Adviento en Mornese

 

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Reproducimos la charla que la salesiana Teresa Peris dio el pasado 14 de diciembre en el Centro Local de Pamplona 

1873 La primera misa del gallo en el colegio

La víspera de Navidad -en una carta escrita por Don Rúa, firmada por Don Bosco y acompañada de la aprobación de monseñor Sciandra- Don Pestarino recibe el permiso de celebrar las tres misas de Nochebuena. ¡Imposible explicar la alegría de la comunidad! Casi todas, desde niñas, han asistido a la alegre celebración anual, en la propia parroquia; y ya pensaban, con pena, que se verían privadas de ello este año, como el pasado…  (Cronhª 2, pp 46-47)

 

1874                (Al comenzar el año eran: 13 profesas, 8 novicias, 8 postulantes y 17 educandas)

Novena y fiesta de la Inmaculada

La Madre recuerda a las Hermanas que puesto que la Virgen es la verdadera Superiora de la casa hay que prepararse a festejarla en su primer privilegio de un modo digno de tan excelsa grandeza. Su amor a la Inmaculada sabe elevar a las Hermanas y a las niñas, completando la obra del Director, que enciende en santos propósitos los corazones de todas.

La fiesta externa será trasladada para esperar a Don Cagliero, que llegará para las próximas vesticiones. Con su llegada -10 de diciembre- comienza el triduo predicado. Dirigiéndose más particularmente a las Hermanas, el Director General desarrolla estos tres puntos: hacer, sufrir, callar. […]

El Director General realiza la función de la Vestición religiosa de siete novicias: entre estas está Catalina Daghero. (Será la 1ª Sucesora de Madre Mazzarello). […]

El Director General se va; sus preciosos consejos: hacer, sufrir, callar, escritos en murales, colgados acá y allá en los dormitorios, son un continuo recuerdo de los propósitos hechos durante estos días.

Novena y fiesta de Navidad

También la novena de Navidad se distingue por un aumento de fervor: Hermanas y niñas preparan con florecillas espirituales la cuna que deberá recibir al Niño Jesús en la santa noche, y la espera de todas está animada de santo afecto. […] En la breve plática de la noche de cada día de la novena, el Director dice: «Si la Virgen es la superiora de la casa, Jesús es el director. Dejémonos pues dirigir por él: dejemos que nos forme en la sencillez de los pastores y en la inocencia de los niños. ¿No es de ellos el reino de los cielos? Y como para ello necesita ser dueño absoluto de nuestro corazón, amemos a Jesús.»                                        (Cronhª 2, pp 96-98)

 

1875    Fiesta de la Inmaculada.

La fiesta de la Inmaculada se solemniza también este año con profesiones y vesticiones: pero será trasladada. El Director comienza el 9 de diciembre los Ejercicios Espirituales que servirán de preparación inmediata a las nuevas religiosas. El fuego de su palabra es tan comunicativo que las Hermanas, las postulantes, y hasta las educandas, esperan la función de clausura con santa impaciencia. […]

Don Rúa, en nombre de Don Bosco, asistido por el Director, preside la función para quince vesticiones, entre las cuales se halla una de las primeras educandas del colegio, Juana Borgna, y las seis profesiones trienales entre las que se cuenta Sor Rosalía Pestarino.

Después de hablar de la Inmaculada, Don Rúa termina recomendando a las Hermanas que sean las vírgenes prudentes que salen a cada hora al encuentro del celestial esposo mediante el cumplimiento exacto y amoroso de todos sus deberes, el desprendimiento del mundo, y el pensamiento de la muerte, como día de entrada en la celeste eternidad. (Cronhª 2, pp 131-132).

 

1876    Fiestas de la Inmaculada y de Navidad

En Mornese, con el mes de diciembre, se llena la atmósfera de fiesta y de alegría espiritual.

Hermosísima la novena y fiesta de la Inmaculada, y no menos la de Navidad. Si para todas es un reavivar el amor divino, para las once candidatas a la vestición es como una tanda de Ejercicios Espirituales. La función tiene lugar la víspera de la gran festividad: la realiza el Director, asistido por Don José Campi.

A media noche se celebran las tres misas, con las primeras comuniones de algunas educandas. Al día siguiente tiene lugar el desfile de niñas, postulantes y Hermanas a besar el pie del Niño Jesús, como es costumbre, y a hacerle la promesa de corregirse del defecto que más le desagrada.

El Director dice que si cada año desaparece un enemigo, la victoria está asegurada.

(Cronhª 2, p 203)

1877. Fiesta de la Inmaculada. Vesticiones y profesiones

Con la querida novena de la Inmaculada, diciembre regala la fiesta de las Vesticiones y Profesiones. El recogimiento de la comunidad es grande. En el triduo final, el Director Don Lemoyne desarrolla estos temas: Vayamos a María – Amemos a María – Imitemos a María. Y prepara los corazones para la gran fiesta.

El día 8 por la mañana, después de la misa y de la comunión general, el mismo Director, como delegado de Don Bosco, da el santo hábito y recibe los votos religiosos.

Las nuevas novicias son catorce, […] Las nuevas profesas son seis. A ellas se añade Sor Catalina Daghero, que emite ella sola los votos perpetuos. [,,,]

Por la noche, después de Vísperas, hace la plática el Director Don Lemoyne. Habla con tal ardor de María Inmaculada, que toda la comunidad y todo el auditorio queda contagiado de sus mismos sentimientos. Por todas partes se comenta: «¡Cuánto ama a la Virgen!».

No faltan lágrimas de emocionada ternura al recordar a las Hermanas misioneras, que pasan en alta mar esta querida fiesta mariana.                                                          (Cronhª 2, p 250).

Fiestas de Navidad. Súplicas ardientes (por la alumna Emma Ferrero)            (Cronhª 2, p 253)

 

1878                (A primeros de noviembre, se acababa de abrir Nizza)

La fiesta de la Inmaculada se ve coronada por quince vesticiones, nueve primeras profesiones y tres profesiones perpetuas. Entre las nuevas novicias destaca Sor Magdalena Morano, a quien la Virgen ha cuidado para sí en medio del mundo con un amor de predilección, y a quien Sor Elisa Roncallo puso en seguida en manos de la Madre. […] Cuatro nuevas novicias han sido elegidas para formar parte del segundo grupo que se prepara para ir a América.

Don Cagliero las ha preparado, con palabras llenas de ardor, al desprendimiento de todo por el ideal sublime de la conquista de las almas, lejos de la patria y entre los pueblos salvajes. Grande es también la conmoción que producen sus palabras en los asistentes a la ceremonia.

(Cronhª 2, p 308).

 

“Nos acercamos a la hermosa fiesta de María Inmaculada…Debemoss hacer con fervor nuestras prácticas de piedad, especialmente la Santa Comunión… practicando mejor nuestros Santos Votos de pobreza. Castidad y obediencia. Si lo hacemos así, la Virgen estará contenta de nosotras y nos obtendrá del Señor todas las gracias que necesitamos para hacernos santas… Ánimo, pues, trabajad con entusiasmo por Jesús y estad seguras de que todo cuanto hagáis y sufráis será recompensado en el Cielo”

(Carta 16, a las hermanas de Borgo San Martino, 1ª Fundación)

 

 

Novena y fiesta de Navidad

La celebración de la novena reúne también en Mornese a las neo-misioneras para celebrar una fervorosa Navidad. Todas quieren estar santamente alegres, y se celebran con solemnidad las tres misas de medianoche, pero se siente el vacío de las Hermanas ausentes y de las que van a partir, por lo que el alma se siente dividida entre unas y otras, mientras el corazón de la Madre, en modo alguno ajeno al entusiasmo del sacrificio, repite a sus hijas: «No os entristezcáis demasiado en las penas ni os regocijéis demasiado en las alegrías».

También de Nizza escriben que allí se hace todo como en Mornese. (Cronhª 2, p 310-311)

1879   YA EN NIZZA  Una novena como un jubileo       

C 32 A una señora/ C 33 Bordighera

El 29 comienza la novena de preparación a la fiesta de la Inmaculada. Este año se celebra el primer jubileo de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, y es la primera novena que hace la comunidad de Nizza ante la imagen de la Inmaculada de Lourdes. Por primera vez se prepara la recepción de Hijas de María, entre las educandas mejores, y será la primera solemnidad mariana celebrada por Don Lemoyne en la nueva casa-madre y en la iglesia del ex-convento Madonna delle Grazie.                                (Cronhª 3, p 104).

Fiesta jubilar de la Inmaculada.

El día 8 se canta la «Misa de San Luis»; se cantan también las Vísperas y el Tantum ergo. Las primeras adscritas a la Pía Unión de las Hijas de María son veintidós y las novicias quince. Las nuevas profesas son ocho y cuatro las que hacen la profesión perpetua. […]

El Director General da los recuerdos; y la velada de la tarde quiere ser una digna conclusión de la fiesta de la Inmaculada, cuyo fervor perdura también los días siguientes gracias a la presencia y a las palabras de Don Cagliero.                                            (Cronhª 3, p 106)

Noticias y florecillas para Navidad

Para la próxima novena de Navidad, Don Bosco, por medio de Don Cagliero, manda a Nizza una copia de las florecillas dictadas por él para los sacerdotes y los alumnos de sus casas; y el buen Director General, en nombre propio, añade a las mismas un extracto de la última carta de Don Costamagna a Don Bosco: «Anteayer, nuestras Hermanas se dirigieron animosas a la nueva casa de La Boca. No han encontrado por ahora ninguna oposición, porque, por Providencia divina, las cuatro o cinco sociedades masónicas allá existentes están en discordia entre ellas, […] no tienen fuerza, por ahora, para atacarnos. ¡Deo gratias!»

