Aguinaldo 2013: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres» (Flp 4,4)

rector-mayorRespetando la tradición, el Rector Mayor presentó oficialmente el Aguinaldo 2013 en su visita a la Casa General de las Hijas de María Auxiliadora en la tarde de hoy, 31 de diciembre. La tradición comenzada en 1849 por mismo Don Bosco continúa con un tema dedicado al descubrimiento y estudio de su pedagogía; tema segundo del camino de tres años de preparación para la celebración del bicentenario de su nacimiento (1815-2015).

(ANS – Roma)

En la solemne sencillez de un ambiente de familia, Don Pascual Chávez se encontró en el auditorio de la Casa General con Madre Yvonne Reungoat, una nutrida delegación de las FMA, y algunos miembros de la Familia Salesiana.

A ellos presentó brevemente, el tema y la estructura del Aguinaldo 2013 expresado en el ya famoso lema: “Como Don Bosco educador, ofrezcamos a los jóvenes el Evangelio de la alegría mediante la pedagogía de la bondad”

El verdadero “don” (de ahí el término de aguinaldo), sin embargo, es el texto que el Rector Mayor publica y ofrece a toda la Familia Salesiana. Son páginas que deben ser leídas, profundizadas personalmente y en los distintos órganos de animación de cada grupo local y territorial.

“También esta vez nuestro planteamiento no es sólo intelectual. Por una parte, es sin duda necesario un estudio a fondo de la Pedagogía Salesiana para actualizarla según la sensibilidad y las exigencias de nuestro tiempo. Hoy los contextos sociales, económicos, culturales, políticos, religiosos, en los que nos encontramos viviendo la vocación y dilatando la misión salesiana, han cambiado profundamente. Por otra parte, por fidelidad carismática a nuestro Padre, es igualmente necesario hacer nuestro el contenido y el método de su oferta educativa y pastoral. En el contexto de la sociedad de hoy estamos llamados a ser santos educadores como él, dando nuestra vida como él, trabajando con y para los jóvenes”.

Junto con algunas reflexiones sobre los principios establecidos en el Sistema Preventivo (Razón, Religión, Amor, Buen ciudadano cristiano y honesto ciudadano), el Rector Mayor ofrece grandes puntos de referencia y compromisos para la Familia Salesiana.

Un verdadero y propio viaje de conocimiento, verificados con estímulos para la formación y planificación más eficaz.

Grande es el énfasis – como sugiere el verso que acompaña al lema: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres” (Fil. 4:4) – en el Evangelio de la alegría que debe ser entendida no como “sentimento effimero, è un’energia interiore che resiste anche alle difficoltà della vita”. “Il vangelo della gioia caratterizza tutta la storia di Don Bosco ed è l’anima delle sue molteplici opere. Don Bosco ha intercettato il desiderio di felicità presente nei giovani e ha declinato la loro gioia di vivere nei linguaggi dell’allegria, del cortile e della festa; ma non ha mai cessato di indicare Dio quale fonte della gioia vera.”, escribe el Rector Mayor en su comentario.

En la conclusión, Don Chávez focaliza la atención sobre Mamá Margarita, venerable. “De ella Don Bosco aprendió los valores y actitudes que practicó con sus muchachos y, con el discurrir de los años, dejó a los Salesianos, convirtiéndose en las bases de su pedagogía”. Una manera simple y directa que recuerda cómo la eficacia de una buena pedagogía salesiana está intrínsecamente ligada al educador que inevitablemente, por asimilación vital, trasmite los valores en los que cree para los que están cerca en una relación y diálogo. Este aspecto se acentúa en el poema señalado por un salesiano de la India que el Rector Mayor hizo suyo.

El texto completo del aguinaldo está disponible en este idioma en el sitio sdb.org junto con el video comentario. El texto del aguinaldo también está disponible en las Actas del Consejo General no. 415.

aguinaldo

De Dioses y de Hombres

Sinopsis

Un monasterio en las montañas del Magreb en los años noventa. Ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con la población musulmana. Un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros y el pánico se apodera de la región. El ejército ofrece protección a los monjes, pero estos la rechazan. ¿Qué deben hacer? ¿Irse, quedarse? A pesar de la creciente amenaza, empiezan a darse cuenta de que no tienen elección y deben quedarse, pase lo que pase. La película se basa a grandes rasgos en la vida de los monjes cistercienses del Tibhirine, en Argelia, desde el año 1993 hasta su secuestro en 1996.

Comentario

Una  película esta la De Dioses y hombres que una vez vista no te deja indiferente, muy bien dirigida y con unas soberbias interpretaciones nos cuenta la historia de una  comunidad cisterciense, que se ve abocada a tomar una grave decisión o quedarse o macharse a Francia su país natal, ante el cariz que esta tomando la situación en Argelia donde sus vidas correr serio peligro. Una disyuntiva que se va desgranando durante todo el film  donde se ven también la gran labor que hace esa  comunidad en el pueblo donde esta – en su mayoría musulmán-  y  lo integrados que están en él. Por eso la determinación de irse o quedarse es difícil, los religiosos muestran sus dudas mas vitales antes de tomar una decisión y viven su particular Getsemani lleno de dolor y entrega a la voluntad del Padre  y su decisión solo se puede entender si se hace en clave de amor. En definitiva una buena película muy recomendable de ver. Y no debemos olvidar que esta basada en hechos reales. Ha obtenido el gran premio del Jurando del Festival de Cannes 2010.

Nueva configuración de los Salesianos en España

Las seis provincias salesianas actuales pasarán a ser dos en 2014, según ha comunicado el Rector Mayor, Don Pascual Chávez.

Coincidiendo con la fiesta de San Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana, don Pascual Chávez, Rector Mayor de los salesianos, ha anunciado que, en 2014, las seis inspectorías de salesianos en España pasarán a ser dos.

Las nuevas inspectorías que se crearán son: la Mediterránea, que comprenderá las actuales inspectorías con sede en Barcelona, Valencia y Sevilla, y la Centro-noroeste, que agrupará a las de Bilbao, León y Madrid.

En la primera, quedarán incluidas 79 comunidades salesianas con 556 religiosos y se extiende por las comunidades autónomas de Cataluña, Baleares, Aragón, Comunidad Valenciana, Albacete, Murcia, Andalucía, Extremadura, Canarias y Andorra.

 La Centro-noroeste, con 686 religiosos pertenecientes a 64 comunidades, abarca las obras salesianas de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Castilla y León, Madrid y Castilla La Mancha.

Todo sobre esta nueva configuración en Salesianos Bilbao.

Fallece Jesús Muñoz

Desde la Provincia de Sevilla nos llega esta triste información.

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Querido/a amigo/a:

Comunicarte que hoy, 10 de abril, ha fallecido nuestro hermano Jesús Ignacio Muñoz Alcaide, esposo de María Luisa Alonso Ortega y padre de Ángel y de Luis.

Era profesor de Secundaria en un Instituto de Montilla y le ha sobrevenido la muerte mientras se encontraba en un viaje de estudios con sus alumnos de cuarto de ESO en Asturias. Miembro del Centro de SSCC de Montilla y Vicecoordinador del Consejo provincial.

Recemos por él, confiados en que goza ya de la presencia misericordiosa del Padre, y recemos también por su familia para que la luz de Cristo Resucitado aliente su esperanza y los reconforte en el dolor.

Un abrazo,
 
José Javier García-Carpintero. Coordinador Provincial.

Consejo Inspectorial de Familia Salesiana

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El sábado 27 de marzo se reunió el Consejo Inspectorial de la Familia Salesiana. Lo hicimos en la Sede Inspectorial de Deusto-Bilbao.
 
El Consejo de la Familia Salesiana está formado por los responsables de los diferentes grupos que están presentes en nuestra Inspectoría de Bilbao.

Por parte de los Salesianos, estaban presentes: José Antonio Hernández (Delegado Inspectorial para la Familia Salesiana y Delegado Provincial de los Salesianos Cooperadores); Arcadio Cuadrado  (Consiliario de ADMA); Félix Jiménez (Consiliario Inspectorial para los Antiguos Alumnos). No pudo estar Félix Urra, Inspector y responsable último de la Familia Salesiana en la zona.

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Por parte de las Hijas de María Auxiliadora (FMA) estaba presente Ángeles Ruano. Recién vuelta a casa y casi recuperada del todo, tras un gran susto que nos dio hace unos meses. Celebramos su vuelta y, ella misma, nos la hizo más dulce invitándonos a unas pastas.

Por parte de los Salesianos Cooperadores no pudo estar el Coordinador Provincial, Enrique García Caballero, siendo sustituido por la Vocal de formación, Merche Martín.

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Representando a los Antiguos Alumnos  estaba su nuevo presidente regional, José Luis Lejonagoitia.
Excusaron su presencia las Damas Salesianas, que se hicieron presente con su cariño y su oración (estaban de retiro, dándonos sana envidia, en el monasterio de Zenarruza).

 Además de participarnos de las informaciones de cada grupo, se fijó la participación de la Familia Salesiana en el Capítulo  y la Fiesta Inspectorial a celebrar en Urnieta en el mes de abril.

La Fiesta Inspectorial tendrá este año la novedad de una mayor presencia de la Familia Salesiana. Queremos que se hagan presentes en la Fiesta, todas las personas que están realizando un servicio inspectorial (o provincial o regional) dentro de los diferentes grupos que componen la Familia Salesiana.

