Don Pascual Chávez: “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”

 Don Pascual

 

 

 

La página Web de los Antiguos Alumnos y Alumnas de los Salesianos Pamplona ha entrevistado  a don Pascual Chávez Villanueva, Rector Mayor emérito. Una extensa, profunda y  preciosa entrevista, donde nos habla de su vocación, de la familia, de los jóvenes, la iglesia, Familia Salesiana… Don Pascual nos ayuda por medio de sus respuestas a profundizar en estos temas que son parte de nuestra vida.

1. ¿Puede contarnos como sintió la llamada a la vida religiosa?

Fue fruto de la oración de mi madre que, habiéndose enfermado y muerto en poco tiempo, me comentó un día que ella siempre había pedido a Dios un hijo sacerdote. Yo en ese tiempo era alumno del Colegio Salesiano “México” de Saltillo, Coahuila, en el noreste del país, y aunque era muy feliz con el ambiente del colegio por la cercanía de los Salesianos, por las actividades que organizaban, por lo bien que me la pasaba, nunca me había sentido atraído a la vida religiosa o sacerdotal. Fue sólo en ese momento en el que, quizá movido por el Espíritu Santo, le respondí que yo era ese hijo que había pedido. Ella murió tres días después, el 5 de marzo de 1959. Y yo, el 9 de marzo, fiesta de Santo Domingo Savio en ese tiempo, fui a hablar con mi asistente al que le dije que quería ser Salesiano, sin contarle cómo y de dónde me había venido ese deseo. Así, al término del año escolar, entré al Aspirantado. Por ello estoy muy agradecido con mi madre que me hizo un triple regalo: la vida, la fe y la vocación.

2. ¿Como es un día en su vida?

Vivo actualmente en la Comunidad de los Postnovicios en San Tarsicio, junto a las Catacumbas de San Calixto en Roma. El lugar es precioso, un auténtico oasis por la belleza y por la quietud que reina, pero sobre todo un lugar lleno de recuerdos para mí, pues es la casa a la que llegué hace 40 años a estudiar Sagrada Escritura, y, sobre todo, porque está santificado por el testimonio y la sangre de los mártires de la primera iglesia en Roma.
Me levanto temprano, a las 5 am y, después del aseo matutino, voy a rezar a la capilla. En seguida concelebro la Eucaristía, a la que sigue la meditación de la comunidad. Desayuno ligero y hago una primera caminata de 3 kms, en media hora, al término de la cual trabajo en la oficina, que forma parte de mi habitación, hasta las 12.30 en que hago una segunda caminata de 3 kms y vuelvo a la oficina hasta el momento de la comida a las 13.45, cuando regresan de la Universidad los postnovicios que estudian filosofía y ciencias de la educación. Después de comida reposo un poco y vuelvo a trabajar hasta las 18 horas en que hago la tercera caminata de otros 3 kms. Vuelvo a la oficina y trabajo hasta las 19.20 en que voy a la capilla para la oración de la tarde y las buenas noches, seguidas de la cena. Veo el noticiero y me retiro. En general voy a dormir hacia las 22.30.

3. Acaba de terminar la primera parte del Sínodo sobre la Familia ¿Cómo cree que los Antiguos Alumnos  pueden trabajar en la construcción de la Familia  cristiana?

La familia, hoy más que nunca, tiene necesidad de los mayores cuidados, pues está seriamente amenazada por muchísimos factores culturales, sociales, económicos.
No es indiferente que Papa Francisco haya dedicado a la Familia tanto el primer sínodo extraordinario, apenas concluido, como el ordinario que se realizará el próximo año.
Pienso que los Antiguos Alumnos están llamados, en primer lugar, a seguir de cerca el desarrollo del magisterio de la Iglesia en relación al tema de la familia y, sobre todo, a buscar hacer de la familia lo que es su naturaleza y misión: ser cuna de la vida y del amor, célula de la sociedad, escuela de socialización e Iglesia doméstica.

Asegurar una atención especial a la familia en nuestro compromiso educativa y evangelizadora requiere, entre otras cosas:

Garantizar un especial compromiso de educar en el amor en el ámbito de la acción educativa salesiana y en el itinerario de educación en la fe propuesto a los jóvenes. Se trata de uno de los aspectos en que se manifiesta la incidencia de la fe en la vida o su irrelevancia práctica.

Acompañar y sostener a los padres en sus responsabilidades educativas. Implicarlos plenamente en la realización del Proyecto educativo-pastoral salesiano.
Reconocer la implicación de los seglares en la misión salesiana significa también reconocer el compromiso de los padres y el papel de las familias en nuestras presencias, y exige también intensificar la colaboración con la familia, como primera educación de sus hijos y de sus hijas. Por esto, es necesario valorizar la aportación insustituible de los padres y de las familias de los jóvenes, favoreciendo la constitución de comités y asociaciones que puedan garantizar y enriquecer con su participación la misión educativa de Don Bosco.

Promover y calificar el estilo salesiano de familia: en la propia familia, en la comunidad
salesiana, en la comunidad educativo-pastoral.
El espíritu salesiano de familia constituye una característica de nuestra espiritualidad (cfr.
Carta de Identidad de la Familia Salesiana) y se expresa

en la escucha incondicional del otro,
en la acogida gratuita de las personas,
en la presencia animadora del educador entre los jóvenes,
en el diálogo y en la comunicación interpersonal e institucional,
en la corresponsabilidad respecto de un proyecto educativo compartido.

Crecer en el espíritu y en la experiencia de Familia Salesiana al servicio del compromiso educativo y pastoral entre los jóvenes.