¡Deo gratias, realmente! -dice con transporte de alegría la Madre, y besa aquellos escritos de verdaderos santos y apóstoles, leyendo lentamente:

NOVENA DE NAVIDAD

(Florecillas) para los Religiosos y alumnos de las Casas Salesianas dictadas por Don Bosco: 13 de diciembre de 1879

La fiesta de Navidad debe suscitar en nosotros los siguientes efectos y resoluciones:

1. Amor al Niño Jesús, mediante la observancia de su santa ley.

2. Soportar los defectos ajenos por amor al Niño Jesús.

3. Confianza en la infinita misericordia de Dios y firme propósito de huir del pecado.

4. Reparar el escándalo con el buen ejemplo, en obsequio al Niño Jesús.

5. Por amor al Niño Jesús huir de la inmodestia hasta en las cosas más pequeñas.

6. En obsequio al Niño Jesús examinarnos si en las confesiones pasadas hubo dolor con sus cualidades.

7. Si hemos mantenido los propósitos hechos en las confesiones pasadas.

8. Revisión de las confesiones de la vida pasada, como hará Jesucristo en el tribunal divino.

9. Resolución de amar a Jesús y a María hasta la muerte.

10. Fiesta de Navidad. Comunión y frecuencia de la misma en lo porvenir.

Con el deseo de las bendiciones del cielo por parte de vuestro amigo

 

JUAN BOSCO, Pbro.                                               (Cronhª 3, pp 107-108).

La Natividad de Jesús, alegria de los corazones

La medianoche de Navidad tiene su misa cantada, la primera comunión de cuatro educandas y el homenaje de toda la comunidad presente y partícipe del banquete eucarístico. El Director celebra otras dos misas el 25 por la mañana.

La tarde está reservada para la velada de ocasión, honrada con la asistencia de las personas más beneméritas de la ciudad y por algún pariente próximo de Hermanas y alumnas.

No le basta al Niño Jesús con hacerse recordar y conmemorar en esta Navidad suya. Quiere ser también festejado con la noticia de que el día 15, anticipándose a lo previsto, ocho misioneros y cuatro Hermanas han salido de sus residencias del Uruguay y de la Argentina para la Patagonia. Son incontables los vivas de gozoso entusiasmo.                                       (Cronhª 3, p 111)

 

1880  Preparación para la Inmaculada y Navidad

La Madre ya arde en el deseo de una fervorosa novena y fiesta de la Inmaculada, y en el refectorio no pestañea durante la lectura del Bollettino Salesiano de diciembre. Lleva la carta de Sor Angela Vallese a Don Bosco y hace alusión a la santa muerte de Sor Magone y se proponen reflexiones y propósitos de fervor mariano. Es bellísimo el final de las primeras páginas: «¡Con tu Hijo, reina también tú, oh María, sobre nosotros! Prometámosle que, si es preciso, no sólo los pensamientos y afectos, la lengua y las manos consagraremos a su servicio (…), sino que daremos la sangre y la vida exclamando: “¡Muramos por María, nuestra Reina!”».

A continuación de la Inmaculada, Navidad. «Aprovechemos, pues, -continúa el artículo- la hermosa ocasión para mostrar el ardor de nuestro afecto por el Hijo y por la Madre (…). Y cuando tengamos a Jesús en nuestro corazón, recibido como de manos de María, prometámosle fidelidad con las palabras de un gran santo: “Ni el hambre, ni la sed, ni la pobreza, ni la riqueza, ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución, ni la espada, ni la altura, ni la profundidad, ni la vida, ni la muerte, ni cosa alguna creada podrá separarme de tu amor, ¡oh adorabilísimo Jesús!”».

En los libres comentarios a la carta de Sor Vallese el ardor de la Madre se expresa aún más espontáneo: «Queridas Hermanas, progresemos en el sacrificio y en la santidad; ¡hay tanto bien que hacer! Dichosas las que lo pueden hacer y han sido elegidas para sacrificarse más, para dar más almas al Señor. En Mornese nos robábamos los sacrificios unas a otras; ¡continuemos así, cada vez más, siempre más!».                                                                   (Cronhª 3, p 321).

 

Navidad y primera comunión de la neófita María

La Navidad de este año, además de las habituales alegrías de la inocencia, de los afectos generosos y delicados hacia el Niño Jesús, trae la primera comunión de María, la neófita africana que, en medio de las educandas, sus compañeras, resplandece de alegría nueva y nunca imaginada.

También Sor Torta y las Hermanas de Melazzo están presentes en la hermosa función. ¿Cómo podían dejar de aceptar la invitación que les ha hecho la Madre con la carta del 30 de noviembre? Después de la alegría de este inesperado encuentro vuelven más solícitas a su pequeño campo de trabajo, donde tienen ocasión de profundizar en la práctica de la recomendación de la Madre: «Continuad en el buen entendimiento entre vosotras; haced todo el bien posible a los niños y a vuestras ochenta niñas del taller; rezad bien y estad atentas a trabajar sólo por el Señor».                                                                                                         (Cronhª 3, p 243)

 

C 53 Director Boletín Salesiano/C 54 A la sra. Emilia Viarengo/ C 55 A las hermanas. de Carmen de Patagones /C 56 A las hnas de Montevideo-Villa Colón

“Agradezco de corazón vuestras felicitaciones… pediré al Niño Jesús que os las devuelva con sus más selectas bendiciones:; que os dé la verdadera humildad, la caridad, la obediencia y el verdadero amor a Jesús. Rezo y rezaré siempre para que os dé y os conserve estas virtudes, para que también os dé espíritu de mortificación, de sacrificio de la propia voluntad, para que os conserve en fervor y os dé también a todas una salud robusta”. (C 55)

 

ADVIENTO EN PAMPLONA

 

Nos encontramos justo en el ecuador del Adviento. Dentro de dos días empezaremos la etapa más intensa, los nueve días que nos separan de celebrar la VENIDA DEL SEÑOR.

 

En nuestras Constituciones y Reglamentos (SDB y FMA) y en vuestro Reglamento de Vida Apostólica, se nos indica cómo debemos vivir el Adviento.

 

En nuestro caso dice así:

La Iglesia, peregrina en el tiempo, celebra, a lo largo de todo el año, la continua presencia de Cristo en la historia… Incorporadas a este misterio de gracia, la espera, la esperanza (C 43)

El tiempo de Adviento, los meses marianos, la conmemoración del 24 de cada mes, y el sábado de cada semana serán, para nosotras y para las jóvenes, ocasiones para crecer en el amor filial a la Virgen”. (R 30)

 

INDICACIONES DEL PAPA FRANCISCO

 

El 3 de diciembre de 2018:

En su homilía de la mañana en Santa Marta, el Papa dijo que el Adviento es un tiempo, tridimensional, por así decir, un tiempo para purificar el espíritu y hacer crecer la fe con esa purificación.

 

  • Purificar la fe, que implica también purificar la memoria, es decir, repasar hasta qué punto, entre nuestros “afanes navideños”, tenemos presente o, mejor, vivimos, el Misterio al que nos preparamos… Lo cual significa valorar hasta qué punto lo tenemos en la mente, en los labios y en el corazón…
  • Purificar la espera, la esperanza… Porque aquel Señor que vino, volverá y nos preguntará: ¿cómo ha ido tu vida? Será un encuentro personal. Es verdad que nos encontramos con el Señor, sobre todo en cada Eucaristía (como la que vamos a celebrar ahora), pero purificar la esperanza quiere decir pensar en la Venida final, la nuestra, en la que “lo veremos tal cual es”, como dice San Juan (1ª Jn 3,2). ¿Qué le diré?
  • Purificar la vigilancia, es una dimensión de la vida cotidiana… Vigilancia y oración son dos palabras para el Adviento, porque el Señor vino, y vendrá al final de la vida de cada uno; pero también viene cada día, cada momento, y es bueno prepararse: ¿yo escucho, sé lo que pasa en mi corazón?

Porque podemos estar pendientes de las novedades y no de la Novedad. Purificar la vigilancia es transformar las novedades en sorpresa… Nuestro Dios es el Dios de las sorpresas… nos sorprende siempre.

Al final del día: ¿qué ha pasado hoy en mi corazón? ¿Ha venido el Señor? ¿Me ha dado alguna inspiración? ¿Me pide algún cambio?

En el fondo se trata de cuidar nuestra casa interior.

 

El 8 de diciembre de 2018:

En el Ángelus del día de la Inmaculada, hizo la contraposición entre Adán: “Me he escondido”, (porque tuve miedo), y María que dice: “Heme aquí”, “Aquí estoy”.

 

“‘Aquí estoy es la palabra clave de la vida. Marca el pasaje de una vida horizontal, centrada en uno mismo y en sus propias necesidades, a una vida vertical, dirigida a Dios”.

 

“‘Aquí estoy’ es estar disponibles para el Señor, es la cura del egoísmo, el antídoto ante una vida insatisfactoria en la cual siempre falta algo. ‘Aquí estoy’ es el remedio contra el envejecimiento del pecado, es la terapia para permanecer joven por dentro. ‘Aquí estoy’ es creer que Dios cuenta más que mi ‘yo’. Es decidir someterse al Señor, dóciles a sus sorpresas”.

Por ello, “decirle ‘aquí estoy’ es la alegría más grande que podemos ofrecerle. ¿Por qué no comenzar así la jornada? Sería bello decirle cada mañana: ‘Aquí estoy, Señor, para que hoy se cumpla en mí tú voluntad’”.