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También se informó de la situación actual del proceso que están haciendo los Salesianos conocido como “Proyecto Europa”. En el próximo mes de junio, el Rector Mayor decidirá sobre el futuro de la España salesiana con la reestructuración de las actuales Inspectorías. En este momento hay tres propuestas para este próximo futuro: una, dos o cuatro nuevas Inspectorías. El proceso acabará en 2014 cuando se nombre el nuevo o los nuevos Inspectores.
La Familia Salesiana tendrá que hacer una reflexión al respecto. De ella saldrá la nueva estructura territorial.

Comentario al Evangelio -marzo 2010-

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Miércoles Santo

 

 

Felipe Santos, SDB

 

Nuevas posibilidades

“¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?”
 (Mateo 26,15).

 

¿Qué recibo, Señor, cuando te entrego?
¿Qué alegrías recorren mi vida cuando te olvido?
¿Qué son treinta monedas comparadas con lo que tú me has dado?
 
He visto tu gran misericordia para conmigo a lo largo de los años. .
Me has pagado con creces hasta los más pequeños deseos buenos que he tenido.
Tú has mejorado mi vida con los años.
Me has dado valor para vivir en tantos momentos.
¿Tan poco ha contado todo eso en mi vida?
 
 
Ante mis males y mis pecados has hecho la vista gorda.
Todo lo has escondido ante tu mirada.
Has puesto a mi lago gentes que me quieren bien.
Siempre he tenido una mano amiga para alentarme en las dificultades.
¿Cómo es posible que haya olvidado todo esto?
 
Tú has dorado mis pecados.
Tú has sembrado en mi corazón muchas cosas buenas.
Cuando me he marchado, Tú me has esperado con la puerta abierta.
¿Por qué te pago tus besos con un beso de despedida?
 
Cuando te he preguntado, Tú me has respondido.
Cuando me he encontrado en cañadas oscuras, Tú has enviado mensajeros a ayudarme.
Siempre has estado a mi lado.
¿Cómo es que ahora te doy la espalda?
 
Y no es el otro, el de al lado, no. Soy yo.
Soy yo el que va a entregar.
Y tú te callas. Sorprendentemente, te callas.
Me miras en silencio, pero no rompes conmigo.
 
“Que lo que haga o no haga a los pequeños, es a Ti a quien lo hago o no lo hago”.
Tú me los has dicho muchas veces y yo me lo he creído.
Pero ahora veo que a menudo he pasado de largo, sin mirar sus rostros.
Se han quedado llorando. ¡Tanto tiempo contigo y no he entendido nada de nada!
Y aún me justifico: “¿Qué tengo que ver yo con lo que les pasa a mis hermanos?”
¿Y cómo termina todo?
De forma sorprendente: Me das nuevas posibilidades.
¡Hasta ahí llega tu amor!
 
Judas, uno de tus amigos, te entrega y te vende.
La noche es muy oscura.
Mientras, Tú sigues recorriendo el camino del amor.

 

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MARTES SANTO

 Felipe Santos, SDB

 Tierra de sombras

“¿Por qué no puedo acompañarte ahora?
Daré mi vida por ti” (Juan 13, 37).
 
No soy trigo limpio, Señor.
Yo sé que mi fe tiene sombras, lo sé.
Yo sé que mi amor tiene sombras, también lo sé.
Yo sé que mi esperanza tiene sombras, claro que lo sé.
Y mi ternura, también tiene sombras.

 Mi tierra es tierra de penumbras.

 ¿De donde vienen mis desencuentros contigo, Señor?
Quiero dar mi vida por ti y no puedo. Te lo digo, pero no es verdad.  
¿Cómo despojarme de mis sombras e ir a ti, desnudo/a, como tú?
Enséñame tú, que te despojaste de todo y nos los diste todo.
Mis sombras, para ti. Tu luz, para mí.
¡Qué admirable intercambio! Sin ti no puedo nada.
 
Desde lo hondo de todas mis ausencias, te invoco, Señor.
Desde lo hondo de mis desesperanzas, te invoco, Señor.
Desde lo hondo de mi desconcierto, te suplico, Señor.
Desde lo hondo de mi fracaso, te grito, Señor.
Desde lo hondo de mi pobreza, alzo las manos hacia ti, Señor.
Desde lo hondo de mi soledad, ten piedad de mí, Señor.
Desde lo hondo de mi pecado, ten misericordia de mí, Señor.
Desde lo hondo de la nada, me abro a tu palabra que crea el ser.
 
¿Hasta cuándo se quebrarán los sueños de los más pequeños?
¿Hasta cuándo se arrugará el amor ante la violencia?
¿Hasta cuándo se agrietará la fidelidad por miedo’
¿Hasta cuándo triunfará el pecado que oculta tu gloria en nuestro rostro?
 
Tú lo puedes todo. Sin ti soy un caso perdido.
Dicen que tú eres débil en nuestro mundo. Pero no es verdad.
Tú no humillas a nadie, ¿a eso llaman debilidad?
Tú te haces uno de tantos, ¿es eso debilidad?
Tú no levantas el puño, sino que tiendes la mano, ¿será acaso eso debilidad?
Tú siembras sin darte un respiro, confiado en la semilla, ¿eso es debilidad?
Nunca recurres a la violencia para imponer, ¿a eso dicen debilidad?
Vas a la cruz por amor, ¡bendita debilidad!
En tu debilidad crece y crece tu amor, hasta convertirse en derroche.
 
Le habitaban las sombras por dentro,
te dijo palabras que el viento se llevó como una hoja seca de árbol.
Tú no creíste lo que decían sus labios.
Simón Pedro, tu amigo, quedó desconcertado.
Pero Tú le seguiste ofreciendo tu amistad.
Era de noche, pero Tú estabas ahí en medio.

 

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Lunes Santo

  Felipe Santos, SDB

 El valor de los pequeños gestos

“María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Juan 12,3).

 Hoy siento el remordimiento dentro de mí.

He tenido mala fe, mala esperanza y mal amor.
Tu cruz ha dejado al descubierto mi mentira, mi camuflaje.
Ya sé, por otras veces, que el remordimiento mete mucho ruido pero no da fruto.
Sé que el sentimiento de culpa, que ahora anida en mi corazón, me aleja de ti.
¿Qué tengo que hacer, Señor? Dímelo Tú.
 
Tú me das siete días intensos para aprender a amar de una manera nueva.
Tú me dices que sacarás de mi oscuridad luz,
de mi tristeza alegría, de mi muerte vida.
¿Cómo es posible que sigas creyendo en mí?
 
Empiezo mi camino, poniéndome en verdad, humildemente.
Miro de frente mi pequeñez, me reconcilio con mi pecado.
No pretendo grandes cosas: solo gestos sencillos y palabras de verdad.
Sé que mi barro puede sentir el estremecimiento de tu saliva,
como les pasó a tantos enfermos que tienen la suerte de encontrarse contigo. .
Espero de ti un gesto de amor, una palabra de amigo en el camino.
 
Mi tierra, tú lo sabes, no ha sido tierra de acogida.
Viniste a mí y te cerré la puerta.
Pusiste tus semillas en mi corazón, pero yo me cansé de esperar.
A pesar de todo, tú sigues siendo entrega, entrega crucificada.
Plantas tu cruz en mi tierra.
Tu amor se desborda sobre mi vida.
 
Como un niño pequeño me pongo a mirarte.
¿Por qué rompes tu frasco de perfume en mi cuerpo?
¿Por qué, una y otra vez, inclinas tu misericordia sobre mí?
Tú eres el Señor de mi vida, también cuando ésta es pecadora.
En ti, Jesús, descubro que Dios tiene pasión de amor por mí y por todos.  
Tu amor es fiel.
Mi gesto sencillo de querer estar contigo es mi pan para tu cena.
Mi palabra de verdad en este atardece es mi vino para tu eucaristía.
Mi corazón abierto es amor para tu Amor.
Quiero gritarte mientras todavía es tiempo.
La pobreza también puede ser atrevida.
 
Una mujer hizo contigo un pequeño gesto.
Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
Así ocurre siempre: las cosas bellas, cuando nacen, son pequeñas.

 
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Domingo de Ramos-C

Felipe Santos, SDB

“Tres palabras de Cristo”
 
   En la Pasión según san Lucas, Jesús está rodeado de numerosos personajes: las autoridades religiosas, Pilato, Caifás, Judas, Pedro, los otros discípulos, el buen ladrón, José de Arimatea, la mujeres que siguen a Jesús, el centurión, los soldados… A través de todos estos personajes, cada uno de nosotros es llamado a preguntarse en dónde se halla en relación con Jesús, con cuál de estos personajes nos identificamos.
   Pascal decía: «Jesús está en agonía hasta el fin del mundo». La pasión del Señor continúa hoy todavía. Se burla de él, se intenta condenarlo a muerte, hacerlo desaparecer, probar que no ha existido, demostrar que no murió en la cruz. Desde hace más de dos mil años, se repite el proceso año tras año, siglo tras siglo. Todavía hoy, Cristo nos mira con ternura y nos dice: «¿Quién soy yo para vosotros?»
 
Las tres palabras de Cristo
   
   En la cruz, Cristo pronuncia tres palabras que no se mencionan en los otros evangelios y reflejan su gran misericordia:
1. Una petición a su Padre para que perdone a los que lo han condenado.
2. Una promesa al ladrón crucificado con él.
3. Un acto de confianza absoluta en su Padre a quien entrega su espíritu.

