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Comentario al evangelio del día
por FELIPE SANTOS (SDB)
| Te mostramos en esta sección el comentario al evangelio del día. Pondremos toda la semana para que nos sirva de reflexión |
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Martes
30 de junio
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“Increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma”
Los discípulos se sienten apabullados ante la magnitud de las olas. Esta imagen representa a la pequeña comunidad cristiana después de la muerte de Jesús. Antes, cuando estaban en la orilla segura junto al Maestro, se sentían capaces de vencer al mundo; ahora, en medio de las adversidades de la historia, mientras el Maestro yace dormido en el fondo de la barca, todos se aterrorizan y claman a grandes voces.
Jesús calma el temor y les exige la respuesta de la fe. Esta imagen de la barca abatida por las olas la podemos aplicar a las comunidades cristianas. En ciertos momentos de la historia se sienten poderosas, capaces de doblegar el destino; sin embargo, ante la vastedad y complejidad de la historia, la comunidad eclesial es apenas un trozo de madera que sobrevive más por la gracia de Dios que por la pericia de pilotos y tripulantes.
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Lunes
29 de junio |
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Mt 16,13-19: “Sobre esta piedra construiré mi Iglesia”
Pedro y Pablo representan dos caminos diferentes y complementarios de edificación de la iglesia. Pedro, un humilde pescador de Galilea, compañero de andanzas de Jesús, hombre sincero y temerario, representa a ese pueblo sencillo que acoge con alegría y ardoroso corazón la invitación de Jesús al seguimiento. Pablo, en cambio, hijo de una familia notable, ciudadano romano, hombre ilustrado y profundo conocedor de las Escrituras, representa a esa parte del pueblo de Dios que se siente deslumbrada por el llamado de Cristo y se vuelca completamente al servicio de todos los hermanos.
Los dos emprenden, por caminos diferentes, la vía que los conducirá a Roma y al martirio. Pedro y Pablo median en los muchos conflictos y dificultades de la comunidad naciente; y aunque tienen titubeos, orientan sabiamente al pueblo que Jesús les ha encomendado y llevan su testimonio de fidelidad hasta el martirio. Los dos se constituyen en verdaderas columnas que sostienen a la comunidad creyente en medio de las dificultades y persecuciones. Hoy debemos preguntarnos si, como cristianos, somos capaces de fundir la tenaz fidelidad de Pedro y la capacidad de Pablo para servir al pueblo cristiano y conducirlo sabiamente por los caminos del Señor.
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Viernes
26 de junio |
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“Quiero, queda limpio” (Mt 8,4)
Jesús quiere que el ser humano sea feliz y camine por la vida, consciente de su dignidad de hijo/a de Dios. Acércate a Jesús, él es la fuente de la Vida, dile todo lo que te angustia, todo lo que te preocupa. Déjate mirar por su Amor. Que su mirada recorra los rincones de tu corazón.
Dios te regala la vida. Mírala con asombro. Dios te regala la vida. Acógela con tus manos abiertas. Dios es la vida para ti. Ábrele la puerta de tu corazón.
La lepra era una enfermedad terrible que excluía inmediatamente al enfermo de la comunidad de fe y de la sociedad de sus congéneres. Se tenía el gran temor de ser contagiado. El enfermo era sometido al aislamiento total, y tenía que ir por todas partes anunciando su enfermedad, gritando “¡impuro!”, para que nadie se le acercara.
Por eso llama la atención que el leproso de este episodio no grite “¡impuro!”, sino que reconozca a Jesús como Señor y le pida que le limpie. La respuesta de Jesús es sanarle de su enfermedad. Pero le invita a cumplir con todas las normas prescritas por la Ley para estos asuntos. De esta manera Jesús ayuda al enfermo a recuperar su dignidad. Ahora puede ser incorporado debidamente a la comunidad y a la sociedad. Cuántas formas de exclusión y rechazo existen hoy en nuestro contexto social y cultural.
La pobreza extrema, el racismo, el machismo, las pugnas religiosas… son otros tantos motivos de condenas y exclusiones. Si todos somos hijos de Dios, ¿por qué no nos aceptamos con nuestras diferencias y particularidades? Pidámosle también nosotros al Señor que nos sane de nuestras enfermedades sociales de marginación y exclusión hacia los demás, y nos dé la capacidad de aceptar y reconocer en el otro a un hijo o hija de Dios que merece respeto y dignidad. |
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Jueves
25 de junio |
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¿Me amas?
“Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” (Jn 21,15)
Pedro siempre ha querido destacarse del grupo ostentando ser el primero en su adhesión a Jesús. Después de sus negaciones, Pedro evita toda comparación. Mira directamente a Jesús y a su corazón. Pídele a Jesús que te cure de la presunción de creerte mejor que los demás.
Gracias, Jesús, por tu amor. ¡Con qué delicadeza sacas de mí el orgullo! Gracias.
La auténtica religiosidad no es cosa de estar gritando cada día “¡Señor, Señor!”, ni de andar buscando milagros, sanaciones y exorcismos. La mayor parte de las veces estas expresiones se reducen a la pura manifestación de la emotividad, pero no comprometen al cristiano con los valores auténticos del Evangelio.
Todas las exteriorizaciones religiosas cristianas son sanas en la medida que concurran a la realización del gran ideal de Jesús de Nazaret: el reino. La comunidad cristiana está invitada a construir su casa sobre la roca, o sea, sobre la práctica de Jesús. Las múltiples manifestaciones piadosas, devocionales y emotivas están llamadas a ayudar al cristiano a identificarse con la propuesta de Jesús y a motivarlo a su seguimiento.
Pero esto último es lo más esencial e importante. La comunidad cristiana nos dejó en el Sermón de la Montaña una enseñanza imperecedera que culmina con esta comparación entre las dos casas. La multitud que sigue a Jesús reconoce en él la insólita capacidad de conectar el rigor de las exigencias éticas del reino con las urgencias cotidianas, y la profundidad del mensaje con la sencillez de la exposición. |
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Miércoles
24 de junio |
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LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA
“Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban” (Lc 1,58)
¡Qué hermoso gesto! Los vecinos de Isabel se enteran de lo bueno que ha sido el Señor con ella y se acercan a compartir su alegría. Acércate a compartir la alegría de los que viven cerca de ti. Amar la alegría de los demás es una forma preciosa de dar gloria a Dios.
Con los gozos de mis hermanos, me gozo. Con los éxitos de mis hermanos, me alegro. Con todos te alabo y te bendigo, te doy gracias a Ti, que haces maravillas.
Lc 1,57-66.80: “Se tiene que llamar Juan”
La Iglesia celebra hoy la Solemnidad del Nacimiento de Juan Bautista. El evangelio de Lucas nos lo presenta como una especie de ‘precursor’ de Jesús, y nosotros tendemos a recordarlo como el que bautizó a Jesús. El mismo evangelio de Lucas nos muestra, mediante un interesante paralelo, las semejanzas entre la misión de Juan y la de Jesús.
Juan Bautista convocó a todo el pueblo a orillas del Jordán con la consigna de arrepentirse de los pecados. La inmersión bautismal simbolizaba esa transformación radical. Los que recibían ese baño purificador se comprometían a dejar los viejos caminos de la religión ritualista y sin compromiso, para encaminarse por la aventura del desierto personal, donde la única guía era el espíritu impetuoso de la novedad divina.
La acción de Juan no es la de un simple tamborilero que marcha al frente de la procesión, sino la de un ‘auténtico enviado de Dios’ que estaba allí como emisario del Señor y no por casualidad. Celebremos hoy el nacimiento de aquel personaje que desde su nacimiento comenzó a cautivar los corazones de sus contemporáneos, y que habría de llevar su misión a plenitud al entregarle a Jesús la llama del anuncio profético de la Buena Noticia.
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Lunes
1 de junio |
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INFIDELIDAD A DIOS
Mc 12,1-12: “Agarraron al hijo querido, y lo mataron”
La parábola de los viñadores asesinos revela la historia de infidelidad del pueblo al amor del Señor. Muchos profetas enviados de Dios habían sido rechazados y asesinados por los dirigentes políticos y religiosos. La causa del rechazo radicaba en que estos mensajeros, hablando en nombre de Yavé, ponían en evidencia la infidelidad del pueblo y sus dirigentes a la alianza pactada con él.
Todo profeta, todo mensajero que hable en nombre de Dios y cuestione el estatus social, nunca es bien visto; resulta una persona sumamente fastidiosa; por eso es necesario eliminarla. Pero la parábola pone de manifiesto que tampoco al hijo del dueño de la hacienda le respetaron la vida.
Al contrario: si es el heredero, con mayor razón hay que eliminarlo para quedarse con todo, sin que nada estorbe los intereses de los abusadores. Esta ha sido y sigue siendo la suerte de muchos hombres y mujeres que a lo largo de la historia de la humanidad y de la Iglesia fueron asesinados por encarar los pecados del pueblo y de sus dirigentes, y por recordar la fidelidad al mensaje de Dios.
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Jueves
28 de mayo |
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QUE TODOS SEAN UNO
Jesús nos está invitando a una mirada capaz de ver toda la realidad: las pequeñitas y grandes cosas habitadas por el misterio de la Trinidad. Y el Espíritu nos desafía a ver si somos capaces de ver en los hombres y mujeres que viven junto a nosotros, más allá de toda apariencia que nos despiste, el misterio de Dios que los habita. Y el Padre nos regala hermanos y hermanas para hacer el camino en compañía. Y en cada hermano y hermana nos da un regalo, se nos ofrece El como regalo.
Abro el corazón a mis hermanos/as para ser en el mundo una parábola de comunión.
Jn 17,20-26: “Que también ellos sean uno en nosotros”
En la primera lectura, de los Hechos de los Apóstoles, nos encontramos con el episodio de Pablo acusado por las autoridades religiosas judías ante el comandante de la guarnición romana acantonada en Jerusalén. El oficial se da cuenta de que está ante un caso muy difícil. Por eso hace reunir al consejo judío, compuesto por saduceos y fariseos.
Pablo aprovecha la composición religiosa heterogénea del sanedrín y suscita una discusión entre ellos, ganando el favor de los fariseos. El tema de la discusión es la resurrección de los muertos. Así, Pablo aprovecha las circunstancias para dar testimonio de Jesús en Jerusalén, en Cesarea y, finalmente, en Roma.
Podemos decir que en Pablo se cumplen las palabras de Jesús que hemos venido reflexionando en el evangelio de Juan: está en el mundo, pero no es del mundo. La unión íntima con Jesús se convierte en fortaleza y sabiduría para enfrentar las acusaciones que le hacen sus adversarios. Mantenernos unidos a Jesús, y en él al Padre, nos proporciona fuerza y valor para enfrentar las dificultades en la misión que nos ha confiado el mismo Jesús: el anuncio y testimonio del evangelio del reino.
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Jueves
14 de mayo |
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Jesús es la gratuidad
Jesús es la gratuidad total. Distribuye a manos llenas la verdad. Lo que recibe del Padre nos lo da. Nos entrega el Espíritu para que nuestra alegría llegue a plenitud. Solo por hoy, sal a la vida dispuesto/a a amar gratuitamente. No interrumpas el juego del amor, recíbelo de Jesús, pásalo a otros.
Jesús, si permanezco unido a tu amor, mi fuente no deja de manar.
Jn 15,9-17: “No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes”
El centro de este pasaje es, sin lugar a dudas, el amor. Jesús declara que el amor que recibe del Padre es el mismo amor que él comunica a sus discípulos. Permanecer unido a Jesús como las ramas al tronco es permanecer en su amor.
Cumplir sus mandamientos es hacer vida su Palabra. Jesús es la Palabra viva del Padre. Su estrecha vinculación con el Padre tiene que ver necesariamente con la Palabra anunciada y testimoniada por él mismo. Ahora bien, el amor entre el Padre, Jesús y los discípulos se debe traducir también en el amor entre ellos. En esto radica la verdadera felicidad: en ser capaz de amar intensamente, hasta la entrega radical.
El amor verdadero consiste en estar dispuesto a entregar la vida por los que se ama. Jesús lo ha enseñado con su propio testimonio: el dio la vida no sólo por sus discípulos, sino por toda la humanidad. En su entrega tan asombrosamente generosa encuentra la humanidad un camino y una oferta de salvación. ¿Conoces personas en tu ambiente que hayan dado la vida por amor a los demás? ¿Qué enseñanzas te deja esa enorme generosidad ? ¿En qué medida estás dispuesto/a a dar la vida por los demás?
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Martes
12 de mayo |
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Jesús presiente el momento de su muerte; tiene a sus amigos delante. Les habla desde el corazón y desde la experiencia que tiene del amor del Padre. Envueltas por una fuerza y emoción extraordinarias, sus palabras son de paz, de ánimo. Saluda con la paz. Trabaja por la paz.
Siembra a tu alrededor semillas de paz. Jesús, dale al mundo la paz. Jesús, suscita artesanos de paz. Guarda mi alma en la paz.
Jn 14,27-31a: “La paz les dejo, les doy mi paz"
La paz es un don de Dios. La paz bíblica, shalom (en hebreo) o eirene (en griego) no designa sólo la ausencia de conflicto; el concepto bíblico de paz involucra bienestar, plenitud y abundancia para todos. La paz está íntimamente relacionada con la armonía en las relaciones interpersonales, comunitarias y entre los pueblos.
También establece una relación de armonía con Dios. Alcanzar la paz significa así una plena comunión consigo mismo, con los demás, con la naturaleza y con Dios. Por eso la paz comienza en el corazón de cada persona y está llamada a impregnar todos los niveles de relación que puedan establecer los seres humanos. La partida de Jesús va a ser ocasión de crisis y conflictos para sus discípulos.
Por eso el Maestro les promete el Espíritu Santo, quien les trasmitirá luz, amor, fortaleza, seguridad para continuar la misión iniciada por el propio Jesús, y, por cierto, será fuente de la verdadera paz. Hoy las noticias sobre injusticias, violencia, destrucción y muerte están cada día en primer plano en todos los medios de comunicación. Esta realidad se convierte en un desafío para quienes creemos que el Espíritu Santo sigue actuando a través de los creyentes para impregnar al mundo de esa paz verdadera que tanto invocó el Señor para los suyos.
Y tú, ¿eres promotor de paz en el medio en que vives y te desempeñas? ¿Cómo lo haces? ¿Qué iniciativas podrías promover para enfrentar situaciones de violencia, odios o discordias que vivas en tu realidad?
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Lunes
11 de mayo |
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EXPERIENCIA DE DIOS
Jn 14,21-26: “Si alguien me ama, cumplirá mi palabra”
El amor a Jesús consiste en recibir y cumplir los mandamientos. A lo largo del Evangelio se ha insistido en que el amor es el supremo “mandamiento” de Jesús. Quien ama al Hijo es también amado por el Padre. Se establece un círculo de comunión amorosa entre el creyente, Jesús y el Padre.
Tal vez es éste el fundamento de la fe. Creer es amar a Jesús y amar al Padre. Por supuesto que la consecuencia lógica es el amor a los hermanos. A la pregunta de Judas Tadeo sobre su manifestación al mundo, la respuesta de Jesús es una reafirmación de lo anterior: su manifestación se realiza a través de la habitación del Padre y el Hijo en el interior del creyente.
En el texto aparecen elementos que se entrecruzan: la Palabra de Jesús es la Palabra del Padre; el amor de Jesús es el amor del Padre; escuchar y vivir la Palabra de Jesús es abrirse a la plenitud del amor. El Espíritu Santo es quien confirma y clarifica la Palabra del Hijo. En última instancia, la experiencia de Dios radica en la habitación de la comunidad trinitaria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el corazón del discípulo. |
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Sábado
9 de mayo |
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Ver a Jesús es ver al Padre
La misión nace de una convivencia prolongada con Jesús; la profecía nace de la amistad con Él. Lo descubierto en la intimidad orante se proclama en las obras de cada día. La oración pone en marcha un voluntariado sorprendente en medio de los pueblos. No te limites a consumir respuestas de otros. Tú, por ser bautizado, tienes un sitio, una tarea y una palabra. Vive tu vida cristiana de forma creativa.
¡Qué detalle el tuyo, Jesús! Dices que haremos obras mayores que las tuyas. ¡Qué amor tan gratuito el tuyo! ¡Y qué confianza!
Jn 14,7-14: “Quien me ha visto a mí ha visto al Padre”
Jesús enfatiza a los discípulos que ya conocen al Padre porque lo han visto y conocido a él. Esta afirmación provoca la intervención de Felipe: “muéstranos al Padre”. Sabemos que se trata de un recurso pedagógico empleado por el autor del cuarto evangelio para profundizar un tema teológico dándole la relevancia necesaria. Jesús interpela a Felipe con el mismo tema que en pasajes anteriores ha venido trabajando: él y su Padre son una misma realidad.
Entre ellos existe una comunión tan íntima, tan profunda, hasta el punto que quien ve a Jesús -el Hijo- ve al Padre. Pero el asunto es todavía más profundo: creer en Jesús es creer en las obras que él realiza como provenientes del Padre. Pero, a su vez, quien cree en Jesús está llamado a realizar sus mismas obras, e incluso mayores. De tal forma que la fe en Jesús no es una simple adhesión, sino que implica un modo de obrar según el obrar del Padre revelado en la persona de Jesús
. ¿Tenemos nuestra mirada del corazón fija en el actuar de Jesús, para que realicemos las obras del Padre? ¿Actuamos en nombre del Padre, o pretendemos hacer nuestro propio capricho utilizando el nombre de Dios?
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Viernes
8 de mayo |
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Bautismo contra el miedo
¿Cómo es posible entregar la vida? ¿Cómo es posible ser gratuitos de forma duradera? Jesús se presenta en la comunidad y bautiza a sus amigos contra el miedo. Cultiva hoy de forma sencilla los gestos y las palabras de ánimo. Hay personas a tu lado que están esperando tu cercanía y tu aliento.
Cuando el miedo llama a mi puerta, confío en Ti. Cuando el temor me atenaza, en Ti me refugio.
Jn 14,1-6: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”
Jesús enfatiza a los discípulos que ya conocen al Padre porque lo han visto y conocido a él. Esta afirmación provoca la intervención de Felipe: “muéstranos al Padre”. Sabemos que se trata de un recurso pedagógico empleado por el autor del cuarto evangelio para profundizar un tema teológico dándole la relevancia necesaria.
Jesús interpela a Felipe con el mismo tema que en pasajes anteriores ha venido trabajando: él y su Padre son una misma realidad. Entre ellos existe una comunión tan íntima, tan profunda, hasta el punto que quien ve a Jesús -el Hijo- ve al Padre. Pero el asunto es todavía más profundo: creer en Jesús es creer en las obras que él realiza como provenientes del Padre. Pero, a su vez, quien cree en Jesús está llamado a realizar sus mismas obras, e incluso mayores.
De tal forma que la fe en Jesús no es una simple adhesión, sino que implica un modo de obrar según el obrar del Padre revelado en la persona de Jesús. ¿Tenemos nuestra mirada del corazón fija en el actuar de Jesús, para que realicemos las obras del Padre? ¿Actuamos en nombre del Padre, o pretendemos hacer nuestro propio capricho utilizando el nombre de Dios?
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Jueves
7 de mayo |
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Aliento consolador
Al amor gratuito de Jesús al lavar los pies, algunos responden con la entrega incondicional de sus vidas al servicio del Evangelio. Esos son los enviados de Jesús Trata con cariño y agradecimiento a las personas de tu comunidad cristiana que tienen una tarea especial al servicio de todos.
Recibo al vecino, y te recibo a Ti. Recibo a la familia, y te recibo a Ti. Recibo al que camina por la calle, y te recibo a Ti. Detengo mi mirada en el pobre, y te veo a Ti.
Jn 13,16-20: “Quien reciba al que yo envíe, me recibe a mí”
Este pasaje se sitúa en el contexto del lavatorio de los pies, en la víspera del sacrificio supremo del Señor. Es indudable que este gesto, recogido sólo por el evangelio de Juan, tiene un profundo significado en el contexto de la pasión, muerte y resurrección del Salvador.
El servicio generoso a los hermanos no hace superior al que lo otorga. Tampoco quien realiza la misión encomendada es superior a quien le ha encomendado la tarea. Jesús quiere dejar en claro que su entrega por amor a todos los suyos es la máxima expresión del servicio salvador. Es indudable que no se puede separar la pasión de Jesús de su ministerio.
Es más, la pasión es el acto culminante de su misión. Por eso les dice a sus más cercanos que no se escandalicen; porque la consecuencia normal es que, si la misión ha sido realizada a cabalidad, la pasión y muerte sean la ratificación de la legitimidad de esa misión. La Resurrección, por su parte, como lo hemos meditado durante todo este tiempo pascual, es la respuesta afirmativa del Padre a la misión de Jesús.
Ahora es el momento de los discípulos: así como quien recibe al Hijo recibe al Padre, a su vez quien recibe a sus enviados, recibe al Hijo. ¡Profunda comunión entre Padre, Hijo y discípulos! ¡Y aliento tremendamente consolador para nuestra misión evangelizadora!
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Miércoles
6 de mayo |
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He venido a salvar al mundo
Jesús ha puesto la luz en medio de las gentes. Ha colocado el perfume para que el buen olor inunde toda la casa. Ha besado toda situación de dolor y de frustración con el amor del Padre. Ha sembrado en el campo una semilla de gratuidad. Sal hoy a la calle y contempla la luz de los rostros de la gente. Hay muchas transparencias de Dios escondidas en la espesura de la vida. ¡Descúbrelas!
Tu luz, Jesús, me hace ver la luz. Gracias por los que ven la luz. Que nunca se cansen de ser luz. Quiero ser testigo de tu luz. Ayúdame.
Jn 12,44-50: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvarlo”
Estos versículos que cierran el capítulo 12 del evangelio de Juan son una bella síntesis de todo su contenido. Creer en Jesús es creer en el Padre. Jesús se declara como Luz del mundo; y queda claro que la finalidad de la Encarnación no es juicio y condenación, sino salvación y vida plena. A manera de epílogo, Jesús declara la fidelidad de su palabra a la Palabra del Padre.
Queda abierta la puerta para que el creyente acepte o rechace la oferta salvífica del Padre por medio de su Hijo. Ahí radica el juicio y condenación. Dios no condena; siempre ofrece salvación y amor. Los seres humanos estamos en plena libertad para aceptar o rechazar este maravilloso ofrecimiento. Es indudable que la aceptación de la oferta salvífica tiene consecuencias y genera compromisos. La salvación es gratuita, pero no barata; por más que parezca paradojal.
Una vez que alguien se ha decidido por Jesús, hay que aceptar con libertad y gozo todas las implicaciones que ello implica: éticas, sociales, políticas, religiosas... Abrirse a la luz produce deslumbramiento, pero en forma progresiva se va asimilando el torrente luminoso. Aceptar a Jesús, Luz del mundo, es dejarse ****trar por sus rayos vitalizadores y, al mismo tiempo, convertirse en luz para los demás
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Martes
5 de mayo |
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El Padre y yo somos uno
Jesús vive una experiencia fuerte de enfrentamiento con las autoridades judías. No hay manera de entenderse. Cada uno aporta sus razones. Jesús apela entonces a las obras, que hablan más claramente que las palabras. No juegues a vivir, ¡vive! Métete en el corazón de la vida. Actúa con gratuidad; las personas valen mucho más que las cosas.
Te alabo y te bendigo, Jesús. Tú estás a favor del ser humano, aunque eso te acarree persecución. Que tu vida atraiga a muchos a seguirte.
Jn 10,22-30: “El Padre y yo somos uno”
Jesús participa en la fiesta de la dedicación o purificación del Templo. Sus interlocutores son nuevamente las autoridades judías. El tema de conversación se centra en la pregunta de éstos por la legitimidad mesiánica de Jesús, quien les responde en forma categórica: las obras que realiza dan testimonio de él porque las hace en nombre del Padre. Pero sus oyentes se resisten a creer y aceptarlo como el Hijo enviado del Padre. Nuevamente utiliza la comparación con las ovejas.
Los dirigentes judíos, al no creer, no pertenecen al grupo de Jesús; mientras quienes han creído conocen la voz (Palabra) del verdadero pastor y le siguen. Nuevamente Jesús subraya la intima comunión con el Padre como garantía suprema de la autenticidad de su misión.
Qué difícil es para quien se cree seguro en sus convicciones aceptar la novedad del Evangelio. Los ojos se enceguecen, los oídos ensordecen y los pies se paralizan aferrados a tradiciones que impiden reconocer en Jesús al enviado de Dios. La invitación del Señor es a abrirnos a la novedad del reino y dejarnos arrebatar por él. ¿Estás dispuesto/a a dejarte seducir por Jesús y su mensaje, con todas sus novedosas consecuencias?.