 

NUESTRO ADVIENTO

 

Como miembros de la Familia Salesiana podemos, y debemos,  tener en cuenta las indicaciones de Francisco, que nos sorprende cada día con sus intuiciones y sus gestos proféticos… Cada uno de nosotros sabemos la manera concreta de decir: “Aquí estoy” pero disculpadme si me atrevo a señalar tres líneas sencillas y fundamentales a la vez, para la segunda etapa del Adviento que comenzaremos pasado mañana:

 

  • INTERIORIZAR MÁS LA PALABRA DE DIOS

 

“El Señor… arrancará el velo que cubría la faz de todos los pueblos…

Secará las lágrimas de todos los rostros…y borrará de la tierra el oprobio de su pueblo…” (Is 25, 7 y 8)

Pensemos por un momento en la imagen: Dios que, con todo su amor y su cariño, toma nuestro rostro en sus manos, seca sus lágrimas y nos consuela…

Vale la pena ahondar, en este misterio de AMOR y dejar que nos “cale”, cada vez con más profundidad, hasta hacernos amor-de-Dios-para-cada-hermano-y-hermana

 

  • AFIANZAR NUESTRA IDENTIDAD, COMO MIEMBROS DE LA FAMILIA SALESIANA

 

Adentrándonos en los rasgos característicos de nuestra vocación… Repasando cómo llevamos adelante nuestro compromiso en el Grupo o en la Comunidad, nuestro testimonio de vida eclesial y salesiana, en la tarea concreta de evangelización que se nos ha encomendado… nuestro talante de alegría en la “salida hacia las periferias”, que tanto se nos pide actualmente, nuestro ser acompañantes y dejarnos acompañar…

 

  • VIVIR EL ADVIENTO CON MARÍA

 

Son tantos los frentes que reclaman nuestra atención, que no logramos atender a Dios…Si miramos la figura central del Adviento, María, nos daremos cuenta de que Ella está TAN LLENA DE DIOS, (“llena de Gracia”), que no le cabe el pecado… Ella nos muestra el camino que hemos de recorrer: el “vaciamiento de nosotros” para “llenarnos de Dios”…

Pero no equivoquemos la cuestión: si queremos transformarnos de verdad, es preciso pensar en lo que no podemos perder, en lo que hace falta conservar por encima de todo, aquello que toca mi identidad y deja paso libre a Dios, lo que me hace ser ÉL… Que Ella nos ayude a ser humildes de corazón y disponibles para Dios-los hermanos…

 

¡Feliz Adviento! Santa Navidad!

Pamplona, 14 de diciembre de 2018

 

PREVIO AL ADVIENTO EN MORNESE

 

Para aproximarnos a la preparación de la Navidad en Mornese, hay que remontarse a la etapa en que María y sus amigas, empezaban su taller con las primeras muchachas… Supongo que conocéis bastante a María Mazzarello, pero no estará de más dar unas pinceladas, para recordar los rasgos más significativos de su vida.

 

La mayor de siete hijos,  nace el 9 de mayo de 1837, y es bautizada el mismo día…

A finales de 1843 los padres obtienen en arriendo las viñas de los Marqueses Doria, en La Valponasca, con la casita incluida… Tres cuartos de hora de camino hasta Mornese… Allí, su padre le enseñó a leer (en Mornese no había escuela para niñas) y ella disfrutaba aprendiendo historias del Antiguo Testamento y otros libros de piedad que le facilitaba su padre.

Desde allí María irá al Catecismo diariamente, mientras se preparaba a la 1ª comunión… adelantada a los once años, cuando lo común eran los 12. Y al año siguiente la Confirmación. Don Pestarino, su confesor (Vicario de la Parroquia entonces), le dio permiso para comulgar cada día… Y dice la Cronohistoria:

“Esto hacía que la mente de María tuviera siempre presente a Jesús, a quien había recibido por la mañana y a quien recibiría al día siguiente; y que su corazón, continuamente alerta sobre sí mismo, no se cuidara de otra cosa que de entretenerse con Dios, con el único deseo de agradarle cada día más” (I p. 39)

 

María sentía repugnancia a las medias tintas y a la obediencia a medias. Le gustaba ser la primera en todo… Le encantaba ganar a los chicos (que sí iban a la escuela) en la Catequesis, contestando las preguntas más rápida y con más exactitud que ellos.

Hasta los 13 años, estuvo colaborando con su madre en las tareas de la casa, aprendiendo a coser y a tejer, y cuidando de sus hermanos con los que jugaba y a los que era capaz de entretener contándoles mil historietas.

 

En 1850, 13 años, hubo cambios importantes, y María empezó a trabajar en el campo con su padre…  Seguramente recordaréis que tenía mucha fuerza y era rápida en su trabajo, de modo que su padre le tuvo que avisar para que se frenara un poco. Los trabajadores se sentían mal ante la rapidez y el buen hacer de María.

 

1852 María tiene 15 años: Confesión General. Superación de su amor propio. Trabajo en la humildad. Voto de Castidad.

 

1852-53. Un trabajador dice de ella: “Yo iba muy pronto al trabajo, pero siempre me encontraba a aquel duende entre las vides. ¡Cuántas veces la sorprendí rezando el Rosario con su hermana Felicina! De cuando en cuando, la azada se detiene un instante. Los hombres piensan que descansa, pero ella junta las manos, mira hacia la Iglesia  y sus labios musitan una oración, un acto de amor, una súplica por los agonizantes… o un ofrecimiento del trabajo por la conversión de los pecadores, por la paz de la Iglesia…

Y al atardecer, lo conocemos todos… la ventana de la Valponasca es su punto de comunión con los feligreses que en la Parroquia rezan la “Corona Angélica” y escuchan una lectura espiritual.

Cuando su madre se da cuenta de estas escapadas, se pone de acuerdo con su padre, y se reúnen allí para hacer oración en común, toda la familia. Cuando los demás van a descansar, todavía ella se queda rezando o leyendo, hasta que la voz de su madre le decía: “Vete a la cama que es tarde”, o bien: ¡Vete a la cama que me gastas todo el aceite!

 

Las bajadas a Misa al alba con su hermana Felicina… y una amiga que vivía 10 minutos más abajo: Rosa Mazzarello…

Creía que no podía pensar en hacerse religiosa, por falta de dote, exigencia de aquellos tiempos. Dice a sus hermanos: “Cuando seáis mayores tendríais que haceros frailes, como esos Franciscanos” (pasaban a veces, pidiendo limosna). “ Y tú, ¿por qué no te haces monja?” “¡Ah… porque yo no puedo, pero si fuera un hombre!…”

 

1854-1857: Angelina Maccagno. Tenía 5 años más que María, de familia acomodada… Con una prima suya, María Arecco, propusieron a don Pestarino, una asociación de jóvenes, para las que no pudieran hacerse religiosas, y, sin tomar otro estado, querían santificarse en el mundo… Una asociación que llevara precisamente el nombre de María Inmaculada, mientras la Cristiandad se preparaba a recibir con gozo el dogma de la Inmaculada Concepción.

 

Don Pestarino le pide que redacte ella misma un Reglamento:

Fin particular: la santificación de las asociadas por medio del voto de castidad, hecho según el consejo del Director y, a lo sumo, de año en año; voto de obediencia al Director, o a una compañera de la Unión designada por él. Esmero especialísimo en adquirir la uni­formidad del espíritu, con el fin de alcanzar la uniformidad de pro­pósitos y de acción: y para conseguirlo, acudir todas al mismo con­fesor.

Fin general: cooperar a la gloria de Dios y de la religión con el buen ejemplo, la frecuencia de sacramentos, el amor apasionado a Je­sús y una «devoción tierna y especial a nuestra Madre la Virgen San­tísima. Sea divisa y fin de la Pía Unión -dice el reglamento- incul­carla y promoverla donde se pueda: muchachas, mujeres, y también jóvenes y hombres, pero prohibiéndose toda relación directa con hom­bres de cualquier edad, influyendo en ellos a través de sus mujeres».

Deber absoluto de toda Hija de María es estar dispuesta a sacri­ficarlo todo y a dejarlo todo, antes que separarse de la Pía Unión; y de ayudar con el propio dinero a las que estuvieran solas, o pudie­ran quedarse sin familia, o sin medios de subsistencia. Ninguna podía vivir sola, sino que debía ir adonde y con quien hubiera determinado el Director. Estar cada una dispuesta a hacer cuanto pudiera para que la Pía Unión se difundiera, pero sin propalarlo, para evitar indiscre­ciones que podrían dañar a la religión. Estar todas unidas de corazón y de espíritu, evitando las amistades particulares.

El día 9 de diciembre de 1855 (primer domingo después de la fiesta de la Inmaculada), las jóvenes que desde hacía 3 años procuraban poner en práctica el borrador de Reglamento, se reunieron secretamente en la capilla de la casa de don Pestarino y allí dieron principio formal a la Asociación de las Hijas de Santa María Inmaculada.

Eran sólo cinco: Angela Maccagno, María Mazzarello, María Arec­co, Rosina Mazzarello y Juana Ferrettino, elegidas por el Director espi­ritual, Don Pestarino, entre las muchas a que alude Angela Maccagno en su carta a Don Frassinetti.

Medio año más tarde, se fundaba en Valdocco la Compañía de la Inmaculada, con  Domingo Savio y sus compañeros…

 

 

 

 

1858: De la Valponasca a Mornese. Y Angela Maccagno, Maestra nacional de Mornese.