*    Algunas sugerencias prácticas

Promover entre los jóvenes adultos de nuestros ambientes (animadores, voluntarios, colaboradores jóvenes…) itinerarios concretos de formación, acompañamiento y discernimiento de la vocación al matrimonio cristiano. En este compromiso se tratará de suscitar la colaboración de parejas cristianas ya insertas en los grupos seglares de la Familia Salesiana.

Suscitar en nuestras presencias grupos, movimientos y asociaciones de parejas y de familias que las puedan ayudar a vivir y profundizar la propia vocación matrimonial y a asumir con empeño las propias responsabilidades educativas.
En la Familia Salesiana existen grupos de “Familias Don Bosco”, “Hogares Don Bosco”, promovidos y animados por los Salesianos Cooperadores; pero existen también otras asociaciones familiares como “Movimiento Familiar Cristiano”, “Encuentros Matrimoniales”, etc.

Apoyar a los padres de los muchachos/muchachas de nuestras obras en su responsabilidad educativa por medio de asociaciones de padres, escuelas de padres, etc., con una propuesta concreta y sistemática de formación y de participación en temáticas educativas.
Animar, preparar y acompañar a nuestros seglares para que promuevan y defiendan en la  sociedad los derechos de la familia, frente a leyes y situaciones que la perjudican.

4. ¿Cómo ve a los jóvenes respecto a la Iglesia?

Comienzo por reafirmar que, si es verdad que se puede encontrar a Cristo en cualquier lugar, su casa, el lugar donde habita, es la Iglesia, la comunidad de los creyentes, es decir, la comunidad de aquellos que Le confiesan como su Señor, la familia de sus discípulos misioneros, de aquellos que comparten con Él vida y misión.
Y bien, no hay duda de que debemos afanarnos en corregir la imagen deformada que puede existir de la Iglesia en muchos jóvenes. Algunos «hablan de ella con afecto, como si se tratara de la propia familia, más aún, de la propia madre. Saben que en ella y de ella han recibido la vida espiritual. También conocen sus límites, arrugas e incluso escándalos. Pero aparece como secundario en comparación con los bienes que aporta a la persona y a la humanidad en cuanto morada de Cristo y punto de irradiación de su luz: las energías de bien que se manifiestan en obras y personas, la experiencia de Dios movida por el Espíritu Santo que aparece en la santidad, la sabiduría que nos viene de la Palabra de Dios, el amor que une y crea solidaridad más allá de los confines nacionales y continentales, la perspectiva de la vida eterna.
Otros hablan de ella con distanciamiento, como si fuese una realidad que no les incumbe y de la que no se sienten parte. La juzgan desde el exterior. Cuando dicen ‘la Iglesia’, parecen referirse solamente a algunas de sus instituciones, a alguna formulación de la fe o a normas de moral con las que no congenian. Es la impresión que se saca de la lectura de algunos periódicos o de la visión que presentan algunos medios de comunicación. Debo decir, sin embargo, que se equivocan precisamente en aquello que constituye la Iglesia: su relación, más aún, su identificación con Cristo. Para muchos, esta es una verdad no conocida o prácticamente olvidada. No falta quien la interpreta como una pretensión de la Iglesia de monopolizar la figura de Cristo, controlar las interpretaciones y gestionar el patrimonio de imagen, de verdad, de fascinación que representa Cristo.
En cambio, para el creyente éste es el punto fundamental: la Iglesia es continuación, morada, presencia actual de Cristo, lugar donde Él dispensa la gracia, la verdad y la vida en el Espíritu. [...] Es justamente así. La Iglesia vive de la memoria de Jesús, medita repetidamente y estudia con todos los medios su palabra sacándole nuevos significados, vierte al rito su presencia en las celebraciones, trata de proyectar la luz que se derrama desde su misterio sobre los acontecimientos y sobre las concepciones de vida actuales y se compromete a llevar adelante la misión de Cristo en su totalidad: anuncio del Reino y transformación de las condiciones de vida menos humanas. Sobre todo, Jesús es su Cabeza que atrae a cada miembro, los une en un cuerpo visible e infunde energías en las comunidades.
Si ésta es la verdadera realidad de la Iglesia, nos incumbe la tarea de actuar de tal manera que los jóvenes la amen como madre de su fe, que les hace crecer como hijos de Dios, que les permite encontrar la vocación y misión, que los acompaña a lo largo del recorrido de la vida y que los espera para introducirlos en la casa del Padre. Esto es lo que Don Bosco supo realizar de modo incomparable en la educación y evangelización de sus muchachos en Valdocco. Veamos qué podemos hacer nosotros hoy en relación a los jóvenes que buscan a Cristo.

5. ¿Qué tipo de estrategia, cree usted, debe desarrollar la Iglesia para acercarse a los jóvenes?