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Lunes
4 de mayo |
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Jesús: puerta y corazón abiertos
Las palabras y los gestos de Jesús desvelan un entrañable amor por el pueblo, son una denuncia contra los que abusan de los indefensos; su forma de acercarse tan abierta, sincera y gratuita, abre caminos de liberación. Ten hoy abierta la puerta de tu vida, para recibir y para dar, para anunciar y denunciar la extorsión y a la exclusión de los más pobres.
Gracias, Jesús, por tu puerta abierta, por tus manos y tu corazón abiertos. Gracias por tu eucaristía, mesa abierta. Gracias por abrirnos tu corazón.
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas
Ayer abordamos el tema del Buen Pastor, cuyo texto se encuentra a continuación del que leemos hoy. Jesús utiliza la imagen de la puerta. Los ladrones y asaltantes no utilizan la puerta, sino que entran violentando el corral de las ovejas. Jesús se constituye en puerta que salva a quien entra por ella. Parece que al interior de las comunidades joánicas existieron muchos creyentes que se decepcionaron pronto al no encontrar en Jesús el mesianismo que esperaban; y no sólo dejaron la comunidad, sino que arrastraron tras de sí a otras personas con una fe frágil.
Algo parecido encontramos en nuestros pueblos latinoamericanos. Muchos hermanos y hermanas que no encuentran en las comunidades soluciones inmediatas o fáciles a sus problemas, las abandonan y arrastran a otros para fundar nuevos movimientos religiosos. Lamentablemente, en ocasiones la motivación es de orden económico y no tanto por fidelidad al Evangelio.
También es posible que no encuentren en nosotros una puerta que les acoja.
Examinemos nuestra vida cristiana: ¿qué intereses nos mueven para formar parte de una comunidad inspirada en el evangelio de Jesús? ¿Somos puerta para que otros puedan entrar a la comunidad? ¿Somos salteadores que violentamos la comunidad para lograr nuestros intereses mezquinos? |
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Viernes
1 de mayo |
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Sueños de Jesús
Jesús soñó los sueños de Dios: preparar un banquete para todos. Y era su vida entregada la que estaba sobre la mesa. En la eucaristía había mucho amor por medio. Pon algo tuyo en medio para que los más pobres y orillados se beneficien. Los mejores amigos de Jesús han hecho de sus vidas un banquete, con platos generosos para todos. Porque elijo el camino de la vida, acudo a tu fuente. Porque quiero crecer en el amor, como tu pan en la mesa. ¡Gracias, Jesús, por la eucaristía!
Jn 6,52-59: “Quien me come vivirá por mí”
El “discurso del pan de vida” es central en el evangelio de Juan. Jesús se revela como “verdadera comida y verdadera bebida”. Una vez más, Juan utiliza el lenguaje equívoco para comunicar el mensaje profundo de Jesús. Los oyentes de éste no alcanzan a entender que hace referencia a la comida y la bebida como participación en los bienes mesiánicos que él mismo ofrece. Es verdad que la referencia de Jesús a la comida y la bebida evoca inmediatamente el alimento físico necesario para nutrir el cuerpo y dar la vida.
Pero el Maestro se vale de esta realidad cotidiana y necesaria del ser humano para proponer la comida y bebida verdaderas que implica entrar en comunión con él. De tal manera que la relación del creyente con Jesús no depende de una simple adhesión de orden ideológico o emocional. Esta relación implica alimentarse con su misma persona, que es la auténtica Palabra del Padre; dejar que la Palabra cobre vida y fuerza en el interior del creyente.
¿Cómo vives la auténtica comunión con Jesús? ¿Es una adhesión meramente sentimental, emotiva, superficial y momentánea? La comunión con Jesús, ¿te lleva a un compromiso fiel y radical con el reino? |
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Jueves
30 de abril |
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Proyecto de amor
El Padre y el Espíritu cantan un bonito proyecto de amor por el ser humano. Quien escucha estas canciones se adhiere a Jesús y camina con Él hacia un mundo nuevo. Pasa hoy por la vida haciendo el bien, es la mejor manera de decir a todos que vas con Jesús.
No quiero perseguir el viento, solo quiero ir contigo, Jesús, vibrar al ritmo de tu corazón. ¡Juntos andemos, Señor!
Jn 6,44-51: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”
Jesús reafirma que él es el pan de vida. Si los antepasados que comieron el maná en el desierto murieron, ahora quienes coman del nuevo pan de vida plena participarán de la resurrección. Aquí la resurrección no se entiende, como en la mentalidad de los fariseos, un premio por el estricto cumplimiento de la ley.
Con Jesús la vida en abundancia es fruto de la configuración con él y con su proyecto histórico.
Participar del proyecto de Jesús es asimilar los valores de su mensaje, las razones de su lucha, la obediencia incondicional al proyecto salvador de Dios, y los riesgos que se corren como consecuencia de un compromiso radical. No se puede ir tras de Jesús sólo por conveniencia o simple tradición; ésa es la característica de una fe desencarnada, lejana a toda opción auténticamente cristiana.
Hoy, cuando la vida en el mundo se ve amenazada y se levantan estructuras injustas que la mayoría de las veces se fundan en la mentira y la muerte de los pobres, sí que es necesario optar abiertamente y con radicalidad por la causa de Jesús: El reino de Dios, donde los seres humanos, especialmente los pobres, tengan vida en abundancia.
Pongamos en las manos del Señor a tantos millones de seres humanos que viven en condiciones de miseria extrema, y a quienes mueren de hambre ante la indiferencia del mundo. Ellos son el motivo en el horizonte para optar por el compromiso cristiano en favor de la vida, la justicia y la paz.
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Miércoles
29 de abril |
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Arco iris y presencia
La hierba verde en el valle indica dónde se esconde el agua. La vida, desplegándose como un bello arco iris después de la tormenta, desvela la presencia de Jesús. Piensa que tu vida es como una fuente. Si te guardas el agua, ésta se corrompe. Si la das, tu pozo se convierte en un surtidor inagotable.
Padre, canto tu proyecto de dar vida. Jesús, te miro y creo en Ti. Espíritu creador, recrea en el mundo la vida.
Jn 6,35-40: “Que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna”
En el evangelio de hoy Jesús se presenta como el pan que da vida, y como aquél que satisface dos necesidades vitales: el hambre y la sed. Pero hay una condición: es necesario acercarse a él y creer en él. Queda claro una vez más que ser seguidor de Jesús no es sólo un discurso o un deseo; creer en él es participar con decisión en su proyecto.
Las personas que escuchan a Jesús son las mismas que se han beneficiado de la multiplicación de los panes. Y para Juan, en los panes hay que ver la entrega eucarística de Jesús. La intención de éste es inducir en los presentes una disposición tal que les permita aceptarlo como enviado del Padre.
Jesús parte de las necesidades cotidianas del pueblo, para que descubra la bondad y la voluntad de Dios. De ordinario el ser humano satisface sus necesidades cotidianas sin necesidad aparente de acercarse a Dios. Jesús presupone otra necesidad más profunda en la persona humana: la de solidaridad; de que alguien tenga esa capacidad de entrega que nos haga sentirnos amados, hijos de un Padre y hermanos de otros que se preocupan por nosotros.
Oremos el día de hoy por todos los pueblos que sufren hambre en el mundo o que están sedientos de justicia, de paz y de verdad. Dios, que es dador de vida en abundancia por medio de su Hijo, permita que todos los pueblos cubran sus necesidades y avancen hacia la comunión fraterna de amistad y solidaridad. |
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Martes
28 de abril |
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¿Señales para creer?...
Pan para vivir, pan buscado con pasión, pan guardado y acumulado, pan arrebatado a los más pobres. El pan de Jesús, que expresa el amor de Dios, siempre es pan nuestro. Participa en la eucaristía, la fiesta del pan partido y repartido de Jesús. Haz de tu vida una eucaristía, partiendo y repartiendo tus dones.
Enséñame, Señor, que el pan y el perdón son caminos de ida y vuelta. Los recibimos de Ti gratuitamente y los damos también gratuitamente.
Jn 6,30-35: ¿Qué señal haces para que veamos y creamos?
El milagro de la multiplicación de los panes fue un acontecimiento de tal profundidad que se constituyó para el evangelista en un verdadero ejemplo de lectura simbólica. Entre las muchas enseñanzas que Juan saca de este milagro está la de que sirve para actualizar nuestra memoria histórica. Los personajes y contenidos de la historia de nada nos sirven si su memoria no es actualizada; es decir, si ellos no responden a nuestras necesidades vitales actuales. Esto es lo que Jesús enseñó a los judíos al releer desde su propia perspectiva la figura de Moisés, la del maná y la del tiempo del desierto.
Jesús no entra en conflicto con sus interlocutores; sencillamente conecta su propuesta con la tradición del éxodo, con la liberación. El maná en el desierto es mucho más que una respuesta al hambre del pueblo; es la manifestación de Dios mismo que se hace pan para fortalecer al pueblo en su proceso de liberación. Jesús actualiza esta tradición diciendo que él es el pan de vida, él y su palabra son el nuevo alimento, el definitivo para la salvación de la humanidad.
Pongamos en las manos de Dios la vida de nuestras familias y comunidades eclesiales, para que nunca falte en nuestras existencias la presencia de Jesús resucitado. El, que es alimento y luz, sabrá acompañarnos en los esfuerzos que hagamos por construir otro mundo posible donde reinen la justicia, la paz y la solidaridad..
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Lunes
27 de abril |
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Alimento de vida eterna
Jn 6,22-29: “Trabajen por un alimento que da vida eterna”
Jesús y sus discípulos se trasladan durante la noche, de los alrededores de Tiberíades a la ciudad de Cafarnaún. Al amanecer, la gente que había participado de la multiplicación de los panes, al no encontrarlos, se va a buscarlos.
Jesús les cuestiona entonces el interés que tenían en buscarlo: estaban más preocupados por comer que por la enseñanza del reino. Y les enfatiza: "la única obra que Dios quiere es que crean en aquél que él ha enviado". ¿Qué significaba para un judío creer en Jesús, más aun, creer que él era enviado de Dios?
Creer en Dios Padre y su enviado significaba no esperarlo todo de él en forma pasiva, sino comprometerse en unión con otros a cambiar la propia situación haciendo experiencias de fraternidad.
Hoy, muchas instituciones religiosas y sociales han hecho con gran facilidad del asistencialismo su bandera, dejando esa práctica huérfana de toda intención mayor. La Palabra de Dios nos exige revisar si nuestras prácticas pastorales están dedicadas sólo a resolver necesidades inmediatas, sin generar procesos organizativos y conciencia crítica ante las causas de la injusticia.
La misión de los cristianos está llamada a generar un equilibrio entre asistencia y formación; entre ayuda solidaria y acción por la justicia. Sólo así ayudaremos al pueblo a dignificarse y salir de las dependencias a las que ayer y hoy ha estado sometido.
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Sábado
25 de abril |
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Comunidades xnas creativas
Jesús resucitado consuela, y llena de sentido la vida de cada día. Su presencia expulsa toda fuerza del mal, condena toda violencia, rechaza toda injusticia. La nueva vida de la Pascua que Jesús nos regala va creciendo en medio de dificultades. La Vida vence siempre a la muerte, la Luz desplaza a la oscuridad, el Amor es más fuerte que el odio. Me invitas, Señor, a ponerme en camino de Buena Noticia y proclamar con mis gestos que Dios es amor.
Mc 16,15-20: “Proclamen el Evangelio a toda la humanidad”
El evangelio de hoy tiene un profundo sentido misionero. La comunidad reunida está viviendo la alegría de la Resurrección. Jesús se aparece a sus discípulos para reiterarles el encargo y misión de anunciar la Buena Noticia. A quienes acojan el mensaje y se bauticen les promete la salvación y les da el poder de hacer señales prodigiosas. Se trata de ser Buena Noticia.
El contexto social y político en que nacen estas comunidades misioneras es hostil. Las persecuciones y desprestigios no se hicieron esperar. Y esa tensión no se puede ocultar; por eso, la comunidad tendrá que buscar formas creativas para el anuncio de la Buena Nueva.
Las primeras comunidades que decidieron hacerse portadoras y anunciadoras del mensaje salvador de Jesucristo, incorporaron en su discernimiento el tema de la identidad. No les resultaba fácil desprenderse del judaísmo en el que habían nacido y crecido; sin embargo sabían que la propuesta de Jesús era diferente. En ese marco se irá abriendo la posibilidad de romper las fronteras geográficas y culturales, para ser y hacer comunidad con otras culturas.
Oremos hoy por la diversidad cultural que hay sobre la tierra, porque es muestra de la riqueza de la humanidad. Oremos para que los conflictos culturales, raciales, políticos, religiosos, puedan ver en el otro no a un adversario o enemigo, sino a un grupo humano diferente, con derechos, responsabilidades y, sobre todo, semillas de evangelio que han de crecer sin afanes ni totalitarismos.
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Viernes
24 de abril |
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Solidaridad: milagro de hoy
Jesús rompe el pesimismo de los discípulos y pone en marcha la fiesta del compartir. Un humilde gesto hace llegar el amor del Padre a todos; comienza la fiesta del Espíritu. Continúa hoy el gesto de Jesús: comparte tu vida con los demás. Verás cómo aparece el milagro y se asoma Dios. Haz la prueba.
Te doy gracias y descubro que todo es gracia. Te doy gracias y descubro que todo es para todos.
Jn 6,1-15: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?”
Jesús responde de una forma alternativa a la necesidad más básica de una multitud que le sigue. A pesar de su diversidad, esa muchedumbre tiene algo en común: el hambre. Jesús quiere responder al problema, pero dejándonos una enseñanza: no se trata sólo de llenar el estómago. Hay que hacer nacer la solidaridad, que es el milagro del futuro.
Lo importante es dar de lo que se tiene; ése es el milagro: hacer que cada persona salga de sí misma y piense en los demás, compartiendo lo que tenga. Los pobres siempre tienen: esperanzas, ilusiones, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, experiencia, lecciones duras que les ha dado la vida... Este es su aporte al milagro que esperan de mejorar su calidad de vida.
En nuestros proyectos populares, por muy bien pensados y financiados que estén, siempre habrá lugar para el milagro del aporte solidario. La cuota es el aporte de Dios.
Con la generosidad de todos es posible avanzar hacia mejores condiciones de vida para nuestros pueblos. Pongamos hoy en manos del Dios de la vida los proyectos solidarios que conozcamos, para que en ellos reinen la solidaridad, la trasparencia y la fe.
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Jueves
23 de abril |
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Las dos conciencias
Jesús se da a lo grande, por eso su presencia conmueve el mundo y hace brotar en todo desierto la esperanza. Su derroche de gracia hace posible una alternativa para el mundo. Abre tus manos y tu corazón y acoge el regalo del Espíritu. Él te enseñará los lenguajes de Dios: la sonrisa, el agradecimiento, la ternura, la compasión.
Ven, Espíritu, derroche de amor. Vivifica y alienta toda semilla de vida que está sembrada en el mundo.
Jn 3,31-36: “Todo lo ha puesto Dios en su mano”
El evangelio de hoy plantea una clara diferencia entre lo que viene y habla de la tierra, y lo que viene y habla del cielo. Jesús comprende muy bien lo que habla de la tierra, que está limitado por las condiciones humanas que lo han generado, y lo que viene del cielo, como es la propuesta que él encarna y que cuenta con la aprobación, el respaldo y la intervención de Dios mismo.
El evangelio puntualiza que quien actúa bajo la voluntad de Dios está en el cielo, y no puede congeniar con quien tiene su conciencia identificada con otro tipo de intereses contrarios a la voluntad de Dios. Son estos intereses, los intereses de nuestra conciencia, los que pondrán de manifiesto si la unión con el Padre es auténtica y generadora de vida eterna.
Nuestra comunidad debe saber identificar las dos clases de conciencias por las cuales el ser humano puede optar: la terrenal -limitada, condicionada por el poder- o la del cielo -libre, comunitaria, comprometida-. Estos dos polos de conciencia expresan realmente los elementos con que cada una se identifica: la una con la búsqueda de intereses individuales, y la otra con la creación de una sociedad igualitaria en derechos y humanizada.
Pidamos a Dios que nos haga seres humanos con conciencia crítica, con capacidad de discernimiento suficiente para optar en libertad por el proyecto que nos realice como seres humanos sin apartarnos del plan salvífico de Dios.
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Miércoles
22 de abril |
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Sé regalo para los demás
La humanidad está gimiendo a la espera de que aparezcan hombres y mujeres de verdad, transparentes, con la luz en el corazón y en los ojos. La humanidad espera que surjan personas con los ojos de Dios, capaces de mirarlo todo y a todos como Él lo mira. Cultiva hoy los gestos sencillos y las palabras de verdad. Son un don del Espíritu, una tarea por tu parte, un regalo para los que te rodean.
Te dejo espacio y Tú transformas mi vida. Busco la verdad y Tú me llenas de luz. Se extiende el gozo de ver salir el sol.
Jn 3,16-21: Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve
La Palabra de Dios nos plantea hoy nuevamente el amor incondicional de Dios a la humanidad. El ama porque es esencialmente Amor. Por eso nos envió a su Hijo; no para que muriera, sino para que nos salvara; no para juzgar al mundo, sino para que, creyendo en él, todos participen del plan de Dios.
La salvación consiste en entrar en ese plan y comprender que dar la vida es la mejor forma de encontrarse con el sentido trascendente de la vida misma. A quien se deja llevar por esa corriente de vida, Dios no lo juzgará: lo acogerá en la vida en abundancia. A quien se aparte de este torbellino de la Vida y prefiera sus proyectos pequeños y egoístas, no hará falta que Dios lo juzgue ni lo condene, porque él mismo se estará apartando de la Vida.
Hoy, cuando la vida es amenazada en forma tan descarada y el amor se va desdibujando de las relaciones humanas y sociales, es urgente recuperar el sentido de la entrega que hizo Jesús. Los cristianos, hoy más que nunca, tenemos que dar testimonio de amor y entrega, allí donde Dios nos ha puesto a cumplir nuestra misión.
Pongamos en las manos del Señor toda la Creación, para que, sensibles ante su deterioro, los seres humanos reconozcamos nuestras faltas de amor y las transformemos en compromisos de vida; para que así el mundo que Dios nos ha entregado pueda vivir plenamente, y en él los seres humanos de toda raza y cultura.
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Martes
21 de abril |
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¿Hay Nicodemos hoy?...
La comunidad cristiana es el grupo que mira a Jesús, la fuente de la vida; entre otras voces y ruidos distingue el sonido inconfundible de su voz. Prolonga la espiritualidad de la mirada en forma de testimonio: caminos sencillos de confianza, pasión por todo lo humano, defensa de los humildes de la tierra.
Día tras día, Señor de mi vida, estaré ante ti cara a cara. Así, día tras día, mi vida tendrá sabor a Evangelio.
l
Jn 3,5a.7b-15: “¿Cómo creerán cuando les hable del cielo?”
El evangelio de hoy es la continuación de un interesante dialogo entre Jesús y Nicodemo, un jefe del grupo de los fariseos que está muy inquieto por saber si Jesús es el Mesías. A las personas como Nicodemo, auténticas representantes de la forma de ser y pensar de su tiempo, hay que precisarles que sólo a través de la toma de conciencia es posible el encuentro con Dios, porque sólo esa toma de conciencia -lo que también se llama cielo- viene a ser la presencia permanente del Padre en las personas.
La fuerza del Espíritu, como la propone Jesús, es necesario rescatarla para salir del apaciguamiento aletargante y ser más en el Señor; porque sólo con ella se hace posible el advenimiento del reino, y porque sólo así somos capaces de apartarnos de las prácticas egoístas generadoras de opresión y muerte para nuestros hermanos.
Captar la acción del Espíritu Santo es, entonces, contar con la sensibilidad suficiente para comprender el querer de Dios e incorporarlo en prácticas de vida que encarnen los valores del Evangelio. Lejos de todo intimismo o espiritualismo, la acción del Espíritu se traduce en una vida personal y comunitaria comprometida con las causas de los elegidos de Dios.
Pidamos al Padre Dios que nos acompañe en la tarea de comprender los signos de los tiempos y nos permita diseñar, como comunidades cristianas, prácticas concretas en favor de la vida, la justicia y la paz..
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Lunes
20 de abril |
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Nacer de nuevo
Nicodemo, un hombre importante de su tiempo, busca que Jesús encaje en sus esquemas. Pero lo busca de noche. Jesús cambia radicalmente el planteamiento de este buscador de sí mismo. El reino que Jesús trae requiere espacios nuevos, nuevo corazón. Aunque seas de aquí o de allá, ejercítate en ser una persona sin fronteras. Haz como los pájaros, que cruzan sin rubor toda verja y cantan su canción en todo paisaje.
Espíritu, Santo, alfarero de la nueva humanidad. Pongo mi barro en tus manos. Hazme de nuevo.
Jn 3,1-8: “Hay que nacer de nuevo”
Dentro del inquieto corazón de Nicodemo existe una preocupación que, a pesar de ser judío, no puede esconder. Lo que hace y propone Jesús tiene mucha relación con un Dios muy cercano al querer de los seres humanos. Por eso se atreve a llamarlo Rabí, o Maestro. Pero el mismo Jesús le hace saber que la única forma como es posible acercarse al Dios de su anuncio es a través de un renacer desde lo más profundo que posibilite asumir una nueva actitud en la vida.
A los judíos del tiempo de Jesús no deja de sorprenderles la forma como éste anuncia y enseña acerca del reino. Y él les advierte que si no se tiene el deseo de querer ser una persona nueva, ese reino estará distante. Así le ha sucedido ya a Nicodemo, y lo siente porque en su actuar ha comenzado a reflejar la voluntad de Dios, con quien se identificará en la medida que haga sus obras.
En nuestras comunidades hay muchos Nicodemo que, tocados por la gracia del Señor, se le acercan queriendo clarificar su puesto en una estructura que los aliena. Están deseosos de concientizarse de la paternidad de Dios y tener definido si desean ser sus hijos o no. Nicodemo es también la voz de toda la comunidad que tiene necesidad de encontrar un camino de conversión, sin importar lo que se era antes. ¿Qué fuerza se debe tener adentro para convertirse? Esa fuerza interior la dará Dios si le abrimos el corazón.
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DOMINGO II DE PASCUA
Hch 4,32-35: “Todos pensaban y sentían lo mismo...”
Sal 117: Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
1Jn 5,1-6: “Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo”
Jn 20,19-31 : La incredulidad del apóstol Tomás
Tras la muerte de Jesús, la comunidad se siente con miedo, insegura e indefensa ante las represalias que pueda tomar contra ella la institución judía. Se encuentra en una situación de temor paralela a la del antiguo Israel en Egipto cuando los israelitas eran perseguidos por las tropas del faraón (Éx 14,10); y, como lo estuvo aquel pueblo, los discípulos están también en la noche (ya anochecido) en que el Señor va a sacarlos de la opresión (Éx 12,42; Dt 16,1). El mensaje de María Magdalena, sin embargo, no los ha liberado del temor. No basta tener noticia del sepulcro vacío; sólo la presencia de Jesús puede darles seguridad en medio de un mundo hostil.
Pero todo cambia desde el momento en que Jesús –que es el centro de la comunidad- aparece en medio, como punto de referencia, fuente de vida y factor de unidad.
Su saludo les devuelve la paz que habían perdido. Sus manos y su costado, pruebas de su pasión y muerte, son ahora los signos de su amor y de su victoria: el que está vivo delante de ellos es el mismo que murió en la cruz. Si tenían miedo a la muerte que podrían infligirles "los judíos", ahora ven que nadie puede quitarles la vida que él comunica.
El efecto del encuentro con Jesús es la alegría, como él mismo había anunciado (16,20: vuestra tristeza se convertirá en alegría). Ya ha comenzado la fiesta de la Pascua, la nueva creación, el nuevo ser humano capaz de dar la vida para dar vida
Con su presencia Jesús les comunica su Espíritu que les da la fuerza para enfrentarse con el mundo y liberar a hombres y mujeres del pecado, de la injusticia, del desamor y de la muerte. Para esto los envía al mundo, a un mundo que los odia como lo odió a él (15,18). La misión de la comunidad no será otra sino la de perdonar los pecados para dar vida, o lo que es igual, poner fin a todo lo que oprime, reprime o suprime la vida, que es el efecto que produce el pecado en la sociedad.
Pero no todos creen. Hay uno, Tomás, el mismo que se mostró pronto a acompañar a Jesús en la muerte (Jn 11,16), que ahora se resiste a creer el testimonio de los discípulos y no le basta con ver a la comunidad transformada por el Espíritu. No admite que el que ellos han visto sea el mismo que él había conocido; no cree en la permanencia de la vida. Exige una prueba individual y extraordinaria. Las frases redundantes de Tomás, con su repetición de palabras (sus manos, meter mi dedo, meter mi mano), subrayan estilísticamente su testarudez. No busca a Jesús fuente de vida, sino una reliquia del pasado.