« Padre, perdónalos pues no saben lo que hacen»
 
    Esta palabra, la  más vertiginosa de la misericordia de Dios, nos viene de la cruz y del amor.  Y este grito nos viene en medio de las injurias lanzadas por las autoridades y los soldados.
   Durante su vida, Cristo ha predicado el perdón. Pide a sus discípulos que perdonen no sólo a sus amigos sino a sus enemigos. Pedro le pregunta si hay que perdonar siete veces. El Maestro le dice: 70 veces siete. Tratado como un malhechor público y condenado a una muerte cruel e injusta, nos muestra hasta dónde debe ir el perdón.

 
« Hoy mismo, estarás conmigo en el Paraíso»
 
   La bondad y el amor del Señor impacta al malhechor crucificado con él. Este defiende a  Jesús diciendo que es inocente y añade: “Acuérdate, Señor, de mí cuando estés en el Paraíso. Y Cristo le promete: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». A las puertas de la muerte, Jesús abre a este malhechor una perspectiva de esperanza y vida.

 
« En tus manos, entrego mi espíritu”
   S. Lucas nos indica que la muerte de Jesús no es un acontecimiento negativo, vacío de contenido o sentido: se trata de un acto de amor, del paso al Padre.  El Señor ha vivido en comunión con su Padre.  Ahora que su vida termina, se la entrega con total confianza. En Lucas, Jesús afronta la muerte con gran serenidad.
   Este texto de san Lucas es de una gran riqueza.

Os invito esta semana a buscar unos minutos para leer  en la Iglesia o en casa.  Encontraremos una gran esperanza  para nuestra vida cristiana.


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Sábado, 27 de marzo

Felipe Santos, SDB

“¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos” (Jn 11,47).  

El mundo está lleno de señales. Léelas para que descubras las transparencias de Dios. No busques señales espectaculares ni de personas importantes, Dios habla un lenguaje sencillo. Las señales esconden una realidad profunda. Vete a su encuentro. No tengas miedo a las señales de Dios en tu vida, no las veas como un peligro sino como una liberación. La gran señal de Jesús es estar a favor de los débiles. Si quieres tú también ser una señal de Dios en el mundo de hoy, acércate a los más débiles y ayúdales.  

Ayúdame a descubrir tus signos, tus lenguajes. A tener el oído siempre atento y los ojos bien despiertos.

El Lugar Santo, el Templo judío, como bien sabemos, se había convertido en la excusa perfecta para mantener el absoluto dominio sobre el pueblo en nombre de Dios. Toda la vida del pueblo giraba en torno a las disposiciones del templo, con un agravante: las políticas del “lugar santo” habían generado una sociedad piramidal, que cada vez hacía más estrecha la punta de la pirámide y más amplia su base, conformada por aquellos que poco a poco iban siendo expoliados de su dinero, de sus bienes y, finalmente de su propia libertad, gracias al sistema tributario que no perdonaba a nadie. Quien por motivo de su empobrecimiento paulatino quedaba ya en la inopia, tenía que entregar como prenda de pago a sus hijos, sus hijas y, finalmente, él mismo, tal como lo describe Gn 47,13-26 (cf. 1Sa 8:11-18).

Luego, lo que mueve a los miembros del Sanedrín, no es el celo religioso; lo que hay verdaderamente es miedo, terror a perder el medio externo que sirve como excusa para oprimir, controlar y explotar al pueblo. Hay un miedo, un terror -no infundado-, “Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos que siga así, todos van a creer en él…” (Jn 11,47-48).

 


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Viernes, 26 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre” (Jn 10,32).

Cada obra del Padre es una obra de amor, una gracia derramada que embellece el mundo. Jesús hace visibles las obras del Padre para que toda la creación quede envuelta en el gozo. Acoge las obras del Espíritu en tu corazón: son regalos de fortaleza, consuelo, paz, alegría. Pregúntate con sinceridad: ¿Qué obras quiere el Padre que yo realice? Orar es decir el evangelio amando.  

Cantaré eternamente las misericordias del Señor. Anunciaré tu fidelidad con mi vida.

La tensión que se va dando entre Jesús y sus adversarios está en que cada vez se va haciendo más patente el antiproyecto de los “judíos” a la luz del auténtico proyecto del Padre explicitado en cada signo y en cada palabra de Jesús; las obras de Jesús son absolutamente contrarias a las obras de sus adversarios y, aunque les muestra cómo pueden enderezarse esas malas acciones, ellos prefieren “tomar piedras para apedrearlo”.

“Sólo he hecho obras buenas, ¿por cuál de ellas quieren apedrearme”? Es obvio que no hay motivo de juicio si de las obras se trata; el motivo según ellos es la blasfemia: “no queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios”. Si Jesús proclamara sin más que es el hijo de Dios, podrían juzgarlo como loco, aspaventoso, y no sería el primero; pero aquí el caso es que al proclamarse como hijo de Dios, lo hace a través de sus obras, y aún así, los judíos no le creen, continúan empecinados en rechazarlo sencillamente porque sus signos y palabras no coinciden para nada con los moldes prefijados por ellos mismos para el Mesías venidero.

 


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Jueves, 25 de marzo

 Felipe Santos, SDB

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo” (Lc 1,31).

Alégrate con María. Ella se abrió de par en par al anuncio de Dios. En ella floreció Jesús, el Salvador. María te invita a elegir la luz, a elegir la vida. María te regala al Dios con nosotros. Dios tiene proyectos de vida para ti. Pregúntale por ellos. Ábrete al Espíritu, él fortalece tu debilidad para que puedas decir sí. Ofrece tu vida a Dios, él es el alfarero que puede modelar una hermosa vasija con tu barro.

Yo soy, Señor, lo que tú dices de mí. Yo soy, Señor, lo que tú me amas.

Para nuestro modo “científico” de entender la verdad, el relato lucano de la Anunciación es muy difícil de “comprender”, porque nuestra comprensión de las cosas está determinada por la necesidad de la “prueba”, la demostración fáctica; no así para el oriental, para ellos una verdad no requiere (por lo menos a la época bíblica) todo lo que nosotros hoy requerimos; basta con que lo enseñe un maestro, una persona de autoridad en la comunidad, y se le cree

En esa medida, la comunidad de Lucas no tiene ningún reparo en aceptar que el origen de su Señor necesariamente tenía que ser divino; no coincide con el origen espectacularista del oficialismo judío, pero sí coincide con las esperanzas de los empobrecidos, los humildes y sencillos, y porque coincide con esas expectativas, proviene de una mujer miembro de ese colectivo, mas no concebido como todos, sino como obra del mismo Dios; en tal medida, María no tenía que ser fecundada por un varón humano, su fecundación es obra de Dios mismo, fuente y plenitud de la vida que no necesita ningún medio humano, pero que no obstante, incluye el medio humano para realizar su gesto de acercamiento y acogida a sus criaturas


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Miércoles, 24 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,31-32).

Abre tu vida de par en par a la palabra de Jesús. Da vueltas a la palabra dentro de ti para que se convierta en cimiento de tu vida. Entabla desde la palabra escuchada y contemplada un diálogo con Jesús. Lee el libro de tu vida con la palabra de Jesús. Comparte la palabra de Jesús con los que te rodean. Abraza la palabra de Jesús con un estilo de vida nuevo.

Señor, dame unos ojos capaces de ver la realidad como novedad. Enséñame la cultura del diálogo, en vez de la cultura del aislamiento.

Cada palabra, cada acción de Jesús, dan a entender que la realidad que le toca enfrentar en su momento es un cúmulo de engaños y contradicciones. Hay engaño y contradicción respecto a Dios, a su designio, a sus promesas; con una falsa y amañada interpretación de la Escritura y de la Tradición han “construido” una imagen distorsionada de Dios que le funciona de mil maravillas a la clase religiosa; del lugar santo, la casa de oración, han hecho el centro de dominio y pauperización del pueblo. Hay engaño respecto al ser humano; se le ha hecho creer al pueblo que a Dios sólo le interesa el hombre “bueno”, el que cumple puntualmente la ley y demás obligaciones religiosas. En fin, mírese desde donde se mire, la realidad que viven los paisanos y contemporáneos de Jesús está viciada de falsedad, mentiras y engaños.

En ese marco, Jesús se presenta como vía del encuentro con la Verdad a condición de aceptarlo a él como el enviado de Dios. Aceptar, entonces, a Jesús es aceptar que Dios está aquí, que camina a nuestro lado, que vive nuestra circunstancialidad, que asume nuestra realidad y que respalda nuestras iniciativas de búsqueda de una mejor vida.

 


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Martes, 23 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“El que me envió es veraz y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él” (Jn 8,26).

Esta es la forma que tiene Jesús de amar al mundo: darle lo que le ha oído al Padre. Jesús nos muestra al Padre, que es la Verdad. Jesús te abre su corazón, comparte contigo su forma transparente de vivir. Si quieres parecerte a Jesús, cultiva tú los gestos sencillos y las palabras de verdad. Oras cuando, animado/a por el Espíritu, te fías de quien es la Verdad.  

Oh Dios, Padre de cada ser humano, tú me pides que lleve el amor allí donde no lo hay, la paz allí donde ésta se ha roto en mil pedazos, la alegría donde se extiende la tristeza.   