Me parece que no hay ninguna estrategia que pueda superar el testimonio de Iglesia que Papa Francisco ha encarnado y está promoviendo. Con sus actitudes, su doctrina y sus acciones él está renovando en profundidad la Iglesia, tratando de iluminar las mentes, reavivando con fuego los corazones para fortalecer la voluntad de todos con la luz y la fuerza del Evangelio, de modo que todos los  cristianos sean testigos valientes, “discípulos misioneros de Cristo,” enviados al mundo, sin miedo, para servir a los pobres y marginados, y así transformar esta sociedad.
De hecho, desde su primer discurso a los cardenales electores, Francisco ha propuesto un modelo de la Iglesia en armonía con las grandes decisiones del Concilio Vaticano II,  en armonía con la nueva evangelización; bajo el influjo de la pastoral latinoamericana, desde Medellín con la opción por los pobres, hasta a Aparecida con la elección de una Iglesia formada por discípulos misioneros de Cristo, plenamente integrados en la vida social.
Lo primero que nos enseña Francisco es estar atentos a la realidad, con una sensibilidad pastoral exquisita, tratando de contemplar a Dios en todo y ver todo con la mirada de Dios. Una Iglesia al servicio del mundo. Una Iglesia libre de la espiritualidad mundana que lleva a la vanidad, a la arrogancia, al orgullo. Una iglesia libre del narcisismo teológico y de la tentación de encerrarse en su marco institucional, libre también del riesgo de la auto referencialidad, del aburguesamiento y el clericalismo.
Una Iglesia que sea verdaderamente el cuerpo de la Palabra hecha carne, privilegiando el cuidado de los pobres y marginados y excluidos; una Iglesia que no puede ser reducida a una pequeña capilla, pues está llamada a convertirse en un hogar para toda la humanidad; una Iglesia que siempre está en camino, que expresa su preferencia en salir al encuentro de los otros; una Iglesia que se siente bien en las fronteras y en el borde de la sociedad.
Esto no quiere decir que la Iglesia debe ser proselitista pretendiendo hacer hijos suyos a todos los hombres y mujeres del mundo, sino evangelizadora, portadora de la buena noticia del amor y de la misericordia de Dios. Una Iglesia que sea un lugar abierto donde todo el mundo puede encontrarse y reconocerse porque en ella hay lugar para el diálogo, para la diversidad, para la acogida. No se debe forzar al mundo a entrar en la Iglesia; más bien es la Iglesia que debe aceptar el mundo como este es.
El sueño de Papa Francisco es una Iglesia que sale a la calle para evangelizar, para tocar los corazones de la gente; una Iglesia lista para servir, que tiene como objetivo alcanzar no sólo las periferias geográficas, sino las existenciales; una Iglesia pobre, que privilegia a los pobres y les da voz, que ve en los ancianos, enfermos o discapacitados las “llagas de Cristo”; una Iglesia que se compromete a superar la terrible cultura de la indiferencia en la que vivimos y que conduce a la violencia; una Iglesia que da una atención adecuada y la debida importancia de las mujeres, tanto en la sociedad como dentro de sus instituciones.
Hablando a los jóvenes, Francisco los invita a jugarse la vida, a invertir sus energías en causas que valgan la pena, a dar la vida por las cosas que la hacen digna de ser vivida, especialmente Jesucristo y el servicio a los pobres, sin perder nunca la esperanza y la alegría y sin ceder ante las promesas de un paraíso de felicidad barata.
La Iglesia tiene necesidad de recuperar vitalidad, encanto, visibilidad y credibilidad para seguir atrayendo a sí a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo la generación más joven. Esto será posible si todos nos empeñamos en hacer que la Iglesia sea una madre misericordiosa, llena de ternura y de amor, llena de dulzura y humildad.

6. ¿Cómo podemos llevar el mensaje de Cristo a nuestra sociedad?

Exactamente en la forma en que lo está proponiendo Papa Francisco. Hay que tener el entusiasmo y la audacia para llevar el evangelio de Cristo a la Sociedad, un mensaje destinado a llenar de alegría la vida de los que lo acogen, como lo presenta espléndidamente la Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio”, que invito a todos a leer, estudiar y hacer vida.

7. Don Bosco se decía que era el Signo y portador del amor de Dios a los jóvenes  ¿Cómo cree que se puede hacer vida hoy esta afirmación?

La misión salesiana consiste precisamente en ello, hacer que los jóvenes se sientan que son amados, que son el centro de nuestras actividades y estructuras. Esto es posible en la medida en que nos colocamos en medio de ellos, como compañeros de camino. El rostro del amor, lo que lo hace visible y creíble, es la bondad, la amabilidad. Es así como se logra el milagro de abrir el corazón de una persona. Y cuando esto sucede, se crea una confianza que hace posible la comunicación de valores, sentimientos e ideales a los que ordinariamente el joven se muestra renuente.
La misión se concreta, además de volver a estar en medio de los jóvenes, en la oferta de una propuesta educativa integral que los ayude a desarrollar todos sus talentos y dimensiones de modo que puedan convertirse en ‘honestos ciudadanos y buenos cristianos’. Esto significa acompañarles en el delicado proceso de aprender a vivir, a convivir, a buscar la verdad y a ser felices. No hay que olvidar que el don más precioso que podemos ofrecerles a los jóvenes es el don de la educación.
Educar es ayudar a cada uno a ser plenamente persona a través del despertar de la conciencia, el desarrollo de la inteligencia y la comprensión del propio destino. “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”.

9. ¿Qué retos de futuro piensa que debe afrontar la Familia Salesiana?

La Familia Salesiana en estos últimos años ha crecido en número de grupos que la forman, pero, sobre todo, en identidad, en sentido de pertenencia y en mayor corresponsabilidad del carisma de Don Bosco.
Tiene siempre delante de sí el imperativo de pasar de la concordia, que significa quererse bien, a la sinergia, que significa convencerse de la necesidad de tener miras comunes hasta llegar a compartir proyectos sobre el territorio en que opera.
Más en concreto, debe estar unida en:
la defensa de la vida, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, en el sentido y calidad de la vida;
el cuidado de la familia, vista según el proyecto original de Dios, manifestado en la naturaleza humana, y no sólo como una forma cultural de ser;
la promoción de la educación, convencidos de que es el don mejor que podemos ofrecer a los jóvenes, a la Iglesia y a la Sociedad;
el compromiso en la nueva evangelización, que nos vea decididamente empeñados en hacer realidad el proyecto de la Evangelii Gaudium;
la creación de una cultura vocacional, que ayude a los jóvenes a entender que la vida es vocación y, por lo tanto, a madurar proyectos de vida en la diversidad de estados.