 

1859-60 El tifus, María enfermera.  De enfermera a enferma. ¡Si supiera coser!…  Visión del Colegio… Habla con Petronila… Autorización de sus padres…

 

1861-62 En el taller del sastre Valentín Campi… ¡Dos Hijas de la Inmaculada en el taller del sastre! Revuelo en Mornese… Habladurías…

 

Inicios de vida común entre las Hijas de la Inmaculada… Solicitudes para aprender a coser… Alquilan una sala donde montar su taller y enseñar a coser…Pone una estatuita de la Inmaculada y, al llegar, era la primera en hacer la señal de la cruz y rezar un Ave María… También las niñas lo hacían. Durante la mañana, decían alguna jaculatoria, cantaban cantos a María, de Navidad, o de entretenimiento…

 

1862-64. Don Pestarino se encuentra con Don Bosco…Le habló del taller de las Hijas de la Inmaculada… En otro encuentro Don Bosco envía una medalla de la Virgen a María y a Petronila, y una tarjetita que dice:

“Rezad, sí, pero haced todo el bien que podáis, especialmente a la juventud, y haced lo posible por impedir el pecado, aunque sólo sea un pecado venial”.

 

Dos huérfanas, en la escuela de María Mazzarello. Primero sólo de día, pero más tarde, también de noche. Un internado incipiente.

Comida en común para ahorrar tiempo…

 

Carnaval… Un organillo que tenía una de las compañeras en su casa

Siempre que había baile, público o privado, María se enteraba. Invitaba entonces a las niñas y a la organista y se montaba el baile en el patio…En momentos de descanso, María les contaba algún hecho ameno o edificante, o aprendían una canción… Después hacían honor a las castañas que había preparado Petronila mientras tanto… y a casa.

 

De este tiempo, en el mes de mayo, es la Asociación de las niñas y jovencitas que llamaron “Jardín de María”, cuyo fin era honrar a la Virgen y progresar en “el fervor de la religión”, hoy diríamos en su camino de fe.

Hacían paseos a “San Silvestre”, los domingos …

 

Primeras espinas en el camino emprendido… Por parte de las Hijas de la Inmaculada más mayores… Hubo división de opiniones sobre quién poner al frente de la Asociación de las Hijas de la Inmaculada: mitad por mitad, a Ángela Maccagno y a María Mazzarello…

 

Un nuevo paso hacia la vida común.

María se queda a dormir también en el taller, con Petronila y las alumnas. Deja definitivamente su familia. Quería experimentar la verdadera pobreza de quien vive sólo de su trabajo, y dedicarse enteramente y para siempre al bien de la juventud. Su padre tardó en darle el consentimiento y, al principio, sólo se iba cuando lo veía más necesario, o por el trabajo o por las fiestas de Carnaval, o en verano.

 

Otro carnaval en el taller. Vuelve el descontento.

Teresa Pampuro se une a las dos amigas.

También Rosina Mazzarello que a veces era interna y otras, externa, se quedó definitivamente con Petronila y las niñas en el taller.

María vuelve por obediencia a la Valponasca (orden de don Pestarino para “calmar los ánimos”. Y allí estuvo poco más de un mes.

 

1864-67 A primeros de octubre, D. Bosco en Mornese…

De la crónica de Don Pestarino sobre la construcción del Colegio:

… En octubre de este año (1864) pasó por Mornese el reverendo y célebre Don Bosco de Turín… y entonces le expuse mi deseo de edificar en dicho lugar. Alabó mi proyecto; y, al pedirle que me dijera si creía que aquel lugar podía servir después para otro uso mejor, me dijo que sí, y también para colegio y casa de Noviciado para sus clérigos».

No se necesitaba más para impulsar al buen Don Pestarino a co­menzar enseguida. El domingo 16 de octubre dio la gran noticia en la iglesia y animó a todos a contribuir, como pudieran, para ahorrar gastos y apresurar la construcción. Pero, como no podían descuidar sus propias obligaciones, les exhortó a hacer, los días de fiesta, después de las sagradas funciones, el acarreo de las piedras de sus tierras al camino, donde pasarían después los carros para recogerlas y llevarlas a pie de obra.

El obispo daría ciertamente permiso para esta obra de caridad, y él -Don Pestarino- se comprometía a proporcionar bebida a los que voluntariamente le ayudaran y a suministrar el pienso para los ani­males.

El 21 del mismo mes de octubre, los albañiles comenzaron los tra­bajos de excavación; el domingo siguiente, 24 -un 24 del mes de María- nadie faltó a la llamada y toda aquella buena gente se man­tuvo fiel, mientras duró la necesidad.

 

COINCIDENCIA SIGNIFICATIVA ¡Conmovedora armonía de la Divina Providencia!

El mismo año que Don Bosco trabaja infatigablemente en Turín para levantar una gran iglesia destinada a ser monumento de amor y devoción a María Auxiliadora, empiezan en Mornese los cimien­tos para otra construcción. Una construcción modesta, pero que, en el pensamiento divino, será como la base del «monumento vivo» eri­gido por el mismo apóstol de María Auxiliadora para ser «señal de perenne gratitud por los múltiples y singulares favores obtenidos de tan buena Madre».

En 1866, las alumnas llegaron a 12 o 15… El mes de mayo como sugiere D. Bosco
Lo conocéis mejor que nosotras, don Bosco sugería una práctica devota en honor de María para cada día del mes: Florecillas en honor de la Virgen, lo llamaba él… (Memorias biográficas, vol IV, y vol VIII)

Lo que hoy nosotros llamamos Adviento, en Mornese era la preparación a la fiesta de la Inmaculada y a la Navidad, celebración del Nacimiento de Jesús…

Os sugiero que penséis (pero sólo por un momento ¿eh?) en alguna ocasión en que os ha  preocupado el regalo que queríais hacer a alguna persona muy querida o de “compromiso”… Y si era difícil, mejor, porque aquello era como una cuestión personal: teníais que acertar para dar gusto a la persona…

Pues en Mornese, todos los que vivían allá, hacían una competición: “a ver quien hacía más y mejor… Quién podía ofrecer lo mejor, para la Virgen, Inmaculada… y después, para Jesús, nacido en un portal…”

 

Preparando la Navidad (Actividad para el Adviento)

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Carta de Jesús de Nazaret en vísperas de su cumpleaños

Querido amigo:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años, en cada casa, se hace una gran fiesta en mi honor y posiblemente este año sucederá lo mismo.

Para esa noche, la gente hace muchas compras. La noche de mi cumpleaños se dice en los anuncios, en la radio, en la televisión y en todas partes… no se habla de otra cosa, y la gente se despide con el deseo de que para todos sea una noche buena.

La verdad, que es agradable saber que, al menos un día del año, las personas piensan un poco en mí. ¿A que a ti también te pasa con tu cumple?

 

Lo que está ocurriendo últimamente es que hay gente que parece que no saben ni lo que celebran. Se reúnen, se divierten mucho, pero no saben de qué se trata.

Recuerdo por ejemplo el año pasado, estábamos en una casa en esta noche de mi cumpleaños, había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado, y recuerdo también que había muchos regalos. Yo naturalmente estaba allí pero es que… ni me hacían caso. La fiesta era para mí y me dejaron al margen… y yo quería compartir la mesa con ellos.

Preferí estar sin hacer ruido, y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. Lo estaban pasando en grande, menos mal. Para colmo, llegó un gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡jo-jo-jo-jo! Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo: Papá Noel, Papá Noel… ¡Como si la fiesta fuese en su honor!

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

 

Te digo que no sé si cada año que pasa esto va a peor; la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las ropas, y de mí nadie se acuerda.

Por eso te escribo, porque quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida. Como muchos no me hacen sitio en su fiesta, voy a organizar la mía propia. Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, estoy enviando muchas invitaciones y quiero contar también contigo, tú eres importante para mí; sólo quiero que me digas si piensas asistir, te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados. En esta fiesta no habrá más que invitados con tarjeta de invitación, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten a la invitación hecha.

Prepárate, quiero contar contigo. Hasta pronto…

Tu amigo,

Jesús de Nazaret

 

Para dialogar:

-              En esta carta se critica un modo de celebrar la Navidad. Cuéntalo con tus palabras. ¿Qué es lo más importante de lo que se critica?

-              “¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada?”

-              ¿A qué se refiere lo del final de la carta, que este año Jesús quiere contar contigo para organizar su verdadera fiesta de cumpleaños?

 

 

 

 

Preparar la cuna al niño Jesus.Bricolaje del corazón

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Durante el  Adviento os iremos colgando materiales que esperamos os puedan ser útiles 

Se acerca el nacimiento del niño Dios y no puedes, un año más, quedarte de brazos cruzados… Estas navidades, Dios, descansará, dormirá, soñará, llorará, jugará y, lo que es más importante, nacerá, si tú lo deseas, en tu cuna-corazón… Ha llegado el momento de ponerse “el mono de trabajo” y preparar, como sólo Él se merece, su venida. Y no hace falta ser “un manitas,” simplemente es necesario tener las herramientas adecuadas: un juego completo de sonrisas y sobre todo muchas ganas y una enorme ilusión. ¿Preparado?… Pues toma buena nota de las diferentes actividades para construir la cuna-corazón del niño Jesús:

1. Albañilería. Empieza tu obra maestra por los cimientos. No escatimes en tiempo ni en esfuerzo. Tiene que ser un corazón fuerte, resistente, que no se venga abajo ante la primera dificultad.

2. Fontanería. Limpia las tuberías que van directamente al corazón y que no dejan pasar el torrente de amor, de inocencia y de fraternidad que el niño Jesús trae consigo. Sanea tu corazón para que estas navidades fluya la alegría y pueda llegar a tus hermanos.

3. Electricidad. Cómo vas a dejar que Jesús nazca en un corazón a oscuras. Enciende la luz de la fe, de la esperanza, del amor, del perdón… Ah, y si saltan los fusibles de tu corazón, no te alarmes… ¡Será una excelente señal!

4. Cerrajería. Deshazte de todas las cerraduras, de todos los prejuicios, de todas las dudas. Este año… ¡Sí! En este año el niño Jesús nacerá en tu corazón si eres capaz de dejar la puerta abierta… Y no te preocupes, el frío que pueda entrar quedará contrarrestado por el calor humano de tus hermanos que acudirán (si tú les dejas) a la gran cita.