Necesitará para creer unas palabras de Jesús: «Trae aquí tu dedo, mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel». Tomás, que no llega a tocar a Jesús, pronuncia la más sublime confesión evangélica de fe llamando a Jesús “Señor mío y Dios mío”. Con esta doble expresión alude al maestro a quien llamaban Señor, siempre dispuesto a lavar los pies a sus discípulos y al proyecto de Dios, realizado ahora en Jesús, de hacer llegar al ser humano a la cumbre de la divinidad realizado ahora en Jesús (Dios mío)..
Pero su actitud incrédula le merece un reproche de parte de Jesús, que pronuncia una última bienaventuranza para todos los que ya no podrán ni verlo ni tocarlo y tendrán, por ello, que descubrirlo en la comunidad y notar en ella su presencia siempre viva. De ahora en adelante la realidad de Jesús vivo no se percibe con elucubraciones ni buscando experiencias individuales y aisladas, sino que se manifiesta en la vida y conducta de una comunidad que es expresión de amor, de vida y de alegría. Una comunidad, cuya utopía de vida refleja el libro de los Hechos (4,32-35): comunidad de pensamientos y sentimientos comunes, de puesta en común de los bienes y de reparto igualitario de los mismos como expresión de su fe en Jesús resucitado, una comunidad de amor como defiende la primera carta de Juan (1 Jn 5,1-5).
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Sábado
18 de abril |
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Id y proclamar el Evangelio
Los dones son para la tarea. El amor sembrado por Jesús en los suyos termina en envío misionero. La luz no se puede ocultar. Es hora de fecundar secretamente la historia haciendo lo que hacía Jesús. Comunica hoy con alguien lo que sabes y vives de Jesús. No te lo guardes.
Te alabo y te bendigo, Jesús, por tu confianza en mí. Dame tu fuerza, dame tu Espíritu.
Mc 16,9-15: “Vayan por el mundo proclamando la Buena Noticia”
Jesús resucitado se aparece muy de mañana a María Magdalena. Ella corre en seguida a hacer saber la noticia a los doloridos y entristecidos compañeros de Jesús, pero éstos no creen lo que escuchan, como si la esperanza que Jesús sembrara en ellos hubiera desaparecido con su muerte. En definitiva, ni los mismos discípulos creían lo que se contaban entre ellos.
Las apariciones deben ser tomadas como toques dados a la conciencia por la experiencia que se vive en el propio interior con el Resucitado; son importantes porque a Jesús no hay que buscarlo fuera de la historia, sino a través de procesos internos de toma de conciencia.
La comunidad debe tener claro que las apariciones están ligadas a la reconstrucción de la conciencia personal y grupal. La recuperación de la conciencia se da cuando se sale de la crisis que se ha enfrentado por tantas dudas y temores, y se experimenta que Jesús está vivo y nos está llamando a reconstruir la vida en torno a un proyecto comunitario que se creía fracasado.
Es importante también cómo la comunidad reconstruye su conciencia y vuelve nuevamente a la alegría de poder tener esperanzas. Ya reconstruidos, y con la experiencia de haber vivido desde adentro el proceso de la conversión, los discípulos serán capaces de anunciar y testimoniar con sus vidas la Buena Nueva.
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Viernes
17 de abril |
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Les dio pan y pescado
Jesús siempre llega de forma gratuita e inesperada. No es uno más que llega. Su acento es único, las señales de su amor están a la vista. El asombro deja paso a la alegría. Acoge hoy a las personas que vengan a ti y al final del día celebra en la oración tantas visitas inesperadas de Jesús.
Con mi candil encendido te espero para llamarte ‘mi Señor’ cuando llegues.
l Jn 21,1-14: Les repartió el pan y el pescado
Jesús resucitado se aparece un día cualquiera a sus discípulos, quienes no lo identifican a pesar de que él les habla. Cuando les manda echar las redes y atrapan cantidad de peces, sólo Pedro lo reconoce.
La aparición de Jesús hace que la fe de sus discípulos renazca, recuperen el tiempo perdido y comiencen a pensar cómo se organizarán de nuevo en función de la antigua gran utopía.
El encuentro con el Resucitado no puede quedar guardado como un puro recuerdo; la trascendencia de ese momento lleva a los protagonistas a una apuesta definitiva de sus vidas. El oficio de la pesca cobrará nuevo valor al ser ahora pescadores de hombres, y la misión será mucho más grande que la sola lucha por sobrevivir.
En estas celebraciones de pascua pidamos a Dios nos permita encontrar el rostro del Resucitado en la cotidianidad de nuestras vidas, y demos así aires nuevos a nuestra existencia.
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Jueves
16 de abril |
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Sois testigos de esto
Hay personas que son testigos de paz y humildad, de bondad y perdón, de solidaridad y lucha por la justicia. ¿Será en la casa de estos pobres donde se esconde Jesús? Vete hoy con los ojos abiertos. Si encuentras a alguien que se parece a Jesús, detente un rato y conversa con él.
Si te escondes en mi vida, Señor, ¿por qué te busco fuera de ella?
Lc 24,35-48: “El Mesías padecerá y resucitará”
Los discípulos viven su fe muchas veces con dudas y temores, pero poco a poco van comprendiendo desde adentro que el Maestro ya no está en la tumba y que, por lo tanto, ya no es posible vivir en pasividad, y mucho menos ser antitestimonio del Resucitado.
Los discípulos han vivido la experiencia de la Resurrección. Quien no reconozca al Resucitado en comunidad no ha asumido la realidad plena de ser un cristiano individual. Los discípulos están congregados dando sus propios testimonios del encuentro con el Resucitado.
En medio de la reunión de fe éste se les presenta y sienten temor. Es entonces cuando la experiencia individual comienza a ser colectiva, comunitaria, sin destruir la personal. Nosotros, como iglesia, tenemos la obligación de encarnar el proyecto de vida y de justicia que nos ofrece el Resucitado. Sigamos creyendo, construyendo y asumiendo el reino como la nueva experiencia de vida para los hombres y mujeres de buena voluntad. Sólo así es posible resucitar también.
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Miércoles
15 de abril |
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Camino de Emaús
Del desencanto pasaron al agradecimiento, de la desilusión a la esperanza. Todo fue fruto del encuentro con Jesús. ¿Te nacen deseos de contar a Jesús?
Jesús, por tu cercanía y tu palabra, Por tu pan partido y repartido, me ha nacido una historia que cuento a todos.
Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan
A Emaús se dirigen estos dos hombres: dos que se habían sentido interpelados por el proyecto del Nazareno, pero que ahora van asustados por los últimos acontecimientos. El poder romano, aliado al poder religioso judío, ha asesinado a Jesús; por eso los discípulos y seguidores del ajusticiado caminan ahora temerosos por las calles de Jerusalén y sus alrededores.
Ellos reconocerán vivo a Jesús ahora en la fracción del pan. Es el cambio que ha suscitado en sus almas la fuerza del Resucitado, que los ha hecho nuevas criaturas, capaces de partir y compartir la vida, el alimento, la amistad y la lucha común por un mundo más justo y humano.
Fue en el gesto de la fracción del pan donde se dieron cuenta de que el asesinato del Maestro no había podido apagar el ardor de sus corazones, sino que desde ese mismo instante no valió otra cosa sino la experiencia del Jesús resucitado. Ya no tiene validez la preocupación por el sepulcro vacío; ya no existe el temor a Roma ni a la camarilla judía. Ya no hay temor, porque la fuerza del Cristo resucitado los ha impulsado para anunciar la causa del reino.
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Martes
14 de abril |
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“He visto al Señor” (Jn 20,18)
Una mujer, levantada en su dignidad por el amor de Jesús, responde a ese amor buscando a su Amado. Una mujer se convierte en mediadora de encuentro con Jesús para otros. Una mujer habla abriendo caminos nuevos de libertad.
Quizás sólo tengas en tus manos más pequeños gestos. Pero estas semillas, en su fragilidad humana, pueden conseguir que a otros les broten las preguntas y les nazca una ausencia que les lleve a buscar.
Las otras lecturas de la fecha muestran distintas facetas de la obra del Espíritu. El Salmo destaca su labor en la creación y su subsistencia. Pablo, en Romanos, nos recuerda el lugar del Espíritu en nuestra condición de hijos e hijas de Dios.
El relato de Hechos señala la manifestación del Espíritu sobre la comunidad de Jerusalén y su fuerza comunicativa que rompe las barreras de las lenguas. En Juan la presencia de Jesús resucitado rompe las barreras del miedo. Pentecostés no es una fecha y una experiencia: son muchas experiencias, son el envío cotidiano. Otros textos nos mostrarán otras manifestaciones del múltiple Espíritu Santo. Más que recordar un “hecho”, en Pentecostés reconocemos una actitud de Dios hacia nosotros, que nos regala con su presencia en nuestras vidas, nos da una misión, y nos renueva mediante el perdón.
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Sábado
11 de abril |
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Sábado santo
Prepara este día con mimo, como prepara el hortelano la tierra antes de sembrar las semillas. No necesitas muchas cosas, más bien te conviene dejar algunas de las que llevas y que no te hacen ninguna falta.
Deja el ruido de la calle, de la casa, del trabajo; al menos por un día. Busca un lugar tranquilo y apartado, donde puedas estar a solas, largo rato. Una vez allí, deja fuera los ruidos que te habitan por dentro. Te será más difícil que lo anterior, pero con un poco de esfuerzo lo lograrás. Silencia también tus pasiones, tus rebeldías, tus culpabilidades. No te asustes de tu silencio. Lo que pasa es que rara vez lo visitas y por eso lo desconoces.
El Sábado Santo se caracteriza por un gran silencio, por una vigilancia atenta, por una espera esperanzada. Las posibilidades inéditas de Jesús germinan en el silencio, en una soledad que barrunta rumores de aguas vivas a lo lejos; ahí, en el silencio, van apareciendo con toda su frescura y belleza los gestos sencillos de Jesús, tan concretos; ahí, en el silencio, Jesús te comunica sus palabras de amor tan cercanas, tan de amigo.
Busca el silencio y la soledad, ten alerta el corazón, donde se escucha la voz el Espíritu. Tu corazón puede ser hoy el lugar de la espera, donde se levantan las esperanzas malheridas por la muerte y se pone en pie la alegría.
El silencio de este día es muy hondo, pero no es un silencio triste. Jesús viene a desencadenar toda alegría, a poner en marcha de nuevo gestos concretos, a hacer que el amor sea amor cercano.
¡María! Vive este día con Ella. Saborea su silencio, su vacío, su soledad. No puede vivir sin Jesús. Lo han echado fuera de la tierra de los vivos y Ella lo busca con el amor de su alma. La Iglesia se une a María en su espera, únete también tú a Ella.
¡Qué bueno que esperes con María al Amado que atisba ya por las ventanas, que viene jadeante al encuentro! Ya se oye su voz, ¡qué dulce es su voz en la oscuridad!: “¡Levántate, amada mía, hermosa mía! ¡Ven a mí! La muerte ha sido vencida para siempre. Los inviernos que intentaban paralizar la vida de la humanidad ya han pasado; ahora asoman ya los brotes de la viña, cantan las aloyas y el perfume de las flores se extiende por el valle”.
Al atardecer, ponte en camino; la alegría no la puedes celebrar a solas. La sed encaminará tus pasos hacia el manantial, para que te inunde el agua viva del bautismo. De la soledad ponte en camino hacia la comunidad, para entrelazar tus manos con las manos de muchos hermanos y hermanas y cantar con ellos: “Todas mis fuentes están en ti” (Sal 86).
Las dudas, que han puesto polvo en tus pies, se lavarán al confesar, con toda la Iglesia, tu fe y tu amor en Jesús vivo.
Entra en la Noche Santa con tu cirio para encenderlo en el fuego de Cristo. Lleva preparados tus vestidos de fiesta para danzar con María, con la humanidad, con toda la creación, la música universal del amor.
Encuéntrate con Jesús, lleno de luz y belleza, que viene a tu encuentro. Abrázate a Él, es el amor de tu vida. Dile, en el colmo de tu asombro: ¡Todo lo has hecho bien!
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Viernes
10 de abril |
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Viernes Santo: Oración ante la Cruz
I.- MIRA A JESÚS CRUCIFICADO
“Mirarán al que traspasaron” (Jn 19,37).
Hoy, Viernes Santo, en esta tarde santa,
miro tu cruz levantada en el monte.
En silencio adoro tu ofrenda al Padre.
Tus brazos extendidos abrazando a todos.
Tu cabeza inclinada, abandonada en las manos del Padre.
Tu rostro de Siervo sufriente ha quedado desfigurado.
Tu costado abierto ha regado la tierra con sangre y agua.
Lo has dado todo y te has quedado abierto, pobre y pequeño.
Me amas sin lógica, sin medida, sin buscar nada a cambio.
Me amas porque lo tuyo es amor fiel.
Te miro y te veo humano, muy humano.
Tu humanidad me sobrecoge.
Tu amor mezclado en ese misterio de iniquidad me deja sin palabra.
II.- ACÉRCATE A LOS CRUCIFICADOS
“Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40).
Hoy, Viernes Santo, en esta tarde santa,
me acerco a los crucificados de la humanidad.
Pongo ante mí, Jesús crucificado, los relatos de los pobres,
que desde la cruz del sufrimiento cotidiano anhelan vivir.
Quiero guardar en mi memoria las imágenes de las víctimas,
con su mirada asustada, desprotegida ante la violencia.
Tengo que llevar conmigo rostros de mujeres maltratadas,
de niños y niñas esclavos, siempre explotados.
No puedo estar al margen de los que no tienen voz,
ni dignidad, ni techo, ni pan.
Aunque no me guste, quiero mirar esta tarde,
a los condenados a muerte por el hambre, el sida, las drogas,
los campos de refugiados, las cárceles, las pateras, los hospitales…
Quiero pasar por mi corazón endurecido
lugares y situaciones de desamor.
No puedo adorar tu Cruz sin ver en ella a todos ellos.
III.- RESPONDE CON AMOR
“De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos” (Lc 21,3).
¿Compasión? ¿Rabia?
¿Qué me brota ante la Cruz?
¿Protesta fuerte y clara?
¿Palabras que secan mi garganta?
¿Qué nace en mí ante los crucificados?
¿Gritos silenciosos?
¿Silencios cómplices?
¿Qué agua brota de mi manantial?
Ante tu Cruz me pregunto:
¿qué es lo que yo he hecho por Ti?
¿acaso te he dado algo?
¿Y si en mi corazón, seco y vacío,
me brotara esta tarde el amor como un río?
Me arrodillaría y besaría, llorando, tu Cruz |
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Jueves
9 de abril |
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JUEVES SANTO: DERROCHE DE DONES
“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1).
“Ha llegado la Hora” de la Pascua, la hora del amor, que se compromete hasta el extremo.
Otro gesto desconcertante de Jesús, otro más, rompe todos los esquemas, abre los ojos de esa nueva humanidad que está naciendo. Jesús se levanta de la mesa, se quita el manto, toma la toalla, lava y seca los pies de los discípulos, dialoga, explica lo que hace e invita a realizar lo que él ha hecho. “Haced esto en memoria mía”. ¡Qué palabras tan bellas de Jesús! ¡Qué palabras tan comprometidas! ¡Qué palabras tan cargadas de futuro! Jesús está en medio de todos como el que sirve.
“¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre” ( Salmo 115, 18)
Oración:
Dios lleno de amor,
asombrados ante tanto derroche de amor,
nos ponemos en tu presencia
para adorarte y darte gracias
por tu entrega sin límites.
Sabemos que, si acogemos tu amor,
seremos un don para los más excluidos de palabra, sitio, tarea.
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Miércoles
8 de abril |
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MIÉRCOLES SANTO:
AUNQUE ES DE NOCHE
La celebración de la Pascua Judía se aproxima. Los discípulos se juntan, preguntan, preparan la cena, esperan... Judas, que ya ha negociado la venta del Amigo, acecha ahora la coyuntura propicia para consumar su acción.
“Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos” (Mt 26, 19).
Jesús se pone a la mesa, anuncia una traición. La crisis se palpa en el ambiente; es noche oscura. Sería el momento de huir, de darse media vuelta. Pero Jesús vence la crisis en una cena, donde parte y reparte el pan con los que siempre serán sus amigos. El vino nuevo, guardado en los odres nuevos del reino, se entrega para liberar de toda esclavitud al ser humano. La Nueva Alianza, como un arco iris, se abre paso en medio de la noche.
“Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos” (Salmo 68, 33-34).
Oración: Con todos los pueblos de la tierra
cruzamos el mar Rojo,
dejamos atrás al enemigo.
Tu Pascua nos sostiene,
nos alegra en medio de las pruebas.
Y si caemos, de nuevo nos das la mano.
Eres único, Señor, Amigo verdadero.
¡Juntos andemos, Señor! |
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Martes
7 de abril |
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MARTES SANTO: LA ENTREGA HASTA EL EXTREMO
La traición de Judas y la negación de Pedro, dos testigos del reino anunciado en las aldeas de Galilea, parecen llevar al fracaso toda la entrega de Jesús. Sin embargo, el Plan del Padre, aceptado por Jesús, llegará a su plenitud en el amor entregado libremente, que da la vida y capacita al ser humano para amar sin límites. El grano de trigo, sembrado en la tierra, dará fruto abundante.
“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar…Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado… Lo que tienes que hacer hazlo enseguida…Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él” (Jn 13, 21.26.27.31).
Jesús revela, en los gestos de la última cena, la calidad de su amor. El amor de Jesús es un amor que:
- respeta la libertad del discípulo que va a entregarle
- no lo delata delante de sus compañeros
- ofrece amistad y libertad en el pan roto y entregado
- regala vida, verdad, relación humana, filiación divina
- es más fuerte que el odio mortal de sus enemigos
“Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas” (Salmo 70,15.17)
Oración:
Tu entrega, Señor, me sobrecoge.
Tu amor hasta el final deja al descubierto mi pecado.
Hoy quiero acoger tu amor,
agradecer tu vida,
comprometerme contigo en el camino.
Asegúrame, Señor, tu presencia,
y con mi vida te diré que te amo. |
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Lunes
6 de abril |
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LUNES SANTO: LA GRATUIDAD EN LOS LÍMITES
Nos acercamos a la Hora de la Salvación. “Seis días antes de la Pascua”, Jesús va a Betania, la casa de la vida y de la amistad. Una mujer, sensible y valiente, desea aliviar el dolor de Jesús y lo unge con ternura, anticipa su Pascua. En los límites del ser humano, cuando éste es solo un despojo, viene a su encuentro la sorprendente gratuidad. Una mujer, con los ojos del corazón limpios para la ternura, atenta a los signos que hay a su alrededor, se adelante y besa. El gesto de María de Betania abre caminos para aliviar la fragilidad de la humanidad doliente.
“María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Jn 12, 3)
Esta mujer del Evangelio de Juan “presiente” la “entrega” de Jesús y responde, derrochando sin cálculo, amor de compasión, de lágrimas y perfume. El perfume, guardado para un momento especial, lo derrama en esta “Hora” cargada de amor silencioso y entregado. Todos quedan envueltos en este aroma de belleza incalculable, sorprendidos por un gesto de cariño que les desconcierta y extraña.
“Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor” (Salmo 26,13-14).
Compromiso: regala tiempo, siembra sonrisas en tu ambiente, derrocha amor a tu alrededor.
Oración: Llena mi vasija con tu perfume, Señor, para que yo lo pueda derramar por los caminos. |
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Viernes
3 de abril |
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Orar es decir el evangelio amando
Cada obra del Padre es una obra de amor, una gracia derramada que embellece el mundo. Jesús hace visibles las obras del Padre para que toda la creación quede envuelta en el gozo. Acoge las obras del Espíritu en tu corazón: son regalos de fortaleza, consuelo, paz, alegría. Pregúntate con sinceridad: ¿Qué obras quiere el Padre que yo realice? Orar es decir el evangelio amando.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor. Anunciaré tu fidelidad con mi vida.
Jn 10,31-42: “Si no hago las obras de mi Padre, no me crean”
En el evangelio vemos con claridad la persecución y los deseos desenfrenados que los poderosos tenían de terminar con Jesús, acusándolo del delito de blasfemia. Siempre que él hablaba de Dios pensaba en un Padre que lo amaba como a su Hijo y amaba a la humanidad entera en la que él veía a todos sus hermanos. Es el Dios de la vida digna para todos sus hijos.
A Jesús le ilusionaba parecerse a su Padre Celestial. Por eso hacía las obras que sabía eran del agrado del Dios de la justicia. Si trataban de matarlo, debía quedar en claro por cuál de aquellas obras lo condenaban. Y la conclusión era obvia: lo iban a asesinar porque las obras de justicia que él realizaba, y que el propio Dios haría, ponían en evidencia el pecado del mundo, la injusticia de las estructuras de poder.
Pongamos en manos de Dios el recorrido que hemos hecho por este tiempo cuaresmal, para que sintiéndonos hijos de Dios seamos capaces de amar sin límites y hacer de la justicia, la verdad y la paz las razones de nuestra existencia.
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Jueves
2 de abril |
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Dios te mira con asombro
La palabra de Jesús te dice que Dios mira a cada ser humano con infinito asombro y profunda compasión. Guarda esto en el corazón. La palabra de Jesús te dice que Dios no puede hacer otra cosa que darnos su amor. Guarda esto en tu corazón. La palabra de Jesús te habla de que a Dios le duele toda noche de la humanidad, las víctimas de la pobreza, el creciente desequilibrio entre ricos y pobres. Guarda esta palabra en el corazón. La palabra de Jesús te dice que ni siquiera la muerte pone fin a la comunión con Dios y con los hermanos. Guarda esto en tu corazón.
Tu palabra me da vida, confío en Ti, Señor. Tu palabra es eterna, en ella esperaré.
Asistimos hoy a un diálogo atravesado por el conflicto entre Jesús y los letrados, que se consideran hijos predilectos de Abrahán y los más puros herederos de su tradición.
El planteamiento que los judíos hacían a Jesús era precisamente éste: ¿cómo podía hablar de ausencia de muerte, si Abrahán había muerto? ¿Cómo podía hablar del testimonio de Abrahán en su favor, si él era un campesino joven para la sociedad judía?
Ser hijo de Abrahán no se entendía, por cierto, de una forma biológica, carnal, sino simbólica o espiritual. Significaba tener las cualidades espirituales de Abrahán y su bella utopía de un pueblo libre. Sólo los amantes de la justicia y de la libertad podían llamarse de verdad hijos del santo patriarca. Lo que los judíos no entendían era el cuestionamiento que Jesús les hacía por sus inconsecuencias.
Hoy existen estructuras sociales y eclesiales que creen ser herederas de formas armónicas de convivencia; sin embargo se de***** conflictos serios en los que no siempre brilla la luz de la justicia y la verdad. Es necesario anunciar con fuerza el reino de Dios como gran posibilidad de que en la tierra reinen la verdad y la justicia, con ello se cumplan las esperanzas que por tanto tiempo han alimentado el corazón de los empobrecidos, y se alcance la paz sobre la tierra.
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Miércoles
1 de abril |
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El hijo les da la libertad
Abre tu vida de par en par a la palabra de Jesús. Da vueltas a la palabra dentro de ti para que se convierta en cimiento de tu vida. Entabla desde la palabra escuchada y contemplada un diálogo con Jesús. Lee el libro de tu vida con la palabra de Jesús. Comparte la palabra de Jesús con los que te rodean. Abraza la palabra de Jesús con un estilo de vida nuevo.
Señor, dame unos ojos capaces de ver la realidad como novedad. Enséñame la cultura del diálogo, en vez de la cultura del aislamiento.
Jn 8,31-42: “El Hijo les da la libertad”
El evangelio confronta a Jesús con poderosos que se consideran libres pero son esclavos del pecado. Es difícil convencer de su injusticia al que obra mal por ser producto de un sistema o haber sido educado en él.
Esta era la moral que Jesús quería desenmascarar en Israel. La cúpula judía y sus adherentes tenían decidido matarlo porque sus palabras y acciones hacían peligrar el sistema político oficial. Jesús hacía ver que quien participa en la injusticia de un sistema participa de su pecado. Roma, el Sanedrín y el Templo se habían aliado para afianzar un sistema del que el pueblo era la principal víctima. A Jesús le indignaba que eso se hiciera en nombre de Dios mismo, cuando el Templo y el sacerdocio toleraban y hasta legitimaban la injusticia social.
Hoy los sistemas perversos nos han ido involucrando, hasta de modo inconsciente, en la injusticia de sus estructuras. Se buscan y rebuscan lenguajes para criminalizar la defensa de la vida y el trabajo por los pobres. Ante ello no podemos claudicar. Hoy más que nunca debemos estar atentos a las corrientes de la sociedad, para cuestionarlas e impregnarlas de la justicia y el amor conforme al plan de Dios.
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Martes
31 de marzo |
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Jesús nos muestra al Padre
Esta es la forma que tiene Jesús de amar al mundo: darle lo que le ha oído al Padre. Jesús nos muestra al Padre, que es la Verdad. Jesús te abre su corazón, comparte contigo su forma transparente de vivir. Si quieres parecerte a Jesús, cultiva tú los gestos sencillos y las palabras de verdad. Oras cuando, animado/a por el Espíritu, te fías de quien es la Verdad.