10.  ¿Qué supone para la iglesia la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco?

Don Bosco no pertenece a la Congregación y a la Familia Salesiana, pues es un patrimonio de la Iglesia y de la misma sociedad.
Por eso no tiene que maravillarnos que en todas partes las celebraciones del bicentenario tengan un grande respaldo de parte de las autoridades civiles y religiosas.
De todos modos, lo importante no es celebrar lo que se ha hecho en 200 años, pues no tenemos sólo una página de oro para contar, sino todavía muchas páginas de oro para escribir.
Todo esto será posible si hacemos nuestras las grandes inspiraciones, motivaciones y opciones de Don Bosco, que quisiera sintetizar en cinco:
Creer en los jóvenes, como él creyó en ellos, sobre todo ahora en que son reducidos a ser meros consumidores y espectadores, en lugar de ser protagonistas y agentes de cambio de la sociedad y de la Iglesia.

Apostar por la educación, pues todo se juega en la calidad humana, profesional, espiritual y social de los nuevos hombres y mujeres, sobre todo ahora que enfrentamos una crisis cultural gigantesca.
Promover el sistema preventivo, convencidos de que es preferible que los jóvenes puedan explotar todas sus energías de bien y sus capacidades y evitar, en cambio, que caigan en toda suerte de experiencias negativas.
Hacer de la Familia Salesiana y de los Amigos de Don Bosco un inmenso movimiento de personas que compartan su pasión por la salvación de los jóvenes a través de la educación y la evangelización.
Crear sinergia con todas las instituciones que, como nosotros, tienen como campo de acción los jóvenes y la educación y están igualmente comprometidas en la transformación de la sociedad.

 11. Haciendo un ejercicio de imaginación ¿Qué piensa que les diría Don Bosco a los Antiguos alumnos salesianos en el siglo XXI?
En virtud de la educación recibida, y como rama de la Familia Salesiana, la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco, según yo, está llamada a:
- Contribuir a la misión educativa de la Congregación y en los ambientes en que están insertas las obras, siempre con el estilo laical salesiano, que la caracteriza;
- Comprometerse en la promoción humana, en la construcción de la paz y de la justicia;
- Promover el respeto por los derechos humanos y la solidaridad, la tolerancia y el diálogo intercultural;
- Presentar una corriente de opinión en el diálogo con la realidad sociocultural valorizando los procesos de la comunicación social;
- Cuidar la integración, la formación y el compromiso apostólico de los centros locales, que son el elemento básico de las Federaciones;
- Colaborar con otras agencias de bien y trabajar en red con los organismos civiles y eclesiales;
- Cuidar las relaciones con las asociaciones de laicos y con toda la Familia Salesiana.
De hecho:
a) El Antiguo Alumno cristiano vive en serio las exigencias del bautismo y de la confirmación, destacando la espiritualidad típica de Don Bosco expresada en un estilo de vida apostólico que deriva del hecho de ser discípulo de Cristo.
b) La Asociación de los Antiguos Alumnos participar en la misión de Don Bosco y de la Familia Salesiana de varias maneras:
• valorando y cuidando de la familia,
• asumiendo con empeño la educación de la juventud,
• promoviendo los valores inherentes a la persona humana y el respeto por la dignidad del hombre,
• acrecentando la comunión activa con toda la Familia Salesiana,
• cuidando a los estudiantes al final del programa de formación,
• asegurando la formación permanente de los miembros.
c) Además, el Antiguo Alumno de Don Bosco, cristiano o de cualquier otra religión, está llamado a expresar y desarrollar hoy en día las semillas de la “educación recibida”, esto es, a realizar la misión con competencia profesional, con conciencia moral, con responsabilidad social, no pensando sólo en el éxito personal, sino en el bien común.
d) En el compromiso social, político y económico es necesario tener a pecho y defender a toda costa los valores, en especial la vida, la libertad y la verdad.
Si toda la educación salesiana está orientada a formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, esto significa que en este binomio se encuentra la identidad y la misión de los Antiguos Alumnos de Don Bosco.

Entrevista: Alberto López Escuer

Tema de formación inspectorial

Habitacion

El Señor nos ha dado a Don Bosco como padre y maestro. Lo estudiamos e imitamos admirando en él una espléndida armonía entre naturaleza y gracia. Profundamente humano y rico en las virtudes de su pueblo, estaba abierto a las realidades terrenas; profundamente hombre de Dios y lleno de los dones del Espíritu Santo, vivía como si viera al Invisible Ambos aspectos se fusionaron en un proyecto de vida fuertemente unitario: el servicio a los jóvenes. Lo realizó con firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón generoso: No dio paso, ni pronunció palabra, ni acometió empresa que no tuviera por objeto la salvación de la juventud. Lo único que realmente le interesó fueron las almas (Const. 21).

Para la reflexión disponemos de tres documentos:

 

Maite Dominguez.

Vocal inspectorial de Formación

Formación desde la Pastoral Familiar

Past_fam_logo

Los vocales de Pastoral Familiar a nivel provincial Dolores Barrio y Jordi Aubeso nos envían desde Burgos tres documentos para trabajar en los grupos.

El primero nos anima a romper con el individualismo al que nos arrastra la sociedad y nuestro ritmo de vida. podeis acceder a él haciendo clic en Tema1_ Pastoral familiar_Romper con el Individualismo.

El segundo nos muestra 6 experiencias de vida y nos anima a reflexionar sobre nuestra vida a partir de la de ellos, podeis acceder a él haciendo clic en Tema2_ Pastoral familiar_Experiencias de vida.