Como una prueba de que los enemigos de Jesús viven en las tinieblas, Juan nos trajo el relato de la mujer adultera para luego dar a Jesús la oportunidad de autoproclamarse como la Luz, inspirado, además, en la ambientación del templo que, según el evangelista, está arreglado con las luces que se encienden con motivo de la fiesta de las chozas.

Ante la ceguera de sus oyentes y su incapacidad para entender el sentido profundo de sus palabras, Jesús establece la diferencia que hay entre sus interlocutores y él: “ustedes son de aquí abajo, pero yo soy de arriba; ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo”; es decir, hay una enorme distancia cualitativa entre ambos, dados los intereses tan distintos; mientras Jesús se esfuerza por transparentar en el mundo la obra de Dios, su proyecto de amor y de acogida para todos sin distinción; ellos se mantienen aferrados a sus propios intereses, que nos les permite descubrir en el diario acontecer la presencia y las manifestaciones de Dios. Eso es lo que considera Jesús el pecado en que viven y por eso les vaticina que “morirán en sus pecados si no creen que yo Soy”.

 


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Lunes, 22 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Tampoco yo te condeno” (Jn 8,11).

En un mundo en el que tanto abundan las condenas y las culpas, es hermoso encontrarse con unas palabras tan limpias, tan nuevas. Acércate confiadamente a Jesús; él es capaz de limpiar las más oscuras zonas de tu corazón. Jesús es el que perdona y quiere que también sus amigos perdonen. Si no hay misericordia, todo se pierde. Jesús, el que está sin pecado, comunica la gracia. La mujer queda sorprenda ante este lenguaje tan desconocido.   

Mantén mi amor en aquellos que ya amo. Dame amor para aquellos que aún he de amar.

Todavía en el templo, después de derrotar a sus adversarios, Jesús se autoproclama Luz del mundo. Juan ha mostrado un caso de oscuridad y tinieblas en que viven los judíos, regidos por leyes que en principio buscaron la concordia y la armonía en el pueblo, pero que ellos mismos, con el correr del tiempo, las habían convertido en yugo, manteniendo al pueblo sumido en la oscuridad.

Con su enseñanza Jesús recupera la luz para quienes creen en Dios. Sus enemigos no pueden percibir de qué manera es que Jesús se autodefine como la Luz y por eso le exigen un testimonio; que acredite su autoridad para enseñar y para realizar las acciones que realiza. Ellos necesitan hacer cumplir la ley de Moisés que establece que todo testimonio debe estar respaldado por dos testigos. Jesús se apoya en el testimonio de sus propias obras y en el respaldo de su propio Padre, y con ello da por cumplida la ley que ellos exigen basados en Dt 17,6; 19,15.

Nuestro mundo sigue necesitando de esa Luz que es Jesús, sus enseñanzas y sus obras. Y para eso tendríamos que estar ahí, los que por el bautismo hemos sido incorporados a su vida.

 


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Domingo V de Cuaresma- C

Felipe Santos, SDB

“Es la mirada la que salva”
 
Simone Weil decía: « Una de la verdades fundamentales del cristianismo es la mida que salva ».
 
No son las piedras, ni la demolición del carácter, ni el barro lanzado contra la reputación de alguien los que pueden cambiar la actitud y el comportamiento de una persona. Sólo una mirada llena de amor puede hacerlo.
Hasta aquí, la mujer adúltera conocía sólo dos miradas: la mirada del deseo sexual de los hombres sobre ella  y la mirada de condena a muerte… Jesús la encuentra y la mira con respeto, bondad y comprensión. Rehúsa juzgarla.
Jesús no niega el pecado de esta mujer pero no la condena. La anima, la pone de pie y le devuelve su dignidad de persona humana. Le invita a que olvide su pasado y empiece una vida nueva.

Ante la o el que decimos: “No hay nada que hacer… lo he probado todo… se terminó…” Jesús se detiene con mucha confianza, mucho amor, con una mirada tan nueva que hace brotar un corazón nuevo. «Mi hijo, que estaba muerto, ha vuelto a la vida.» 

La misericordia es fecunda, recrea, da una vida nueva. «No recordéis el pasado…he aquí que lo hago todo nuevo. » Ser perdonado quiere decir ser liberado del pasado.

Jesús ha liberado a esta mujer revelándole la cara de Dios. Igualmente, le revela el rostro de sus acusadores. Les quita  su máscara.  Les hace salir del anonimato y de la complicidad del grupo remitiéndoles a su propia conciencia. Les obliga a mirase por dentro y no a la mujer que emplean para acusar a Jesús.

Estaban convencidos de que eran las autoridades las que tenían el deber de juzgar a los demás, pero olvidan juzgarse a sí mismos.

Jesús logra que se les caigan la piedras de sus manos, les obliga a bajar el dedo acusador y desestabiliza su aureola de santidad. 

Este evangelio de la mujer adúltera contiene un mensaje para cada uno de nosotros.
Allí donde una persona es lapidada, Jesús me invita a retirarme.
Luego, Cristo me libera de mi pasado y me ofrece la ocasión de volver a comenzar, de ir hacia adelante.
Con Dios, nunca somos etiquetados, nunca irrecuperables: Cristo nos mira con una mirada llena de amor y ternura y nos dice: « Yo no te condeno…vete y no peques más ».

Creemos que el mundo será mejor si cambian los otros. Cristo nos dice esta mañana o tarde que el mundo será mejor si comenzamos a cambiar nosotros mismos.

 

 


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Viernes, 19 de marzo

 Felipe Santos, SDB

SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA

“Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor” (Mt 1,24).

José avanzó en la peregrinación de la fe. Dejó lugar en su corazón, en medio de la noche, para lo inesperado y gratuito de Dios. Con la luz y el amor de Dios entrelazó su vida con la de Jesús y María. Hizo de su casa, el hogar de Dios. Tus noches no interrumpen la historia de amor de Dios contigo. También en las noches puedes descubrir la fuente que mana y corre. Cuando te abandonas en Dios, encuentras el camino. Como le pasó a José.

Te bendigo por José. Te doy gracias por su fe. Te alabo por su amor respetuoso

Uno de los énfasis de Mateo en su relato sobre la concepción de Jesús es la actitud de José; aunque es “el último que se entera” de todo, no rechaza de tajo la acción de Dios, cierto que no la entiende de entrada, pero finalmente se compromete y coopera en todo en el plan propuesto por Dios.

En nuestro mundo, marcado por el afán de “pruebas” y “demostraciones” de todo cuanto se dice; seguramente no es fácil aceptar lo que hoy nos narra el evangelista Mt. Pero para la comunidad cristiana primitiva era lógico y normal. Recordar estos acontecimientos a través de la forma como nos los narran los evangelistas, nos ayudan a darnos cuenta de la necesidad de ejercitar más nuestra fe; no hay que renunciar al cultivo de una fe crítica y madura; pero tampoco podemos llegar al extremo de confundir “madurez de fe” con la “necesidad de pruebas” para poder creer. Un signo de madurez de la fe es la aceptación humilde y sencilla de que Dios actúa en nuestra historia de una manera a veces imperceptible, y que tal vez nos está invitando a que participemos de una manera menos complicada en su proyecto salvífico liberador.

 


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Miércoles, 17 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Mi padre sigue actuando y yo también actúo” (Jn 5,17).  

Acoge con gozo esta confidencia de Jesús. Ni él ni el Padre se han alejado de este mundo. La tarea de la creación sigue abierta y podemos esperar todavía novedad. Por muy mal que vayan las cosas da esperanza saber que el Espíritu sigue dibujando un horizonte de vida para la humanidad. El proyecto del Padre es llevar al hombre a la plenitud de vida. En la actuación de Jesús sale a relucir la experiencia del Padre que lleva en el corazón. 

Orar es prestar la vida para continuar la obra de del Espíritu, porque nada amplio se realiza sin una vida interior. 

Escuchamos hoy a Jesús que se dirige a sus enemigos exponiendo la justificación de sus acciones. En primer lugar, porque “mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”; la obra de Dios no se reduce a momentos estipulados por las leyes humanas; su actividad es continua, permanente; es decir, su gracia y su compasión no cesan ni siquiera el día que la ley consagra al reposo y al descanso; tampoco se circunscribe a un grupito, a una élite de fieles; es universal, ni a un espacio determinado. Ni el templo siquiera puede reducir el espacio de la acción divina.

Con estas palabras queda deslegitimada aquella interpretación de la ley del reposo sabático que en lugar de ser un tiempo de sosiego, abruma al practicante estresándolo quizás más que el mismo trabajo de la semana. Pero también queda establecida la íntima identidad que existe entre Jesús y Dios a quien abiertamente llama “mi” Padre, y lo cual empeora aún más el odio y la envidia de los judíos.

Lo que sigue no es ni siquiera un intento de defensa de parte de Jesús. Es el anuncio abierto y claro de su identidad como hijo de Dios, enviado por Él mismo.

 


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Martes, 16 de marzo

  Felipe Santos, SDB    

“Y dijo que era Jesús quien lo había sanado” (Jn 5,15).

Era un inválido y no sabía ni hablar. Con el paso de los años le había invadido una dañina tristeza y un hondo pesimismo. No tenía palabra. Muy cerquita de donde él estaba, se celebraba un culto muy pomposo, aunque muy alejado de los enfermos.