Oh Dios, Padre de cada ser humano, tú me pides que lleve el amor allí donde no lo hay, la paz allí donde ésta se ha roto en mil pedazos, la alegría donde se extiende la tristeza.
Jn 8,21-30: “No comprendieron que se refería al Padre”
Hoy la Palabra de Dios nos ubica en el contexto del tiempo prepascual. La posibilidad de la muerte es ya un hecho, y Jesús ha venido anunciando este momento en repetidas oportunidades. Ahora bien, su ministerio ha estado marcado por una permanente incomprensión de sus propios discípulos y de todos quienes le siguen. Aún no se entiende que la muerte será la consecuencia de la radicalidad de sus palabras y sus obras.
Jesús sabe que su lucha por la justicia, sus palabras de perdón y sus actos de amor forman parte esencial de la voluntad del Padre; ahí la muerte no es en vano; es el punto de llegada del amor. El proyecto de Jesús también hay que comprenderlo en esa perspectiva: el triunfo de la vida no se entiende sin la entrega de la vida misma.
Hoy, cuando la injusticia y la mentira van y vienen sobre nuestros pueblos y sociedades, cuán necesario es volver al valor salvífico de la muerte del Señor Jesús, quien hasta el último momento se mantuvo fiel. Hoy necesitamos de esa radicalidad y obediencia al proyecto de Dios para poder ver el feliz amanecer de un mundo nuevo..
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Lunes
30 de marzo |
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Jesús y la mujer adúltera
En un mundo en el que tanto abundan las condenas y las culpas, es hermoso encontrarse con unas palabras tan limpias, tan nuevas. Acércate confiadamente a Jesús; él es capaz de limpiar las más oscuras zonas de tu corazón. Jesús es el que perdona y quiere que también sus amigos perdonen. Si no hay misericordia, todo se pierde. Jesús, el que está sin pecado, comunica la gracia. La mujer queda sorprenda ante este lenguaje tan desconocido.
Mantén mi amor en aquellos que ya amo. Dame amor para aquellos que aún he de amar.
Jn 8,1-11: El que no tenga pecado, tire la primera piedra
Personas conocedoras y cumplidoras de la ley son las que le presentan a Jesús una mujer que según la ley debe ser apedreada como castigo por su pecado. Los fariseos y letrados buscan que Jesús se pronuncie a favor o en contra del pecado; no les importa la vida de la mujer, pues ellos mismos la han marcado y condenado con argumentos de la ley.
La Palabra de Dios nos invita a una reflexión muy profunda sobre nuestra forma de valorar las condiciones de las demás personas. Muchas veces, y tal vez de modo inconsciente, nos constituimos en jueces de las conductas de los hermanos, y nos creemos autorizados para excluir y condenar. Jesús nos hace hoy una invitación a reconocer nuestras propias limitaciones y a mirar con amor a quienes han cometido errores. Sólo Dios es el cabal juez. Y él sabe escuchar, valorar, perdonar y, por sobre todo, seguir amando sin reservas, con infinito amor
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Pidamos al Señor que nos haga personas humildes y sencillas, capaces de comprender las limitaciones humanas más allá de la frialdad de las leyes; y que la misericordia de Dios toque nuestras entrañas para saber amar y perdonar sin límites.
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Sábado
28 de marzo |
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Es mala la indiferencia
Mira el rostro de Jesús, rebosante de luz y de palabras de vida. La gente sencilla lo tiene claro: nadie ha hablado como El. Jesús es la luz que ilumina el mundo. Acércate a su luz. Jesús es palabra de vida para ti. Escúchale. Jesús es comunión de amor contigo. Ábrele la puerta de tu corazón. Jesús es paz. No le respondas con tu indiferencia. Jesús es una huella imborrable en nuestro mundo. Pon tu pie sobre ella y camina.
Que tu Espíritu ponga al descubierto mis miedos, mis heridas, mis cansancios, mis desconfianzas, y me cure.
Jn 7,40-53: ¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea?
El evangelio de hoy nos presenta a un Jesús que con sus acciones y predicación genera desconcierto entre quienes le escuchan, pues consideran que el Mesías esperado no puede venir de Galilea, y mucho menos ser un humilde campesino que se atreva a cuestionar las estructuras poderosas que dominan en Jerusalén.
Este evangelio nos interpela a revisar a fondo hacia dónde miran nuestras esperanzas; qué tipo de mesianismo estamos esperando. ¿Seguimos pensando que van a ser las grandes estructuras las que recogerán nuestras expectativas de vida y nos acercarán al reino? En nuestros entornos seguramente hay profetas sencillos, líderes humildes que nos anuncian un modelo de vida alternativo. Es hora de que miremos y escuchemos estas propuestas, que muchas veces crecen y pasan casi inadvertidas en nuestra sociedad.
Pongamos en las manos de Dios las vidas de los animadores de las comunidades cristianas; las vidas de los catequistas y demás agentes de pastoral; las de los líderes sociales; las de quienes defienden los derechos humanos, para que el Señor les acompañe en sus tareas, y esas vidas sean vistas por todos como testimonios dignos de imitar, apoyar y acompañar.
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Viernes
27 de marzo |
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Experiencia del Padre
A Jesús le aflora en la noche la experiencia honda de saberse amado por el Padre. Le da fuerza saber que su Padre, que es veraz, está siempre con Él. La experiencia que tienes de Dios es fundamental para no caer en la tentación en las horas de prueba. Si quieres ser cristiano en este mundo de hoy, tendrás que conocer al Padre. Él es el fundamento de tu misión y de tu actividad. Sentirte enviado por Dios, te llevará a la audacia, a la confianza, al amor.
Ayúdame a vivir consciente de esta realidad: En ti soy, me muevo y existo. Tú eres mi verdad.
Jn 7,1-2.10.25-30: Todavía no había llegado su hora
El evangelio de Juan presenta un momento de confrontación en la vida de Jesús. Su predicación en Galilea ya daba cuenta de un grupo maduro que podía ir a Jerusalén a pesar de las persecuciones y amenazas que lo tenían obligado a trabajar de manera incógnita.
Ser cristianos, por haber asumido de manera comunitaria unos compromisos en el sacramento del bautismo, nos habilita para ser animadores de la vida y de la fe en nuestras familias y comunidades. Muchas veces los laicos hemos dejado esta tarea sólo a los ministros ordenados o a la vida religiosa, y nos hemos desprendido de la responsabilidad misionera que nos confirió Dios en el bautismo. Hoy tenemos que hacer conciencia de la misión que nos incumbe a todos los cristianos en la vida de la familia, en la comunidad eclesial y en la sociedad. Es ahí donde tenemos que dar razón de nuestra fe y ser mensajeros de la verdad como hijos de la luz.
Pidámosle a Dios que nos dé fortaleza para asumir nuestra tarea misionera con cariño, y que nos haga servidores de la Palabra y defensores del lugar de vida en donde nos ha colocado.
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Jueves
26 de marzo |
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Busca tu luz en la Biblia
¿Cómo continuar el camino cuando se asoma la prueba, cuando parece que hasta los amigos desconfían de ti? ¿En quién apoyarse cuando las cosas están confusas y surge la confrontación? A Jesús le acorralan, intentan despojarle de lo que vive. ¿Cómo probar la validez de su causa? Jesús, como testimonio, deja que hablen silenciosamente las obras, todo lo que ha hecho a favor del ser humano. Cuando las cosas se ponen mal, puede seguir hablando el lenguaje callado del amor. Y en ese lenguaje se percibe el misterio de Dios, porque Dios hace cosas grandes en los que le aman.
Orar es muchas veces callar y obrar. ¡Me fío de Ti, mi Señor!
Jn 5,31-47: Ustedes nunca han escuchado su voz
Las lecturas de hoy muestran lo difícil que ha sido para la humanidad creer en Dios y en sus mensajeros. Moisés, en el Éxodo, se ha esforzado por que el pueblo no pierda la esperanza ni decline en la fe; pero éste ha caído en la idolatría y desconoce que Dios fue quien lo liberó de la esclavitud. Jesús, por su parte, afronta calumnias y desprecios; muchos poderosos con intereses ocultos están empeñados en desprestigiarlos a él, su grupo y su propuesta de vida.
Nosotros contamos con un valioso recurso para alimentar nuestra experiencia de fe: la Biblia. La Palabra de Dios es el testimonio que el pueblo de Dios y las comunidades cristianas nos han dejado como lámpara, a fin de que en ella encontremos las luces que fortalezcan nuestra esperanza y animen la búsqueda de un mundo mejor. |
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Miércoles
25 de marzo |
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LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
Alégrate con María. Ella se abrió de par en par al anuncio de Dios. En ella floreció Jesús, el Salvador. María te invita a elegir la luz, a elegir la vida. María te regala al Dios con nosotros. Dios tiene proyectos de vida para ti. Pregúntale por ellos. Ábrete al Espíritu, él fortalece tu debilidad para que puedas decir sí. Ofrece tu vida a Dios, él es el alfarero que puede modelar una hermosa vasija con tu barro.
Yo soy, Señor, lo que tú dices de mí. Yo soy, Señor, lo que tú me amas.
Lc 1,26-38: Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Este evangelio nos enfrenta al misterio de la Encarnación de Dios mismo, quien elige a una mujer sencilla de Nazaret para albergar en su vientre a su Hijo. La vincula así de manera especial a la historia de la salvación. Esta manifestación de Dios sorprende a María, quien en principio no entiende el pedido de Dios; pero se acoge sin reservas a la voluntad divina.
María es una mujer creyente que asume la responsabilidad de ser la madre del Salvador y de aportar a la revelación de Dios a la humanidad. Al celebrar la fiesta de la Anunciación es importante tener en cuenta dos aspectos vitales en la experiencia de fe cristiana: primero, la manifestación de Dios a la humanidad a través de personas muy sencillas pero con una fe profunda; segundo, el contenido del anuncio, que es la salvación misma.
Hoy, cuando el mundo en el que vivimos se desmorona por el hambre y la tragedia de la guerra; cuando las diferencias sociales y económicas generan tanta injusticia y exclusión, necesitamos anuncios de salvación y testimonios como el de María, para la dignificación de los pobres de la tierra. |
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Martes
24 de marzo |
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Al momento quedó sano
Era un inválido y no sabía ni hablar. Con el paso de los años le había invadido una dañina tristeza y un hondo pesimismo. No tenía palabra. Muy cerquita de donde él estaba, se celebraba un culto muy pomposo, aunque muy alejado de los enfermos.
Y pasó Jesús junto a él. Su cariño le infundió ánimo. Su apoyo le ayudó a ponerse de pie. Su confianza le invitó a tirar lejos las muletas. Y el inválido se hizo misionero y habló, dando un testimonio limpio de Jesús. Revive tú, ahora, esta misma experiencia.
Ayúdame a estrenar la vida con la mirada puesta en ti, con el corazón lleno de tus sentimientos.
Jn 5,1-3.5-16: “Al momento quedó sano”
La simbología del agua relaciona las lecturas de hoy. La visión de Ezequiel, de una corriente de agua que llena de vida incluso donde pareciera imposible, muestra cómo la bondad de Dios hacia la humanidad se manifiesta con vida abundante para todos, en comunión perfecta con la creación. El evangelio muestra la exclusión a la que estaban sometidos todos los enfermos por una supuesta consecuencia del pecado propio o de sus padres.
Su única alternativa era participar de unos ritos de purificación que tenían lugar en las afueras de la ciudad. Allí el agua juega un papel importante como vehículo de la sanación y del obrar de Dios.
Hoy es vital revisar cómo estamos asumiendo y comunicando la acción de Dios en nuestras vidas. No podemos vivir sujetos a acciones externas que no comprometan todo nuestro ser. La Palabra de Dios nos llama a ser más conscientes del compromiso que implica sentir y hacer la voluntad de Dios.
Pongamos en sus manos todas nuestras necesidades familiares y de la comunidad eclesial, con el fin de que nos dé la sensibilidad necesaria para saber captar su accionar en el mundo y comprometernos con su proyecto. |
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Lunes
23 de marzo |
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Anda, tu hijo está curado
Percibe con una mirada contemplativa signos de evangelio en los acontecimientos más simples. Descubre el misterio de la presencia de Jesús en tu vida. Donde Jesús está, rebrota la vida, aunque ésta estuviera a punto de perderse. Preséntale a Jesús con sencillez y confianza una necesidad vital. Jesús pronuncia su palabra de vida y libera sin alarde de fuerza ni ostentación de poder. Cree en la palabra de vida de Jesús y ponte en camino.
Señor, haz fuerte mi fe, capaz de confiar más allá de todo signo.
Jn 4,43-54: Anda, tu hijo está curado
El regreso de Jesús a su tierra está marcado por el crecimiento de la esperanza mesiánica, que para mucha gente consistía en una gran etapa de sanación, milagros y prodigios.
El centro del mensaje se ubica en las razones para creer expuestas en el texto. Mientras la muchedumbre espera señales maravillosas para convencerse de un nuevo proyecto de vida, un hombre al que el pueblo rechaza por ser funcionario de la corte imperial dominante, necesitado de misericordia busca a Jesús, escucha su palabra y cree.
El favor de Dios no se hace esperar: su situación es transformada, y a ello sigue una conversión profunda, personal, familiar y comunitaria.
Es importante dar una mirada crítica a las razones que tenemos para creer en Dios y en su propuesta de vida. Nuestra fe no puede depender de acciones espectaculares ajenas al proceso de crecimiento personal y comunitario. Ella se debe sustentar en la Palabra de Dios y en la asimilación amorosa de los clamores con que nos encontramos a diario y que nos exigen conversiones profundas. |
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Miércoles
18 de marzo |
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Descubre tu mundo personal
Aprende de Jesús, él ha venido a dar plenitud a todo ser humano. Acoge al Espíritu que se manifiesta de forma multicolor a lo largo y ancho del mundo en la plenitud en Jesús. Descubre la sed de paz, de comunión y de alegría que llevan por dentro las personas. No quites lo que te molesta de los demás, no apagues la pequeña brasa de esperanza que vive en las gentes. Sé luz allí donde te encuentres.
Llena de alegría y de bondad mi corazón, hazme señal de tu amor gratuito.
Mt 5,17-19: “No vine para abolir, sino para cumplir”
Jesús expresa con mucha sabiduría el verdadero sentido de la Ley y su cumplimiento, que no se trata de la imposición incoherente que han querido hacer los maestros de la Ley. Para Jesús la Ley tiene sentido en cuanto es parte de la conciencia histórica de liberación, de fidelidad al proyecto de Dios y de acompañamiento amoroso de Dios al pueblo.
En ese sentido, acoger la Ley y ponerla por obra no puede ser imposición, sino fruto del convencimiento de la participación en el proyecto de Dios.
En el contexto en el que vivieron Jesús y sus discípulos, la Ley se había convertido en el recurso de los poderosos para controlar al pueblo; su sentido se había cambiado por completo: de la fidelidad a Dios se había pasado a la obediencia a las estructuras terrenas y corruptas; de la enseñanza para la unidad y el fortalecimiento de la identidad se había pasado al conocimiento para no caer en desgracia ante las multas y sacrificios, que representaban el aniquilamiento económico de los pobres.
Estamos en tiempo de cuaresma, y nuestros sentidos se han dispuesto para revisar en profundad las actitudes y comportamientos que rigen nuestra vida. No somos buenos cristianos sólo por el conocimiento de las doctrinas, ni somos buenos ciudadanos sólo por el conocimiento de las leyes civiles; es necesario hallar el sentido último de estas legislaciones para evidenciar una convivencia más fraterna, que se funde en la transparencia, la solidaridad y la justicia. |
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Martes
17 de marzo |
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Orar es aprender a perdonar
Si no tienes experiencia de la misericordia de Dios contigo, no te extrañes de que no sepas ser misericordioso con los demás. Contempla con calma este paisaje: perdonar, de corazón, al hermano. ¡Qué tres palabras para rumiar por dentro! ¡Qué buen programa para el día a día. El mundo actual, sacudido en las raíces por la violencia, por la intolerancia, por las migraciones y las crisis de valores, está esperando una palabra de reconciliación. Únete a quienes trabajan por restañar heridas. Orar es aprender a perdonar.
Lléname de tu Espíritu, a fin de que en las cosas de cada día descubra tu llamada en un compromiso que me haga libre.
Mt 18,21-35: Perdonar setenta veces siete
Sobre los límites del perdón, Jesús quiere decir “siempre”. Argumenta su respuesta con algo tan difícil de perdonar como son las deudas, y confronta la capacidad de perdón necesaria para ajustarse al querer de Dios, que pasa por la reconciliación permanente entre hermanos.
El perdón infinito está en el corazón de la predicación de Jesús, sin que implique aceptar la injusticia, la iniquidad o la impunidad. La parábola es un llamado de atención para no romper la lógica del amor y del perdón, darle continuidad perdonando a nuestros deudores.
Nuestro mundo tiende más a cobrar, a expropiar y a castigar que a perdonar. No sólo en el plano económico, donde los pueblos pobres están sometidos por el endeudamiento a los más poderosos; la humanidad toda atraviesa una crisis en el valor de la vida. Todos los días nuevos conflictos desencadenan guerras, odios y venganzas. Ello nos exige dar testimonios de reconciliación, de verdad y reparación de tanto daño como nos hemos causado entre hermanos. |
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Lunes
16 de marzo |
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Los profetas no son aceptados
El texto que hoy leemos en el evangelio es la continuidad de un encuentro de Jesús con la gente de su propia tierra, allí en la sinagoga de Nazaret. Jesús se ha configurado con la tradición profética de Isaías, Elías y Eliseo, y ha proclamado el año de gracia para todos; ha actualizado la trascendencia de estas buenas noticias. La reacción de la gente de su tierra es de mucha desconfianza; no creen en un hombre sencillo al que vieron crecer. Eso revela la poca estima que tenían los pobres por sí mismos: no creen que de sus familias pueda surgir un profeta, y menos el Hijo de Dios.
Jesús es despreciado y agredido por la gente de su tierra, que está desesperada y piensa que ya no hay salidas. Esa gente, seguramente entre ella muchos cumplidores de la ley, quiere acabar con Jesús porque confrontó no sólo a los grandes de la tierra, sino porque les sacudió sus propias seguridades, que estaban puestas en las instituciones cultuales y culturales.
Hoy, seguramente son muchas las voces proféticas que se pronuncian en nuestras comunidades eclesiales. Seguramente su terquedad e insistencia nos causan malestar, pero no por ello tenemos que condenar a esos hombres y mujeres a ser tirados por el barranco. Estamos necesitados de voces y acciones que sacudan nuestras seguridades religiosas, políticas, económicas y culturales, para que nos abramos a un mundo más ecuménico y ecológico donde la fraternidad sea posible. |
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Sábado
13 de marzo |
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Gracias por tu misericordia
Solo el amor incondicional pone en pie de nuevo la vida maltrecha. Estemos como estemos, Jesús nos espera. Cuando nos ve a lo lejos se conmueve, echa a correr, nos llena de besos. ¡Tanta es su alegría por el encuentro! Cada uno de nosotros hemos nacido de un abrazo entrañable. Somos hijos de un Padre, al que le da un vuelco el corazón cuando nos ve llegar. Orar es escuchar el susurro de Dios: “Todo lo mío es tuyo”.
Gracias por la acogida, por el perdón, por la ternura... Gracias porque tu misericordia supera todos mis límites.
Lucas 15,1-3.11-32: Tu hermano estaba muerto y ha revivido
Los fariseos y escribas buscan condenar a Jesús, escandalizados por la familiaridad con que trata a pecadores y publicanos. Estos han descubierto en Jesús un camino de conversión. Alguien, por fin, ha comprendido su historia y las razones por las que han vivido en pecado. Ellos han tocado fondo; ahora siguen a Jesús intentando un cambio profundo de vida.
La parábola confronta a quienes viven sujetos a la Ley y los ritos, con los que han decidido retornar a la casa del Padre. Este sigue con los brazos abiertos para recibir con amor a los que decidan convertirse; cuando deseen hacerlo, o cuando sus historias personales los hagan tocar fondo.
Contemplemos nuestra vida personal, familiar y comunitaria a la luz del Evangelio, para reconocer con humildad nuestras limitaciones y valorar cómo ha sido nuestro proceso de cercanía o de distanciamiento de la casa del Padre.
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Jueves
12 de marzo |
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El mendigo de amor
Hoy sigue habiendo mendigos y ricos. Jesús, ayer y hoy y siempre, está con los mendigos; más aún, El se ha hecho mendigo por amor. No te defiendas ante esta Palabra, ni pases de largo ante ella. Deja que ilumine lo que hay escondido en tu corazón. Jesús ilumina los criterios con que miras estas situaciones de mendicidad, limpia las fuentes en que te inspiras para vivir. Orar es aprender a sentir, pensar, vivir y organizar la vida desde la fe.
Que tu Espíritu abra mis oídos, dé fuerza a mis palabras y guíe mis pasos por tus caminos.
Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y los profetas; que los escuchen
Estamos ante dos extremos de la condición social y religiosa que revelan por dónde va el querer de Dios. El rico, que conocía la ley y los profetas, no fue capaz de asumir una actitud generosa, solidaria y comprometida para dignificar a los pobres que lo rodearon. Lázaro, en cambio, se abandonó por completo en las manos de Dios. El pobre recibe así la ayuda divina y se convierte en criterio para el juicio definitivo de los seres humanos.
La parábola permite ver con claridad la suerte de los egoístas que depositaron toda su confianza en la riqueza. El deseo tardío de conversión ya no es suficiente para la propia salvación; por eso se resalta la importancia de leer los signos de los tiempos y escuchar la voz de Dios en los profetas y en el clamor de los pobres. Es ahí donde la bondad y el amor deben hacerse realidad.
Vivimos en un mundo donde la falta de sensibilidad ante el dolor del otro es cada vez más generalizada. Urge reaccionar como cristianos. |
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Miércoles
11 de marzo |
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Estás aquí para dar vida
Pregúntate, con calma: Yo, ¿para qué estoy aquí? Jesús lo tenía muy claro: para dar vida. El Espíritu te invita a que te pongas en medio, como una fuente que da vida. Tú también puedes decir “no” a la cultura consumista del que “me sirvan los otros”. Si quieres aprender los nuevos lenguajes de la evangelización, ponte a servir. El evangelio siempre llega a través de personas que sirven. Orar es amar y aprender a decir algo con la vida a los más pequeños.
Jesús, ayúdame a optar por el servicio en la nueva relación que quiero vivir con mis hermanos.
Mt 20,17-28: Lo condenarán a muerte
El evangelio de hoy se enmarca en la última subida a Jerusalén, donde Jesús será detenido, condenado y ejecutado por causa de la radicalidad de su proyecto. Muchos de sus seguidores no han entendido de qué se trata el reino que él les ha anunciado, y todavía creen que consiste en una toma del poder terrenal, con cargos y nombramientos que dan prestigio y generan desigualdad.
El mundo actual es testigo de la tiranía, la corrupción y la opresión generada por jefes de naciones y sistemas totalitarios e injustos que se han diseñado para regir a nuestros pueblos. El desafío es claro: quienes somos seguidores de Jesús de Nazaret no podemos caer en la tentación perversa del poder para oprimir o ser superiores a los demás.
El proyecto cristiano es de solidaridad y servicio desinteresado, como principio ministerial básico que atraviese las estructuras sociales y eclesiales y las haga más cercanas al plan de Dios.
Pongamos en sus manos a todos los líderes sociales, a los gobernantes, a los animadores eclesiales, para que Dios les permita guiar a la sociedad y a la Iglesia hacia un mundo fraterno y justo |
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Martes
10 de marzo |
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Coherencia de vida
Atrévete a colocarte, al comenzar esta jornada, como quien sirve. Así se pone Jesús en medio de nosotros. Los dones que te ha regalado el Espíritu son para los demás. Cuando sirves, eres feliz. No lo olvides. El servicio es un camino para llegar a la comunión con los demás. No hacen falta grandes cosas, el servicio se realiza en los pequeños detalles de la vida cotidiana. Hazlo gratuitamente y con alegría.
Señor, “derrama tu Espíritu sobre tus siervos y siervas” (Hch 2,18)
Mt 23,1-12: Letrados y fariseos no hacen lo que dicen
El día de hoy el evangelio presenta una lección de Jesús en torno a la coherencia de vida. El Maestro cuestiona la forma de actuar de los letrados y fariseos, que han hecho de los preceptos de la ley el único camino para acercarse al plan de Dios; pero ellos mismos han eludido sus propias cargas; mientras las imponen al pueblo, ellos no las cumplen.
Con una vida incoherente hacen alarde de la ley y la cuelgan en las cintas de sus vestidos; les gustan los primeros puestos y se hacen llamar maestros. Estos comportamientos son una muestra del poder y de la idolatría a la que llegan los fariseos y letrados, sin hacer un mínimo esfuerzo por practicar la ley.