El tercero y último de los temas nos ha sido enviado desde Hogares Don Bosco y se titula “Ayudar a los hijos en los momentos de crisis”, vamos que nos viene ni al pelo. Podeis acceder a él haciendo clic en Tema3_ Pastoral familiar_Ayudar a los hijos en los momentos de crisis.

Nos indica Dolo acerca de este último tema que “Quizás no dé tiempo a tratarlo en los grupos, pero -especialmente para los que tenemos hijos- es un tema muy interesante aunque sea para la lectura”.

Muchas gracias por estos materiales y os animamos a seguir enviándolos documentos que nos sirvan para reflexinar y mejorar dia a dia.

Un abrazo,

Juanjo. Vocal provincial de Información.

El encuentro con Jesus

 

sanando-a-un-ciego
Muchos se encontraron con Jesús  y no quedaron indiferentes ante ese encuentro podemos recordar el de la Samaritana o el de Zaqueo.
Eran encuentros que transmitían vida y donde Jesús acogía hablaba y en algunos casos curaba.
Nos centraremos ahora en el encuentro con el ciego de Betsaida, estamos de nuevo ante un encuentro que va cambiar la vida en este caso del ciego que recupera la vista.
Llama la atención de la fe que tienen los que acompañan a este ciego para que lo toque Jesús para ser curado.
Una cura que le permite al ciego ver lo que hay a su alrededor el contacto con Jesús ha sido curativo. Ha vuelto a ver puede volver a disfrutar de la luz ha salido del mundo de las tinieblas de la oscuridad se abre un mundo nuevo lleno de luz y de posibilidades nuevas.
Pero vayamos mas halla de la curación física tan bien se puede ver con los ojos de la fe y apliquémoslo a nosotros mismos cuantas veces vamos ciegos por la vida, vivimos en la oscuridad y no nos damos cuento o nos queremos dar.
Tal vez necesitemos tener un encuentro con Jesús por medio de los sacramentos, la oración, por un acontecimiento, la palabra de un hermano…hay muchos medios de encontrarse con Jesús.
Un encuentro que nos saque de la ceguera en la que estamos sumidos, un encuentro que nos transmite la Buena Nueva que nos hace ver las cosas de otro modo, no encerrándonos en nosotros mismos sino que nos permite abrirnos a los demás.
Que en un principio nos ayude a vislumbrar y que posteriormente la luz se abra paso.
Jesús nos ayuda a ello nos acompaña esta junto a nosotros y nos hace recobrar la vista cuando lo necesitamos.
Como el ciego de Betsaida tenemos que acercarnos con fe y nuestra mirada después será nueva.

 

 

PARA LA REFLEXIÓN

Marcos 8, 22-26

Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» Él, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan» Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».

 
¿Ves algo? Cristo en este pasaje nos hace esta pregunta.

¿Podremos responderle que sí vemos? Impresiona que Dios mismo esté preguntando de esta forma. Pero ¿qué es lo que quiere que vea? ¿Cómo tengo que verlo?

Jesús nos pregunta si vemos con los ojos de la fe, es decir: que si en todo lo que hacemos está detrás la mano de Dios. Esta es la visión que Él quiere que tengamos en todas nuestras actividades, no quedarnos solamente con el ver cosas borrosas: “…veo a los hombres como árboles…”, más bien hay que procurar que nuestros ojos estén limpios.

¿Qué es lo que no nos deja ver bien? Las preocupaciones de la vida, los problemas que agrandamos, el querer estar a la moda, buscar tener por tener, o por envidia… Por eso limpiemos nuestra vista, quitando lo que más nos estorbe para mirar con claridad la mano de Dios en nuestra vida, haciendo lo contrario a lo que nos aparta de tan digna visión.

 

Alberto López Escuer

 

Hablar de Dios en nuestro tiempo

 

(VIS).- “¿Cómo hablar de Dios en nuestro tiempo? ¿Cómo comunicar el Evangelio para abrir caminos a su verdad salvadora?”. Estos han sido los interrogantes a los que el Santo Padre ha querido responder con la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que ha tenido lugar en el Aula Pablo VI.

“En Jesús de Nazaret- ha dicho el Papa- encontramos el rostro de Dios que ha bajado de su Cielo, para sumergirse en el mundo de los hombres y enseñarnos el “arte de vivir”, el camino de la felicidad, para liberarnos del pecado y hacernos plenamente Hijos de Dios”.

“Hablar de Dios -ha proseguido- significa, ante todo, tener claro lo que debemos transmitir a los hombres y mujeres de nuestra época: Dios ha hablado con nosotros,(…) no un Dios abstracto, una hipótesis, sino un Dios concreto, un Dios que existe, que ha entrado en la historia y está presente en la historia; el Dios de Jesucristo (…) como respuesta a la pregunta fundamental de por qué y cómo vivir. Por eso hablar de Dios requiere un continuo crecimiento en la fe, una familiaridad con Jesús y su Evangelio, un profundo conocimiento de Dios y una fuerte pasión por su proyecto de salvación, sin ceder a la tentación del éxito (…) sin temor a la humildad de los pequeños pasos y confiando en la levadura que entra en la masa y hace que crezca lentamente. Al hablar de Dios, en la obra de la evangelización, bajo la guía del Espíritu Santo, necesitamos recuperar la simplicidad, regresar a lo esencial del anuncio: la Buena Nueva del Dios concreto, que se interesa por nosotros, del Dios-amor que se acerca a nosotros en Jesucristo, hasta la Cruz ,y que en la Resurrección nos da esperanza y nos abre una vida que no tiene fin, la vida eterna”.