Y pasó Jesús junto a él. Su cariño le infundió ánimo. Su apoyo le ayudó a ponerse de pie. Su confianza le invitó a tirar lejos las muletas. Y el inválido se hizo misionero y habló, dando un testimonio limpio de Jesús. Revive tú, ahora, esta misma experiencia.

Ayúdame a estrenar la vida con la mirada puesta en ti, con el corazón lleno de tus sentimientos.

Todas las fiestas religiosas de Israel conmemoran alguno de los acontecimientos salvíficos obrados por Dios en el pasado a favor de su pueblo. Sin embargo, el ser humano, la persona como tal, no podía percibir ninguna de aquellas acciones de Dios pues permanecía postrado. Y así debía mantenerse, uno tras otro se sucedían los años y las fiestas de “liberación”, pero la situación para este enfermo/pueblo, era inmutable.

Jesús renueva esta sucesión inmutable de cosas. Ni siquiera tiene en cuenta que el “procedimiento” es meter al enfermo en la piscina, no tiene sentido para él ese “protocolo”; prescinde de esa imagen porque tal vez es precisamente el lugar, como elemento simbólico, que mantiene al pueblo postrado a la espera de que alguien se acuerde de él.

Jesús habla, “ordena”, y esta orden se ejecuta inmediatamente. El enfermo toma su propia camilla y comienza a andar; pero ahora, los defensores del “orden” y los guardianes de las prácticas religiosas, los que vigilan porque la norma externa se cumpla, ahora sí notan al hombre y lo encaran; antes aquel hombre, aquella porción de pueblo no les había preocupado para nada; ahora sí, porque está infringiendo nada menos que la ley del sábado.

 


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Lunes, 15 de marzo

Felipe Santos, SDB

“El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino” (Jn 4,50).

Percibe con una mirada contemplativa signos de evangelio en los acontecimientos más simples. Descubre el misterio de la presencia de Jesús en tu vida. Donde Jesús está, rebrota la vida, aunque ésta estuviera a punto de perderse. Preséntale a Jesús con sencillez y confianza una necesidad vital. Jesús pronuncia su palabra de vida y libera sin alarde de fuerza ni ostentación de poder. Cree en la palabra de vida de Jesús y ponte en camino
Señor, haz fuerte mi fe, capaz de confiar más allá de todo signo.

Con este signo de la curación del hijo de un funcionario, Juan comienza a ilustrar la manera como el mensaje y la obra de Jesús no pueden quedarse encerrados en los estrechos límites del pueblo judío, que ese proyecto está abierto también a todos aquellos que acepten que en él se están cumpliendo las promesas divinas, se está realizando la obra del Padre, y esta proyección abarcará tanto a los habitantes no judíos del territorio israelita, como al resto de las naciones.

Jesús realiza, entonces, la obra de Dios que es la vida. Sin mucho aparato ni espectacularidad, el hijo del funcionario queda sano, es como un signo a distancia, Jesús no ha visto el niño, no ha hecho ningún signo especial sobre él, simplemente ha atendido la petición de su padre. De otra parte, hay una demostración de fe confiada en el padre del niño; a las palabras de Jesús, el funcionario toma el camino de regreso a Cafarnaúm completamente convencido de las palabras de Jesús sobre la salud de su hijo. No es casual que la fe y confianza de este funcionario se convierta en modelo justamente en el contexto del diálogo de Jesús con la samaritana.


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Domingo IV de Cuaresma-C

Felipe Santos, SDB

“El más joven reunió cuanto tenía y se fue a un país lejano”
 
Lo que me impacta al leer esta parábola del hijo pródigo, es su salida. Refleja muy bien la situación de nuestras familias y de las que nos llegan de otros países.

Hay millares de jóvenes y no tan jóvenes que desde hace algunos años se han alejado de la casa paterna y han abandonado la religión de sus antepasados para poder afirmar su autonomía y ejercer su libertad, sin límites ni obligaciones.

Han tomado su parte de herencia-si la tenían- y se han ido lejos de la familia y de la comunidad cristiana. Han dejado lo que era para ellos aburrido, monótono, rituales pasados y se han aventurado por el mundo del éxito, la felicidad, la libertad y las oportunidades sin límites. Muy a menudo, esta salida los ha llevado a una ruptura con Dios y con la religión de sus padres y abuelos.

Cuando el joven pide su herencia, no se trata sólo de una cantidad de dinero. De hecho dice a su padre: «Te considero como muerto para mi». Por eso quiero tener ahora la herencia que me tocaría por derecho después de tu muerte.
Muchos cristianos y excristianos viven hoy como si Dios hubiera muerto. Esta actitud los incita a obtener lo que pueden de la vida, pues para ellos, no hay otra.

Es difícil en una tierra extraña no adaptarse a las costumbres de es nación existen muchos ídolos creados a nuestra imagen y poco a poco la imagen de Dios desaparece. Sin embargo, corremos el riesgo de hacernos esclavos de numerosos ídolos. Perdemos nuestra identidad, nuestra raíces, como el hijo pródigo, y no se merece llamarse hijo de Dios.

 Nuestras comunidades envejecen, nuestras iglesias se vacían y las generaciones más jóvenes no transmiten ya la fe cristiana a sus hijos, escucho a padres que, con las lágrimas en los ojos, me dicen: ¿Qué hemos hecho en la educación de nuestros hijos para que estén como estén ahora? Ya no creen en Dios y ponen toda su confianza  en su carrera, su ciencia, su éxito personal, su ganancia en la bolsa.

Quieren sacar todo el placer a la vida ahora, pues para ellos la muerte es el fin de todo. La parábola de hoy es muy actual y nos invita a la reflexión. Nos recuerda que Dios respeta siempre nuestras elecciones, incluso la de dejarlo aparte. Espera la vuelta de su hijo joven pero no fuerza nada. Si éste decide volver, habrá fiesta y estaremos todos invitados a compartir la alegría del padre. En el Apocalipsis, una imagen bella del respeto de Dios se nos ofrece: «Estoy a tu puerta y toco; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a su casa…» (Ap 3, 20). Dios nos fuerza nunca la puerta.

A pesar de nuestros egoísmo y faltas de respeto, Dios sigue como un padre lleno de ternura que hace salir el sol sobre buenos y malos, y caer la lluvia sobre justos e injustos, que paga lo mismo a los obreros de la primera hora que a los de la última, que rehúsa separar en seguida el grano de la cizaña, que ama de tal manera al mundo que le envía a su propio Hijo.

Con esta parábola del hijo pródigo, la comunidad cristiana es invitada a rezar con insistencia y a mantener la esperanza de que vuelvan los que han dejado la casa paterna.

Es invitada a no endurecer su corazón como lo hizo el hijo mayor, sino a compartir la ternura de Dios.

Y cada vez que alguno vuelve, es la fiesta de toda la comunidad.

 


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Sábado, 13 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador” (Lc 18,13).

Ponte ante Dios como quien necesita ser amado. Siente la necesidad de salvación y disponte a recibirla. Mira cómo es el Dios en el que crees, porque eso reflejarás en tu vida. Para Dios ninguna vida es inútil. Deja que Dios te mire con una mirada de confianza. Tu pecado puede ir en busca de la gracia. Tu sed puede encontrarse con la fuente. Tu oración puede ser pobre, pero puede estar llena de vida.  Esta oración puede hoy ser la tuya.

Quiero que ilumines mi camino para que, poco a poco, descubra tus pisadas y ponga sobre ellas mis pies.

Según el modo de pensar legalista, a Dios sólo le interesa que cada minucia de la Ley sea cumplida; en esa medida, la relación amorosa con Dios está completamente ausente, pues gracia queda suplantada por una relación prácticamente comercial.

Basado en ese sistema de relación, un fariseo ora en el templo, y lo hace con toda naturalidad, simplemente hace una rendición de cuentas y da gracias porque no es como lo demás; luego, la paga que merece es justa y adecuada; se siente merecedor de una recompensa acorde con su medida de cumplimiento que, en este caso, es “perfecta”, según él. ¿Dónde está aquí la relación de amor, la confesión del vacío y la necesidad de Dios?

La imagen del ser humano para esta mentalidad está completamente desvirtuada. Se es persona, se es alguien, si y sólo si se cumple lo estipulado por la ley, si no se pasa por alto nada de lo que está ordenado; está de por medio el miedo a la maldición: “maldito sea quien incumpla la ley”; y este miedo sí que pesa en la conciencia de quienes han puesto su confianza y la medida de su ser en el frío cumplimiento de unas normas.

 


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Viernes, 12 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mc 12,30).

Si quieres saber si has recibido el Espíritu de Jesús pregúntale a tu corazón si lleva dentro las semillas del amor. El amor es la alegría del Espíritu en tu interior. Y el amor nunca está ocioso. Un poco de amor vale más que todo. Cuando alguien pregunta por lo esencial, el Espíritu recrea la respuesta de Jesús y grita: Amar, amar es lo importante; solo el amor da sentido a la vida.

Cuando te amo, mi Dios, me dices que ame a los demás. Cuando amo a los demás, me dices que te amo.

La pregunta del maestro tal vez busque afianzar su propia posición respecto a los demás colegas que quizás no tenían claro cuál podría ser el mandamiento principal; por eso aquel hombre se muestra complacido y completamente de acuerdo con la posición de Jesús.