5. Carpintería. Amigo, si te tocara la lotería…, ¿llenarías tu hogar de muebles viejos? Pues te comunico una gran noticia: Te ha tocado, y sin echar, la primitiva, la quiniela y el cuponazo. Haz el favor de llevar al punto verde tanto cachivache apolillado con los que tan a menudo recibes a tus hermanos… ¡El niño Dios se merece lo mejor!

6. Cristalería. Tu cuna-corazón está repleto de espejos… Hazlos añicos, no seas supersticioso, no vas a tener mala suerte, todo lo contrario, si los sustituyes por grandes ventanales, dejarás de preocuparte tanto por ti mismo y verás en vivo y en directo cómo Jesús alegra y embellece tu vida y la de tu gente.

7. Jardinería. Siembra en tu corazón la semilla de la Palabra de Dios y no olvides regarla todos los días. Y no te obsesiones por los frutos… Llegarán, te lo aseguro.

8. Pintura. Ya, ya se que no es lo tuyo. Tú, simplemente, consigue todos los colores, los que te gustan y aquellos que no te caen, a la vista y al corazón, nada bien…. El niño Jesús los mezclará en perfecta armonía y hará de tu corazón una obra de arte.

9. Manualidades. ¿Se te han olvidado ya las hermosas pajaritas de papel que hacías de niño? ¿O esos barcos y aviones con los que te pasabas horas y horas jugando en la terraza?… Vuelve a practicar, el niño de Belén necesita de tus juegos… Te cuento un truco para que te sea más fácil: ¡Deja salir al niño que llevas dentro!

10. Decoración. Ya sólo te queda decorar el lugar donde va a nacer Jesús. Por favor, no acudas a ningún profesional. Pide a tus amigos que sonrían, sobre todo a aquellos que están pasando una mala temporada y a los que, por algún motivo absurdo, no les diriges la palabra desde hace tiempo e “inmortalízalos” en tu corazón… ¡Al niño Jesús, esas instantáneas le harán muy feliz!

 

Un año de retomar contacto, de avivar las ascuas.

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Lo justo para explicar mejor mi primer año de formación en Cooperadores sería comprender cómo aparezco en este lío. La culpa (como siempre) la tiene un café con una gran persona, que me anima a participar en esta locura y así conocer poco a poco qué hace un Salesiano Cooperador. Este, ha sido un año de retomar contacto, de avivar las ascuas.

La llama no estaba apagada, por supuesto, pero sí muy poco alimentada. Don Bosco y Mª Auxiliadora siempre han estado presentes en mi familia. No eran “elementos” extraños que aparecen de repente en mi vida, sino que formaban parte de ella desde el momento en el que nací. Los viví de una manera natural, de la misma forma que quiere un bebé a su aita o a su ama. Y así lo estoy intentando hacer con mis hijos, que su presencia ellos también la vivan de forma natural.

Empecé la formación pensando en mí, de una manera egoísta,… pero realmente creo que era una necesidad que tenía hace tiempo de volver a mis orígenes, algo que me hacía falta. Tenía dudas de empezar en esta historia, pero sabía que lo necesitaba, que era lo que me faltaba.

Y se me notaba.

También la catequesis familiar de mi hija mayor, ha hecho que fuera más consciente de esa necesidad, que mi época de letargo debía acabar.

Hay camino por recorrer, desde luego, pero estamos acompañados por grandes personas. Están junto a nosotros cada reunión, compartiendo experiencias y rascando un poquito cada vez más profundo en nuestro interior.

Ha sido un año de darse cuenta que la rutina te arrastra y no te deja ver lo importante, no te deja ver lo necesario qué es transmitir lo que durante tantos años te han enseñado, lo que has escuchado, lo que has vivido, compartido…lo que has visto hacer a los que te han acompañado durante todas las épocas de tu vida.” Esos y esas” que sin darse cuenta, o sí, estaban siendo guías de un camino que a día de hoy lo vamos completando entre todos.

El carisma que tenemos, no nos lo podemos quedar en nuestras familias, sino trasladarlo a todas las áreas de nuestra vida. No debemos tener miedo a transmitirlo.

Este año ha servido para darme cuenta que la “salesianidad” que llevamos en la sangre, el carisma salesiano, no desaparece, puede estar infrautilizado pero hay una necesidad de ponerlo en práctica y de contarlo a todos, a los jóvenes y no tan jóvenes…

Carisma salesiano y vocación son palabras que últimamente retumban más en mi cabeza y cogen sentido cuanto más unidas están. Espero que siga cogiendo forma con la ayuda de todos vosotros.

Y creo que este año he dado un pasito para ello.

No sería quien soy sin el carisma salesiano.

Iratxe

Grupo de formación de Barakaldo

Don Pascual Chávez: “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”

 Don Pascual

 

 

 

La página Web de los Antiguos Alumnos y Alumnas de los Salesianos Pamplona ha entrevistado  a don Pascual Chávez Villanueva, Rector Mayor emérito. Una extensa, profunda y  preciosa entrevista, donde nos habla de su vocación, de la familia, de los jóvenes, la iglesia, Familia Salesiana… Don Pascual nos ayuda por medio de sus respuestas a profundizar en estos temas que son parte de nuestra vida.

1. ¿Puede contarnos como sintió la llamada a la vida religiosa?

Fue fruto de la oración de mi madre que, habiéndose enfermado y muerto en poco tiempo, me comentó un día que ella siempre había pedido a Dios un hijo sacerdote. Yo en ese tiempo era alumno del Colegio Salesiano “México” de Saltillo, Coahuila, en el noreste del país, y aunque era muy feliz con el ambiente del colegio por la cercanía de los Salesianos, por las actividades que organizaban, por lo bien que me la pasaba, nunca me había sentido atraído a la vida religiosa o sacerdotal. Fue sólo en ese momento en el que, quizá movido por el Espíritu Santo, le respondí que yo era ese hijo que había pedido. Ella murió tres días después, el 5 de marzo de 1959. Y yo, el 9 de marzo, fiesta de Santo Domingo Savio en ese tiempo, fui a hablar con mi asistente al que le dije que quería ser Salesiano, sin contarle cómo y de dónde me había venido ese deseo. Así, al término del año escolar, entré al Aspirantado. Por ello estoy muy agradecido con mi madre que me hizo un triple regalo: la vida, la fe y la vocación.

2. ¿Como es un día en su vida?

Vivo actualmente en la Comunidad de los Postnovicios en San Tarsicio, junto a las Catacumbas de San Calixto en Roma. El lugar es precioso, un auténtico oasis por la belleza y por la quietud que reina, pero sobre todo un lugar lleno de recuerdos para mí, pues es la casa a la que llegué hace 40 años a estudiar Sagrada Escritura, y, sobre todo, porque está santificado por el testimonio y la sangre de los mártires de la primera iglesia en Roma.
Me levanto temprano, a las 5 am y, después del aseo matutino, voy a rezar a la capilla. En seguida concelebro la Eucaristía, a la que sigue la meditación de la comunidad. Desayuno ligero y hago una primera caminata de 3 kms, en media hora, al término de la cual trabajo en la oficina, que forma parte de mi habitación, hasta las 12.30 en que hago una segunda caminata de 3 kms y vuelvo a la oficina hasta el momento de la comida a las 13.45, cuando regresan de la Universidad los postnovicios que estudian filosofía y ciencias de la educación. Después de comida reposo un poco y vuelvo a trabajar hasta las 18 horas en que hago la tercera caminata de otros 3 kms. Vuelvo a la oficina y trabajo hasta las 19.20 en que voy a la capilla para la oración de la tarde y las buenas noches, seguidas de la cena. Veo el noticiero y me retiro. En general voy a dormir hacia las 22.30.

3. Acaba de terminar la primera parte del Sínodo sobre la Familia ¿Cómo cree que los Antiguos Alumnos  pueden trabajar en la construcción de la Familia  cristiana?

La familia, hoy más que nunca, tiene necesidad de los mayores cuidados, pues está seriamente amenazada por muchísimos factores culturales, sociales, económicos.
No es indiferente que Papa Francisco haya dedicado a la Familia tanto el primer sínodo extraordinario, apenas concluido, como el ordinario que se realizará el próximo año.
Pienso que los Antiguos Alumnos están llamados, en primer lugar, a seguir de cerca el desarrollo del magisterio de la Iglesia en relación al tema de la familia y, sobre todo, a buscar hacer de la familia lo que es su naturaleza y misión: ser cuna de la vida y del amor, célula de la sociedad, escuela de socialización e Iglesia doméstica.

Asegurar una atención especial a la familia en nuestro compromiso educativa y evangelizadora requiere, entre otras cosas:

Garantizar un especial compromiso de educar en el amor en el ámbito de la acción educativa salesiana y en el itinerario de educación en la fe propuesto a los jóvenes. Se trata de uno de los aspectos en que se manifiesta la incidencia de la fe en la vida o su irrelevancia práctica.

Acompañar y sostener a los padres en sus responsabilidades educativas. Implicarlos plenamente en la realización del Proyecto educativo-pastoral salesiano.
Reconocer la implicación de los seglares en la misión salesiana significa también reconocer el compromiso de los padres y el papel de las familias en nuestras presencias, y exige también intensificar la colaboración con la familia, como primera educación de sus hijos y de sus hijas. Por esto, es necesario valorizar la aportación insustituible de los padres y de las familias de los jóvenes, favoreciendo la constitución de comités y asociaciones que puedan garantizar y enriquecer con su participación la misión educativa de Don Bosco.