El Papa ha recordado que para San Pablo, comunicar la fe “no significa manifestar el propio yo sino decir abierta y públicamente lo que ha visto y sentido en el encuentro con Cristo, lo que ha experimentado en su vida ya transformada por ese encuentro. El Apóstol no se contenta de proclamar con las palabras, sino que implica toda su existencia en la gran obra de la fe(…) Para hablar de Dios, hay que dejarle sitio, con la confianza de que es Él quien actúa en nuestra debilidad: dejarle espacio sin miedo, con sencillez y alegría, con la profunda convicción de que cuanto más el centro sea Él y no nosotros, más será fructífera nuestra comunicación (…) Y esto es válido también para las comunidades cristianas que están llamadas a mostrar la acción transformadora de la gracia de Dios, superando individualismos, cierres, egoísmos, indiferencia y viviendo en las relaciones diarias el amor de Dios. Tenemos que ponernos en marcha para ser siempre y realmente anunciadores de Cristo y no de nosotros mismos”.

En este punto , ha proseguido, debemos preguntarnos “cómo comunicaba Jesús. Jesús (…) habla de su Padre – Abba lo llama – y del Reino de Dios, con los ojos llenos de compasión por los sufrimientos y las dificultades de la existencia humana. En los evangelios vemos cómo se interesa por todas las situaciones humanas que encuentra, se sumerge en la realidad de los hombres y mujeres de su tiempo, con una plena confianza en la ayuda del Padre(…) En Él, anuncio y vida están entrelazados: Jesús actúa y enseña, siempre a partir de una relación profunda con Dios Padre. Esta forma se convierte en una indicación fundamental para los cristianos: nuestro modo de vivir en la fe y en la caridad se transforma en un hablar de Dios hoy, porque demuestra, con una existencia vivida en Cristo, la credibilidad y el realismo de lo que decimos con palabras. Tenemos que prestar atención a interpretar los signos de los tiempos en nuestra época, a individuar el potencial, los deseos y los obstáculos de la cultura contemporánea; en particular el deseo de autenticidad, el anhelo de trascendencia, la sensibilidad por la salvaguardia de la creación, y comunicar sin temor la respuesta que ofrece la fe en Dios”.

“Hablar de Dios significa, por lo tanto, hacer entender con nuestras palabras y nuestras vidas que Dios no es un competidor de nuestra existencia, sino, al contrario el verdadero garante, el garante de la grandeza de la persona humana. Así que volvemos al principio: hablar de Dios es comunicar, con la fuerza y la sencillez, con la palabra y la vida, lo que es esencial: el Dios de Jesucristo, ese Dios que nos ha mostrado un amor tan grande como para encarnarse, para morir y resucitar por nosotros; ese Dios que nos invita a seguirlo y dejarnos transformar por su amor inmenso para renovar nuestra vida y nuestras relaciones; el Dios que nos ha dado a la Iglesia, para caminar juntos y, a través de la Palabra y los Sacramentos, renovar toda la ciudad de los hombres para que pueda llegar a ser la Ciudad de Dios”, ha concluido el Santo Padre.

El encuentro con Jesus

 
Muchos se encontraron con Jesús  y no quedaron indiferentes ante ese encuentro podemos recordar el de la Samaritana o el de Zaqueo.
Eran encuentros que transmitían vida y donde Jesús acogía hablaba y en algunos casos curaba.
Nos centraremos ahora en el encuentro con el ciego de Betsaida, estamos de nuevo ante un encuentro que va cambiar la vida en este caso del ciego que recupera la vista.
Llama la atención de la fe que tienen los que acompañan a este ciego para que lo toque Jesús para ser curado.
Una cura que le permite al ciego ver lo que hay a su alrededor el contacto con Jesús ha sido curativo. Ha vuelto a ver puede volver a disfrutar de la luz ha salido del mundo de las tinieblas de la oscuridad se abre un mundo nuevo lleno de luz y de posibilidades nuevas.
Pero vayamos mas halla de la curación física tan bien se puede ver con los ojos de la fe y apliquémoslo a nosotros mismos cuantas veces vamos ciegos por la vida, vivimos en la oscuridad y no nos damos cuento o nos queremos dar.
Tal vez necesitemos tener un encuentro con Jesús por medio de los sacramentos, la oración, por un acontecimiento, la palabra de un hermano…hay muchos medios de encontrarse con Jesús.
Un encuentro que nos saque de la ceguera en la que estamos sumidos, un encuentro que nos transmite la Buena Nueva que nos hace ver las cosas de otro modo, no encerrándonos en nosotros mismos sino que nos permite abrirnos a los demás.
Que en un principio nos ayude a vislumbrar y que posteriormente la luz se abra paso.
Jesús nos ayuda a ello nos acompaña esta junto a nosotros y nos hace recobrar la vista cuando lo necesitamos.
Como el ciego de Betsaida tenemos que acercarnos con fe y nuestra mirada después será nueva.

 

 
PARA LA REFLEXÓN

Marcos 8, 22-26

Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» Él, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan» Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».
Reflexión
¿Ves algo? Cristo en este pasaje nos hace esta pregunta.

¿Podremos responderle que sí vemos? Impresiona que Dios mismo esté preguntando de esta forma. Pero ¿qué es lo que quiere que vea? ¿Cómo tengo que verlo?

Jesús nos pregunta si vemos con los ojos de la fe, es decir: que si en todo lo que hacemos está detrás la mano de Dios. Esta es la visión que Él quiere que tengamos en todas nuestras actividades, no quedarnos solamente con el ver cosas borrosas: “…veo a los hombres como árboles…”, más bien hay que procurar que nuestros ojos estén limpios.