El comentario de Jesús da a entender que aún en este ambiente de legalismo exagerado en el que se mueven los llamados “maestros” hay todavía algo que rescatar, “no estás lejos del reino de los cielos”. Con todo, no tiene sentido que haya claridad sobre el mandamiento principal de la ley, si no se pone en práctica haciéndolo vida. Lo que le faltaba a aquel maestro era pasar de la teoría a la práctica, “no estás lejos…”

Es muy escaso que una institución comience a cambiar desde arriba, sin embargo, implícitamente Jesús hace un llamado a este representante de la institución para que desde él comience a darse aquel cambio que implicaba la irrupción del reino.

Y para nosotros hoy, ¿cuál es el mandamiento más importante? ¿Lo sabemos? ¿Lo ponemos en práctica? No hay que dejarse absorber por una maraña de normas y preceptos; basta con volver al planteamiento de Jesús: amar a Dios y al prójimo.

 


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Jueves 11 marzo

  Felipe Santos, SDB

 La Cuaresma es un tiempo ideal para agudizar el oído, dejar a un lado nuestra pereza y abrirnos a los demás ya Dios. La paz y el equilibrio interior nunca se consiguen como voluntarismos, sólo se logran haciendo silencio y escuchando el mensaje que Dios hace llegar a través de las personas y de la creación

 Mt 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande

Cuando Jesús propone la ley y los profetas como algo intocable y de cumplimiento obligatorio, se refiere al espíritu original de la ley que no era maniatar al hombre, sino mostrarle unas perspectivas de vida, un camino de libertad que podía hacer de él, un ser libre.

Jesús descubre que volviendo al espíritu original de la ley de Dios el hombre puede reencontrar el camino de su libertad, la vía segura para soñar con una sociedad nueva de hombres y de mujeres libres, y por eso considera tan grave la infracción de un solo punto por mínimo que sea de la ley, porque ello va en detrimento de ese plan original que es vida para el hombre, y por eso llama grande en el reino de los cielos a quien viva así ese espíritu de la ley y lo enseñe así a los demás.

Jesús pues, antes que nada es un enemigo acérrimo del legalismo, pero cree y está convencido del valor trascendente que posee el espíritu genuino de la ley y así nos propone una manera de asumirla. ¿Nos esforzamos nosotros por mantener esa relación de equilibrio con lo que está mando y lo que exigimos a los demás?

 


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Miércoles 10 Marzo

 Felipe Santos, SDB

Mt 5,17-19: Quien cumpla y enseñe será grande

Señor, aquí me tienes hoy de nuevo. Estoy en tus manos. No quiero ser rutina, sino persona que te escucha y aprende tu estilo de vida.

 Cuando Jesús propone la ley y los profetas omo algo intocable y de cumplimiento obligatorio, se refiere al espíritu original de la ley que no era maniatar al hombre, sino mostrarle unas perspectivas de vida, un camino de libertad que podía hacer de él, un ser libre.

Jesús descubre que volviendo al espíritu original de la ley de Dios el hombre puede reencontrar el camino de su libertad, la vía segura para soñar con una sociedad nueva de hombres y de mujeres libres, y por eso considera tan grave la infracción de un solo punto por mínimo que sea de la ley, porque ello va en detrimento de ese plan original que es vida para el hombre, y por eso llama grande en el reino de los cielos a quien viva así ese espíritu de la ley y lo enseñe así a los demás.

Jesús pues, antes que nada es un enemigo acérrimo del legalismo, pero cree y está convencido del valor trascendente que posee el espíritu genuino de la ley y así nos propone una manera de asumirla. ¿Nos esforzamos nosotros por mantener esa relación de equilibrio con lo que está mando y lo que exigimos a los demás?

 


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Martes, 9 de marzo

 Felipe Santos, SDB

  “Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano” (Mt 18,35).

Si no tienes experiencia de la misericordia de Dios contigo, no te extrañes de que no sepas ser misericordioso con los demás. Contempla con calma este paisaje: perdonar, de corazón, al hermano. ¡Qué tres palabras para rumiar por dentro! ¡Qué buen programa para el día a día. El mundo actual, sacudido en las raíces por la violencia, por la intolerancia, por las migraciones y las crisis de valores, está esperando una palabra de reconciliación. Únete a quienes trabajan por restañar heridas.  Orar es aprender a perdonar.

Lléname de tu Espíritu, a fin de que en las cosas de cada día descubra tu llamada en un compromiso que me haga libre.

Con Jesús, la dinámica de la ofensa y del perdón adquiere un sentido totalmente nuevo. Antes de pensar en una ofensa contra Dios, hay que mirar si tal ofensa no es en realidad contra el hermano, y antes de preocuparse por el perdón divino hay que obtener como primer paso el perdón del hermano ofendido. Pero, ¿hasta cuánto hay que perdonarlo? Es la preocupación de Pedro que no lo mueve tanto la calidad del perdón, sino la cantidad; aquellas veces que eran necesarias para sentirse bueno y justo según la ley: siete veces; es decir, muchas veces.

Jesús, que en todo va más allá de lo que simplemente está escrito, mandado, propone que no es tanto la cantidad de veces que se perdona, sino la calidad de ese perdón; esto es, perdonar siempre y de corazón. Perdonar “siempre y de corazón” cualifica de tal manera el perdón que hace que quien ofende mediante una falta no simplemente es perdonado, excusado, sino inducido a obrar de manera distinta a rectificar sus actos con miras a futuros comportamientos, porque la calidad del perdón es tal que lo ha hecho entrar en sí y ha visto y experimentado los efectos de su error.

 


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Lunes, 8 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra” (Lc 4,24).

La profecía de Jesús se abre paso con inusitada libertad. Jesús no vende el fuego que arde en el corazón por unas monedas de falso aprecio. Jesús se abre paso y abre paso a la gracia, que es para todos/as. La esclavitud queda rota por su enseñanza. Orar es aprender a ser libre y a ir por la vida liberando a los oprimidos. Pero ten en cuenta que esta bondad del corazón puede hacerte correr riesgos. La “tierra” y la profecía son del Señor.

Señor, hazme vivir con coherencia porque sólo así seré significativo para el hombre y la mujer de este tiempo.

La resistencia de los paisanos de Jesús para ver en él al Enviado de Dios está basada en dos cosas fundamentalmente; en primer lugar, su origen. Él es uno como todos, vecino de la localidad, “el hijo de José”, un mortal que al igual que todos tiene que resignarse a vivir el tipo de vida que le tocó hasta que Dios “se acuerde” de ellos. Habitante de una región que no cuenta para nada ni para nadie pues son personas “alejadas de la ley de Moisés”, y en segundo lugar, porque su lanzamiento no ha estado rodeado por los signos y señales que rodearían el advenimiento del Mesías.

La gente esperaba un gran aparato cósmico en torno al surgimiento del Mesías: señales en el cielo y en la tierra, gloria, majestad… En suma, Jesús es desafiado para que se presente a sí mismo como enviado, no tanto por lo que está escrito en el rollo del profeta, no tanto por la interpretación y compromiso con las palabras del profeta, sino por las “señales” que es capaz de realizar. Supuestamente para ellos, la fe y la adhesión al enviado, cualquiera que sea, sólo será posible después de que lo vean actuar.

 


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Domingo III de Cuaresma-C

Felipe Santos, SDB

“La Higuera en la viña del Señor”

Hay dos temas importantes en este domingo  tercero de Cuaresma: la conversión y la paciencia de Dios. 

Cuando viene una desgracia, causada por la maldad de los seres humanos o por un accidente de la naturaleza, enseguida buscamos a los culpables. Es una inclinación patológica que nos empuja a acusar a los demás cuando las cosas van mal. Se movilizan las comisiones de investigación para encontrar al culpable o culpables. 

La búsqueda de los responsables nos da o crea buena conciencia. Al condenar a los demás nos situamos en el campo de los justos. Hay que censura siempre a los otros: los dirigentes, el sistema económico, la sociedad en la que vivimos, algunos individuos malévolos. 

En el texto de hoy, la gente que viene a encontrarse con Jesús quiere saber quiénes son los culpables y están preparados para hacer el proceso del gobernador Pilato y de sus víctimas. Jesús le pone el ejemplo de las 18 personas que murieron cuando se cayó la torre de Siloé… por simple accidente de construcción. Y concluye: ¿Pensáis que eran más malos que los demás?  

Jesús, con motivo del juicio de la mujer adúltera, nos remite a nuestra propia conciencia: «el que esté sin pecado que tire la primera piedra.» Todos somos pecadores, y antes de juzgar a los demás, hagamos nuestro propio juicio. «Quita la viga de tu ojo y verás mejor la paja del vecino.» 

Para Cristo, todos necesitamos la conversión y cada uno de nosotros es como la higuera plantada en la vida del Señor. Damos pocos  frutos y necesitamos de la paciencia y misericordia de Dios. 

«Hace tres años que esta planta no da frutos. Dios es paciente, cuidará esta higuera con fertilizantes, la regará regularmente y esperará otro año. 

Sin embargo, no hay que abusar de la paciencia de Dios y dejar para más tarde la conversión y el hecho de dar frutos más tarde… Dios es paciente pero un día el tiempo que se nos ha dado terminará. El año próximo, por estas fechas, algunos no estarán ya entre nosotros. 

