y es un medio que me fascina. Por supuesto me encantaría poder hacer cine y televisión. En cualquier caso, si se trabaja desde el placer y el juego, creo que se puede estar cómoda en cualquier medio.

6. ¿Cuál es tu sueño como actriz?
Poder seguir trabajando con La Estampida, que es la compañía de teatro donde trabajo y desde ese espacio poder darle voz a los nuevos proyectos que se vayan conformando.

7. ¿Qué es más difícil representar drama o comedia?
Creo que más que dificultad, tanto en drama como en comedia lo que hay que plantear es una cuestión de autenticidad, ahí estriba quizá la dificultad que es, por otro lado, reto maravilloso.

8. ¿Cuál de los personajes que has representado te ha marcado más?
A Agustina de Las Princesas del Pacífico le tengo un amor particular, pero con casi todos los personajes que he podido representar he aprendido mucho y me he divertido mucho en sus procesos de creación.

9. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
El tiempo libre me gusta compartirlo con mis amigos y familia. Y me gusta hacer lo que a casi todo el mundo. Y por supuesto ver teatro.

10. ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Pues el próximo montaje de La Estampida, Lo Nunca Visto, con el que estamos entusiasmados y esperamos que podáis ver pronto. Y alguna otra cosa que se anda fraguando por ahí.

 

Entrevistas: Alberto López Escuer

 

De ratones y hombres

libro_1264420498Esta novela escrita   John Steinbeck-Salinas, California 1902  New York  1968- ganador del premio Nobel de literatura en 1962. Publicada  en 1937 nos narra la historia de  George Milton y Lennie Small, dos trabajadores de rancho errantes en la Norteamérica de la gran depresión.Lennie tiene las facultades mentales limitadas es fuerte y gran trabajador, George es como su ángel de la guarda, siempre pendiente de él para que no se meta en líos, recorren los caminos juntos en busca de trabajo
Son contratados en la granja donde la  insatisfecha esposa del hijo de dueño se fijara en Lennie y eso le acarreara al trabajador graves consecuencias
Una novela que refleja cómo era la sociedad americana de la época una difícil época, donde el hambre y la lucha por un puesto de trabajo eran la realidad cotidiana para muchos
Lennie y George tienen sueños por ellos trabajan y por ellos luchan, unos sueños que tal vez se puedan cumplir o sean quimeras para ellos.
Este libro es un canto a la amistad, estando presente durante toda la novela, con unos diálogos memorables donde los protagonistas reflejan sus miedos, sus esperanzas y anhelos
Los lectores no olvidaran sin lugar a dudas su desenlace.
Ha habido varias versiones cinematográficas, en España el dramaturgo Miguel Ángel del Arco hizo una genial  adaptación teatral donde los actores Fernando Cayo y Roberto Álamo encarnaban a George y Lennie

Alberto López Escuer

III Domingo de Cuaresma

samaritana1Comenzamos la tercera semana de Cuaresma. Las lecturas continúan marcándonos el camino.
En la primera lectura hemos escuchado cómo el Pueblo de Israel en su peregrinar por el desierto pasa dificultades, pero Dios sale a su encuentro y no lo abandona a su suerte.

Como dice San Juan Pablo II:
El largo viaje de los israelitas por el desierto sirve de contexto inmediato al pasaje del Éxodo. Una de las dificultades mayores presentadas por un viaje en el desierto a un pueblo tan numeroso, que llevaba consigo rebaños y ganado, fue ciertamente la falta de agua. Por esto es comprensible que, en los días en que el hambre y la sed se hacían sentir de modo más agudo, los israelitas añoraran Egipto y murmuraran contra Moisés. Dios, que había manifestado de tantos modos su particular benevolencia para con aquel pueblo, exige ahora la fe, el abandono absoluto en Él, la superación de las propias seguridades humanas. Y precisamente en el momento en que el pueblo no puede contar ya con sus propios recursos, está extenuado y abatido, y alrededor no hay más que la desnuda roca estéril y árida y sin vida, interviene Dios, se hace presente y hace brotar de esa roca agua abundante que da la vida.
Cuando todo parece difícil o muy oscuro y has gastado todas tus fuerzas es cuando Dios aparece y sale en tu auxilio, pero te tienes que confiar en Él.
El hombre tiene ansia de profundidad y de plenitud. No hay nada ni nadie en este mundo que pueda llenar totalmente su vacío. Sólo saliendo de lo superficial y buscando lo trascendente puede ser feliz. Muchas veces buscamos por caminos equivocados, quedándonos en las cosas terrenas.
Hay en nosotros sed de felicidad, deseo de alcanzar el sentido de nuestra vida.
El tema de la sed y del agua aparece numerosas veces en las tradiciones del desierto.