¿Qué es lo que no nos deja ver bien? Las preocupaciones de la vida, los problemas que agrandamos, el querer estar a la moda, buscar tener por tener, o por envidia… Por eso limpiemos nuestra vista, quitando lo que más nos estorbe para mirar con claridad la mano de Dios en nuestra vida, haciendo lo contrario a lo que nos aparta de tan digna visión.

Alberto López Escuer

Copyng Beethoven

 

 

Esta película nos recrea los últimos años de la vida de Beethoven mientras esta creando La novena sinfonía y esta historia se asienta en la relación que tuvo con su ayudante Anna Holtz, personaje ficticio pero que nos ayuda a acercarnos a la personalidad difícil de este gran compositor.

Y nos acerca a Bethoven con una película llena de momentos geniales y de gran factura, una película que catalogaría de soberbia y de espectacular en algunas de sus escenas y que es un placer verla pues no todos los días se ve una película de tan bella factura como la de Copyng Beethoven.
Beethoven es interpretado por Ed Harris que realiza una interpretación soberbia y llena de matices y nos da una idea de la difícil personalidad que tenia Beethoven y de porque le llamaban la bestia  nada nuevo en este genial actor pues nos tiene muy acostumbrados a verle realizar grandes interpretaciones, no menos brillante es la actuación de  Diane Kruger interpretando a Anna Holtz la joven ayudante de Beethoven que pese a su aspecto frágil consigue conectar con el compositor pese a las dificultades iniciales..
La directora de esta película es Agnieszka Holland  y consigue hilvanar una película brillante sacando lo mejor de cada actor, una película soberbia que tiene su punto álgido cuando Beethoven estrena La novena sinfonía y dirige el mismo la orquesta pero el genial compositor es sordo y necesita de la ayuda de Anna que unos metros mas adelante le va marcando las pautas y dándole las entradas oportunas, cuando suena  El himno a la alegría es un momento apoteósico y conmovedor un escena magistral como toda la película.
Agnieszka Holland  consigue retratar de una manera brillante la poliédrica personalidad de Beethoven una persona de difícil trato y que solo Anna es capaz de poder llegar a comprender pero no sin dificultades, es una película bella en todos los sentidos y que consigue llegar al espectador es arte en estado puro y donde se dan todos los componentes para que sea una obra maestra, buena dirección, buen guión y unas interpretaciones magistrales. Una película que vale la pena ver y que se disfruta haciéndolo pues motivos le sobran para ello.

Alberto López Escuer

El hombre es un buscador de lo absoluto

 

 (VIS).- En la audiencia general de los miércoles Benedicto XVI, continuando la catequesis sobre la fe católica, se centró hoy en “un aspecto fascinante de la experiencia humana y cristiana: el hombre lleva en sí un misterioso deseo de Dios”.

 

 

Esta afirmación, dijo el Papa, “puede parecer una provocación en el ámbito de la cultura occidental secularizada. Muchos nuestros contemporáneos podrían objetar que no sienten en ningún modo este deseo de Dios. Para amplios sectores de la sociedad, El ya no es el esperado, el deseado, sino más bien una realidad que deja indiferentes, ante la cual ni siquiera hay que hacer el esfuerzo de pronunciarse”.

“En realidad, lo que hemos definido como ‘deseo de Dios’ no ha desaparecido totalmente, y se asoma todavía hoy, en muchos modos, al corazón del hombre. El deseo humano tiende siempre a determinados bienes concretos, que frecuentemente no son nada espirituales, y sin embargo se sitúa ante la pregunta sobre qué cosa es verdaderamente ‘el’ bien, y por tanto, se tiene que confrontar con algo que es otro de sí, que el hombre no puede construir, pero que es llamado a reconocer”, afirmó el Santo Padre, que se preguntó: “¿qué es lo que puede verdaderamente saciar el deseo del hombre?”

“En mi primera encíclica, Deus caritas est, he intentado analizar cómo este dinamismo se realiza en la experiencia del amor humano, experiencia que en nuestra época es más fácilmente percibida como momento de éxtasis, de salida de sí, como lugar en el que el hombre advierte que lo atraviesa un deseo que lo supera. A través del amor, el hombre y la mujer experimentan de un modo nuevo, el uno gracias al otro, la grandeza y la belleza de la vida y de lo real. Si esto que experimento no es una simple ilusión, si verdaderamente quiero el bien del otro como también vía al mio bien, entonces tengo que estar dispuesto a des-centrarme, a ponerme a su servicio, hasta la renuncia a mi mismo. La respuesta a la pregunta sobre el sentido de la experiencia del amor pasa pues a través de la purificación y la curación del querer, exigida por el bien mismo que se quiere para el otro”.

Hay que, prosiguió Benedicto XVI, “ejercitarse, entrenarse, corregirse, para que ese bien pueda verdaderamente ser querido”, pero ni siquiera la persona amada “es capaz de saciar el dese que vive en el corazón del hombre, es más, cuanto más autentico es el amor hacia el otro, tanto en mayor grado este deja abierto el interrogante sobre su origen y su destino, sobre la posibilidad que tiene de durar para siempre”.

“También se podrían hacer consideraciones análogas a propósito de otras experiencias humanas, como la amistad, la experiencia de la belleza, el amor por el conocimiento. Todo buen experimentado por el hombre se extiende hacia el misterio que envuelve al mismo hombre; todo deseo que se asoma al corazón humano se hace eco de un deseo fundamental que no se sacia nunca plenamente”.

Por esto, dijo el pontífice, “el hombre conoce bien lo que no lo sacia, pero no puede imaginar o definir lo que le haría experimentar aquella felicidad cuya nostalgia lleva en en el corazón. No se puede conocer a Dios solo a través de del deseo del hombre. Desde este punto de vista el misterio resta: el hombre es un buscador del Absoluto, un buscador que camina con pasos breves e inciertos”.