Promover y calificar el estilo salesiano de familia: en la propia familia, en la comunidad
salesiana, en la comunidad educativo-pastoral.
El espíritu salesiano de familia constituye una característica de nuestra espiritualidad (cfr.
Carta de Identidad de la Familia Salesiana) y se expresa

en la escucha incondicional del otro,
en la acogida gratuita de las personas,
en la presencia animadora del educador entre los jóvenes,
en el diálogo y en la comunicación interpersonal e institucional,
en la corresponsabilidad respecto de un proyecto educativo compartido.

Crecer en el espíritu y en la experiencia de Familia Salesiana al servicio del compromiso educativo y pastoral entre los jóvenes.

*    Algunas sugerencias prácticas

Promover entre los jóvenes adultos de nuestros ambientes (animadores, voluntarios, colaboradores jóvenes…) itinerarios concretos de formación, acompañamiento y discernimiento de la vocación al matrimonio cristiano. En este compromiso se tratará de suscitar la colaboración de parejas cristianas ya insertas en los grupos seglares de la Familia Salesiana.

Suscitar en nuestras presencias grupos, movimientos y asociaciones de parejas y de familias que las puedan ayudar a vivir y profundizar la propia vocación matrimonial y a asumir con empeño las propias responsabilidades educativas.
En la Familia Salesiana existen grupos de “Familias Don Bosco”, “Hogares Don Bosco”, promovidos y animados por los Salesianos Cooperadores; pero existen también otras asociaciones familiares como “Movimiento Familiar Cristiano”, “Encuentros Matrimoniales”, etc.

Apoyar a los padres de los muchachos/muchachas de nuestras obras en su responsabilidad educativa por medio de asociaciones de padres, escuelas de padres, etc., con una propuesta concreta y sistemática de formación y de participación en temáticas educativas.
Animar, preparar y acompañar a nuestros seglares para que promuevan y defiendan en la  sociedad los derechos de la familia, frente a leyes y situaciones que la perjudican.

4. ¿Cómo ve a los jóvenes respecto a la Iglesia?

Comienzo por reafirmar que, si es verdad que se puede encontrar a Cristo en cualquier lugar, su casa, el lugar donde habita, es la Iglesia, la comunidad de los creyentes, es decir, la comunidad de aquellos que Le confiesan como su Señor, la familia de sus discípulos misioneros, de aquellos que comparten con Él vida y misión.
Y bien, no hay duda de que debemos afanarnos en corregir la imagen deformada que puede existir de la Iglesia en muchos jóvenes. Algunos «hablan de ella con afecto, como si se tratara de la propia familia, más aún, de la propia madre. Saben que en ella y de ella han recibido la vida espiritual. También conocen sus límites, arrugas e incluso escándalos. Pero aparece como secundario en comparación con los bienes que aporta a la persona y a la humanidad en cuanto morada de Cristo y punto de irradiación de su luz: las energías de bien que se manifiestan en obras y personas, la experiencia de Dios movida por el Espíritu Santo que aparece en la santidad, la sabiduría que nos viene de la Palabra de Dios, el amor que une y crea solidaridad más allá de los confines nacionales y continentales, la perspectiva de la vida eterna.
Otros hablan de ella con distanciamiento, como si fuese una realidad que no les incumbe y de la que no se sienten parte. La juzgan desde el exterior. Cuando dicen ‘la Iglesia’, parecen referirse solamente a algunas de sus instituciones, a alguna formulación de la fe o a normas de moral con las que no congenian. Es la impresión que se saca de la lectura de algunos periódicos o de la visión que presentan algunos medios de comunicación. Debo decir, sin embargo, que se equivocan precisamente en aquello que constituye la Iglesia: su relación, más aún, su identificación con Cristo. Para muchos, esta es una verdad no conocida o prácticamente olvidada. No falta quien la interpreta como una pretensión de la Iglesia de monopolizar la figura de Cristo, controlar las interpretaciones y gestionar el patrimonio de imagen, de verdad, de fascinación que representa Cristo.
En cambio, para el creyente éste es el punto fundamental: la Iglesia es continuación, morada, presencia actual de Cristo, lugar donde Él dispensa la gracia, la verdad y la vida en el Espíritu. [...] Es justamente así. La Iglesia vive de la memoria de Jesús, medita repetidamente y estudia con todos los medios su palabra sacándole nuevos significados, vierte al rito su presencia en las celebraciones, trata de proyectar la luz que se derrama desde su misterio sobre los acontecimientos y sobre las concepciones de vida actuales y se compromete a llevar adelante la misión de Cristo en su totalidad: anuncio del Reino y transformación de las condiciones de vida menos humanas. Sobre todo, Jesús es su Cabeza que atrae a cada miembro, los une en un cuerpo visible e infunde energías en las comunidades.
Si ésta es la verdadera realidad de la Iglesia, nos incumbe la tarea de actuar de tal manera que los jóvenes la amen como madre de su fe, que les hace crecer como hijos de Dios, que les permite encontrar la vocación y misión, que los acompaña a lo largo del recorrido de la vida y que los espera para introducirlos en la casa del Padre. Esto es lo que Don Bosco supo realizar de modo incomparable en la educación y evangelización de sus muchachos en Valdocco. Veamos qué podemos hacer nosotros hoy en relación a los jóvenes que buscan a Cristo.

5. ¿Qué tipo de estrategia, cree usted, debe desarrollar la Iglesia para acercarse a los jóvenes?

Me parece que no hay ninguna estrategia que pueda superar el testimonio de Iglesia que Papa Francisco ha encarnado y está promoviendo. Con sus actitudes, su doctrina y sus acciones él está renovando en profundidad la Iglesia, tratando de iluminar las mentes, reavivando con fuego los corazones para fortalecer la voluntad de todos con la luz y la fuerza del Evangelio, de modo que todos los  cristianos sean testigos valientes, “discípulos misioneros de Cristo,” enviados al mundo, sin miedo, para servir a los pobres y marginados, y así transformar esta sociedad.
De hecho, desde su primer discurso a los cardenales electores, Francisco ha propuesto un modelo de la Iglesia en armonía con las grandes decisiones del Concilio Vaticano II,  en armonía con la nueva evangelización; bajo el influjo de la pastoral latinoamericana, desde Medellín con la opción por los pobres, hasta a Aparecida con la elección de una Iglesia formada por discípulos misioneros de Cristo, plenamente integrados en la vida social.
Lo primero que nos enseña Francisco es estar atentos a la realidad, con una sensibilidad pastoral exquisita, tratando de contemplar a Dios en todo y ver todo con la mirada de Dios. Una Iglesia al servicio del mundo. Una Iglesia libre de la espiritualidad mundana que lleva a la vanidad, a la arrogancia, al orgullo. Una iglesia libre del narcisismo teológico y de la tentación de encerrarse en su marco institucional, libre también del riesgo de la auto referencialidad, del aburguesamiento y el clericalismo.
Una Iglesia que sea verdaderamente el cuerpo de la Palabra hecha carne, privilegiando el cuidado de los pobres y marginados y excluidos; una Iglesia que no puede ser reducida a una pequeña capilla, pues está llamada a convertirse en un hogar para toda la humanidad; una Iglesia que siempre está en camino, que expresa su preferencia en salir al encuentro de los otros; una Iglesia que se siente bien en las fronteras y en el borde de la sociedad.
Esto no quiere decir que la Iglesia debe ser proselitista pretendiendo hacer hijos suyos a todos los hombres y mujeres del mundo, sino evangelizadora, portadora de la buena noticia del amor y de la misericordia de Dios. Una Iglesia que sea un lugar abierto donde todo el mundo puede encontrarse y reconocerse porque en ella hay lugar para el diálogo, para la diversidad, para la acogida. No se debe forzar al mundo a entrar en la Iglesia; más bien es la Iglesia que debe aceptar el mundo como este es.
El sueño de Papa Francisco es una Iglesia que sale a la calle para evangelizar, para tocar los corazones de la gente; una Iglesia lista para servir, que tiene como objetivo alcanzar no sólo las periferias geográficas, sino las existenciales; una Iglesia pobre, que privilegia a los pobres y les da voz, que ve en los ancianos, enfermos o discapacitados las “llagas de Cristo”; una Iglesia que se compromete a superar la terrible cultura de la indiferencia en la que vivimos y que conduce a la violencia; una Iglesia que da una atención adecuada y la debida importancia de las mujeres, tanto en la sociedad como dentro de sus instituciones.
Hablando a los jóvenes, Francisco los invita a jugarse la vida, a invertir sus energías en causas que valgan la pena, a dar la vida por las cosas que la hacen digna de ser vivida, especialmente Jesucristo y el servicio a los pobres, sin perder nunca la esperanza y la alegría y sin ceder ante las promesas de un paraíso de felicidad barata.
La Iglesia tiene necesidad de recuperar vitalidad, encanto, visibilidad y credibilidad para seguir atrayendo a sí a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo la generación más joven. Esto será posible si todos nos empeñamos en hacer que la Iglesia sea una madre misericordiosa, llena de ternura y de amor, llena de dulzura y humildad.

6. ¿Cómo podemos llevar el mensaje de Cristo a nuestra sociedad?

Exactamente en la forma en que lo está proponiendo Papa Francisco. Hay que tener el entusiasmo y la audacia para llevar el evangelio de Cristo a la Sociedad, un mensaje destinado a llenar de alegría la vida de los que lo acogen, como lo presenta espléndidamente la Exhortación Apostólica “La alegría del Evangelio”, que invito a todos a leer, estudiar y hacer vida.

7. Don Bosco se decía que era el Signo y portador del amor de Dios a los jóvenes  ¿Cómo cree que se puede hacer vida hoy esta afirmación?