Habéis observado que la parábola de la higuera no tiene conclusión. No sabemos lo que le ocurrió a este  árbol.

 Igual nos pasará a nosotros. Lo que suceda dependerá de nuestro futuro comportamiento. 

La Cuaresma es un tiempo bueno para fertilizar nuestro árbol, para ponernos en situación de dar frutos. La oración, el ayuno y la limosna pueden mejorar la fertilidad de nuestro terreno. 

Cristo nos invita hoy a aprovecharnos del tiempo que se nos ha concedido. Este tiempo precioso es un don de Dios: «Déjalo todavía este año, para que lo cultive bien. Quizá dé buen fruto. Y si no, lo cortas.»

 

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Sábado, 6 de marzo

Felipe Santos, SDB

“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr se le echó al cuello, y se puso a besarlo” (Lc 15,20).

Solo el amor incondicional pone en pie de nuevo la vida maltrecha. Estemos como estemos, Jesús nos espera. Cuando nos ve a lo lejos se conmueve, echa a correr, nos llena de besos. ¡Tanta es su alegría por el encuentro! Cada uno de nosotros hemos nacido de un abrazo entrañable. Somos hijos de un Padre, al que le da un vuelco el corazón cuando nos ve llegar. Orar es escuchar el susurro de Dios: “Todo lo mío es tuyo”.

Gracias por la acogida, por el perdón, por la ternura… Gracias porque tu misericordia supera todos mis límites.

Para el sistema religioso que promovía a su manera una imagen de Dios represivo e intolerante; para los que estaban convencidos de que el “pobre” pueblo, pecador y contaminado estaba absolutamente lejos del alcance de Dios; para los que se escandalizaban y murmuraban entre sí porque Jesús se sentaba a la mesa con publicanos, pecadores y pecadoras; para esos, Jesús se ingenia tres parábolas que abiertamente dan al traste con aquella forma de pensar. Son parábolas escandalosas para sus interlocutores que poseen una imagen de Dios tan “cuadriculada”, tan ajena al amor y la misericordia que ciertamente no les cabe más que “escandalizarse”.

El tono de fiesta que le pone Jesús a la conclusión de la parábola, contrasta con el tono opaco del hijo mayor. Debía ser todo lo contrario, porque precisamente ese era el tono del hijo menor cuando reconoció que se hallaba lejos del padre; pero así es la dinámica del arrepentimiento, pero sobre todo la del perdón y de la acogida misericordiosa de Dios, el perdón no sólo perdona: transforma, sana, libera, devuelve la vida y la alegría. Eso fue lo que no entendió el hermano mayor y eso es lo que tenemos que entender nosotros.

 


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Viernes, 5 de marzo

  Felipe Santos, SDB

 “La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular” (Mt 21,42).

Contempla la imagen de esta palabra: los pequeños, a los que los poderosos han arrebatado la herencia, son el cimiento de la nueva humanidad.  Pon los ojos en los más pobres, en los que no cuentan, ésos son los elegidos de Dios. No pierdas el recuerdo de aquellos que han sufrido el martirio, ésos son semilla de vida. Pon a Jesús como piedra fundamental de tu vida. Renueva hoy gozosamente tu amistad con Jesús. Es posible vivir, amar y dar la vida como Jesús.

Espíritu Santo, fortalece mi voluntad para que siga con fidelidad el camino que me ha mostrado Jesús.  

Para nosotros como creyentes y seguidores de Jesús, para la estructura religiosa de la cual formamos parte, está dirigida también esta parábola. Por muchos medios Dios nos envía “mensajeros” para que hagamos ver nuestros frutos; con todo, muchas veces hacemos el papel de los dirigentes religiosos judíos, más preocupados por la ortodoxia que por nuestra conversión, a veces enjuiciamos a personas o grupos que por pura fidelidad al Evangelio se salen de lo estipulado, de lo mandado, poniendo por delante a las personas antes que a las estructuras, la libertad y la conciencia de los individuos antes que la ley y la norma.

De pronto esos gestos y actitudes chocan con nuestra manera de vivir, “lesionan” nuestros intereses o desenmascaran nuestra continua obstinación delante de la gente y para eso, la vía más fácil, la más rápida y que nos deja donde estamos, es el enjuiciamiento, la mala propaganda o, mejor aún, la excomunión.

Conviene que revisemos nuestras actitudes respecto a la Palabra de Dios; tomémosla como el mensajero que viene de parte del dueño de la viña a pedirnos cuentas de los frutos, ¿cuántas veces hemos respondido como debe ser? ¿Cuántas veces hemos respondido con piedras y palos?

 


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Jueves, 4 de marzo

Felipe Santos, SDB

“Había un hombre rico… y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal” (Lc 16,19-20)

Hoy sigue habiendo mendigos y ricos. Jesús, ayer y hoy y siempre, está con los mendigos; más aún, El se ha hecho mendigo por amor. No te defiendas ante esta Palabra, ni pases de largo ante ella. Deja que ilumine lo que hay escondido en tu corazón. Jesús ilumina los criterios con que miras estas situaciones de mendicidad, limpia las fuentes en que te inspiras para vivir. Orar es aprender a sentir, pensar, vivir y organizar la vida desde la fe.
Que tu Espíritu abra mis oídos, dé fuerza a mis palabras y guíe mis pasos por tus caminos.

Este pasaje ilustra mediante una imagen, el resultado de una vida orientada al servicio de los bienes materiales o al servicio del plan divino. Lucas nos está hablando de la incompatibilidad entre el seguimiento de Jesús y el servicio a la riqueza, y para redondear el tema “nos presenta esta parábola que, como las demás, muestra también algún aspecto particular de lo que Jesús concibe como realidad reino de Dios. Hay una clara la advertencia sobre la imposibilidad de servir a Dios y al dinero. La consecuencia más inmediata es el olvido de las más mínimas relaciones de justicia y de la finalidad de la misma vida.

El rico de la parábola no fue a parar al lugar donde Jesús lo ubica por una decisión divina, es el lugar que él mismo escogió desde el momento en que perdió, por su propia decisión, el horizonte de su destino; los bienes materiales tienen que ser los medios por los cuales el ser humano se va realizando, pero desde el momento en que dejan de ser medios para convertirse en fines en sí mismos, se comienza la curva de la deshumanización, y este es el caso del hombre rico de la parábola.


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Miércoles, 3 de marzo

 Felipe Santos, SDB

“El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20,28)

Pregúntate, con calma: Yo, ¿para qué estoy aquí? Jesús lo tenía muy claro: para dar vida. El Espíritu te invita a que te pongas en medio, como una fuente que da vida. Tú también puedes decir  “no” a la cultura consumista del que “me sirvan los otros”. Si quieres aprender los nuevos lenguajes de la evangelización, ponte a servir. El evangelio siempre llega a través de personas que sirven. Orar es amar y aprender a decir algo con la vida a los más pequeños.

Jesús, ayúdame a optar por el servicio en la nueva relación que quiero vivir con mis hermanos.

Las enseñanzas de Jesús están orientadas a generar en sus oyentes la necesidad de la realización del reinado de Dios, pero a través de una dinámica y unas actitudes completamente contrarias a las que movían el orden social, político, económico y religioso del momento. Jesús pretende instaurar el reinado de Dios sobre las bases del amor mutuo, del servicio, de la ausencia del poder concentrado en una persona o en un grupo, en fin, sobre la base de una sociedad justa, solidaria e igualitaria.

Seguramente él era consciente de que semejante propuesta, que él anunciaba con palabras y realizaba a través de signos, chocaría frontalmente con el proyecto de sociedad y con el concepto de Dios vigentes, y con el fin y la orientación política imperante; por eso anuncia que a causa de esto, él va a padecer mucho a manos de los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley.

Hay que enfatizar que es a causa de su opción por el Reino que Jesús prevé el sufrimiento y la muerte; no como podría deducirse de una teología mal enfocada, que es a causa de un “oscuro” plan de Dios que lo envía para que “muera crucificado”.

 


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Martes, 2 de marzo

Felipe Santos, SDB

“El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11)

Atrévete a colocarte, al comenzar esta jornada, como quien sirve. Así se pone Jesús en medio de nosotros. Los dones que te ha regalado el Espíritu son para los demás. Cuando sirves, eres feliz. No lo olvides. El servicio es un camino para llegar a la comunión con los demás. No hacen falta grandes cosas, el servicio se realiza en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Hazlo gratuitamente y con alegría.

 Señor, “derrama tu Espíritu sobre tus siervos y siervas” (Hch 2,18)
Una forma de dar un auténtico testimonio del evangelio es promover por todos los medios la experiencia de la igualdad vivida en el ámbito de la fraternidad. La comunidad mateana quizás está ya experimentado el mal de la “estratificación”, aquella que hace a unos más y a otros menos, a unos más altos y a otros más pequeños según ciertos títulos: “padre”, “maestro”, “jefe”, “señor”. Poniendo como criterio máximo para todos, la igual dignidad de cada uno, el evangelista retrotrae las enseñazas de Jesús respecto a la comunidad de hermanos donde ni los títulos, ni la posición social pueden ser criterios de medida para establecer quién es más o quién es menos.