Hoy el Evangelio nos habla del encuentro de Jesús con la Samaritana en el pozo de Sicar.
Para iniciar el diálogo Jesús le pide agua a la Samaritana, en realidad Jesús ha visto la necesidad de ella de ser escuchada, conoce su difícil realidad y entabla dialogo con ella.
Jesús le va a ofrecer de un agua que si bebe no tendrá sed jamás, una fuente de agua viva que solo puede ofrecer Él.
El encuentro con Jesús no deja indiferente a la Samaritana, le ha abierto el corazón
Jesús cuando ve una persona va adelante porque ama, nos ama a todos, no pasa de largo jamás ante una persona por prejuicios. Jesús pone a la samaritana frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada, reconocida, y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana.
Estas palabras del Papa Francisco dan la clave de este encuentro y de muchos encuentros que tuvo Jesús a lo largo de su vida pública.
Mira con los ojos del corazón, como solo Él sabe mirar, estos encuentros cambian a las personas, como ocurrió con la Samaritana, eso le cambió la vida .
Concluyo con una Parábola anónima que me parece muy ilustrativa de la presencia de Dios en nuestra vida.
Una noche soñé que caminaba por la playa con Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida se iban proyectando en la pantalla del cielo. Con cada escena que pasaba notaba que unas huellas de pies se formaban en la arena: unas eran las mías y las otras eran de Dios. A veces aparecían dos pares de huellas y a veces un solo par. Esto me preocupó mucho porque pude notar que, durante las escenas que reflejaban las etapas más tristes de mi vida, cuando me sentía apenado, angustiado y derrotado, solamente había un par de huellas en la arena. Entonces, le dije a Dios:
“Señor, Tú me prometiste que si te seguía siempre caminarías a mi lado. Sin embargo, he notado que en los momentos más difíciles de mi vida, había sólo un par de huellas en la arena. ¿Por qué, cuándo más te necesité, no caminaste a mi lado?
Entonces Él me respondió:
“Querido hijo. Yo te amo infinitamente y jamás te abandonaría en los momentos difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas es porque yo te cargaba en mis brazos…”.
Dejémonos mirar por Dios y bebamos de su agua viva, nunca tendremos sed y nos cambiará la vida como hizo con la Samaritana.
Que la Eucaristía y la Palabra sean para nosotros esa fuente de agua viva que nos hará dar el salto a la vida eterna, pidamos a nuestra madre Auxiliadora que tengamos la fe suficiente para confiar ciegamente en Dios que nunca nos abandona, y menos en los momentos de dificultad.

Alberto López Escuer

¿Cómo hacer que nuestro amor y nuestra caridad no sea hipócrita?

francis--644x362Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Como bien sabemos, el gran mandamiento que nos ha dejado el Señor Jesús es aquel de amar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente y amar al prójimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,37-39). Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocación más alta, nuestra vocación por excelencia; y a esa está relacionada también la alegría de la esperanza cristiana. Quien ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor.

El apóstol Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hipócrita, que nuestro amor sea hipócrita. Entonces nos debemos preguntar: ¿Cuándo sucede esto, esta hipocresía? Y ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea auténtica? ¿De no aparentar de hacer caridad o que nuestro amor no sea una telenovela? Amor sincero, fuerte.

La hipocresía puede introducirse por todas partes, también en nuestro modo de amar. Esto se verifica cuando nuestro amor es un amor interesado, motivado por intereses personales; y cuantos amores interesados existen… cuando los servicios caritativos en los cuales parece que nos donamos son realizados para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos satisfechos: “pero, qué bueno que soy”, ¿no?: esto es hipocresía; o aún más, cuando buscamos cosas que tienen “visibilidad” para hacer alarde de nuestra inteligencia o de nuestras capacidades.