La misión salesiana consiste precisamente en ello, hacer que los jóvenes se sientan que son amados, que son el centro de nuestras actividades y estructuras. Esto es posible en la medida en que nos colocamos en medio de ellos, como compañeros de camino. El rostro del amor, lo que lo hace visible y creíble, es la bondad, la amabilidad. Es así como se logra el milagro de abrir el corazón de una persona. Y cuando esto sucede, se crea una confianza que hace posible la comunicación de valores, sentimientos e ideales a los que ordinariamente el joven se muestra renuente.
La misión se concreta, además de volver a estar en medio de los jóvenes, en la oferta de una propuesta educativa integral que los ayude a desarrollar todos sus talentos y dimensiones de modo que puedan convertirse en ‘honestos ciudadanos y buenos cristianos’. Esto significa acompañarles en el delicado proceso de aprender a vivir, a convivir, a buscar la verdad y a ser felices. No hay que olvidar que el don más precioso que podemos ofrecerles a los jóvenes es el don de la educación.
Educar es ayudar a cada uno a ser plenamente persona a través del despertar de la conciencia, el desarrollo de la inteligencia y la comprensión del propio destino. “Hoy no hay educación que se precie de ser tal sino comunica valores, saberes, habilidades y compromiso social”.

9. ¿Qué retos de futuro piensa que debe afrontar la Familia Salesiana?

La Familia Salesiana en estos últimos años ha crecido en número de grupos que la forman, pero, sobre todo, en identidad, en sentido de pertenencia y en mayor corresponsabilidad del carisma de Don Bosco.
Tiene siempre delante de sí el imperativo de pasar de la concordia, que significa quererse bien, a la sinergia, que significa convencerse de la necesidad de tener miras comunes hasta llegar a compartir proyectos sobre el territorio en que opera.
Más en concreto, debe estar unida en:
la defensa de la vida, desde el momento de su concepción hasta su muerte natural, en el sentido y calidad de la vida;
el cuidado de la familia, vista según el proyecto original de Dios, manifestado en la naturaleza humana, y no sólo como una forma cultural de ser;
la promoción de la educación, convencidos de que es el don mejor que podemos ofrecer a los jóvenes, a la Iglesia y a la Sociedad;
el compromiso en la nueva evangelización, que nos vea decididamente empeñados en hacer realidad el proyecto de la Evangelii Gaudium;
la creación de una cultura vocacional, que ayude a los jóvenes a entender que la vida es vocación y, por lo tanto, a madurar proyectos de vida en la diversidad de estados.

10.  ¿Qué supone para la iglesia la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco?

Don Bosco no pertenece a la Congregación y a la Familia Salesiana, pues es un patrimonio de la Iglesia y de la misma sociedad.
Por eso no tiene que maravillarnos que en todas partes las celebraciones del bicentenario tengan un grande respaldo de parte de las autoridades civiles y religiosas.
De todos modos, lo importante no es celebrar lo que se ha hecho en 200 años, pues no tenemos sólo una página de oro para contar, sino todavía muchas páginas de oro para escribir.
Todo esto será posible si hacemos nuestras las grandes inspiraciones, motivaciones y opciones de Don Bosco, que quisiera sintetizar en cinco:
Creer en los jóvenes, como él creyó en ellos, sobre todo ahora en que son reducidos a ser meros consumidores y espectadores, en lugar de ser protagonistas y agentes de cambio de la sociedad y de la Iglesia.

Apostar por la educación, pues todo se juega en la calidad humana, profesional, espiritual y social de los nuevos hombres y mujeres, sobre todo ahora que enfrentamos una crisis cultural gigantesca.
Promover el sistema preventivo, convencidos de que es preferible que los jóvenes puedan explotar todas sus energías de bien y sus capacidades y evitar, en cambio, que caigan en toda suerte de experiencias negativas.
Hacer de la Familia Salesiana y de los Amigos de Don Bosco un inmenso movimiento de personas que compartan su pasión por la salvación de los jóvenes a través de la educación y la evangelización.
Crear sinergia con todas las instituciones que, como nosotros, tienen como campo de acción los jóvenes y la educación y están igualmente comprometidas en la transformación de la sociedad.

 11. Haciendo un ejercicio de imaginación ¿Qué piensa que les diría Don Bosco a los Antiguos alumnos salesianos en el siglo XXI?
En virtud de la educación recibida, y como rama de la Familia Salesiana, la Asociación de Antiguos Alumnos de Don Bosco, según yo, está llamada a:
- Contribuir a la misión educativa de la Congregación y en los ambientes en que están insertas las obras, siempre con el estilo laical salesiano, que la caracteriza;
- Comprometerse en la promoción humana, en la construcción de la paz y de la justicia;
- Promover el respeto por los derechos humanos y la solidaridad, la tolerancia y el diálogo intercultural;
- Presentar una corriente de opinión en el diálogo con la realidad sociocultural valorizando los procesos de la comunicación social;
- Cuidar la integración, la formación y el compromiso apostólico de los centros locales, que son el elemento básico de las Federaciones;
- Colaborar con otras agencias de bien y trabajar en red con los organismos civiles y eclesiales;
- Cuidar las relaciones con las asociaciones de laicos y con toda la Familia Salesiana.
De hecho:
a) El Antiguo Alumno cristiano vive en serio las exigencias del bautismo y de la confirmación, destacando la espiritualidad típica de Don Bosco expresada en un estilo de vida apostólico que deriva del hecho de ser discípulo de Cristo.
b) La Asociación de los Antiguos Alumnos participar en la misión de Don Bosco y de la Familia Salesiana de varias maneras:
• valorando y cuidando de la familia,
• asumiendo con empeño la educación de la juventud,
• promoviendo los valores inherentes a la persona humana y el respeto por la dignidad del hombre,
• acrecentando la comunión activa con toda la Familia Salesiana,
• cuidando a los estudiantes al final del programa de formación,
• asegurando la formación permanente de los miembros.
c) Además, el Antiguo Alumno de Don Bosco, cristiano o de cualquier otra religión, está llamado a expresar y desarrollar hoy en día las semillas de la “educación recibida”, esto es, a realizar la misión con competencia profesional, con conciencia moral, con responsabilidad social, no pensando sólo en el éxito personal, sino en el bien común.
d) En el compromiso social, político y económico es necesario tener a pecho y defender a toda costa los valores, en especial la vida, la libertad y la verdad.
Si toda la educación salesiana está orientada a formar “buenos cristianos y honrados ciudadanos”, esto significa que en este binomio se encuentra la identidad y la misión de los Antiguos Alumnos de Don Bosco.

Entrevista: Alberto López Escuer

Tema de formación inspectorial

Habitacion

El Señor nos ha dado a Don Bosco como padre y maestro. Lo estudiamos e imitamos admirando en él una espléndida armonía entre naturaleza y gracia. Profundamente humano y rico en las virtudes de su pueblo, estaba abierto a las realidades terrenas; profundamente hombre de Dios y lleno de los dones del Espíritu Santo, vivía como si viera al Invisible Ambos aspectos se fusionaron en un proyecto de vida fuertemente unitario: el servicio a los jóvenes. Lo realizó con firmeza y constancia, entre obstáculos y fatigas, con la sensibilidad de un corazón generoso: No dio paso, ni pronunció palabra, ni acometió empresa que no tuviera por objeto la salvación de la juventud. Lo único que realmente le interesó fueron las almas (Const. 21).

Para la reflexión disponemos de tres documentos:

 

Maite Dominguez.

Vocal inspectorial de Formación

Formación desde la Pastoral Familiar

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Los vocales de Pastoral Familiar a nivel provincial Dolores Barrio y Jordi Aubeso nos envían desde Burgos tres documentos para trabajar en los grupos.

El primero nos anima a romper con el individualismo al que nos arrastra la sociedad y nuestro ritmo de vida. podeis acceder a él haciendo clic en Tema1_ Pastoral familiar_Romper con el Individualismo.

El segundo nos muestra 6 experiencias de vida y nos anima a reflexionar sobre nuestra vida a partir de la de ellos, podeis acceder a él haciendo clic en Tema2_ Pastoral familiar_Experiencias de vida.

El tercero y último de los temas nos ha sido enviado desde Hogares Don Bosco y se titula “Ayudar a los hijos en los momentos de crisis”, vamos que nos viene ni al pelo. Podeis acceder a él haciendo clic en Tema3_ Pastoral familiar_Ayudar a los hijos en los momentos de crisis.

Nos indica Dolo acerca de este último tema que “Quizás no dé tiempo a tratarlo en los grupos, pero -especialmente para los que tenemos hijos- es un tema muy interesante aunque sea para la lectura”.

Muchas gracias por estos materiales y os animamos a seguir enviándolos documentos que nos sirvan para reflexinar y mejorar dia a dia.

Un abrazo,

Juanjo. Vocal provincial de Información.

El encuentro con Jesus

 

sanando-a-un-ciego
Muchos se encontraron con Jesús  y no quedaron indiferentes ante ese encuentro podemos recordar el de la Samaritana o el de Zaqueo.
Eran encuentros que transmitían vida y donde Jesús acogía hablaba y en algunos casos curaba.
Nos centraremos ahora en el encuentro con el ciego de Betsaida, estamos de nuevo ante un encuentro que va cambiar la vida en este caso del ciego que recupera la vista.
Llama la atención de la fe que tienen los que acompañan a este ciego para que lo toque Jesús para ser curado.
Una cura que le permite al ciego ver lo que hay a su alrededor el contacto con Jesús ha sido curativo. Ha vuelto a ver puede volver a disfrutar de la luz ha salido del mundo de las tinieblas de la oscuridad se abre un mundo nuevo lleno de luz y de posibilidades nuevas.
Pero vayamos mas halla de la curación física tan bien se puede ver con los ojos de la fe y apliquémoslo a nosotros mismos cuantas veces vamos ciegos por la vida, vivimos en la oscuridad y no nos damos cuento o nos queremos dar.
Tal vez necesitemos tener un encuentro con Jesús por medio de los sacramentos, la oración, por un acontecimiento, la palabra de un hermano…hay muchos medios de encontrarse con Jesús.
Un encuentro que nos saque de la ceguera en la que estamos sumidos, un encuentro que nos transmite la Buena Nueva que nos hace ver las cosas de otro modo, no encerrándonos en nosotros mismos sino que nos permite abrirnos a los demás.
Que en un principio nos ayude a vislumbrar y que posteriormente la luz se abra paso.
Jesús nos ayuda a ello nos acompaña esta junto a nosotros y nos hace recobrar la vista cuando lo necesitamos.
Como el ciego de Betsaida tenemos que acercarnos con fe y nuestra mirada después será nueva.