En la Iglesia muchas veces hemos caído en la repetición de una catequesis centrada en verdades, mandamientos, reglas que desde niños aprendemos y repetimos, pero muy pocas veces cumplimos. La enseñanza de la fe cristiana no ha estado fundada en la práctica de la justicia, del respeto, del perdón, de la solidaridad; y eso ha hecho de nuestra iglesia una estructura fría y a veces poco comprometida con las causas de los más pequeños.
Pongamos en las manos de Dios la vida de los servidores de la Iglesia: los obispos, los sacerdotes, los catequistas, los animadores cristianos, para que el Señor les acompañe en la misión de formarnos en la fe y en la práctica de una fe comprometida.
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Lunes
9 de marzo |
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Lo difícil del perdón
Lleva hoy esta palabra de Jesús como un regalo. Deja que te resuene en el camino. La compasión es la forma de mirar al mundo que tiene Dios. Jesús te pide que te parezcas a Dios en la compasión. El tiempo que dedicas a la oración es el tiempo en que el Espíritu educa tu corazón en la ternura. Comienza por abrir los ojos a los demás, comparte algo tuyo con ellos, y verás cómo te va creciendo por dentro la capacidad de ternura y de compasión; es el primer paso para la transformación del mundo.
Dios mío, que mi corazón no sea impermeable a una humanidad sufriente y rota.
Lc 6,36-38: Perdonen, y serán perdonados
El evangelio de hoy plantea un desafío vital para los seguidores de Jesús. Ya no se trata tan sólo de no hacer el mal; ahora se nos ordena hacer el bien de la misma manera como se quisiera para uno mismo.
El tiempo de cuaresma que estamos viviendo resulta oportuno para hacer una revisión profunda de dos aspectos de nuestra vida: la forma como nos relacionamos con los demás, y nuestra capacidad de perdón.
Con respecto a la manera de relacionarnos, el evangelio nos pone por delante el derrotero del amor. No juzgar y no condenar son una clara invitación a comprender, a amar, incluso cuando los demás se equivoquen y el mundo nos juzgue o nos condene. Esta cuaresma es un tiempo propicio para avanzar en nuestra capacidad de amar y comprender: en la familia, en la comunidad cristiana y en la sociedad en general.
Con respecto al perdón, bien sabemos que no es fácil acercarnos a un hermano para solicitarle que nos perdone, o para ofrecerle nuestro perdón por alguna falta cometida. El mundo de hoy está urgido de perdón y de amor. Ese proceso ha de comenzar en cada persona, en cada familia, en cada pequeña comunidad que puede ir dando pasos hacia la reconciliación.
Pidámosle a Dios Padre que nos haga capaces de perdonar y comprender a los demás, como esperamos ser comprendidos y perdonados por ellos.
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Sábado
7 de marzo |
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Su corazón es como el sol
Busca lo que te une a los demás y no lo que te separa de ellos para que tu corazón se ensanche. Jesús dice que Dios hace salir su sol sobre todos/as y manda la lluvia para todos/as. Si Dios es así, no seas tú, que quieres ser amigo de Dios, de otra manera. Apúntate a esta apuesta atrevida de Jesús, es una salida para las crisis, un forma nueva de afrontar los conflictos. Cuando oras mirando a tus enemigos como Dios los mira, algo nuevo sucede.
Tú, Padre-Dios, que todo lo recreas, dame un corazón nuevo cimentado en el amor.
Mt 5,43-48: “Sean perfectos como es perfecto el Padre"
El amor a los enemigos y a los perseguidores es un desafío de Jesús que marcará la diferencia entre su propuesta de vida y los comportamientos de muchos sectores de la sociedad de entonces y de todos los tiempos. Los méritos de amar sólo a los más cercanos quedan empobrecidos ante la novedad del amor incluso a quienes persiguen o hacen daño. Se trata de abrir el corazón ampliamente y dar paso a la auténtica reconciliación.
La gran novedad del proyecto cristiano sustentado en el amor es que tiene como referente a Dios Padre, quien ama infinitamente a todos sus hijos. En su corazón no tienen lugar la desigualdad o el rencor; por el contrario, su corazón es como el sol que cobija afectuosamente a unos y otros. Esta característica del Dios cristiano no elimina el camino de la conversión; lo reconfigura con los códigos del amor y el perdón, pues sólo quien se siente fuertemente amado y perdonado es capaz de reproducir amor y perdón.
Los seres humanos tenemos hoy por delante el desafío de contrarrestar tantos odios y violencias que se han generado a lo largo de las historias de nuestros pueblos. Establecer un nuevo modelo de relaciones será fruto, en especial, de procesos pequeños que involucren a la persona, la familia, la amistad, los círculos de trabajo, las comunidades eclesiales, en experiencias comunitarias de amor y en escuelas de perdón.
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Viernes
6 de marzo |
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Reconciliate antes con...
Para ser amigo/a de Dios, primero tienes que entablar relaciones con los que tienes cerca. Lo primero, repítetelo, es ponerte a bien con el otro, hasta que descubras que es hermano/a. En la Iglesia, lo primero es que todos los que estamos divididos nos acerquemos y vivamos la comunión. Lo primero, en el mundo, es la reconciliación entre los pueblos enfrentados. Ora hoy por la unidad de los cristianos, ora por la paz en el mundo.
Señor, ayúdame a construir puentes de encuentro y no barreras que separen.
Mt 5,20-26: Ve primero a reconciliarte con tu hermano
El texto comienza llamando la atención sobre el modo de obrar de la multitud, que debe superar las incoherencias de los letrados y fariseos, para quienes el cumplimiento de los preceptos y ritos de la ley primaba por sobre la convivencia justa y fraterna con los hermanos.
La propuesta de Jesús centra su atención en el ser humano y su capacidad de amar, ese don de Dios puesto en el centro del corazón humano que no se puede atrofiar. Si ello sucede, se vician todas las relaciones y proyectos humanos, al punto de perder su trascendencia histórica y salvífica.
Hoy estamos viendo y viviendo conflictos sociales, económicos y culturales que, llevados al extremo, han desencadenado guerras y muchas muertes. Ellas dan cuenta de la estrechez del corazón humano, que se ha dejado arrebatar su capacidad de amar por intereses mezquinos, que hacen cada vez más grande la distancia entre víctimas y victimarios en los proyectos de muerte.
Hablar hoy de una auténtica reconciliación implica un proceso largo en el que se deben desmontar las estructuras inmorales e injustas que por siglos han gestado odios y rencores entre personas y pueblos enteros.
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Jueves
5 de marzo |
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Quien pide, recibe
Confía. Todo lo que contribuya a la vida de la comunidad el Padre lo concede. Pide, porque pedir es propio de los pobres. La petición te dispone para recibir los dones. Acoge y agradece lo que el Padre te da. El secreto de tu grandeza está en dejarte modelar por las cosas buenas que cada día pone en tus manos. Cuando oras, caminas en busca del Padre. Cuando oras, le das al Padre el gozo de encontrarte.
Hazme confiado/a, pero también agradecido/a, porque todo lo recibo de ti.
Mt 7,7-12: Quien pide, recibe
Las acciones de pedir, buscar y llamar, esbozadas en la primera parte del texto, se refieren a la actitud permanente que han de tener los seres humanos hacia Dios, quien no actúa indiferente ante estos clamores, sino que muestra su infinita bondad como respuesta amorosa a las peticiones, búsquedas y llamados de sus hijos.
En segundo lugar el texto confronta a los posible escuchas de Jesús, quien de manera magistral les recuerda la naturaleza de las relaciones padre-hijo, en las que regularmente los padres son bondadosos ante los pedidos de sus hijos. Esta relación natural va servir como herramienta para que hasta quienes se consideran “malos” sientan que en su corazón habita un hilo de amor que es tenido en cuenta por Dios.
Hoy como ayer los seres humanos nos encontramos abocados a necesidades y urgencias de todo tipo. Esta realidad nos permite, por un lado, reconocer la finitud de nuestras posibilidades, y por otro nos exige un diálogo consciente y permanente con Dios a través de la oración. En ese sentido, pedir, buscar y llamar son actitudes que deben caracterizar nuestra espiritualidad.
Hacer por los otros lo que queremos que los demás hagan por nosotros, es la clave para el desmonte de las estructuras egoístas que hoy reinan, y para dar paso a la civilización del amor y de la solidaridad. Sólo así estaremos en plena sintonía con el proyecto de Dios.
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Miércoles
4 de marzo |
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Días de Jesús y hoy
Por formar parte de tu generación, puedes respirar su dureza de corazón. Estate atento/a para que no se adueñe de ti lo malo. La crisis ecológica medio ambiental, que amenaza a la tierra, es una señal. La deuda externa que paraliza el movimiento de tantos países, es una señal. El movimiento migratorio de millones de seres humanos, buscando el pan para sus hijos, es una señal. Para esta generación, Jesús es una señal. ¿La has descubierto. Donde está Jesús siempre hay un signo de vida y de amor en medio. Orar es encontrar milagros en la vida sencilla de cada día.
Dios de la historia, Señor de la vida, abre mis ojos para que vean.
Lc 11,29-32: “Aquí hay alguien mayor que Jonás”
En el evangelio de hoy Jesús hace una invitación a la conversión profunda sin necesidad de señales extraordinarias o de grandes espectáculos, que pudieran estar más cerca de lo mágico que de lo real.
La gente de su generación, sobre todo sus opositores, estaban forzándolo para que hiciera obras prodigiosas y buscar así la manera de condenarlo. Sin embargo Jesús no accede a esa petición arrogante de aquellos que se ufanan de conocer y valorar a los antiguos profetas, pero se resisten a escuchar la voz de los profetas que los cuestionan en el presente.
En nuestros días sucede algo similar a los días de Jesús. Pareciera que estamos esperando a que Dios se manifieste mediante obras espectaculares y mágicas, y nos cuesta ver que todos los días Dios realiza milagros a lo largo y ancho del mundo, a través de seres humanos llenos de su Espíritu, los que con sus obras de solidaridad y entrega generosa anuncian y revelan de una manera sencilla el plan divino.
Estas personas son la voz de Dios que realiza poco a poco el milagro de su voluntad, sin que sus acciones tengan algo de sobrenatural o mágico.
El evangelio formula una invitación a la conversión y a la asimilación responsable del ministerio profético que como cristianos tenemos todos por el bautismo, pues el anunciar el reino de Dios en estos tiempos no puede ser tarea de unos pocos, sino responsabilidad de todos y cada uno.
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Martes
3 de marzo |
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¿Milagros? Di el Padrenuestro
No te acostumbres a decir Padre nuestro. Recíbelo cada día como un don, que el Espíritu pone en tus labios. Sorpréndete al tratar con un Dios, que es Padre de todos. Mira a tu alrededor y aprende a relacionarte con los que, por ser hijos del Padre, son tus hermanos. Que al decir Padre nuestro, esta oración te sepa a ternura, a misericordia, a bondad. Que al decir hoy Padre nuestro sientas el gozo de la fraternidad.
Di Padre nuestro con las manos abiertas para acostumbrarte a recibir lo que te hace falta. Padre nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre…
Lc 11,29-32: “Aquí hay alguien mayor que Jonás”
En el evangelio de hoy Jesús hace una invitación a la conversión profunda sin necesidad de señales extraordinarias o de grandes espectáculos, que pudieran estar más cerca de lo mágico que de lo real.
La gente de su generación, sobre todo sus opositores, estaban forzándolo para que hiciera obras prodigiosas y buscar así la manera de condenarlo. Sin embargo Jesús no accede a esa petición arrogante de aquellos que se ufanan de conocer y valorar a los antiguos profetas, pero se resisten a escuchar la voz de los profetas que los cuestionan en el presente.
En nuestros días sucede algo similar a los días de Jesús. Pareciera que estamos esperando a que Dios se manifieste mediante obras espectaculares y mágicas, y nos cuesta ver que todos los días Dios realiza milagros a lo largo y ancho del mundo, a través de seres humanos llenos de su Espíritu, los que con sus obras de solidaridad y entrega generosa anuncian y revelan de una manera sencilla el plan divino.
Estas personas son la voz de Dios que realiza poco a poco el milagro de su voluntad, sin que sus acciones tengan algo de sobrenatural o mágico.
El evangelio formula una invitación a la conversión y a la asimilación responsable del ministerio profético que como cristianos tenemos todos por el bautismo, pues el anunciar el reino de Dios en estos tiempos no puede ser tarea de unos pocos, sino responsabilidad de todos y cada uno.
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Lunes
2 de marzo |
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Capacidad de solidaridad
Mt 25,31-46: “Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino”
El evangelio presenta a Jesús en una triple condición: de Pastor, Rey y Juez, tres formas particulares de comprenderlo en el marco del proyecto del reino de Dios. El relato evangélico es rico en una simbología proyectada al fin de los tiempos. Se muestra una corte real donde el rey es a la vez juez, y unos enjuiciados, en este caso las naciones, que representan a la humanidad entera. El juicio representa la venida gloriosa del Hijo de Dios para dar plenitud a la historia.
El tiempo de cuaresma nos abre a una escucha atenta de la Palabra de Dios, que el día de hoy nos llama a una revisión profunda de nuestros proyectos de vida, y concretamente de nuestras actitudes y comportamientos ante las necesidades humanas del hambre, la sed, el destierro, la desnudez, la enfermedad y la pérdida de la libertad.
Nuestra cercanía al proyecto de Dios no depende tanto de nuestras prácticas rituales o cultuales, sino de nuestra capacidad de solidarizarnos con quienes padecen dolores o necesidades graves y urgentes, son víctimas de la injusticia y exclusión. Es el rostro de Dios mismo exigiéndonos sensibilidad y acción cristiana.
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Sábado
28 de febrero |
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¿Ritos o vida?
Tú eres como todos; también tienes defectos. No lo olvides. No permitas que el trato con Dios te dé aire de perfecto/a. Jesús besa todo lo humano, por muy frágil y débil que sea. Está a gusto con nosotros. La oración tiene lugar en tu humanidad y en la de tus hermanos, aunque sea frágil. Habla a los que te rodean de Jesús. Ninguna riqueza mayor puedes dar a este mundo pobre y orgulloso.
Ven, Señor, a mi vida: a mi casa, a mi trabajo, a mis relaciones... Que todo lo que soy y hago, quede lleno de ti.
Lc 5,27-32: “Dejándolo todo, se levantó y le siguió”
Este pasaje describe la comida que reúne a Jesús, sus discípulos y algunos pecadores, inmediatamente después de la llamada de Mateo. Se afirma que el mismo Mateo había organizado el banquete, y Lucas precisa que lo hizo en forma suntuosa.
Algunos fariseos se asombran ante los discípulos de que su Maestro coma con pecadores. Jesús declara entonces que él ha venido para los enfermos y los pecadores, y no para los sanos y justos.
Jesús piensa, sin duda, en esos “justos” que son incapaces de trascender la noción de justicia para llegar a reconocer la misericordia de Dios. Su actitud recuerda la de los obreros de la viña que reclamaron por la paga de los que trabajaron menos, o la del hijo mayor celoso por la bondad del padre hacia el hijo pródigo que más lo necesitaba; o a la del fariseo que se ufana de pagar con justicia hasta el más pequeño diezmo, pero desprecia el recurso del publicano a la misericordia.
Jesús opone entonces a una actitud reducida a la mera justicia del hombre, otra actitud basada en la misericordia. Recuerda que los profetas ya han rechazado el valor de los ritos, declarándolos incluso totalmente anulados en provecho de una fe basada en el amor y la misericordia.
Los nuevos discípulos de Jesús deben anunciar el reino desde el criterio fundamental de la inclusión, sobre todo respecto de quienes han sido marginados por los hombres y por las estructuras sociales, políticas y religiosas.
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Viernes
27 de febrero |
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Vístete hoy de fiesta
Vístete hoy de fiesta. Lo normal no es el luto, ni la tristeza, ni la penitencia. Haz presente a Jesús en tu corazón. Donde él está no tienen cabida los pensamientos sombríos, los rostros de ceniza, las relaciones de frialdad. Jesús ha hecho alianza contigo y él trae siempre consigo alegría, amistad, libertad. La oración es el fruto de la fiesta que el Espíritu celebra en tu interior.
Que tu vida, Jesús, me dé luz para poder entender, luz para tus caminos ver, luz para en el mundo luz ser.
Mt 9,14-15: Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán
El pasaje evangélico al que pertenecen estos versículos describe el banquete que Mateo el publicano ofreció a Jesús y a sus discípulos a raíz del llamamiento que el Maestro le hizo a seguirlo. Los fariseos, en los vv.11-13, planteaban su crítica por la participación de Jesús en la mesa con los pecadores; los vv. 14-15 tocan el tema del ayuno.
Entre tanto, los interlocutores de Jesús han cambiado: en nuestro pasaje de hoy, los “discípulos de Juan” suceden a los fariseos.
Y se extrañan de que Jesús y sus discípulos no ayunen como lo hacen ellos mismos, de una manera rigurosa que supera ampliamente las observancias judías relativas a los ayunos.
La respuesta de Jesús pone de relieve que los discípulos de Juan Bautista no han descubierto aún en Jesús al “novio” mesiánico. Porque, si lo hubieran hecho, habrían comprendido que de ahora en adelante el ayuno no tiene el mismo significado.
El ayuno está relacionado con el tiempo de la espera; Jesús mismo ha ayunado en el desierto, resumiendo en sí la larga preparación de la humanidad hacia la instauración del reino. Pero, cuando comienza su ministerio público, Jesús puede decir con toda razón que el reino ya está allí; ha llegado el novio, y no conviene que los “amigos del novio” ayunen mientras el novio está con ellos. Hasta después de la Resurrección no volverá a tener sentido el ayuno. |
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Jueves
26 de febrero |
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Lo esencial de la vida cristiana
Deja que resuene en ti, con calma, esta palabra de Jesús. Lo más grande ya lo tienes en las manos, es tu vida. Acógela como un don. Trata de encontrar gestos y palabras gratuitas. Lo gratuito es el mejor antídoto contra la ambición. Procura a dejar al margen de tus intereses la ambición por el dinero, por el poder, por el prestigio. La oración es gratuita y florece donde hay gratuidad.
Te presento, Dios mío, mi pobreza. Sé Tú mi verdadera riqueza. Quiero recorrer contigo, Señor, los caminos de la vida, dando vida. Quiero llevar mi cruz de cada día, contigo mi Señor.
Lucas 9,22-25: El que pierda su vida por mí se salvará
Este pasaje, íntimamente ligado al anuncio de la Pasión, contiene el enunciado de las condiciones para seguir a Jesús por el nuevo camino que se prepara a recorrer.
El Maestro no se ha limitado a mostrar la necesidad salvadora de sus propios sufrimientos; ha preparado también a los discípulos para aceptar de la misma forma una vida de pruebas. Para ilustrar esta enseñanza, Lucas ha compuesto en torno a este tema una especie de antología, un tanto artificial, de sentencias de Jesús.
Los verbos renunciar, cargar con la cruz, seguir a Jesús, son sinónimos. Designan, cada uno a su manera, en qué consiste lo esencial de la vida cristiana. Jesús está destinado al escarnio de la cruz, y advierte a los suyos que no podrán sustraerse a esa misma suerte si siguen siendo fieles a su enseñanza. Por consiguiente, hay que renunciar a toda seguridad personal y aceptar los consejos del Maestro.
En este sentido, salvar su vida equivale a abandonar el grupo de Jesús, considerado demasiado peligroso para asegurarse; perder su vida es arriesgarla conservando la pertenencia al grupo de los discípulos. Pero ese riesgo no puede correrse sino en completa solidaridad con la persona de Jesús: “a causa de mí”.
Así termina para todo discípulo el misterio pascual: lo que Jesús vive muriendo y resucitando se convierte en condición de todos sus discípulos, que hemos de portar nuestra cruz para morir y vivir con él.
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Miércoles
25 de febrero |
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Miércoles de Ceniza
Para los judíos contemporáneos de Jesús, los actos de piedad eran modos concretos de manifestar un encuentro con Dios. Se supone que ese encuentro se produce. En tiempos de Jesús, y ya desde un poco antes, las manifestaciones clásicas eran la limosna, la oración y el ayuno. Pero la insistencia en practicarlas llevó a procurar que todos vean que cumplimos, eso nos dará imágenes de fidelidad a los ojos de todos, nos hará creíbles. Esto llevó a vaciar los actos de piedad, importaba más la cáscara que el contenido.
La limosna era un gesto de solidaridad que mostraba una profunda preocupación por el pobre. La oración era un encuentro sincero con Dios para pedirle, alabarlo o manifestarle nuestro dolor. El ayuno era un signo concreto de fidelidad que buscaba solidarizarse con el prójimo necesitado haciéndolo partícipe de nuestras privaciones. Todas estar prácticas judías tenían un sentido: la justicia, es decir la fidelidad en el encuentro don Dios y con los miembros del pueblo como hermanos. Pero al vaciarlas de contenido ni Dios ni el hermano eran importantes, “yo” era el centro, los aplausos son importantes.
Las comunidades cristianas que venían del mundo judío siguieron con la costumbre de la oración, la limosna y el ayuno, pero Mateo quiere alertarlos sobre cualquier hipocresía en la cual los signos de la piedad y la justicia son en realidad injustos e impíos. Para que verdaderamente haya un encuentro con Dios y el hermano esos signos, o cualquier otro, deben nacer de una encuentro profunda con Dios como Padre y los otros como hermanos. De eso se trata el Reino de Dios.
Y todas nuestras actitudes, especialmente los signos con los que en la Cuaresma que comienza pretendemos expresar nuestra fidelidad a Dios como Pueblo, serán verdaderos signos de un verdadero encuentro, sólo en la medida que vayan acompañados de obras de justicia.
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Martes
24 de febrero |
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1º y último para Jesús
Jesús reitera su enseñanza sobre el destino del Hijo del hombre; pero los discípulos no entienden, tienen miedo a que Jesús les sorprenda. Lo quieren seguir con el equipaje de sus criterios humanos. Jesús les explica lo que supone estar con él: tienen que dejar de lado toda ambición, y ser el servidor de todos. - En la misión no van solos, llevan la presencia de Jesús y del Padre.
Orar es abrir los oídos a los pequeños, a los que apenas tienen voz en la tierra.
Mc 9,30-37: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos
Por segunda vez, Jesús revela a sus discípulos su muy próxima Pasión. Al mismo tiempo, abandona deliberadamente la predicación a las muchedumbres, decididamente incapaces de comprenderle, para dedicarse exclusivamente a la formación definitiva de sus discípulos.
La incredulidad de éstos tenía, sin embargo, un medio para salir de tal situación: la Escritura podía revelarles cómo la Pasión estaba sugerida por una serie de antecedentes. Parece que las predicaciones de Jesús sobre su pasión están tan fuertemente impregnadas de referencias al Antiguo Testamento, que se pueden descubrir en él los textos a los que ha podido hacer alusión.
Para entrar en el reino es preciso estar disponible como un niño; es decir, ser sencillo y no pretender los primeros puestos.
Dentro del reino es preciso hacerse el siervo de todos y ofrecer su amor a los más insignificantes. Esta caridad revestirá un carácter especial entre los responsables de la comunidad, que procurarán no escandalizar a los pequeños. Jesús apunta a una sociedad que respete al pequeño y tenga en cuenta sus reacciones, pero sobre todo desea que sus discípulos se parezcan a los niños en la aceptación de la dependencia respecto de los otros. El ser humano, el cristiano, no puede aspirar a salvarse solo.
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Lunes
23 de febrero |
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Curación del epiléptico
Tu Palabra me da vida, confío en ti, Señor. Tu Palabra es eterna, en ella esperaré. Dichoso el que con vida intachable, camina en la ley del Señor, dichoso el que guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. Postrada en el polvo está mi alma, devuélvame la vida tu...
Mc 9,14-29: “Creo; pero ayuda mi falta de fe”
La sanación del epiléptico en Marcos es bastante diferente de la de los otros sinópticos. Mc, en efecto, se preocupa más del detalle: por ejemplo, de las discusiones entre la muchedumbre y los discípulos (vv.14-16.28), o subraya la importancia dada por Jesús a este milagro (v.25).
Los detalles contenidos en Marcos evocan en general puntos importantes. Comenzando por el diagnóstico de la enfermedad del niño. Se trata, sin duda, de una epilepsia. Los detalles que aporta Mc evidencian menos de ciencia médica que de la demonología y oscurantismo de su tiempo. Los rasgos con que pinta esta escena son, en efecto, significativos de empresas del enemigo contra el pueblo elegido, al que en este caso representa el niño.
El diagnóstico es así menos el de una enfermedad epiléptica que el de la incredulidad del pueblo. Jesús lo completa designando a la muchedumbre como una “generación incrédula”.
La sanación se produce como una muerte y una resurrección, para señalar que no hay sanación posible más que en la comunión del misterio pascual, liberador pleno del mal.