Detrás de todo esto existe una idea falsa, engañosa, la de decir que si amamos es porque nosotros somos buenos; como si la caridad fuera una creación del hombre, un producto de nuestro corazón. La caridad, en cambio, es sobre todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y debemos pedirlo. Y Él lo da gustoso, si nosotros se lo pedimos.

La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Señor nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los demás si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jesús.

Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores, y que también nuestro modo de amar está marcado por el pecado. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Señor abre ante nosotros una vía de liberación, una vía de salvación. Es la posibilidad de vivir también nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios.

Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el corazón por Cristo resucitado. El Señor resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de sanar nuestro corazón: lo hace, si nosotros lo pedimos. Es Él quien nos permite, a pesar de nuestra pequeñez y pobreza, experimentar la compasión del Padre y celebrar las maravillas de su amor.

Y entonces se entiende que todo aquello que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y continúa a hacer por nosotros.

Es más, es Dios mismo que, habitando en nuestro corazón y en nuestra vida, continúa a hacerse cercano y a servir a todos aquellos que encontramos cada día en nuestro camino, empezando por los últimos y los más necesitados en los cuales Él en primer lugar se reconoce.

 

Entonces el Apóstol Pablo con estas palabras no quiere reprocharnos, sino mejor dicho animarnos y reavivar en nosotros la esperanza. De hecho, todos tenemos la experiencia de no vivir a plenitud o como deberíamos el mandamiento del amor. Pero también esta es una gracia, porque nos hace comprender que por nosotros mismos no somos capaces de amar verdaderamente: tenemos necesidad de que el Señor renueve continuamente este don en nuestro corazón, a través de la experiencia de su infinita misericordia.

Entonces sí volveremos a apreciar las cosas pequeñas, las cosas sencillas, ordinarias; volveremos a apreciar todas estas cosas pequeñas de todos los días y seremos capaces de amar a los demás como los ama Dios, queriendo su bien, es decir, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jesús hace con cada uno de nosotros cuando nos alejamos de Él, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como Él, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasión y su perdón.

Queridos hermanos, lo que el Apóstol Pablo nos ha recordado es el secreto para estar –cito sus palabras– es el secreto para estar “alegres en la esperanza” (Rom 12,12): alegres en la esperanza. La alegría de la esperanza, para que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las más adversa, y también a través de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye. Y entonces, con el corazón visitado y habitado por su gracia y por su fidelidad, vivamos en la gozosa esperanza de intercambiar con los hermanos, en lo poco que podamos, lo mucho que recibimos cada día de Él. Gracias”.

 

LAS FAMILIAS ‘NUNCA PASAN DE MODA’…

08a4cf1e44f783c853b207a033a173b9_L(ANS)Amigos lectores, amigos y amigas de Don Bosco y sus obras en todo el mundo, y mi querida familia salesiana: les saludo con toda cordialidad deseándoles lo mejor en este año 2017 que el Señor nos ha regalado.

Con motivo del inicio del Año Nuevo, y fieles a una tradición que viene del mismo Don Bosco, el Rector Mayor ofrece un Aguinaldo (Strenna) para el año que se inaugura. Se ofrece en primer lugar a las Hijas de María Auxiliadora, y con ellas a toda la familia salesiana del mundo. Este año, en sintonía con la Exhortación Apostólica Amoris Letitia del Papa Francisco, el tema ha sido la familia, las familias del mundo, bajo el lema: “Somos Familia. Cada hogar, escuela de Vida y de Amor”. Y este lema y lo que he escrito al respecto me permite saludarles a todos ustedes con esta reflexión en la que digo que las familias ‘nunca pasan de moda’, siempre son actuales, siempre son vitales y esenciales en la vida de las personas, sean cuales sean los tiempos y las culturas. Tantos estudios lo ponen en evidencia.

Yo también lo afirmo, haciendo alusión a la experiencia de cada uno de nosotros, cada uno de ustedes, quienes me leen. Hemos de reconocer que, más allá de los límites de nuestras propias familias, reales, ‘de carne y hueso’, nunca perfectas, sin embargo y por lo general nuestra familia ha sido lo más valioso que hemos tenido en la vida; ha sido lo que ha llevado a mucho de ustedes a formar su propia familia siguiendo su propia vocación laical. Ha sido verdadera cuna de vida donde nos hemos sentidos amados, cuidados, protegidos y acompañados hasta poder valernos por nosotros mismos en la vida.