 

 

PARA LA REFLEXIÓN

Marcos 8, 22-26

Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» Él, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan» Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».

 
¿Ves algo? Cristo en este pasaje nos hace esta pregunta.

¿Podremos responderle que sí vemos? Impresiona que Dios mismo esté preguntando de esta forma. Pero ¿qué es lo que quiere que vea? ¿Cómo tengo que verlo?

Jesús nos pregunta si vemos con los ojos de la fe, es decir: que si en todo lo que hacemos está detrás la mano de Dios. Esta es la visión que Él quiere que tengamos en todas nuestras actividades, no quedarnos solamente con el ver cosas borrosas: “…veo a los hombres como árboles…”, más bien hay que procurar que nuestros ojos estén limpios.

¿Qué es lo que no nos deja ver bien? Las preocupaciones de la vida, los problemas que agrandamos, el querer estar a la moda, buscar tener por tener, o por envidia… Por eso limpiemos nuestra vista, quitando lo que más nos estorbe para mirar con claridad la mano de Dios en nuestra vida, haciendo lo contrario a lo que nos aparta de tan digna visión.

 

Alberto López Escuer

 

Hablar de Dios en nuestro tiempo

 

(VIS).- “¿Cómo hablar de Dios en nuestro tiempo? ¿Cómo comunicar el Evangelio para abrir caminos a su verdad salvadora?”. Estos han sido los interrogantes a los que el Santo Padre ha querido responder con la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que ha tenido lugar en el Aula Pablo VI.

“En Jesús de Nazaret- ha dicho el Papa- encontramos el rostro de Dios que ha bajado de su Cielo, para sumergirse en el mundo de los hombres y enseñarnos el “arte de vivir”, el camino de la felicidad, para liberarnos del pecado y hacernos plenamente Hijos de Dios”.

“Hablar de Dios -ha proseguido- significa, ante todo, tener claro lo que debemos transmitir a los hombres y mujeres de nuestra época: Dios ha hablado con nosotros,(…) no un Dios abstracto, una hipótesis, sino un Dios concreto, un Dios que existe, que ha entrado en la historia y está presente en la historia; el Dios de Jesucristo (…) como respuesta a la pregunta fundamental de por qué y cómo vivir. Por eso hablar de Dios requiere un continuo crecimiento en la fe, una familiaridad con Jesús y su Evangelio, un profundo conocimiento de Dios y una fuerte pasión por su proyecto de salvación, sin ceder a la tentación del éxito (…) sin temor a la humildad de los pequeños pasos y confiando en la levadura que entra en la masa y hace que crezca lentamente. Al hablar de Dios, en la obra de la evangelización, bajo la guía del Espíritu Santo, necesitamos recuperar la simplicidad, regresar a lo esencial del anuncio: la Buena Nueva del Dios concreto, que se interesa por nosotros, del Dios-amor que se acerca a nosotros en Jesucristo, hasta la Cruz ,y que en la Resurrección nos da esperanza y nos abre una vida que no tiene fin, la vida eterna”.

El Papa ha recordado que para San Pablo, comunicar la fe “no significa manifestar el propio yo sino decir abierta y públicamente lo que ha visto y sentido en el encuentro con Cristo, lo que ha experimentado en su vida ya transformada por ese encuentro. El Apóstol no se contenta de proclamar con las palabras, sino que implica toda su existencia en la gran obra de la fe(…) Para hablar de Dios, hay que dejarle sitio, con la confianza de que es Él quien actúa en nuestra debilidad: dejarle espacio sin miedo, con sencillez y alegría, con la profunda convicción de que cuanto más el centro sea Él y no nosotros, más será fructífera nuestra comunicación (…) Y esto es válido también para las comunidades cristianas que están llamadas a mostrar la acción transformadora de la gracia de Dios, superando individualismos, cierres, egoísmos, indiferencia y viviendo en las relaciones diarias el amor de Dios. Tenemos que ponernos en marcha para ser siempre y realmente anunciadores de Cristo y no de nosotros mismos”.

En este punto , ha proseguido, debemos preguntarnos “cómo comunicaba Jesús. Jesús (…) habla de su Padre – Abba lo llama – y del Reino de Dios, con los ojos llenos de compasión por los sufrimientos y las dificultades de la existencia humana. En los evangelios vemos cómo se interesa por todas las situaciones humanas que encuentra, se sumerge en la realidad de los hombres y mujeres de su tiempo, con una plena confianza en la ayuda del Padre(…) En Él, anuncio y vida están entrelazados: Jesús actúa y enseña, siempre a partir de una relación profunda con Dios Padre. Esta forma se convierte en una indicación fundamental para los cristianos: nuestro modo de vivir en la fe y en la caridad se transforma en un hablar de Dios hoy, porque demuestra, con una existencia vivida en Cristo, la credibilidad y el realismo de lo que decimos con palabras. Tenemos que prestar atención a interpretar los signos de los tiempos en nuestra época, a individuar el potencial, los deseos y los obstáculos de la cultura contemporánea; en particular el deseo de autenticidad, el anhelo de trascendencia, la sensibilidad por la salvaguardia de la creación, y comunicar sin temor la respuesta que ofrece la fe en Dios”.

“Hablar de Dios significa, por lo tanto, hacer entender con nuestras palabras y nuestras vidas que Dios no es un competidor de nuestra existencia, sino, al contrario el verdadero garante, el garante de la grandeza de la persona humana. Así que volvemos al principio: hablar de Dios es comunicar, con la fuerza y la sencillez, con la palabra y la vida, lo que es esencial: el Dios de Jesucristo, ese Dios que nos ha mostrado un amor tan grande como para encarnarse, para morir y resucitar por nosotros; ese Dios que nos invita a seguirlo y dejarnos transformar por su amor inmenso para renovar nuestra vida y nuestras relaciones; el Dios que nos ha dado a la Iglesia, para caminar juntos y, a través de la Palabra y los Sacramentos, renovar toda la ciudad de los hombres para que pueda llegar a ser la Ciudad de Dios”, ha concluido el Santo Padre.

El encuentro con Jesus

 
Muchos se encontraron con Jesús  y no quedaron indiferentes ante ese encuentro podemos recordar el de la Samaritana o el de Zaqueo.
Eran encuentros que transmitían vida y donde Jesús acogía hablaba y en algunos casos curaba.
Nos centraremos ahora en el encuentro con el ciego de Betsaida, estamos de nuevo ante un encuentro que va cambiar la vida en este caso del ciego que recupera la vista.
Llama la atención de la fe que tienen los que acompañan a este ciego para que lo toque Jesús para ser curado.
Una cura que le permite al ciego ver lo que hay a su alrededor el contacto con Jesús ha sido curativo. Ha vuelto a ver puede volver a disfrutar de la luz ha salido del mundo de las tinieblas de la oscuridad se abre un mundo nuevo lleno de luz y de posibilidades nuevas.
Pero vayamos mas halla de la curación física tan bien se puede ver con los ojos de la fe y apliquémoslo a nosotros mismos cuantas veces vamos ciegos por la vida, vivimos en la oscuridad y no nos damos cuento o nos queremos dar.
Tal vez necesitemos tener un encuentro con Jesús por medio de los sacramentos, la oración, por un acontecimiento, la palabra de un hermano…hay muchos medios de encontrarse con Jesús.
Un encuentro que nos saque de la ceguera en la que estamos sumidos, un encuentro que nos transmite la Buena Nueva que nos hace ver las cosas de otro modo, no encerrándonos en nosotros mismos sino que nos permite abrirnos a los demás.
Que en un principio nos ayude a vislumbrar y que posteriormente la luz se abra paso.
Jesús nos ayuda a ello nos acompaña esta junto a nosotros y nos hace recobrar la vista cuando lo necesitamos.
Como el ciego de Betsaida tenemos que acercarnos con fe y nuestra mirada después será nueva.

 

 
PARA LA REFLEXÓN

Marcos 8, 22-26

Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» Él, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan» Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».
Reflexión
¿Ves algo? Cristo en este pasaje nos hace esta pregunta.

¿Podremos responderle que sí vemos? Impresiona que Dios mismo esté preguntando de esta forma. Pero ¿qué es lo que quiere que vea? ¿Cómo tengo que verlo?

Jesús nos pregunta si vemos con los ojos de la fe, es decir: que si en todo lo que hacemos está detrás la mano de Dios. Esta es la visión que Él quiere que tengamos en todas nuestras actividades, no quedarnos solamente con el ver cosas borrosas: “…veo a los hombres como árboles…”, más bien hay que procurar que nuestros ojos estén limpios.

¿Qué es lo que no nos deja ver bien? Las preocupaciones de la vida, los problemas que agrandamos, el querer estar a la moda, buscar tener por tener, o por envidia… Por eso limpiemos nuestra vista, quitando lo que más nos estorbe para mirar con claridad la mano de Dios en nuestra vida, haciendo lo contrario a lo que nos aparta de tan digna visión.

Alberto López Escuer