Ahora, si ello es tan “necesario”, entonces el criterio tiene que ser el servicio. Quien mayor capacidad tiene de servir y de entregarse a los demás, ese será el más grande, el más importante; luego, su “ascenso” en la “jerarquía” de su comunidad, no se logra desdeñando o minusvalorando a los demás, como es común en nuestra “organización” social, sino todo lo contrario, poniendo por encima a los otros, comenzando por los más débiles y desvalidos de la comunidad y hacerlos sujetos de nuestro amor traducido en servicio.

Una de las características de la espiritualidad cristiana es la del «primado de la praxis», es decir, que la praxis, la práctica tiene prioridad sobre la teoría, sobre la contemplación, sobre la palabra… Hacer, no tanto decir. Servir, simplemente decir o sentir que se ama. Por eso, la revelación de Dios no es sólo palabras o verdades, sino, como nos recuerda el Concilio Vaticano II, «hechos y palabras». Y Jesús «pasó ‘haciendo’ el bien».


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Lunes, 1 de marzo

Felipe Santos, SDB

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6,36)

Lleva hoy esta palabra de Jesús como un regalo. Deja que te resuene en el camino. La compasión es la forma de mirar al mundo que tiene Dios. Jesús te pide que te parezcas a Dios en la compasión. El tiempo que dedicas a la oración es el tiempo en que el Espíritu educa tu corazón en la ternura. Comienza por abrir los ojos a los demás, comparte algo tuyo con ellos, y verás cómo te va creciendo por dentro la capacidad de ternura y de compasión; es el primer paso para la transformación del mundo.

Dios mío, que mi corazón no sea impermeable a una humanidad sufriente y rota.
El gozo del perdón va por etapas: primero, experimentando la compasión, que según el concepto del Evangelio es “sentir-con-el-otro”, la carencia, la necesidad de sanar su interior; Jesús subraya, “como es compasivo el Padre de ustedes”. El segundo momento que involucra la dádiva del perdón es no juzgar, ni condenar; en sentido estricto, ni siquiera Dios mismo juzga ni condena. Esa es nuestra más frecuente actitud, juzgar y por ahí mismo condenar. Esa actitud no es divina y, por tanto, tampoco puede ser nuestra; ¿de dónde, pues, inventamos que nosotros tenemos potestad para ello?

Finalmente, siguiendo los pasos que sugiere Jesús, perdonar para ser perdonados. La mayor parte de nuestra vida gira en torno a esta necesidad de mantener saneada nuestra conciencia y nuestras relaciones con los demás. Podría uno decir que en las relaciones con los otros, el termómetro que mide el grado de verdad, el grado de crecimiento y hasta de humanización de dichas relaciones, es la capacidad de perdonar o la incapacidad de pedir perdón y también de otorgarlo. En la observación simple y desprevenida, uno puede observar que muchas, veces quien más necesitado vive del perdón, es casi siempre el más esquivo y duro para perdonar.

Nos saluda Herman López Castro

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Guadajara, Jal., 15 de Febrero de 2010

 

Queridos hermanos Salesianos Cooperadores de la provincia de San Francisco Javier:

Los saludo afectuosamente por este medio de su página web que tan excelentemente tienen desarrollada. Los saludo tambien con la alegría de saber que al otro lado del Océano hay hermanos con quienes comparto la misma Fe en Cristo Resucitado, con el mismo carisma y la misma vocación a la que hemos sido llamados para vivir nuestra espiritualidad con un color característico que da el ser Salesiano.

Hoy quisiera compartir con ustedes como ésta vocación tiene un camino de maduración en la propia experiencia del encuentro con el Dios que Salva y como es El y solo El quien ha ido dando forma a mi vocación y me ha hecho descubrir la riqueza de pertenecer a ésta familia espiritual que nuestro Padre Don Bosco soñó y que es una realidad en nuestras vidas.

Cuando Dios nos llama a recorrer el camino Salesiano debemos acoger ese llamado con confianza, pues es El mismo quien nos capacita, nos acompaña y nos sostiene en la fidelidad y en la alegría característica de nuestro carisma.

Hoy quisiera también invitarles de manera especial a dirigirnos constantemente  a Aquél que nos ha llamado con una oración sencilla y confiada seguros de  que nos apoya siempre con su fuerza y ternura recordando que “AQUEL QUE NOS LLAMA ES FIEL” I Tes. 5,24

Un abrazo en Don Bosco

Herman López Castro
Consejero Mundial
Región Interamericana

Anunciar el Evangelio en tiempos de perplejidad

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(DonBosco.es) El evangelio nos trae de cabeza. ¿Qué nos pasa que no acertamos a evangelizar? El anuncio de Jesús y su buena noticia se nos ha convertido en una gran preocupación. Unos le echamos la culpa al contexto socio-cultural laicista y materialista en el que se mueven los jóvenes y nosotros mismos. Otros se la echan a los agentes de pastoral, que son demasiado tibios y no hacen propuestas exigentes y convincentes. Otros a la Iglesia, siempre a la defensiva, y muchos al gobierno, que quebranta los principios más elementales de la ética y la convivencia. Lo peor es que en medio de este galimatías, a todos se nos hincha la vena, y nos lanzamos invectivas a veces inmisericordes. ¡Y todo por el Evangelio! ¿No era aquello de la Buena Noticia?

A fin de no ganar lo menos –nuestras razones- y peder lo más –el mismo evangelio-, puede ser bueno desdramatizar el asunto, sabiendo por supuesto, que lo que está en juego no son cosas nimias, sino la misma trasmisión del evangelio y de la fe. Tengo la impresión de que buena parte de la ofuscación que sufrimos es por un enfoque equivocado. El anuncio del evangelio ¿no puede ser un asunto, en buena medida, de competencia comunicativa?

Aprovechando un texto del mismo evangelio – la parábola maravillosa de los “Dos hijos”- quisiera corroborar lo que acabo de decir.

El texto es de sobra conocido, por lo que ahorro los detalles narrativos. En definitiva, el hijo menor ha marchado de casa, dejando en ella a su padre y su hermano mayor. Después de dilapidar todo -dinero y dignidad- le viene al recuerdo el hogar paterno, y su condición de hijo. En la parábola original, el hijo recapacita y vuelve. Es consciente de que se ha perdido, de que no merece nada, de que malvive por culpa exclusivamente suya. Pero conserva el recuerdo de su Padre, de su casa y de la dignidad que en ella se vivía. Por eso decide volver.

El drama de nuestros jóvenes es que, tal vez lejos y alienados como el hijo pródigo, no saben de una casa, de un padre amoroso, y de la dignidad que tienen como hijos. Ante este drama, el deber ineludible es anunciar que no son huérfanos, que tienen un hogar; y acto seguido, acompañarles en el camino que lleva a la casa.

Todo el documento, aquí (pdf)

Don Bosco como Coordinador

En este especial que queremos llevar a efecto, cada uno del Consejo Provincial queremos expresar en unas líneas cómo vemos a un Don Bosco con nuestro cargo, por ejemplo, a mí me toca a un Don Bosco como Coordinador.

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No es más que expresar con unas ideas propias el sentimiento que tenemos cada uno de nosotros desde nuestro cargo pero en el puesto de Don Bosco.

Coordinador es según la Real Academia Española aquella persona que coordina. Bien, y Coordinar dice que es disponer cosas metódicamente, y también concertar medios, esfuerzos, etc., para una acción común. ¿A que os suena en muy pocas palabras a la vida tan intensa de Don Bosco?

Resulta fácil pararme a pensar en un Don Bosco Coordinador, puesto que siempre a lo largo de toda su vida estuvo al frente de su basto movimiento, siempre organizaba una cosa u otra y además era el primero que participa de todo, siempre trataba de que todo estuviera bien y además lo conseguía, siempre queriendo estar rodeado de personas que sacaran adelante la obra con su madre o con personas afines, siempre…

Todo el documento aquí

Don Bosco y la formación

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A estas alturas de nuestra historia salesiana, 150 años, ya podemos hablar de pasado, presente y, si Dios quiere, de futuro. Además de nuestro aniversario, nos encontramos en un momento fuerte y creo que debemos aprovecharlo, podemos hablar de: “Proyecto Europa” o del “Capítulo general de los Salesianos”; tenemos HISTORIA y una Historia con mayúsculas, con nombres y apellidos de gente sencilla y de gente importante; de chavales y chavalas que han pasado por nuestros Colegios y Centros Juveniles u Oratorios, aunque algunas veces hayan sido verdaderos Laboratorios como le ofrecieron en un principio a Don Bosco.

Quienes hemos pasado por alguno de estos Centros, creemos que hemos hecho historia y sabemos, porque es cierto, que tenemos una manera especial de educar, “que estamos hechos de otra pasta”, y no es porque tengamos la autoestima muy alta, que también puede ser, sino porque el Espíritu Salesiano nos hace ser como somos.

Los que tenemos vocación de educadores, de educadores salesianos, claro está, sabemos que “para Don Bosco, el sistema preventivo es su persona, su inteligencia y su corazón puestos al servicio de los jóvenes y de su salvación”; Don Bosco es de los que no se guarda nada para si mismo.

En su momento, Don Bosco se hizo rodear de un grupo de colaboradores bien formados y unidos, funcionaban en equipo; por eso, podemos hablar del sistema preventivo como una Comunidad Educativa, que sabe encarnar sus valores y hacer camino con los jóvenes mediante su testimonio, su cercanía y diálogo, sus vivencias, interpelaciones y propuestas; ¿es para nosotros un modelo de identificación? Estoy convencida de ello.

Aquí tienes el documento completo.