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Domingo
22 de febrero |
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Domingo 7 del Tiempo Ordinario: 22 de febrero
Evangelio: Marcos 2,1-12
“Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no po*dían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolga*ron la camilla con el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados quedan perdonados.” Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: “¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?” Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: “¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “le*vántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene po*testad en la tierra para perdonar pecados...” Entonces le dijo al paralítico: “Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.” Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “Nunca hemos visto una cosa igual.”
Jesús vuelve a Cafarnaún; se divulga la noticia que está en casa.
¿En qué casa? Hoy se presentan unas excavaciones modélicas que dicen arqueológicamente: Aquí se hospedaba Jesús. Esa pieza-habitación se convirtió en iglesia.
Se agolpó el gentío; ya no quedó sitio ni a la puerta.
Él les proponía la Palabra.
Cuatro amigos traen a un paralítico en una camilla. Ni cortos ni perezosos se suben al tejado, hecho con ramas de palmera, abren un boquete y descuelgan la camilla con el paralítico.
Es fácil hacer una composición de lugar, quedándose junto a Jesús que quedaría admirado, de la fe que tenían los portadores, dijo al paralítico:
Hijo, tus pecados quedan perdonados.
En primer lugar, llama la atención que Jesús se fije en la fe de los portadores; da la sensación que el pobre paralítico no era capaz de tener fe.
En segundo lugar, es la única sanación que Jesús ejerce que comienza por el perdón de los pecados; aquí parece insinuarse que para sanarlo, primero Jesús tiene que librarlo de los pecados
En tercer lugar, Jesús declara los pecados perdonados. ¿Por quién? Hasta aquí ha sido discreto y en esta frase se entiende que Dios es el agente del perdón de los pecados.
Unos teólogos que estaban sentados cavilaban con su teología en sus cabezas: Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados fuera de Dios?
Si ellos son teólogos, Jesús es perspicaz y se dio cuenta de lo que pensaban.
Se establece un debate en el que Jesús queda vencedor. Los vencidos se lo guardaron para acusarlo en el juicio de Jesús este y otros casos tipificados como blasfemia.
La potestad de Jesús para perdonar los pecados se demostró con la poderosa señal que hizo. Se dirigió al paralítico diciendo: Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.
Señor Jesús, damos esa confianza en ti. Si nos falta fe para llegar a la cuota necesaria, fíjate en la fe de tu Iglesia y conforme a tu Palabra danos… lo que necesitamos para levantarnos de las camillas que nos tienen fijados en el suelo, que podamos liberarnos y coger esa camilla esclavizante. Amén.
Jesús se encuentra cara a cara con el paralítico. Cuatro personas han quitado obstáculos para que se produjera el encuentro. A Jesús le gusta la fe de los que ayudan a otros a superar todas las barreras que impiden la comunicación. Jesús actúa, como ve que actúa el Padre de los cielos, y de sus labios salen palabras de perdón. Las gentes, acostumbradas a escuchar el lenguaje de la culpa que pasa de unos a otros, escuchan con agrado este lenguaje desconocido del perdón. Jesús invita a todo paralítico a la libertad, a caminar sin muletas, a sacar la palabra propia que Dios ha puesto en cada corazón. Por donde Jesús pasa florece la vida y crece la esperanza. Deja que Jesús te perdone. Y aprende a perdonarte y a curarte, ésas son las actitudes más humanas y cristianas que existen. Y no te duela nunca perdonar. Orar es ponerte ante Jesús y dejar que su vida te alcance.
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Sábado
21 de febrero |
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Se transfiguró ante ellos
Jesús tiene claro que ante su mensaje, la sociedad injusta va a reaccionar de forma violenta. Lo sabe y no se lo oculta a los suyos. Jesús pone las condiciones para el seguimiento, para la construcción de la ciudad nueva: renunciar a toda ambición, a toda rivalidad y aceptar, como Él, la hostilidad de la sociedad injusta.
Cuando seguimos a Jesús, nuestro destino es el mismo que el de él. Nos jugamos la vida siendo los primeros en servir a los más pobres, los sufrientes, los excluidos.
Mc 9,2-13: Se transfiguró delante de ellos
Marcos sitúa la Transfiguración en un contexto donde se afirman los presentimientos de Jesús sobre su muerte y su gloria. El acaba de anunciar su Pascua próxima; pero Pedro se ha opuesto tenazmente; no puede admitir que el reino de la gloria anunciado por los profetas pase por el sufrimiento y la muerte.
La Transfiguración es, pues, una aportación de urgencia hecha de manera especial a Pedro, para que se avenga a escuchar a Jesús (v. 7) cuando habla de sus sufrimientos y de su muerte, sin dejar por eso de reconocerle como Mesías definitivo; a la manera del Siervo (Is 50,4-11), aquél que siendo Hijo de Dios tomó nuestra condición humana asumió la debilidad y la fragilidad para hacerse uno de nosotros; es el Siervo que va al matadero por la liberación de toda la humanidad que estaba sumergida en el pecado.
La fe exigida a los espectadores de la Transfiguración impulsa a los discípulos de hoy a no huir de las necesarias encarnaciones y del desprendimiento que ellas implican, para así no buscar un reino que prescinda de la muerte; pero los impulsa también a no querer una encarnación sin transfiguraciones.
Los discípulos están llamados a ****trar en las estructuras del mundo para trasformarlas, muriendo a toda clase de seguridades.
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Viernes
20 de febrero |
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Perder la vida, es ganarla
Jesús tiene claro que ante su mensaje, la sociedad injusta va a reaccionar de forma violenta. Lo sabe y no se lo oculta a los suyos. Jesús pone las condiciones para el seguimiento, para la construcción de la ciudad nueva: renunciar a toda ambición, a toda rivalidad y aceptar, como Él, la hostilidad de la sociedad injusta.
Cuando seguimos a Jesús, nuestro destino es el mismo que el de él. Nos jugamos la vida siendo los primeros en servir a los más pobres, los sufrientes, los excluidos.
Mc 8,34-9,1: El que pierda su vida por mí la salvará
En el pasaje anterior Jesús acaba de pedir a sus discípulos una profesión de fe, con lo que rompe la reserva y el secreto en el que vivía encerrado desde el comienzo de su ministerio.
Pedro declaró inmediatamente que el grupo de los discípulos le tenía por Mesías, e inmediatamente Jesús volvió a encerrarse en el silencio y la reserva, como si la respuesta de Pedro no lo dejara satisfecho. En efecto, Pedro todavía no ha comprendido en plenitud el verdadero mesianismo de Jesús; aún le falta mucho camino por recorrer.
Su conciencia no ha recorrido, ni mucho menos, el mismo camino que la de Jesús. Todavía está aferrada al sueño de un gran proyecto político, y se hace la idea de que los Doce no son tan sólo discípulos, sino colaboradores de un Rey-Mesías.
Por eso Pedro no tiene reparo en corregir a Jesús por sus manifestaciones pesimistas: cómo iba un Mesías a pasar por el sufrimiento (v.32); menos aun cuando ya había venido Elías antes que él a disponer todas las cosas para su triunfo. Jesús considera el razonamiento de Pedro como una nueva tentación diabólica que compromete su misión y debilita la energía necesaria para cumplir con ella, debido a interferencias de orden humano.
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Jueves
19 de febrero |
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Tú eres el Mesías
Jesús necesita que le entiendan, que le digan quién es. No es fácil, porque incluso los suyos, están en otra onda. Los discípulos quieren un Mesías que sólo viva el triunfo. El plan de Dios es otro, conduce por la pasión a la gloria. Cada ser humano nos pregunta: ¿quién dices que soy yo? ¿Soy para ti alguien diferente, un extraño, un hermano?
Señor, Jesús, que al mirar el rostro de cada ser humano descubra la huella de la fraternidad universal que el Amor del Padre ha modelado.
Mc 8,27-33: “Tú eres el Mesías”
Para Marcos, la confesión de Pedro en Cesarea constituye un momento importante en la vida de Jesús. Hasta entonces, en efecto, éste se había limitado estrictamente a una política de secreto respecto a su función mesiánica, prohibiendo a los beneficiarios de milagros que hablaran, y a los demonios que confesaran su derrota. Ahora, de repente, Jesús no sólo abandona esa actitud, sino que pide claramente una confesión de fe de parte de sus discípulos (v. 29).
La importancia de la respuesta de Pedro radica en el contraste que supone en relación con las respuestas anteriores. Para la multitud, en efecto, Jesús no es más que un precursor; no es él quien realiza el reino; para Pedro, al menos en ese momento, Jesús realiza plena y verdaderamente el reino de Dios como Mesías. Será preciso, sin embargo, que Pedro profundice más en las condiciones humillantes que implica ese mesianismo, para que su fe sea adulta; pero su primera respuesta es ya decisiva.
La fe no comienza realmente sino en el punto en que se reconoce a Jesús, y crucificado; hasta entonces no hay una respuesta positiva que asuma todo el acontecimiento Jesucristo. Para el evangelista Marcos, si no se tiene esa fe es mejor callarse frente a Jesús (v.30).
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Miércoles
18 de febrero |
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Prioridades de Jesús
Jesús propone un nuevo estilo de vivir como hermanos. Pero los discípulos no entienden. Están como ciegos. Jesús les abre los ojos, les toca con el cariño y la acogida. Se acerca a nosotros para abrirnos los ojos y así poder entender su estilo de vivir y de caminar. Nos agarra de la mano para invitarnos a recorrer el camino de la liberación.
Jesús nos invita a dar prioridad en nuestro servicio a los más abandonados, a los que tiene menos recursos.
Mc 8,22-26: “El ciego estaba curado y veía todo con claridad”
Marcos es el único que refiere esta sanación del ciego después de la segunda multiplicación, lo mismo que había sido el único en descubrir la sanación del sordomudo después de la primera (Mc.7, 31-37).
Los dos relatos son muy paralelos: en su objeto, puesto que se trata de la sanación de sentidos merced a los cuales el ser humano conoce el mundo exterior; en su orientación, puesto que se trata de subrayar que la inteligencia y el conocimiento son un don de Dios; e incluso en su ritual, puesto que en ambos casos el enfermo es “retirado” como si se tratase de un catecúmeno que recibe una imposición de manos; es llevado “aparte”, como para probar que no se puede conocer a Dios si se permanece en medio de la multitud falta de inteligencia.
Llama la atención que Jesús opere el milagro con su saliva, signo solidificado de su soplo y de su Espíritu, ya que sólo la audición de la Palabra salva al hombre de su postración; de igual modo es destacable que ese aliento deba recibirse dos veces, porque el caminar hacia la fe es siempre lento y tortuoso; por último, que imponga finalmente al beneficiario del milagro el más absoluto silencio. Quizá Marcos haya querido presentar dos milagros conformes con el desarrollo ritual del catecumenado, para subrayar la importancia de la iniciación en el misterio de la persona de Cristo.
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Martes
17 de febrero |
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Estén atentos!
Jesús encuentra mucha oposición en la desconfianza, en la incredulidad para acoger su mensaje que rompe los esquemas de desigualdad que tenemos unos de otros. Jesús, pan partido y repartido para todos/as nos invita a compartir y a servir igualmente a todos sin distinción de culturas, lenguas, religiones. Ten cuidado con ese gran supermercado en que se ha convertido el planeta y en el que sólo vale lo que “se vende”.
Ten cuidado con la utilización de recursos no renovables en aras de un bienestar inacabable, que es una amenaza para la supervivencia del planeta.
Mc 8,14-21: ¡Estén atentos!
Marcos presenta a Jesús en la barca con sus discípulos, quienes no acaban de entender los milagros realizados. “No tenían más que un pan con ellos en la barca”. Esta frase no es primitiva, puesto que no la conoce Mt.16, 5, y porque está en contradicción con el v.16, en el que Marcos mismo dice claramente que los apóstoles no tenían pan alguno.
Pero cabe pensar que, anticipándose ya a la interpretación de Jn 6,26-27, Marcos piensa, en el v.14b, en el pan simbólico, que es el mismo Jesús. Los discípulos temían quedarse sin provisiones, y se olvidan de que tienen consigo el pan por excelencia. Así se comprende la discusión que sigue, en la que Jesús trata de hacerles comprender quién es él. Los discípulos deben estar atentos a no dejarse contagiar por aquella levadura de la incomprensión e incredulidad que los rodea.
Su elección como depositarios del misterio del reino de Dios no les hace invulnerables a la ceguera de su entorno. Jesús advierte a los suyos del peligro que corren, intentando llevarlos a la reflexión mediante sucesivas reprensiones. Tienen que abrir su corazón y reconocer con los ojos de la fe la verdadera identidad de quien, en la multiplicación de los panes, se les ha revelado como el pastor mesiánico y el portador de la salvación definitiva.
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Lunes
16 de febrero |
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Piden milagros para creer
Los fariseos piden a Jesús una señal espectacular, esperan a un Mesías con poder y no creen en Jesús, que lleva una vida sencilla y camina al lado de la gente. Jesús se conmueve interiormente y se entristece ante tanta incredulidad y dureza de corazón. A quien no quiere creer ninguna razón le vale. Por eso no habrá señal. Los pobres nos evangelizan con su pobreza y su esperanza en el Reino.
Abre tu corazón a las señales sencillas de cada día porque en ellas Dios te habla.
Mc 8,11-13: ¿Para qué pide una señal esta generación?
Después de la multiplicación de los panes, Jesús se embarca en el mar y entabla una viva discusión con los fariseos ciegos que piden una señal.
El hilo conductor de este episodio es, una vez más, la incredulidad de los interlocutores de Jesús. Por parte de los fariseos es ceguera. Marcos se mantiene, pues, fiel a su propósito inicial: poner de relieve la falta de auténtica acogida al mensaje de Jesús.
En aras de su propósito no repara en introducir algunas modificaciones en el relato. La discusión con los fariseos debió de girar probablemente en torno a la señal de Jonás (Mt. 16,1-4), signo de la Resurrección mediante la cual Jesús triunfará, a su vez, del mar de la muerte. Pero Marcos ha suprimido la alusión al signo de Jonás, porque todavía no siente la preocupación por subrayar los presentimientos de la pasión de Jesús, y sobre todo porque quiere atraer la atención de sus lectores tan sólo sobre la ceguera de los fariseos.
El segundo evangelista se limita, entonces, al análisis de las reacciones negativas de las diferentes capas de la población ante el mensaje de Jesús.
Ante la incredulidad de sus interlocutores, Jesús se retira dando por terminado el diálogo que no produce respuesta positiva alguna respecto a su persona. Porque el único signo válido es su propia persona.
¿Necesitamos nosotros de signos o señales milagrosas en qué apoyar nuestra fe? ¿Nos basta la persona misma de Jesús?
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Domingo
15 de febrero |
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Domingo VI: Marginación
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6º Domingo del TO
Camino de Tierra SantaLecturas: Lv 13,1-2.44-46; salmo 31,1-11; 1 Co 10,31-11,1
Evangelio: Marcos 1,40-45
“En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, supli*cándole de rodillas:“Si quieres, puedes limpiarme”. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó, diciendo: Quiero: queda limpio. La lepra se le quitó inmediatamente, y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: No se lo digas a nadie; pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero, cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con gran*des ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en des*campado; y aun así acudían a él de todas partes”.
Un leproso se acercó a Jesús. Le suplicó de rodillas.
Se dirigió a Jesús con gran confianza: Si quieres, puedes limpiarme.
La respuesta de Jesús se compone de dos elementos:
1) Sintió compasión, extendió la mano, lo tocó y
2) Le dijo: Quiero, queda limpio.
Quizá lo que más impresiona es ese toque, a un leproso. No tenía necesidad de tocarlo para sanarlo, pero su compasión lo llevó a un gesto peligrosísimo. Según las costumbres de la época ese toque podía suponer a Jesús una cuarentena.
Quedó limpio.
Jesús lo despide y le encarga severamente algo imposible, que no se lo diga a nadie y que cumpla el precepto de la Ley.
Al ex-leproso tiempo le faltó para divulgar el hecho con grandes ponderaciones, causando inconvenientes a Jesús.
Señor Jesús, haz que ya que creemos en abstracto que tú eres Dios Todopoderoso, podamos en concreto confiar tanto que nos salga, como al leproso, del fondo de nuestro ser ese si quieres, puedes… A ti Espíritu de Jesús, te pedimos con sencillez que enciendas en nosotros esta confianza en la práctica. Amén.
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Sólo cuando se comparte hasta que duele, pueden recorrer un camino de dignidad todos los marginados. A Jesús se le acerca un leproso, caso extremo y prototipo de la marginación religiosa y social. Se estremece ante la oración de un excluido. Se conmueve y se indigna de que la ley margine, y además en nombre de Dios. Jesús viola la ley al tocar al leproso y le dice palabras entrañables. Jesús se hace marginado. Que el Espíritu Santo ilumine tu marcha hacia la verdad; trabaja mano con mano por un mundo de paz y de justicia. No excluyas a nadie de tu amor, no reconozcas marginación alguna. Vive de tal manera que te sea posible el diálogo con todos los que están en las orillas del mundo. Orar es quedarnos en silencio y en verdad ante Dios, es acoger su alegría en el fondo de corazón, es asistir asombrados al nacimiento de palabras y gestos de amor hacia los marginados.
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Sábado
14 de febrero |
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Panes, saciados pero ¿fe?...
Jesús se conmueve al ver a la gente, que se ha echado al camino y va detrás de Él, necesitada de pan, verdad, cariño y dignidad. Sus palabras llenas de vida, de ternura, de consuelo han despertado el entusiasmo de las gentes. A todos/as les han entrado ganas de vivir, de seguir a ese hombre, que tiene un lenguaje nuevo. Muchos han venido de lejos, son paganos, no llevan nada en las manos, sólo esperanza en el corazón. Jesús trata a todos con cariño, con delicadeza, con una gran compasión. Su amor entrañable despierta en todos/as la solidaridad, el compartir, la fraternidad, la alegría.
Cada vez que abres tus manos para compartir se llena tu corazón de nombres y brilla en tus ojos la alegría.
Mc 8,1-10: La gente comió hasta quedar satisfecha
Señalemos de entrada que los dos relatos evangélicos de multiplicación utilizan en buena parte un vocabulario tomado de la liturgia de la época; por consiguiente, el lector no podía equivocarse respecto al significado de un milagro realizado en el “desierto” (v. 4), lo que muestra claramente que el pan venía a ser como el maná. Pero el autor no se detiene en los dos ritos de la Eucaristía (v. 6); recoge igualmente una serie de datos destinados a hacer de la Eucaristía el sacramento de la fe y de la misión.
La primera de las dimensiones aparece, por una parte, en el diálogo de Jesús con sus discípulos (vv.4-5), en el que resalta la falta de inteligencia de éstos últimos; y por otra parte, en el contexto de esta multiplicación, en la que todo concurre a explicar que no se puede participar de la Eucaristía sino tras haberse operado de los sentidos. La segunda característica de la Eucaristía es la de ser el sacramento de la misión.
Esta dimensión la encontramos en primer lugar en la mención de los restos sobrantes (v.8), que son la prueba de que los invitados previstos por Jesús no estaban todos presentes.
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Viernes
13 de febrero |
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Profetizar y evangelizar
Jesús recorre los caminos anunciando el Reino de Dios. Lleva en su corazón el Proyecto del Padre, que no es otro sino la Salvación para todos los seres humanos. Jesús lucha contra el mal y el sufrimiento humano, se compadece de todos los que están aquejados de dolencias, enfermedades, limitaciones. Nada humano le es ajeno. Jesús rompe la sordera, abre los oídos para que la persona pueda escuchar la vida, la dignidad de hijo/a de Dios, el cariño del Padre, que nos hace hermanos/as. Que la Palabra de Jesús ”Effetá”, “Ábrete”, despierte en ti la alabanza y te ponga en camino de Reino.
Mc 7,31-37: “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”
Volvemos aquí, a propósito del aspecto particular de las sanaciones de mudos en la Biblia, al tema de la fe, que es el punto principal de este pasaje. La mayoría de los relatos que tratan de la vocación de profetas, es decir, de personajes que han de ser portadores de la Palabra de Dios, refieren al mismo tiempo sanaciones de mudos o tartamudos (Ex.4,10-17; Jr.1).
Se trata de un procedimiento literario cuya finalidad es dar a entender que el profeta apoyado tan sólo en sus facultades naturales no es capaz siquiera de comenzar a hablar, sino que recibe de “Otro” una palabra que hay que transmitir. Por eso la sanación de un mudo que proclama la Palabra es considerada como un signo evidente de lo que es la fe: una virtud infusa que no depende de las cualidades humanas.
La sanación de un mudo quiere darnos, pues, a entender que debemos tomar conciencia de que la fe es un bien mesiánico. Mas, al relatar esta sanación, Marcos quiere hacer suyo el tema del Antiguo Testamento que relaciona mutismo y falta de fe. El evangelista subraya repetidas veces que la multitud tiene oídos y no oye, tiene ojos y no ve.
Somos llamados a profetizar y evangelizar, y sólo de Dios proceden nuestras capacidades.
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Jueves
12 de febrero |
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Ternura con la mujer pagana
Jesús se acerca a un territorio pagano. Quiere ofrecer a todos los pueblos su ternura, su bondad incontenible. El poder del mal no respeta fronteras, ni edades, ni culturas. En cada pueblo, en cada ciudad, en cada rincón, hay hombres y mujeres que sufren en silencio. La fe persistente de una mujer pagana impulsa a Jesús a derramar su ternura con los pequeños, con los que sufren, con los que están en las orillas de la vida.
Si estás atravesando una situación dolorosa acude a Jesús y pídele repetidas veces que cure tus heridas, tus penas, tus dolencias. Preséntale también el dolor de quienes sufren en silencio y han perdido la esperanza.
Marcos 7,24-30: “El demonio ha salido de tu hija”
La intención de Marcos está clara: también los paganos tienen derecho al pan de la salvación, porque también ellos se benefician de la piedad del Señor.
Hasta el momento de su encuentro con la mujer pagana, probablemente Jesús no tenía aún plena conciencia de su misión universal: como judío que era, seguía aún las normas de la educación e instrucción de sus compatriotas. Fue precisa la irrupción inesperada (más inesperada, por cierto, en la versión de Mateo que en la de Marcos) de una pagana, para impulsar a Jesús a abrir el horizonte de la conciencia que tenía de su misión e incorporar a su función una perspectiva verdaderamente misionera.
Sería precisa una circunstancia aparentemente fortuita para que el apóstol Pedro se decidiera, a su vez, en la persona del pagano Cornelio, a salir del reducido círculo de la simple presidencia de la comunidad judeo-cristiana para llegar hasta los paganos.
Hechos como el de la cananea y el de Cornelio ponen de manifiesto que la misión no es tan sólo centrífuga: la vocación misionera no procede de una afición a la propaganda o a la irradiación, sino del encuentro entre el cristiano y el incrédulo, entre la Iglesia y el mundo; de la acogida que los primeros dispensan a los segundos, y de la actitud de escucha en que se colocan para recibir antes de dar.
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Miércoles
11 de febrero |
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¿Impuro? Lo de dentro
Nada externo puede separar al ser humano de Dios. La conducta injusta con los demás y el egoísmo, manifestado por la ambición del dinero o el desenfreno de costumbres, es lo que mancha y deteriora al ser humano. La relación con Dios no depende de la observancia de carnes o de gestos religiosos, sino de la verdad de cada persona y del trato que demos a los demás. En el interior de cada persona se conservan todos los tesoros de la vida, todos los encuentros con las personas y con Dios.
No fomentes rencores, que empañan tu confianza, favorece el diálogo, donde cada persona pueda expresar su verdad, regala humanidad para que todos/as puedan respirar el aire nuevo del Espíritu.
Mc 7,14-23: “Lo que sale del hombre es lo que lo contamina”
La crítica establecida por Jesús contra las prescripciones de la ley no recae precisamente sobre la ley en sí, que seguramente hubiera llegado, en virtud de su dinamismo interno, a la espiritualización deseada por él. Pero los judíos, y más especialmente los fariseos, bloquearon ese dinamismo por efecto de una mentalidad demasiado material.
La polémica de Jesús contra el fariseísmo ha terminado por configurar este término, originariamente sinónimo de piedad y de perfección, como el símbolo mismo de la hipocresía.
Jesús fundamentaba la religión sobre la persona más que sobre la ley; se orientaba claramente hacía un mesianismo puro y atribuía más importancia a los gestos de fraternidad que a las prácticas culturales; debía chocar necesariamente con la intolerancia y el integrismo de los fariseos. Predicó abiertamente contra ellos una vuelta bien justificada al espíritu de la ley primitiva.
Primero rompió el inmovilismo de ley, con el fin de espiritualizarla; y de ahí redujo y desenmascaró al fariseísmo como un movimiento hipócrita.
Conforme a esta pedagogía popular del Maestro, no hay forma alguna de ritualismo que pueda contaminar al ser humano; es el actuar de éste el que puede contaminarlo si no reconoce a los demás dentro de una fraternidad basada en la fe.