Ha sido, y sigue siendo para muchos de nosotros, espacio de afecto en el que reponemos energías; espacio de vida que nos da serenidad y crea armonía personal.

Escribiendo la carta a la familia salesiana del mundo me ha llegado al corazón el poder profundizar en el hecho de que el mismo Hijo de Dios, Jesús de Nazaret, no sólo tuvo una madre elegida por Dios, sino una familia en la que ser amado y cuidado, una familia en la que fue viviendo y aprendiendo tantas cosas, como nos ocurre a nosotros. En definitiva ‘aprendió a ser hombre’.

Y pensaba en Don Bosco. Él mismo nos contó lo que supuso vivir sin padre desde los dos años, tener ciertamente una familia pero siendo huérfano, aunque con el don de una madre excepcional como fue Mamá Margarita. Pensaba en María Dominica Mazzarello (Maín), quien vivió un contexto religioso y campesino muy similar al de Don Bosco, pero diverso en cuanto que su infancia, adolescencia y juventud transcurrió siempre en su pueblo natal,  Mornese, y en el seno de una familia numerosa con la protección de una padre y madre.

Y podrían ser otras muchas las referencias a historias de vida y de familias.

Los viajes por el mundo me han ayudado a ver qué importante es y son las familias, en su diversidad cultural y étnica, pero en verdad esencial y fundamento de todas las sociedades, como primera y común escula de humanidad.

Ante esta consideración , les invito amigos lectores, al igual que lo ha hecho el Papa Francisco, a tomarnos muy en serio la valoración y cercanía a las familias, puesto que la familia es casa y hogar para cada hijo, cada hija. En ellas se aprende el valor fundamental del amor y el afecto que sostiene y que los padres ofrecen a sus hijos. Es en las familias donde se enseña y aprende el arte del diálogo, de la comunicación y la comprensión , en la convivencia diaria, con encuentros y desencuentros, como es la vida misma. Es también en la familia donde se hace experiencia de los límites, pero donde también los más preciosos y esenciales valores, tales como el amor, la fe, la libertad, el respeto, la justicia, el trabajo, la honestidad…, echan sus raíces en la vida de cada persona.

Incluso otras cosas que hoy están menos de moda, tiene su fuerte razón de ser y sentido en las familias. Debe ser la familia la que eduque en la sobriedad y la moderación; la familia la que enseñe que la palabra dada tiene un gran valor, y que comprometerse en algo o con alguien expresa fuertemente la calidad y dignidad de esa persona. Es la familia, o debería ser la familia, la que ofrezca el gran regalo de la transmisión de la fe.

Entonces, en respuesta a la fuerte llamada del Papa, ¿qué podríamos hacer en favor de las familias y  sus hijos e hijas, con quienes a diario nos encontramos en nuestras Presencias Educativas del mundo?

Se me ocurren cosas como éstas:

Apostemos decididamente por acompañar, en la medida en que nos necesiten y lo deseen, el camino que hacen muchas de las familias que nos son conocidas.
Ayudemos a las familias a educar y crecer desde el afecto y el corazón.
Seamos casa abierta donde sepan y sientan que siempre serán bien recibidos.
Acompañemos a los jóvenes que sueñas con un proyecto de vida en el matrimonio.
No tengamos miedo a ofrecer valores humanos, morales y espirituales a nuestros jóvenes y sus familias, puesto que seguramente lo desean y necesitan más de lo que pueden expresarlo.
Fomentemos en las familias de nuestros destinatarios el sentido de la alegría de Amar.
Ayudemos desde esta sensibilidad a erradicar toda discriminación de las niñas y mujeres allí donde nos encontramos.
Mantengamos siempre una actitud de empatía, de ser capaces de comprender las situaciones, a veces difíciles, que viven muchas familias que nos son cercanas.
Y volvamos decididamente, una y otra vez, al auténtico clima de familia en el Valdocco querido por Don Bosco.
Ojalá podamos ir haciendo realidad algunas de estas cosas y que nos ayude la Familia de Nazaret, tal como lo rezaba el Papa Francisco a pedir:

“Santa Familia de Nazaret, haz que todos nos demos cuenta del carácter sagrado e inviolable de la familia, de su belleza en el proyecto de Dios”.