También en nuestra época, aparentemente tan refractaria a la dimensión trascendente, “es posible abrir un camino hacia el auténtico sentido religioso de la vida, que muestra cómo el don d ella fe no es absurdo, no es irracional”, afirmo Benedicto XVI que propuso “una pedagogía del deseo (…) que comprende al menos dos aspectos: en primer lugar, aprender o re-aprender el gusto por las auténticas alegrías de la vida. No todas las satisfacciones producen en nosotros el mismo efecto: algunas dejan una traza positiva, son capaces de pacificar el ánimo, nos hacen más activos y generosos. Otras, en cambio, después d ella luz inicial parecen decepcionar las expectativas que habían suscitado y pueden dejar detrás de sí amargura, insatisfacción o un sentido de vacío”.

El segundo aspecto de la pedagogía del deseo es “no contentarse nunca de lo que se ha ya alcanzado. Precisamente porque las alegrías verdaderas son capaces de liberar en nosotros la sana inquietud que lleva a ser más exigentes -querer un bien más alto, más profundo- y a la vez, sentir siempre con mayor claridad que nada finito puede colmar nuestro corazón. Aprenderemos a tender, desarmados, hacia el bien que no podemos construir o conseguir con nuestras fuerzas, a no dejarnos desanimar por el cansancio o los obstáculos que vienen de nuestro pecado”.

Por último el Santo Padre dijo que “el dinamismo del deseo está siempre abierto a la redención. También cuando este se adentra por caminos desviados, cuando persigue paraísos artificiales y parece perder la capacidad de anhelar el verdadero bien. También en el abismo del pecado no se apaga en el hombre aquella chispa que le permite reconocer el verdadero bien, saborearlo, y empezar así un recorrido de ascensión en el que Dios, con el don de su gracia, no le hace faltar nunca su ayuda.”

“No se trata de sofocar el deseo que está en el corazón del hombre, sino de liberarlo, para que pueda alcanzar su verdadera altura. Cuando en el deseo se abre la ventana hacia Dios, esto es ya una señal de la presencia de la fe en el ánimo, fe que es una gracia de Dios”, concluyó Benedicto XVI.

Tu eres mi Dios, te doy gracias

 


Os recomiendo estas lecturas
- Mc 12, 38 – 44
- Salmo 117, 28

Una “viuda pobre” se acerca a uno de los grandes cepillos del templo.
No puede ofrecer grandes cantidades. Casi avergonzada, deposita “dos monedas de cobre de muy poco valor”.
Nadie se ha fijado, pero su gesto no pasa inadvertido para Jesús, que llama a sus discípulos para que aprendan algo que sólo se puede aprender de los pobres: dar algo más que las sobras: “Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que nadie… pues todos han dado lo que les sobra, pero ella ha dado todo lo que tenía para su sustento”

Leyendo esto me hago varias preguntas:
¿Somos generosos? ¿Qué es lo que damos?

Y estas lecturas me mueven algo en mi interior y me recuerdan a alguien que como la viuda fue capaz de darlo todo.
Estaba en sus últimos días y nos dio todo lo que en ese momento tenía: Su amor, su cariño, su serenidad, su imagen de Dios…
Todo esto que nos ha dado , ahora nos interpela y nos empuja a darlo todo, como ella.
¡Quién sabe! A lo mejor así, mi corazón herido encuentre esa fuerza, o al menos se sienta reconfortado.

Ahora sólo puedo dar gracias, por haberla conocido y por seguir descubriendo cada día su grandeza. 

SALMO 117
Himno de acción de gracias después de la victoria
 [¡Aleluya!]
1Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
2Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
3Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
4Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
5En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
6El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
7El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
8Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
9mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.
10Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
11me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
12me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
13Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
14el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
15Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
16la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa».
17No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
18Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
19Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
20- Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
21- Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
22La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
23Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
24Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
25Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
26- Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
27el Señor es Dios, él nos ilumina.
- Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
28Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
29Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

 
Ana López Arias

De dioses y hombres

 

Sinopsis:
Un monasterio en las montañas del Magreb en los años noventa. Ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con la población musulmana.

Un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros y el pánico se apodera de la región. El ejército ofrece protección a los monjes, pero estos la rechazan. ¿Qué deben hacer? ¿Irse, quedarse? A pesar de la creciente amenaza, empiezan a darse cuenta de que no tienen elección y deben quedarse, pase lo que pase. La película se basa a grandes rasgos en la vida de los monjes cistercienses del Tibhirine, en Argelia, desde el año 1993 hasta su secuestro en 1996.

Comentario:
Una  película esta la De Dioses y hombres que una vez vista no te deja indiferente, muy bien dirigida y con unas soberbias interpretaciones nos cuenta la historia de una  comunidad cisterciense, que se ve abocada a tomar una grave decisión o quedarse o macharse a Francia su país natal, ante el cariz que esta tomando la situación en Argelia donde sus vidas correr serio peligro. Un disyuntiva que se va desgranando durante todo el film  donde se ven también la gran labor que hace esa  comunidad en el pueblo donde esta – en su mayoría musulmán-  y  lo integrados que están en él. Por eso la disyuntiva  de irse o quedarse es difícil, los religiosos muestran sus dudas mas vitales antes de tomar una decisión y viven su particular Getsemani lleno de dolor y entrega a la voluntad del Padre  y su decisión solo se puede entender si se hace en clave de amor. En definitiva una buena película muy recomendable de ver. Y no debemos olvidar que esta basada en hechos reales. Ha obtenido el gran premio del Jurando del Festival de Cannes 2010.

Alberto López Escuer