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Martes
10 de febrero |
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Vigilan a Jesús...
Los intérpretes oficiales de la ley imponen al pueblo una carga insoportable de prescripciones vinculantes en la vida cotidiana. Favorecen una religión ritualista y externa. Pretenden honrar a Dios desentendiéndose del ser humano. Vigilan a Jesús, que habla un lenguaje nuevo, y se escandalizan de la conducta de los discípulos que comen sin lavarse las manos. El deseo de
Dios, su voluntad, es que todos los seres humanos se salven y que aprendan el lenguaje universal del amor.
Acalla tu mucho pensar y deja que el amor de Dios vaya abriendo tu vida al amor del prójimo.
Mc 7,1-13: “Bien profetizó Isaías de la hipocresía de ustedes”
Jesús continúa formando a sus discípulos. Les ha instruido en su tarea misionera, les ha revelado su poder sobre el mal, les ha abierto al universalismo. Los discípulos comprenden que los marcos de la antigua religión no son capaces de responder a las exigencias misioneras y universalistas de la nueva. La discusión de Jesús con los fariseos afecta a dos puntos concretos: las abluciones o lavatorios rituales antes de las comidas, sobre las que Marcos proporciona detalles a los lectores no judíos (vv.3-4), y sobre la ofrenda sagrada de los bienes que dispensa de sostener a los familiares (vv. 10-11).
Pero no hay que perderse en los detalles de esas costumbres; no existen más que para hacer comprender el alcance del v.8, curiosamente repetido en el v. 9: las tradiciones humanas matan la Palabra de Dios. El drama del fariseo es el de toda una humanidad que se atribuye un conocimiento que viene de Dios, puesto que define el bien y el mal y juzga a los seres humanos, pero al final se queda sin el Dios de quien procede.
Jesús es el primer hombre que ha podido poner su conocimiento del bien y del mal al servicio absoluto de su Padre, y esto le permite ser muy libre frente a las leyes y tradiciones humanas.
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Sábado
7 de febrero |
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Jesús es el sucesor de Moisés
Jesús invita a sus discípulos a la soledad y al descanso para compartir experiencias de apostolado, reconstruir el amor, la relación, la cercanía y el mutuo conocimiento. Los discípulos necesitan una experiencia de silencio, de desierto, como condición de libertad, de escucha, de disponibilidad, para ver las cosas como son y para recorrer los caminos de Jesús.
Escucha la invitación de Jesús que te llama al silencio para dilatarte el corazón y depositar en él la ternura, la confianza y la alegría. Después tienes que compartir estos dones con tus hermanos.
Mc 6,30-34: “Andaban como ovejas sin pastor”
Con este pasaje inaugura Marcos una nueva sección de su evangelio. No se trata ya de los primeros pasos apostólicos de Jesús, ni de las victorias sobre la enfermedad y los demonios, sino de una sección particular, unificada en torno al tema del pan: dos multiplicaciones de panes (Mc 6, 30-44; 8,1-10), discusiones sobre el sentido de las abluciones o lavatorios antes de comer el pan, y sobre la falsa levadura (Mc. 7,1-23; 8,11-20), discusión con una pagana a propósito de las migajas de pan que solicita (Mc. 7, 24-30), etc. Por eso suele llamarse a esta parte del evangelio de Marcos la “sección de los panes”. De hecho, se trata más bien de una serie de relatos.
El texto de hoy trata de introducir la sección poniendo de relieve el papel importante que desempeñan los discípulos.
El v.34, específico de Marcos, es muy significativo. El tema del rebaño sin pastor está tomado de Nm 27,17, y en él se refleja la preocupación de Moisés por encontrar un sucesor para no dejar al pueblo sin dirección. Jesús se presenta así como el sucesor de Moisés, capaz de conducir el rebaño, de alimentarlo con pastos de vida y conducirlo a los pastos definitivos.
Toda la sección de los panes está concebida de tal forma que Jesús aparece efectivamente como ese nuevo Moisés que ofrece el verdadero maná.
Dichosos quienes tenemos semejante pastor, si nos dejamos conducir por él.
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Viernes
6 de febrero |
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Muerte violenta de Juan B.
Las palabras y gestos de Jesús se extienden entre la gente sencilla y necesitada; pero muchos no entienden la novedad de su mensaje. El rey Herodes estima a Juan Bautista; pero cede a la sensualidad y los compromisos de corte. La fiesta tiene un final macabro. Vivir la vida cristiana y la comunión con la Iglesia significa valorar a todas las personas, respetar su dignidad.
Acoge la cruz de Cristo, que ha hecho de ella el símbolo supremo del amor.
Mc 6,14-29: Herodes respetaba a Juan y lo protegía
Marcos refiere la ejecución de Juan Bautista con el fin de poner término a los rumores que corrían sobre la resurrección de Juan en la persona de Jesús. Unos rumores a los que el mismo Herodes, en sus remordimientos, no permanecía insensible. Pero no se trata de una resurrección: Juan está muerto, y los testigos conocen el lugar de su sepultura.
Aparte de esa finalidad de prevenir toda confusión entre Juan y Jesús, Marcos se complace en proporcionar numerosos detalles, la mayoría de ellos originales, sobre el martirio de Juan Bautista. La gente se pregunta acerca de Jesús, valorándolo cada cual según sus ideales y expectativas. Pero todos lo ven desde categorías puramente humanas que no son las acertadas para definirlo. Con la enumeración de tales opiniones, el evangelista prepara la pregunta que Jesús mismo hará finalmente a los suyos: “Y ustedes, quién dicen que soy yo?” (Mc 8,29).
La muerte violenta del precursor se convierte en signo premonitorio de la suerte que espera a Jesús, así como de la reservada a los discípulos. Es la suerte del profetismo que incomoda, denuncia, enrostra y desenmascara el mal. ¿Es el nuestro de esta forma, o más bien anodino, condescendiente y tímido?
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Jueves
5 de febrero |
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"Los envió de dos en dos"
Jesús confía a sus discípulos la misión de sembrar el amor por los caminos de la vida. Los enviados se ponen en marcha, provistos de falta de seguridades, para hacer más creíble la fuerza del mensaje de Jesús: curar y alejar el mal que esclaviza al ser humano.
Recrea la llamada que te ha hecho Jesús para que no pierdas ni dejes de anunciar la alegría de los sueños, con un corazón libre y centrado en su Amor.
Mc 6,7-13: “Los fue enviando de dos en dos”
Para el evangelista Marcos, Jesús tiene perfecta conciencia de su misión, pero al contrario de los maestros de su tiempo, que se rodean de algunos discípulos en el seno de una escuela o las puertas de una ciudad, él ha querido ser itinerante (v.6), con el fin de llegar a la mayor cantidad de gente en su propia situación de vida. Si admite discípulos no lo hace para estar con ellos a la manera de los rabinos judíos de su tiempo, sino para asociarlos a sus recorridos misioneros y multiplicar así su misión.
El contenido de la predicación de los discípulos es aún, por una parte, el que Jesús ha recibido de Juan Bautista: la conversión y el arrepentimiento (v.12, específico de Marcos). Pero Juan Bautista se limita a predecir la proximidad del reino; los discípulos de Jesús son enviados para hacerle visible y actual: arrojan los demonios y curan las enfermedades, convencen a las gentes de su liberación de las fuerzas del mal y de su incorporación a una nueva soberanía. Esta atención a los pobres y a los enfermos diferencia igualmente a Jesús y a sus discípulos de los fariseos y de los demás maestros de la sabiduría, poco atentos a las clases indigentes.
¿Se diferencia de igual modo nuestra forma de evangelización?
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Miércoles
4 de febrero |
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Extrañó su falta de fe
Jesús confía en cada uno de nosotros, cree en nosotros. La confianza le ayuda a entendernos y a mirarnos con bondad. Jesús espera que confiemos en él. Sólo en un clima de confianza puede ayudarnos. Se extraña de nuestra falta de fe. Cuando no buscamos controlar todo, podemos abrirnos confiadamente a Jesús y crecer como personas.
Orar es darle a Dios nuestra confianza, es fiarnos de su amor a nosotros.
Mc 6,1-6: “A un profeta sólo lo desprecian en su patria”
En el curso de su ciclo misionero Jesús pasa por Nazaret, la ciudad de su familia. El sábado habla en la sinagoga conforme a las reglas admitidas entonces para el comentario de la lectura (Lc. 4,16-30), pero no cosecha más que indiferencia y repulsa.
Marcos hace que su lector asista a una nueva manifestación de desconocimiento del pueblo respecto de Jesús. Este habla “con autoridad” no sólo porque su exposición es diferente de la dialéctica tradicional de los escribas, sino, sobre todo, porque su discurso no es evidentemente admisible si antes no se siente apego a su persona.
No se presenta tan sólo como “rabino” frente a sus discípulos, sino como hombre que previamente a toda enseñanza quiere que se establezcan estrechas relaciones de confianza mutua. Jesús intensifica, pues, su papel de rabino: no se somete decididamente a los cuadros tradicionales; sitúa su enseñanza en un plano no habitual, buscando primero una apertura y una confianza que constituyen la auténtica ejercitación de la “fe” (v.6)
.
La pobreza y sencillez de sus padres de Jesús resultan inaceptables a aquéllos que esperaban un Mesías maravilloso (Jn. 7,2-5). La intención de Jesús es, por el contrario, revelar la significación salvadora de esta pobreza: la felicidad no se adquiere ya a fuerza de acontecimientos extraordinarios, signos del poder divino, sino por medio de un Dios que asume toda la humanidad en su pobreza.
Descubrir que Dios está, precisamente, en lo modesto, sencillo y pobre: una consigna vigente hoy como nunca frente a los antivalores de nuestra sociedad.
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Martes
3 de febrero |
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Chiquilla, levántate
Una mujer encuentra en Jesús una salida a su situación. Va más allá de la ley y se acerca a Jesús para beber el agua de la vida. Jesús experimenta que una fuerza prodigiosa ha brotado de él. Y pide que la mujer se coloque en el centro. Ella había tocado su manto a escondidas, pero no podía imaginar que Jesús la mirara. En el encuentro con Jesús todo tiene importancia: los signos, los símbolos, los gestos corporales. Todo vale para dejarnos amar por El.
Acércate a Dios y déjate mirar por El, porque “el mirar de Dios es amar”.
Mc 5,21-43: “Chiquilla, te lo digo a ti, ¡levántate”
La resurrección de la hija de Jairo va acompañada, en los tres sinópticos, de la curación de la hemorroísa. Quizá una palabra clave como los doce años (vv.25 y 42) contribuyó a enlazar ambas tradiciones; quizá se debió a la realidad histórica en sí. La situación del Jesús desconocido hasta en los milagros que realiza se repite en el episodio de la hija de Jairo.
Parece como si él no hubiera llegado a dominar su poder. Luce como torpe y distante de la multitud, a la que despide presuroso (v.40); sólo lleva consigo a sus tres discípulos de siempre, como para tener un testimonio de autenticidad; no presta atención a los parientes (v.37), y reprocha a los deudos (v.39).
¿Por qué? Lc deberá hacer muchos retoques para imprimir a la escena un tono de bondad. Pero la actitud de Jesús es comprensible frente a la posibilidad de que distorsionen su misión, lo consideren un simple sanador, no entiendan que los milagros son signo de su mesianismo y que se requiere de la fe para entrar en la dimensión de donación. “Hija, tu fe te ha sanado”. “No temas, basta que tengas fe”. Por sobre la larga adversidad y hasta por encima de la muerte, ése es el mensaje, entonces y siempre.
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Lunes
2 de febrero |
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LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
A los 40 días de su nacimiento, Jesús fue presentado en el templo para cumplir la ley; va entre los pobres para llenar de gozo sus vidas. Impulsados y habitados por el Espíritu Santo, llegaron también al templo dos ancianos llenos esperanza en el corazón: Simeón y Ana, conocieron al Salvador y cantaron llenos de alegría la llegada de la Luz a la vida de la humanidad.
Nosotros en esta fiesta de la luz o de las candelas somos invitados a ponernos en camino de verdad, a dejarnos iluminar por la Palabra de Dios y ser testigos de la nueva vida que Jesús nos regala.
Lc 2,22-40: “Este niño será signo de contradicción”
Este pasaje evangélico agrupa dos episodios diferentes: la presentación de Jesús en el Templo, y su vida oculta en familia. La liturgia reúne ambos textos con la finalidad de presentar una vida de familia vivida con sencillez pero con referencia explícita a Dios.
La lección sobre la vida oculta de Jesús es muy importante. Aun cuando sea Dios, él sigue las leyes naturales del crecimiento humano, tanto en el plano físico como en el de la sabiduría y del conocimiento. Pasando por la infancia, la pubertad, la adolescencia, vive una Kénosis o “abajamiento” en que va asumiendo la humanidad en un ocultamiento simultáneo de su Divinidad. Siendo hijo de Dios, como lo es, acepta no conocer sino progresivamente la orientación de su vida y no descubrir la voluntad de su Padre sino a través del plano de relación y educación que le ofrece un medio familiar y pueblerino de donde “no podía salir nada bueno” (Jn 1,46)
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Desde su conciencia de niño todavía balbuceante, y hasta su conciencia de mortal terriblemente asustado a la hora de su sacrificio, Jesús ha inscrito realmente en su vida humana la Palabra del Padre, y ha establecido por primera vez una adecuación total entre una voluntad de hombre y la voluntad de Dios.
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Viernes
30 de enero |
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El reino excluye la ambición
El reino de Dios tiene dentro una fuerza secreta, que le llevará hasta su total perfección. El reino tiene unos comienzos pequeños y de apariencia modesta. Pero en esa semilla hay futuro porque está animada por el Espíritu creador. La pobreza de cada uno, puesta al lado de Jesús, se convierte en casa de comunión y de acogida para todos los pequeños de la tierra. El reino excluye ambición del triunfo personal y de esplendor social. El poder es la mayor tentación para el ser humano.
La pequeñez del grano de mostaza nos enseña actitudes humildes para caminar hacia la comunión de todos los creyentes, nos permite acoger el rostro de tantos hombres y mujeres que buscan y ofrecen la verdad que han encontrado.
Mc 4,26-34: ¿Con qué compararemos el reino de Dios?
Jesús es atacado por los judíos: ¡si se presenta como Mesías, que muestre los signos precursores del reino! Jesús les responde que no hay signos extraordinarios.
Dios deja crecer la semilla lentamente, pero se debe esperar; no hay continuidad absoluta entre ese laborioso parto del reino de Dios y su manifestación en plenitud. Que quienes colaboren en la instauración del reino no pierdan su confianza en Dios. El ha comenzado, y tras el silencio vendrá el cumplimiento de su obra. Que se le espere con paciencia; sin querer adelantarse a él. Y quienes no quieran creer en el reino sino en el momento de su manifestación, estén muy atentos: ese reino está ya cerca de ellos en Jesús, y hay que saber reconocerlo actuando en la pobreza de los medios y la lentitud del crecimiento.
La parábola del grano de mostaza alimenta la confianza en Dios al subrayar el contraste entre los humildes comienzos del reino y la magnitud de la tarea. Con esta parábola Jesús ha querido, seguramente, responder a la objeción de quienes se oponían a la pequeñez de los medios utilizados por él para la gloria del reino esperado. Es desde la pequeñez donde Dios se manifiesta plenamente. Desde lo que no cuenta para los poderes de este mundo, desde la insignificancia, es cuando Dios acontece con más fuerza. “En la oscuridad de la vida es cuando mayor se puede ver la luz”, diría santa Teresa de Jesús.
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Jueves
29 de enero |
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¿Qué es tener luz?
¡Qué contrasentido el de envolver la luz en oscuridad! Jesús es la luz que ilumina en medio de la humanidad; se hace presente en los caminos y en las plazas; conecta con la esperanza escondida de todo ser humano.
¿Qué es tener luz? ¿Acaso no es tener lleno de ternura el corazón y dispuestas las manos para realizar algo a favor de los más pobres? Tener luz es llevar en lo más hondo del manantial un secreto: el de ser amados por Dios. Este secreto quiere Jesús que comuniquen los suyos en la tarea misionera de cada día.
Vivir como hijos de la luz significa escuchar y acoger la luz de los otros, y ofrecer gratuitamente lo que uno tiene mediante el diálogo, para construir juntos una vida comunitaria.
Mc 4,21-25: “El que tenga oídos para oír, que escuche
Marcos ha agrupado en este pasaje dos parábolas que seguramente no lo estaban en principio. La parábola de la lámpara (vv.21-23) la reproduce sin duda en su versión original: su estilo interrogante es, en efecto, característico de una fuente próxima a la tradición oral; y el v.23 es estribillo punzante en esta tradición primitiva para subrayar la gravedad de la enseñanza prodigada.
La parábola de la lámpara es un simple proverbio destinado primitivamente a explicar la necesidad de pasar a los hechos: quien ha comprendido algo no puede callárselo, y toda su actividad debe estar marcada por esta circunstancia. Pero al añadir a esta parábola el v.22, Marcos la introduce en el ámbito de su doctrina sobre la escucha de la Palabra y sobre el secreto mesiánico.
En estas condiciones, la lámpara designa la doctrina de Jesús. Por el momento está velada y no es comprendida, pero vendrá un día en que quedará al descubierto; y “quienes no hayan comprendido” las palabras “misteriosas” serán condenados y juzgados en el momento de esa manifestación.
Mientras la Palabra de Dios es proclamada bajo el régimen de la fe, es como una lámpara bajo un cajón o una cama: no se advierte su claridad sino en la penumbra; hay que entregarse con confianza y fidelidad a esa lámpara para que realmente ilumine. Pero el reino está en proceso de crecimiento; la lámpara estará algún día sobre el candelabro y glorificará a quienes, en el secreto y el misterio, han puesto su confianza en ella.
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Miércoles
28 de enero |
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Salió el sembrador a sembrar
Jesús desde la cátedra de la barca narra un suceso cotidiano para comunicar una realidad espiritual y misteriosa. La llegada del reino de Dios, donde Dios reina, donde es aceptado como lo más importante. Este reino choca con numerosas dificultades. En cierta ocasión Jesús habló de dos señores o reinos en evidente conflicto: el de Dios y el del Dinero (Mt 6,24).
Jesús propone que dejemos el servicio al Señorío del Dinero y del Poder y sus secuaces y que tomemos el camino correcto del Reino de Dios.
Mc 4,1-20: “Salió el sembrador a sembrar”
Se plantean aquí al lector tres problemas: la significación de la parábola tal cual salió de los labios de Jesús; la importancia que Marcos le atribuye al incluirla en este lugar de su evangelio, y la explicación que le dio la iglesia primitiva.
La parábola se interesa ante todo por la suerte de la semilla caída en cuatro terrenos diferentes. Las escenas están dispuestas de manera progresiva y optimista, para desembocar en un rendimiento extraordinario de la semilla. La recolección, imagen de los últimos tiempos, es tradicional en Israel; la novedad radica en la insistencia en torno a la laboriosa sementera que sirve de preparación.
La explicación adquiere así un sesgo alegórico: cada escena de la parábola representa concretamente un tipo de conversión: no es ya tanto la semilla lo que cuenta, sino la forma con que es acogida. Jesús era optimista respecto al sentido de su misión; la iglesia primitiva parece algo más tensa y preocupada. La nuestra debe considerar cuánta semilla muere desperdiciada.
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Martes
27 de enero |
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Mi madre y mis hermanos;¿quiénes son?
Lo que dice Jesús, lo que hace, las personas con las que se junta, su forma de habar de Dios y de la familia, y tantas cosas le acarrean hostilidad. Como Jesús muchos hombres y mujeres son perseguidos por mil sinrazones. Independiente de la raza o del pueblo que sean, de la religión que practiquen, Jesús a todos se acerca para llamarlos hermano y hermana, madre.
Jesús camina con ellos, como un hermano entrañable. La alegría del Espíritu pone música a su caminar difícil.
Mc 3,31-35: “¿Quién es mi madre y mis hermanos?”
Jesús está también en la mira de sus familiares, que probablemente contemplan maravillados todo lo que realiza. En este pasaje Jesús pone en evidencia su relación con su familia y con todos sus seguidores. Sus familiares habían manifestado ya sobre él su parecer, pero aún no habían recibido de sus labios alguna respuesta. La reciben ahora, ante la visita, quizás con propósito distinto, de su madre y sus más allegados.
Las palabras de Jesús no manifiestan frialdad de sentimientos o desprecio de los vínculos familiares, tan estrechos en Palestina. Revelan más bien las exigencias que lleva consigo la llamada, a través de la cual se va constituyendo la nueva y verdadera familia de Jesús. Se trata, en consecuencia, de una exhortación a los allí sentados y, a través de ellos, a la comunidad cristiana de todos los tiempos. La escucha atenta de su Palabra y el cumplimiento de la voluntad de Dios serán los rasgos que caractericen siempre al auténtico discípulo.
El pedido que hace Jesús es a escuchar su Palabra. Esto nos remite a las palabras de los profetas que invitaban al pueblo a escuchar la Palabra de Yavé con el “shemá Israel”, es decir, “escucha, Israel”. Es ahora Jesús, el Mesías enviado de Dios, quien crea a través de su Palabra el nuevo pueblo de Dios. La invitación es a que escuchemos esa voz que nos habla en los acontecimientos de la vida diaria con familiares, amigos, vecinos…; en definitiva, en toda nuestra vida.
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Lunes
26 de enero
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Mucha mies y pocos obreros
Si el Espíritu hace transparente la vida, y da la libertad a todos los cansados y decepcionados, si en Jesús se asoma la voz y la presencia del Espíritu, ¿cómo es posible que acusen a Jesús de ser la cara visible en el mundo de *****ás y que, por lo tanto, es enemigo de Dios y del ser humano? Jesús es una clara apuesta por el Espíritu del amor.
“Sólo el amor de Dios, capaz de hermanar a los hombres de toda raza y cultura, podrá hacer desaparecer las dolorosas divisiones, los contrastes ideológicos, las desigualdades económicas y los violentos atropellos que oprimen a la humanidad” (Juan Pablo II).
Lc 10,1-9: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores, pocos”
La cosecha proporciona a Jesús la ocasión de su discurso. El trasforma a los cosechadores de trigo en cosechadores de hombres, como ya lo hizo con los pescadores. Pero la siega reviste una significación teológica importante en las Escrituras (Am 9,13-15).
Y confiere una densidad particular a la misión de los discípulos: ésta es ya el compromiso de la humanidad con el reino que viene; preludia al juicio de Dios, porque su Palabra comporta su juicio y su discernimiento de los corazones. No es desde entonces extraño que la misión acabe muchas veces en persecución (v.3).
Mientras que la versión de Mateo nos muestra una visión de estas persecuciones en tono muy apocalíptico, Lucas prefiere atenerse a la enumeración de los consejos prácticos dados por Jesús a sus discípulos. Proyectado hacia la esperanza mesiánica y la proximidad de su objeto (v.9), el discípulo no puede ya atribuir valor a los medios y a las técnicas del mundo presente. La proximidad del reino le dispensa de preocuparse además por seguridades para su futuro; su pobreza tiene, pues, una significación profética. La pobreza del misionero es anunciadora del reino que viene.
El segundo consejo dado a los misioneros concierne a sus relaciones con sus anfitriones. Hace falta que expresen el carácter de peregrinos y nómades de los discípulos de Jesús, nunca instalados, siempre en camino hacia el reino.
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Domingo
25 de enero
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D III-TO:Se marcharon con él
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Evangelio: Marcos 1,14-20
DOMINGO III -TIEMPO ORDINARIO
“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echan*do el copo en el lago. Jesús les dijo: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él”.
Y SE MARCHARON CON ÉL
Es verdad que el camino de la oración hay que hacerlo casi siempre a contracorriente de la mentalidad del mundo. Pero también es verdad que cuando uno busca al Señor con verdad, pronto escucha el ruido de otros pasos que también buscan las huellas del Amigo, y a estos pasos se unen otros pasos, hasta formar “el grupo que busca la presencia del Señor”. Por otra parte, el orante no es un extraterrestre. Vive con los pies en el suelo, está metido de lleno en el entramado de la vida, vive la amistad y el dolor, comparte con otros mil proyectos, trabaja, descansa, disfruta. Así que, unido a los orantes y unido a todos los hombres y mujeres de este tiempo, podemos orar.
Señor, enséñanos tus caminos. ¡Qué hermosa súplica! Indica apertura, humildad, confianza, deseo de caminar. ¡Cuántos han comenzado su encuentro con el Señor con estas o parecidas palabras del Salmo! “Enséñame a buscarte y muéstrame a quien te busca, porque no puedo ir en tu busca, a menos que Tú me enseñes, y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas”, así oraba San Anselmo.
Vino la Palabra del Señor. Como respuesta a la súplica, o como irrupción exigente en el caso de Jonás. Viene la Palabra y en ella un Dios que se presta al diálogo. Viene la Palabra y Dios se pone al alcance de la mirada. Viene la Palabra cargada de amor. Y es peligrosa, porque es voz de los olvidados, porque rompe estrechos esquemas mentales excluyentes y ensancha el espacio de la tienda del encuentro. Quien ora está llamado a depositar en el mundo, junto a tantas voces plurales, la Palabra del Señor; está invitado a atravesar las Nínives de hoy con la Palabra, como Jonás.
Está cerca el Reino de Dios. Pero no ha aparecido todavía en plenitud. Es más, lo contrario al Reino tiene a veces más brillo y mete más ruido que las señales del Reino. Por eso, se nos caen a veces, a los orantes, las alas de la esperanza, porque vemos más lo negativo que lo positivo. Orar es buscar las esencias, buscar al Espíritu que anida en el corazón del hombre. Es escrutar y reconocer el Reino en todos los movimientos de liberación. Es aprender a ver la purificación, el dolor, el sufrimiento, como candelas que alumbran una humanidad nueva. “Danos Señor, la luz que nos permita ver tu amor en el mundo a pesar de los fallos de los hombres. Danos la fe para confiar en la bondad a pesar de nuestra ignorancia y debilidad”.
Y se marcharon con Él. Aun con todo el riesgo que supone, aunque no todo esté claro, ¿apostaremos hoy por Él? ¿Nos marcharemos con Ël? Tenemos por delante una tarea fascinante: soñar un mundo nuevo, servir con ternura a los pobres, entrar en la espesura del amor hecho Eucaristía, hacer un viaje sin mapas, pero todo hecho con Jesús. |
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Sábado
24 de enero |
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El proyecto del Reino de Jesús
El Proyecto del Reino que anuncia Jesús es tan nuevo y tan humano, que no cabe en la mente de los que le rodean, incluso en sus familiares. Su modo de proceder les pare una locura. Los pobres, los enfermos, los marginados se agolpan junto a Jesús, que siempre les llena de vida y esperanza.
Si crees en Jesús tu vida se parecerá a la suya, tu corazón se llenará de nombres y quizá te encuentres con muchas incomprensiones.
Mc 3,20-21: “Decían que estaba fuera de sí”
Este breve pasaje es muy duro para la familia de Jesús, hasta el punto que varios exegetas han intentado ver en “los suyos” (v.21) no a los padres, sino a los discípulos de Jesús, y otros incluso han llegado a poner en boca de los discípulos el epíteto “ha perdido la cabeza” refiriéndose a la multitud y no a Jesús. Realmente parece que fue la familia de Jesús la que intervino y la que fue responsable del epíteto aludiendo a Jesús.
A Marcos le gusta presentar a Jesús en un contexto de crisis, y así se explica esta anécdota referente a la familia del Maestro en que apunta a una enseñanza posterior. Jesús está en el centro de una serie de antagonismos e incredulidades. La única posibilidad de adhesión a él debe pasar por encima de la dependencia carnal y apoyarse en una dependencia espiritual forjada en la fe.
El discípulo es casi siempre un aislado. Su madre, su hermana… tienden a limitar sus medios de expresión y a atraerle hacia la casa concreta y segura. Sin embargo el discípulo está llamado a romper con todas las estructuras que le impidan dedicarse a su misión, así provengan éstas de círculos tan cercanos como la familia, y abrirse a un nuevo mundo de relaciones basadas en la fe y en la convicción de ser elegido por Jesús.
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Jueves
22 de enero |
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Tú eres el Hijo de Dios
Al conocer la actividad de Jesús a favor de los oprimidos, una muchedumbre acude a él. Quiere salir a cualquier precio de la situación. La gente quiere milagros. Caminamos muchas tardes junto a El y pasan muchas, muchísimas noches, sin invitarlo a pasar a nuestras vidas.
Si le dejas que pase a tu corazón, si aceptas que sea tu amigo, entonces el reino llega a ti, y con él, el perdón y el crecimiento en el amor.
Mc 3,7-12: “Tú eres el Hijo de Dios"
Este pasaje podría ser considerado como una especie de “sumario” del primer ministerio de Jesús en Galilea. Otro se halla en Mc 6,53-56. Podemos esperar encontrar ahí los rasgos característicos de este ministerio, aunque un tanto idealizados. Marcos no ha tenido ocasión hasta ahora de presentar la enseñanza de Jesús: se ha limitado a su poder de curador y a su toma de posición frente a determinadas prácticas legalistas.
Lo que equivale a decir que su éxito cerca de las multitudes es equívoco, porque éstas vienen en busca de curación y no para convertirse; y no comprenden que estos milagros son los signos precursores de la era mesiánica. Por otro lado, Marcos es el único en señalar (v.9) que Jesús retrocede un tanto en el tiempo respecto a esta multitud incrédula.
La persona de Jesús despierta en el mundo actual los mismos tipos de reacciones y de conocimiento que en su época: desde la ceguera de algunos a la fe progresiva de otros, pasando por las motivaciones religiosas equívocas, las profesiones de fe rodeadas de ostentación. Es necesario que el creyente se imponga a veces a sí mismo el silencio, renuncie a determinadas manifestaciones exteriores de su fe que podrían ser mal interpretadas, y espere a su vez que la manifestación del reino se produzca por medio de la agonía y de la muerte.
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Miércoles
21 de enero |
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Jesús alaba al marginado
Y Jesús puso en medio al que estaba marginado, puso delante al que estaba detrás, ensalzó al que estaba marginado. Cada día Jesús me dice: Levántate, ¡ven a mí, comparte mi Proyecto del Reino!
Si sigues con Jesús descubrirás que decir estas cosas conlleva un precio. Jesús arriesga su vida para devolver al pueblo la vida. Merecía la pena que todo ser humano caminara.
Mc 3,1-6: ¿Está permitido en sábado salvar la vida a un hombre?
Para Marcos el ministerio de Jesús ha adquirido rápidamente un aire polémico. El Maestro no ha tenido reparo en combatir la esclerosis de algunas instituciones religiosas como las reglas de pureza en las comidas, las reglas de ayuno y las del sábado, que son observadas al pie de la letra cuando ya no tienen razón de ser y carecen de significado.
Jesús, en cambio, es consciente de que el honor de Dios recibe su mejor homenaje en la bondad, y no duda en hacer el bien para honrar el sábado. Por otro lado, ¿no es una manera más profunda de santificar este día el liberar de las cadenas del mal a un hombre, en vez de dejarlo en la esclavitud por un mal entendido honor de Dios? En Marcos, la ceguera del corazón designa la incapacidad del hombre para comprender determinados signos de Dios; no porque Dios le ponga impedimentos, sino, simplemente, porque el significado de tales signos es inaccesible para la mente humana si no recibe la ayuda del Espíritu y no la acepta.
Por eso Jesús toma inmediata conciencia de las dificultades contra las que choca su misión, y calibra ya desde ahora su importancia: los judíos rechazarán su mensaje y, por consiguiente, se encontrarán incapacitados para ponerse al nivel de la palabra que Dios les envía por medio de él. A nosotros también nos puede pasar que, como los fariseos y herodianos, queramos incluso acabar con Jesús, porque no estemos de acuerdo con su mensaje o, simplemente, porque pongamos las normas y leyes por encima del ser humano.
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Martes
20 de enero |
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El sábado es para el hombre
Los discípulos de Jesús están estrenando la libertad. Jesús comparte con ellos su señorío. La libertad es don y tarea diaria. No a todos les gusta ese nuevo aire del Espíritu. Quieren igualar a todos desde fuera, desde las normas. Jesús pretende hacerlo desde el corazón, para eso comunica el regalo del Espíritu.
Si te sientas junto a Jesús para que él te enseñe a vivir, te quita los miedos del corazón para que salgan de ti palabras limpias y gestos de bondad. Jesús pinta en tu rostro la esperanza.
Mc 2,23-28: El sábado se hizo para el hombre, y no al revés
En Marcos se presenta muy bien la libertad con que actuaban Jesús y sus discípulos. No estaban tan apegados a las leyes, entre ellas la del sábado, que prohibía el arrancar espigas en dicho día. Pero esto no violaba la ley de Dios, sino las leyes meticulosas de los ancianos. Pero Jesús da una respuesta certera con una pregunta: ¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros pasaban necesidad y estaban hambrientos?
Obviamente sí habían leído lo que ocurrió en ese pasaje del Antiguo Testamento, pero no les interesaba en absoluto. Si David, al comer de los panes consagrados junto con sus compañeros, no recibió la reprobación de Dios, es decir, fue inocente frente a aquellas leyes, mucho menos los discípulos de Jesús serán condenados por los escrúpulos de unos pocos. Jesús tiene bien claro que ni el sábado ni cualquier ley deben estar por encima del ser humano.
Cuando esto ocurre surgen la injusticia, la opresión, la desigualdad, que impiden al ser humano vivir como tal. Las leyes deben estar al servicio de la persona, y no por encima de ella. Deben ser para el bien de todos, y no para oprimir y esclavizar.
Lo que tenemos que tomar en cuenta en nuestras vidas no es tanto qué está mal hacer en el Día del Señor, sino, más bien, ¿cómo puedo emplear mejor este día para gloria del Señor y el bien de la humanidad? Trabajemos para que las leyes y normas estén siempre al servicio de las personas, y no en contra de ellas. Esto es humanidad.
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Lunes
19 de enero |
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vino nuevo, odres nuevos
Los discípulos viven en clima de alegría, así muestran que se han encontrado con la novedad y belleza de Jesús. La nueva comunidad que surge en torno a Jesús no se construye sobre una disciplina de normas, sino sobre la libertad y amistad que regala Jesús.
Si te encuentras con Jesús te nacerá un nuevo entusiasmo por la vida, la belleza de lo pequeño te estremecerá, todo lo celebrarás con la alabanza y la acción de gracias.
Mc 2,18-22: “Mientras tienen al novio no pueden ayunar”
Jesús está todavía al comienzo de su ministerio, y la disciplina que impone a sus discípulos choca y escandaliza a las multitudes porque nada tiene de la disciplina que los fariseos imponen a los suyos. Así, mientras los discípulos del Bautista y los discípulos de los fariseos observan determinados días de ayuno, los de Jesús parecen dispensarse de esta costumbre.
De hecho, lo que aquí se plantea es el problema de la enorme independencia observada por Jesús y sus discípulos en materia de observancias tradicionales y de las leyes. Jesús y sus discípulos se han mostrado siempre muy libres respecto al sábado o a las reglas de ablución (lavatorio). Jesús justifica esta actitud por medio de una declaración sobre la presencia del novio en su fiesta y a través de breves parábolas.
Si los discípulos no ayunan es porque nada tienen que esperar, puesto que los tiempos mesiánicos ya han llegado. Las parábolas del vestido y odres nos proporcionan otra respuesta al asombro de los fariseos. La finalidad de las parábolas no es establecer una comparación: se limita a subrayar una incompatibilidad: no hay que asociar lo nuevo con lo viejo, bajo pena de perjudicar a lo uno o a lo otro.
El nuevo pueblo que está naciendo por la Nueva Alianza hecha por Dios al ser humano por medio de Jesús, tiene que tener también nuevas actitudes que superen las estructuras antiguas; estar abierto para que la manifestación de Dios a través de su Espíritu acontezca en nuestras vidas.
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Viernes
16 de enero |
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Jesús perdona los pecados
Jesús se encuentra cara a cara con el paralítico. Cuatro personas han quitado obstáculos para que se produjera el encuentro. A Jesús le gusta la fe de los que ayudan a otros a superar todas las barreras que impiden la comunicación. Jesús actúa, como ve que actúa el Padre de los cielos, y de sus labios salen palabras de perdón. Las gentes, acostumbradas a escuchar el lenguaje de la culpa que pasa de unos a otros, escuchan con agrado este lenguaje desconocido del perdón. Jesús invita a todo paralítico a la libertad, a caminar sin muletas, a sacar la palabra propia que Dios ha puesto en cada corazón. Por donde Jesús pasa florece la vida y crece la esperanza. Deja que Jesús te perdone. Y aprende a perdonarte y a curarte, ésas son las actitudes más humanas y cristianas que existen. Y no te duela nunca perdonar.
Mc 2,1-12: “El tiene potestad en la tierra para perdonar pecados”
Jesús libera al paralítico del estigma de que su enfermedad deriva de su pecado. Jesús quiere cambiar la mentalidad de quienes lo humillan de esa forma. La multitud que asiste a la liberación del enfermo toma repentinamente posición contra Jesús. La parálisis ha cambiado de campo, y Jesús ve que su propio proceso comienza con la acusación que muy pronto será la causa de su muerte: “¡blasfema!”.
En la medida que el hombre moderno ha perdido el sentido de Dios, ha ahogado el sentido del pecado y, por consiguiente, la significación de un Mesías que perdona y que muere por el perdón de los pecados. El cristiano no podrá dar testimonio del perdón de Dios y de su necesidad si no purifica su propio concepto de pecado, y si no hace del perdón una tarea comunitaria del amor en la edificación de la paz, de la justicia social y en las mil facetas de la vida humana. La misión de Jesús fue levantar al pobre de su condición inhumana: “levántate, toma tu camilla y vete”. Ponerse en camino (andar) significa tomar nuevos rumbos de vida y no dejarse someter por las estructuras injustas que muchas veces invalidan la dignidad humana.
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Jueves
15 de enero |
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Jesús viola la ley
Jesús se estremece ante la oración de un excluido. Se conmueve y se indigna de que la ley margine, y además en nombre de Dios. Jesús viola la ley al tocar al leproso y le dice palabras entrañables. Jesús se hace marginado. Que el Espíritu Santo ilumine tu marcha hacia la verdad; trabaja mano con mano por un mundo de paz y de justicia. No excluyas a nadie de tu amor, no reconozcas marginación alguna. Vive de tal manera que te sea posible el diálogo con todos los que están en las orillas del mundo. Quédate en silencio y en verdad ante Dios, y acoge lo que el Espíritu susurra en tu interior: las palabras y los gestos de amor hacia los marginados.
Mc 1,40-45: “La lepra se le quitó, y quedó limpio”
El leproso es marginado por su enfermedad, consecuencia de su pecado, según la tradición judía. La lepra era la mayor muralla social y, al mismo tiempo, una enfermedad que sólo Dios podía curar ante la petición humilde del “impuro”. Jesús no repara en tocar lo intocable y, en lugar de quedar contaminado, comunica su propia “pureza”. El segregado queda reintegrado. Es un gesto grandioso y revelador. El leproso es invitado a no proclamar su curación, pero en cambio se convierte en testigo de la acción de Jesús y anuncia abiertamente la acción liberadora de que ha sido objeto.
Jesús tiene el poder de integrar en su ministerio a todos y a todo; rompe todos los esquemas de marginación; su práctica pretende abolir las fronteras que dividen a los hombres.
El discipulado no se puede convertir en un grupo cerrado de “elegidos”, sino más bien tiene que saber descubrir todos ambientes de marginación que la sociedad va creando. Su misión será reintegrar a todos para que sean partícipes de la misericordia de Dios, que siempre está dispuesto a ir en busca de la oveja perdida para regresarla al redil.
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Miércoles
14 de enero |
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Sanó a muchos enfermos
Jesús sale a todo lugar donde haya hombres y mujeres, donde haya historias que sanar, corazones en los que dibujar el gozo de saberse amados. Jesús va al encuentro de todos los pequeños, estén donde estén, para que puedan alcanzar la libertad y la dignidad. Si decides seguir a Jesús, tendrás que aprender los caminos de la universalidad, hacer tuyas las voces y llantos que hasta ayer sólo pertenecían a los otros. Cruzar toda frontera ligero/a de equipaje, como hacen los pájaros, como hacen las nubes. Si decides seguir a Jesús, tendrás que anunciar a todos los que encuentres por los caminos el evangelio de la bondad y de la ternura de Dios.
Mc 1,29-39: “Sanó a muchos enfermos de diversos males”
El sumario sobre los milagros de Jesús pertenece a un género literario muy especial donde hay, incluso, lugar para las intervenciones personales, y Marcos no deja de introducir un tema predilecto: el silencio que Jesús impone a los demonios o a los sujetos del milagro, al comienzo de su ministerio. Esta reacción proviene de una especie de pudor que el hombre experimenta hacia todo lo que en él viene de más arriba que él.
Jesús oculta su poder taumaturgo (sanador) porque lo considera como una fuerza superior a sus medios humanos y porque no quiere que su mesianismo y su poder sean entendidos en forma distorsionada. Marcos ha visto en ese silencio una defensa contra la incomprensión de que se ve envuelto.
La palabra que está sembrando corre el peligro de ser recibida con un entusiasmo demasiado “nacionalista” y de provocar desagradables juicios desestimativos respecto a su misión. Jesús rechaza el éxito ambiguo; el ideal misionero es el fermento de su vida. Y ese ideal se traduce en llenarse del amor de Dios a tal punto de poder transformar la sociedad para bien, en favor del ser humano y de la creación toda. Es su estilo de vida misionera. Un estilo de vida que lo invita a ir más allá de las fronteras de su tierra. Y que nos invita a nosotros, por cierto.
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Martes
13 de enero |
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Cuestiona las conciencias
“¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo” (Mc 1,27)
El estilo de vida de Jesús suscita preguntas. Hay en El una novedad que rompe los esquemas preestablecidos y cuestiona las conciencias. La fuente de la novedad de Jesús está en el Espíritu, que susurra en los corazones la frescura del Proyecto de Dios. Deja que la pregunta acerca de Jesús te acompañe durante este día y te lleve a actitudes de confianza y alegría. Busca con sinceridad al Señor, que siempre te invita a lo nuevo, y deja que brote la paz y la bondad hacia todos los que te rodean.
Mc 1,21-28: “Enseñaba con autoridad”
El milagro que se relata en este pasaje de Marcos está presentado en el contexto de un género literario empleado en gran número de otros: descripción del estado del enfermo, autoridad soberana y poderosa de Jesús, eficacia inminente de su Palabra o de su gesto y, finalmente, la reacción de la multitud. Una forma literaria de ese tipo tiene como finalidad revelar el poder de Cristo.
En la descripción de los milagros de Jesús, Marcos se contenta frecuentemente con ese tipo de poder. Lo describirá sobre todo en oposición al influjo ejercido hasta entonces por los demonios. Para la mentalidad de su tiempo la humanidad está sometida a los “espíritus impuros”, que son la causa de las enfermedades y de la muerte.
Pero Dios debe poner algún día término a ese imperio tiránico por medio de su Enviado, el “Santo de Dios”. Para Marcos, el milagro no es más que el arma por excelencia del enviado de Dios contra el poder de los “espíritus impuros”, a los que ataca precisamente allí donde dejan de manifiesto su presencia: la enfermedad y la muerte.
Interesa revalorizar el poder con que Jesús se manifiesta cual enviado de Dios. Parece que, al menos en Marcos, ese poder es ya el de la Resurrección. El milagro no se comprende sino con referencia al misterio pascual, es decir, el de la Resurrección, que no es más que el sometimiento de la muerte a la vida: una vida plena para todos.
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Lunes
12 de enero |
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Seguirle con libertad y pasión
Mc 1,14-20: “Conviértanse y crean en el Evangelio”
Hay que subrayar en primer término el contexto humano de la vocación de los discípulos: son hermanos, conciudadanos, relacionados entre sí por la vocación de ser pescadores y originarios de la misma región que Jesús: Galilea. La vocación no es tan sólo sobrenatural; el llamamiento de Dios se puede leer también en el ámbito terrestre.
Pero no por eso la vocación deja de ser fundamentalmente iniciativa del Maestro: los pescadores serán los mensajeros del juicio de Dios. Jesús los hará pescadores de hombres, y para que le colaboraren en la ardua misión que tiene por el bien de la humanidad. Este seguimiento no será fácil, porque implica dejar todo (redes y barcas), incluso la propia vida, para optar por el proyecto del reino de Dios.
En realidad, los discípulos estuvieron mucho tiempo titubeando y no abandonaron definitivamente su profesión hasta después de la Resurrección. La forma en que Jesús llama es característica del “nuevo estilo” que el joven rabí (maestro) quiere imponer a los suyos. Jesús se presenta como un caminante en marcha incesante para ir al más pobre y al más alejado, y exige a sus discípulos no tanto oídos deseosos y miradas entusiastas, sino más bien aliento para andar y fuerza para encontrarse con el otro.
Es desde ese encuentro con el “otro” donde se llega al totalmente “Otro”, al que llamamos Dios. Que el Señor nos ayude en la misión que tenemos como seguidores de Cristo, y que aumente nuestra fe para poder seguirle en libertad y con pasión.
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Viernes
9 de enero |
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Despedida y retiro espiritual
San Marcos 6,45-52
Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar. Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra. Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman". Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor, porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.
Comentario del Evangelio por “Cánticos de Salomón”: “Ánimo, soy yo, no tengáis miedo”
Mi gozo es el Señor, y mi alma tiende a él.
Hermosa es la ruta hacia el Señor, pues él me sostiene.
Se da a conocer él mismo en su simplicidad;
su benevolencia es más grande que su majestad. Se hizo semejante a mí para que le acoja; se hizo semejante a mí para que me revista de él.
Su vista no me espanta, pues él es la misericordia.
El tomó mi naturaleza para que yo le conozca, y asumió mi rostro para que no me aparte de él.
El Padre de la sabiduría es el Hijo de la sabiduría.
El que creó la sabiduría es más sabio que las criaturas.
El que me creó sabía antes que yo existiese lo que haría yo una vez llamado a la existencia.
Por esto tuvo misericordia de mí y me dio la posibilidad de dirigirme a él en la oración y participar de su sacrificio.
Sí, Dios es incorruptible, es la plenitud de los mundos y es su Padre. El se manifestó a los suyos para que conocieran a su hacedor, y no pensasen que tienen en ellos mismos las raíces de su origen.
El ha abierto un camino hacia el conocimiento, ha ensanchado el conocimiento, lo ha prolongado y conducido a su perfección.
El ha marcado el conocimiento con las huellas de su luz, desde el principio hasta el fin, porque el conocimiento es obra suya.
El se ha complacido en su Hijo. A causa de la salvación ejerce su omnipotencia y el Altísimo será conocido por los santos;
Para anunciar la venida del Señor a los que cantan, para que salgan a su encuentro y le alaben gozosos.
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Jueves
8 de enero |
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Hoy se cumple la Escritura
“Hoy se cumple esta Escritura”
Jesús lee y comenta la lectura, tomada del profeta Isaías. La expresión "encontró el texto…" parece significar más bien que el propio Jesús busca expresamente el pasaje: Is 61. Este habla de proclamar el año de gracia del Señor, el día de desquite de nuestro Dios. El relato de Lucas continúa con escueto grafismo: Jesús cerró el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó.
La reacción de los presentes es de expectación y de prevención contra Jesús, y no de estima y de confianza hacia él, como a menudo se dice. El comentario de Jesús al pasaje leído es breve y enfático: “Hoy, en presencia de ustedes, se ha cumplido este pasaje de la Escritura”.
Resalta la posición enfática del “hoy”. Lo proclamado por el profeta quinientos años atrás tiene su cumplimiento ahora. Jesús hace suyo aquel mensaje, le da cumplimiento cabal. La omisión de la frase referente al desquite de nuestro Dios ha sido intencionada. Jesús no sabe nada de venganzas y de desquites de Dios.
Resumiendo: Lucas, un autor con una metodología de trabajo rigurosa, quiere completar y garantizar la instrucción cristiana básica y rudimentaria de los recién bautizados. En esta línea empieza presentando la enseñanza de Jesús como dando cumplimiento al mensaje de gracia acumulado a lo largo del Antiguo Testamento.
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Miércoles
7 de enero |
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No entienden a Jesús
Mc 6,45-52: “Lo vieron andar sobre el lago”
Después de la multiplicación de los panes, los discípulos tienen una experiencia especial, sobre la barca, en medio del lago, donde se encuentran solos y en peligro. Jesús se retira a orar, y más tarde sale al encuentro de ellos caminando sobre el agua.
El paso de Jesús sobre el lago es una manifestación de su poder y una promesa de salvación para sus discípulos.
Estos no lo comprenden, porque tampoco habían comprendido que en la multiplicación de los panes, anticipo de la Eucaristía, Jesús se había hecho alimento y sustento para todos y para siempre. Su mente seguía embotada.
Todavía son de los que miran y no ven. Es una dura recriminación de su ceguera, pero también una exhortación a la comunidad cristiana de todos los tiempos para que se abra a la fe en Jesús con la luz de la mañana pascual. Aun cuando todo invite a creer que el Señor resucitado está ausente, su presencia protectora es segura. El actúa y deja destellar su gloria divina incluso en la noche oscura y en la turbulencia de un mar alborotado.
Hoy Jesús sigue manifestando su poder, y sus palabras se hacen actuales para todos los discípulos de nuestro tiempo: “¡ánimo, soy yo!” es una invitación a continuar nuestro camino y misión seguros de que él está con nosotros.
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